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Carlos Maldonado Burgoin

Pintor, diseñador gráfico y fotógrafo. Hereda de su madre la pasión por el arte y la pintura. Está emparentado con la malograda artista Gloria Pérez Guevara, mujer que participó en el grupo llamado de la escuela de Caracas. Da sus primeros pasos en dibujo y pintura en el Taller del maestro Pedro Centeno Vallenilla. Realiza estudios de Diseño Gráfico en el Instituto de Diseño de la Fundación Neumann (1972-1976); y, en la Escuela de Letras de la facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela (1972-1976). Realizó viajes como vivencia cultural artística por Latinoamérica, hasta conocer el Valle Sagrado de los Incas en 1974, y otros periplos artístico-culturales como París, Amsterdam, Madrid, México, Nueva York e Inglaterra. Ha compartido su actividad creadora con la docencia como profesor de Procesos de Impresión, Diagramación y Artes Gráficas, Dibujo Técnico y Publicitario; así como diseñador gráfico de la revista Entonces (CONAC) 1977-1979, y del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, 1978-1980. Su primera exposición individual tuvo lugar en 1973 en la Librería Cruz del Sur "Fotografía y Cuentos".

Dos años más tarde expone conjuntamente con Eduardo Gómez en la muestra "Horizontes", Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. A partir de la década de los setenta concurre a muestras colectivas como el I Salón Nacional de Grabado, Dibujo y Diseño Gráfico en Mérida, 1975; "Doce Dibujantes del Instituto de Diseño" en Caracas, 1977. Su participación casi como la "mascota del grupo" de artistas jóvenes venezolanos en la Bienal Latinoamericana de Gráfica en Roma, y en la Bienal Internacional de Lecce, ambas en Italia en 1978; además en el "Salón Ernesto Avellán" en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, en 1979, explica que se tenga a Maya como perteneciente a esa generación, aun cuando es en realidad de menor edad.

Por ello, al referirse a la preponderancia del arte figurativo de la nueva generación de artista en la década de los setenta, se ha dicho: "Como es natural no todos ellos incidirán con el mismo peso ni de igual modo en los nuevos planteamientos de los años 70, porque además de la preponderancia dibujística como factor común, hay otros que los definen en diversas tendencias, mucho más sutiles y menos polarizantes que en el decenio anterior.

Así, dentro del amplio auge del figurativismo, hay múltiples acentos diferenciadores, como las preferencias por el arte de signo ecológico, o la continuidad crítica que algunos artistas establecen con la nueva figuración de los años 60. Pero conviene insistir en que muy a menudo las obras de muchos jóvenes creadores participan de dos o tres rasgos estilísticos a la vez, pues hay una gran permeabilidad entre tales tendencias". "Por esos derroteros también transitan artistas como Anita Pantin, José Quintero, Ana María Mazzei, Rolando Dorrego, Néstor Maya, Alexis Hernández, Diana Roche, Rubén Calvo Rojas y parcialmente William Stone. Néstor Maya, quien desde posiciones de investigación figurativa (desde aquellas carreteras que se salían del cuadro), seguirá una evolución más vinculada a la naturaleza y con temple de vigoroso colorista, la cual no es frecuente en esa generación". (SILVA, Carlos. Historia de la Pintura en Venezuela. Tomo III. Modernismo y Contemporaneidad. Ernesto Armitano Editor. Caracas, 1989. p. 214., p.218. y p.247.). En la edición del Salón /IV Premio Ernesto Avellán / Bienal antes referido, se dijo: "Néstor Maya, un artista muy experimentador, combina diversos recursos expresivos, entre ellos hojas de papel reales, representadas y superpuestas, telas arrugadas y texturas dentro de varios conceptos espaciales" (MONTERO CASTRO, Roberto. Catálogo. Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, 1979).

Ocho años después de esta confrontación, en el diario El Nacional sobre el tema de los nuevos valores de la plástica, la investigación, los pocos incentivos y la falta eventos en Venezuela se escribe: "no es una revolución o un estallido, al contrario, es un cambio que viene desde lo más profundo y se parece a un ajuste geológico...", ajuste en que los jóvenes debieron arreglárselas ante los " acusantes obstáculos, la falta de oportunidad y la política casi opuesta a los jóvenes que se ha mantenido en los últimos tiempos. El Salón Nacional (Bienal) de Jóvenes Artistas ha sido cancelado... Néstor Maya también sobrepasa la treinta y viene de algunas contiendas. Este año ha sido el más activo y el más concluyente en su carrera. Una exposición de paisajes de formatos irregulares y franjas superpuestas que anuncian nuevas visiones inconformes (Taller Metropolitano) y meses después el regreso al paisaje convulso de los gestos presurosos y emocionales, como un barullo donde quedan apresadas imágenes, la materia, los colores pulverizados y transparentes, las capas repentinas de gruesos trazos que claman por el vigor. A veces nos hace pensar en un Bonnard atravesado por ráfagas que nunca tuvo en trazado de Duffy, tan lineal pero trepidante y magnético. Maya se desboca en los Espacios Cálidos con sus nuevos paisajes que es como decir una nueva pulsión creadora, más que una proposición para entender viejos temas. Esta reseña debería incluir al menos diez artistas más.

