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La aventura del infrarrojo

J.J. Castro

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Cuando se plantean preguntas tales como: ¿Que es el infrarrojo? Y

¿por qué es una aventura? Sería interesante repreguntar que hay de distinto con relación a las fotografías tradicionales (de diarios, revistas o exposiciones).

Ciertamente, las fotografías infrarrojas son más brillantes, más luminosas, hay más contrastes; son muy diferentes. En las fotografías infrarrojas, el cielo es más negro y las sombras muy densas. Definitivamente son diferentes los tonos a los que usualmente estamos acostumbrados a ver.

Por nuestra formación cultural, vemos los colores de la naturaleza y el mundo que nos rodea de una determinada gama de grises que pautan las películas pancrómaticas (sensibles a todos los colores), las cuales son traducidas al gris.

Esta gama es bastante estable, con muy ligeras variantes, dependiendo de la marca de la película, del uso o no de filtros, y el revelado que se use. Por estas razones, serán más o menos acusadas estas variantes, pero todas, sin excepción, responden a una escala de grises y, siempre que controlemos la exposición y el proceso, serán siempre matemáticamente exactos. Basándose en esto el gran maestro del paisajismo Ansel Adams elaboró, en su afán perfeccionista, su famosa ´escala zonalª, donde cada color (o ´zonaª) de más o menos iluminación es traducido a una escala de grises de idéntica respuesta para fotografías bien tomadas y bien procesadas.

El infrarrojo es distinto porque no tiene ningún patrón de comportamiento definido. Porque es impresionado por las llamada ´luz invisibleª que esta, según el espectro, más allá del rojo. No la vemos porque nuestros ojos sólo son sensibles a una pequeña gama de radiación electromagnética, el espectro visible, desde el rojo hasta el violeta. La radiación infrarroja, aunque invisible para el ojo humano, sí impresiona la película de una manera muy peculiar: se mezcla con algo del espectro visible, que no se elimina del todo al usar un filtro rojo de densidad media, el A25 de Kodak. Naturalmente, los efectos son impresionantes por su rara belleza.

El proceso de revelado al que se someta la película puede maximizar o estropear estos efectos. El proceso que yo uso es tan sencillo que me apena. Kodak, a pesar de su avanzada tecnología, sigue empeñada en recomendar un proceso que hace perder más del 50% de las potencialidades que ofrece la grano, una sorprendente definición, poder resolutivo y una gama de tonalidades desde el blanco casi puro hasta el negro más intenso. Lo más grave es que todos los libros y revistas que ofrecen alguna información sobre el infrarrojo invariablemente repiten idénticas instrucciones de revelado.

Uno no se puede comprometer con ningún trabajo específico con infrarrojo hasta ver la respuesta expresa a ese determinado encargo. Por ello es una aventura fascinante trabajar la fotografía infrarroja. Así lo comprendieron en la Konica Gallery en Tokio y en el Beth Gabriel y Jerusalén Israel, quienes la titulan <La aventura del infrarrojoª, y así he seguido titulándola.

La que no se ocupa de lo mío, ni para bien ni para mal, es la revista (muy buena por cierto) ´Extracámaraª, del CONAC. Para ellos, y a través de ellos para el gobierno venezolano, en estos últimos cuatro años yo no he existido, ni como fotógrafo, ni como venezolano, a pesar de mis exposiciones en Cuba, Venezuela, Israel y Japón, con abundante cobertura de la prensa, que sí le dio importancia a los eventos.

Se ve claramente que hay alguien que, por su posición, tranca cualquier iniciativa a mi favor. Que me perdone la revista Destellos Avecofa este pequeño desahogo, que clama por mayorjusticia a la hora de discernir valores. Son 45 años de trabajos, desde mi primera exposición en la Universidad Católica Andrés Bello en 1955 hasta ahora. Han sido más de 12 libros y 40 y tantas exposiciones (la más reciente, en Miami, generó un catálogo y un artículo del Miami Herald, reproducido por el universal el 18 de marzo de 1999)

Fuente: Revista bimestral "Destellos AVECOFA", Publicada por AVECOFA, la Asociación Venezolana de la Comunidad Fotográfica y Afines, junio 1999, pag 19.

 

 

 


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