Roberto Hernández Montoya, Director
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Poemas

Antonio Machado
De Proverbios y Cantares
Nunca perseguí la gloria, ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse de sol y grana,
volar bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse.
Caminante, son tus huellas el camino, y nada más;
caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.
*
Dices que nada se pierde ,si esta copa de cristal
se me rompe, nunca en ella beberé, nunca jamás.
Dices que nada se pierde y acaso dices verdad
pero todo lo perdemos y todo nos perderá.
Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar
pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.
*
Mirando mi calavera un nuevo Hamlet dirá:
He aquí un lindo fósil de una
careta de carnaval
Cuatro cosas tiene el hombre
que no sirven en la mar:
ancla, governalle y remos,
y miedo de naufragar.
Todo hombre tiene dos
batallas que pelear:
en sueños lucha con Dios,
y despierto con el mar.
Nuestras horas son minutos
cuando esperamos saber,
y siglos cuando sabemos
lo que se puede aprender.
Bueno es saber que los vasos
nos sirven para beber:
lo malo es que no sabemos
para qué sirve la sed
Últimas lamentaciones de Abel Martín
Hoy, con la primavera,
soñé que un fino cuerpo me seguía
cual dócil sombra.
Era mi cuerpo juvenil, el que subía
de tres en tres peldaños la escalera. -
Hola, galgo de ayer.
(Su luz de acuario trocaba el hondo espejo
por agria luz sobre un rincón de osario)
¿Tú conmigo, rapaz?
Contigo, viejo.
Soñé la galería al huerto de ciprés y limonero:
tibias palomas en la piedra fría,
en el cielo de añil rojo pandero,
y en la mágica angustia de la infancia,
la vigilia del ángel más austero.
La ausencia y la distancia
volví a soñar con túnicas de aurora:
firme en el arco tenso la saeta
del mañana, la vista aterradora
de la llama prendida en la espoleta de su granada.
¡Oh Tiempo, oh todavía preñado de inminencias!,
tú me acompañas en la senda fría,
tejedor de esperanzas e impaciencias.
*
¡El tiempo y sus banderas desplegadas!
(¿Yo, capitán? Mas yo no voy contigo.)
¡Hacia lejanas torres soleadas
el perdurable asalto por castigo!
*
Hoy, como un día, en la ancha mar violeta
hunde el sueño su pétrea escalinata,
y hace camino la infantil goleta,
y le salta el delfín de bronce y plata.
La hazaña y la aventura
cercando un corazón entelerido...
Montes de piedra dura
eco y eco mi voz ha repetido.
¡Oh, descansar en el azul del día
como descansa el águila en el viento,
sobre la sierra fría,
segura de sus alas y su aliento!
La augusta confianza a ti,
Naturaleza, y paz te pido,
mi tregua de temor y de esperanza,
un grano de alegría, un mar de olvido...
Textos suministrados por César Díaz. Email: cdiaz@sinfo.net
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