En otra ocasión". (GUEVARA, Roberto. Columna "Plástica" " Tres y muchos más". El Nacional, 03/11/1987). Acerca de esta exposición "Piel Vegetal " en los Espacios del Ateneo de Caracas, el catálogo en separata de prensa conceptualizó: "Muchas otras apreciaciones podrían detectarse sobre la técnica o el gusto con que Maya pinta. Y a través de ella, lograríamos esa proliferación de calor y humedad que nos invade. Pero sólo quiero acá referirme a otro recurso: los vigorosos paisajes, casi táctiles en sus palmeras y floraciones, están orientados (¿envueltos?) por líneas de materia, de luz, que cruzan la atmósfera. En principio pudiéramos pensar que tal derroche de pasta es un intento de Maya por atrapar la energía, la carga luminosa en su súbita aparición. Pero luego podríamos notar que su corporeidad es demasiado ilusoria o tramada; que son arabescos del espíritu solar, y que allí el artista (¿o sus paisajes?) esconden, han velado un secreto visual difícil de convertir en palabras"? (BALZA, José. Piel Vegetal. Catálogo Ateneo de Caracas. Galería Los Espacios Cálidos. Impresora EL NACIONAL. Caracas, 1987) Tras su viaje a Inglaterra, en la década de los noventa, la obra de este artista llamó la atención del público y crítica por su "estallido de color" (CARIANI, Alexandra. EL UNIVERSAL. 27/11/1990), mereciendo su obra "Great Balcony" la portada de la conocida revista Arts Review, 22 February 1991, con motivo de su individual en el Bolívar Hall, en la Casa de Miranda en Londres. Dentro de una búsqueda incesante de lo dibujístico, lo gestual y la transvanguardia, con un cromatismo exuberante tropical, Néstor Maya incursionó primero en el mundo del arte abstracto antes de entrar al universo del paisaje, de las "naturalezas muertas-vivas" o "Still Life", los entornos naturales soñados, los plurales objetos singulares: "... así sus paisajes vibrantes comienzan a organizarse de manera caótica en un fulgor de expresividad, que no encuentra ser represada por la geometría que comienza a invadir su obra, pues el artista la emocionaliza, la muta en emoción y la convierte en insinuación de un orden que no se le impone." (PLANCHART LICEA, Eduardo. Catálogo Galería Uno.S.T. Caracas, 1993). Su trabajo ha derivado hacía la erótica con su serie "Maja-derías", como una aporidad postmoderna con la obra de Goya.

En su trabajo hace uso de todo tipo de soportes, (lienzo, cartón, materias tejidas), se desborda la explosión de materiales como (óleo, acrílicos, esmaltes industriales, pinturas a base de agua, de aceite y talco), exparsedores como pinceles tradicionales, así como también fabricados con yute, espigas, cañas y vidrio, o con las extremidades: manos y los dedos. Su identificación con el "action-painting" o pintura de acción, derivada del expresionismo centro-europeo, deviene en Néstor Maya no sólo de su temperamento inquieto, sino de su actividad de intenso lector e investigador de los movimientos artísticos contemporáneos.

"En el marco del centenario de la escritura del Soberbio Orinoco de Julio Verne (1997), el artista Néstor Maya se presenta en los espacios del Museo Jacobo Borges de Caracas con una de las propuestas en su trayectoria artística con mayores polifonías y resonancias, guardando unidad de conceptos. La proposición rebasa limites y enmarcamientos convencionales. Se llamó Caligrafía del Orinoco y el día inaugural el artista hizo la barnizada o "vernissage" con una Acción en Vivo. Como en una carrera de relevos, Néstor Maya iba y venía pintando y concluyendo la "Escritura de Río" (12 paneles de 155 X 120 cm. c/u., 15 metros en su totalidad). Caligrafía del Paisaje se titula otra de las obras que en siete paneles o tiras pintadas tienen el ritmo, temperatura y color de siete parajes del río Orinoco: Caicara, Samariapo, Ciudad Bolívar, Tucupita, Puerto Ayacucho, Pedernales y Soledad.

09.jpg (10565 bytes)Finalmente, Trazos de Agua una exposición de grafismos en tiras delgadas, desordenadamente ordenadas y separadas van a configurar una instalación. A partir de esta exposición, demarca un momento de serena claridad en su inquieto deslumbramiento pictórico. Iconoplastia y Escrituras (...entre líneas, leyendo) meses después en una nueva sala de exposiciones en Las Mercedes. Néstor Maya interpreta las ideas y las emociones del paisaje venezolano con letras y otros signos plenos de colores y texturas encendidas de pasión, como lo es su temperamento. (C.M.B. "Néstor Maya amanuense del paisaje", Revista HORIZONTES, no 96, Año 1998, p.34-35)