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La gente y las gentes

Alexis Márquez Rodríguez
alemar@telcel.net.ve

El Nacional, 12/1/98

A propósito de una nota sobre el uso del vocablo «tropa» en lugar de «soldado», como si fueran sinónimos, un lector nos dice desde Caracas que «En una canción de Julio Iglesias se usa el término ‘gentes’ como sinónimo de «personas» y nos pregunta si no se trata de lo mismo.

Desde luego que no. Son cosas muy distintas. El uso de «tropa» con el valor de «soldado» es una confusión semántica entre dos vocablos castellanos, a los cuales se les atribuye una sinonimia basada en el significado en Inglés de la palabra «troop», que en Castellano se traduce por «tropa». En Inglés se ha llegado a lexicalizar «troop» (tropa) con el valor de «soldado», de «individuo de tropa», que es una de las formas comunes en nuestra lengua.

Pero en Castellano no ha ocurrido lo mismo, y quienes usan «tropa» en lugar de «soldado» incurren en un error semántico por imitación del Inglés. Imitación que, dicho sea de paso, hemos calificado de servil, no con ánimo de ofender a quienes lo hacen, pues estamos seguros de que la mayoría de ellos, si no todos, actúan inconscientemente, sin propósito o intención de dañar nuestra lengua, pero en muchos casos como una manera, consciente o inconsciente, de considerar inferior nuestro idioma frente al otro, revestido de la aureola de lengua del poderoso, del conquistador. No olvidemos que ya Nebrija lo dijo hace quinientos años: el idioma es aliado del Imperio. Además, según el DRAE una de las acepciones de «servil» se refiere a la imitación de algo «A la letra, sin quitar ni poner nada», que sería, precisamente, el caso de emplear «tropa» como sinónimo de «soldado» simplemente porque así se dice en Inglés.

El caso de «gente», como ya dijimos, es muy distinto. «Gente», sustantivo común, tiene numerosas acepciones. De ellas nos interesa hoy la primera, que es la forma de llamar de manera genérica a las personas: «Pluralidad de personas», dice el DRAE. Es decir, «gente» es, en primer lugar, un nombre genérico con el que se designa a una pluralidad de personas. Ésta puede ser total, refiriéndose a todos los seres humanos, como cuando decimos «La gente es muy voluble», «No se puede confiar en la gente», etc. Es como si dijésemos «Los seres humanos son muy volubles» o «No se puede confiar en los seres humanos». Pero «gente» puede ser también una pluralidad parcial, es decir, referirse sólo a un determinado conjunto de personas, como cuando estamos a la espera de un grupo de individuos, y en un momento dado preguntamos: «¿Ya llegó la gente?», o «¿Ya está toda la gente?». En estos casos se trata de una pluralidad de personas, pero no de todas las personas que forman el género humano, sino de un grupo determinado.

Ahora bien, en el mismo DRAE hallamos otra acepción, en la cual «gente» designa a cada persona en particular. El DRAE registra esta acepción como propia de algunos países hispanoamericanos: «En algunos países de América, persona, individuo». Es decir, el DRAE da a «gente» como sinónimo de «individuo» y de «persona», pero con un ámbito geográfico restringido, de «algunos países de América». No sabemos cuáles son esos países, pero Venezuela es uno de ellos. Otro, seguramente, es Argentina, pues en un texto de Domingo F. Sarmiento leemos: «Este es el estado de nuestras gentes, duchos en la discusión, rebeldes en la práctica». El mismo uso lo hallamos en el venezolano Mariano Picón Salas: «...las asoleadas y perezosas gentes latinas...».

Como puede verse, cuando «gente» se emplea como sinónimo de «persona», casi siempre va en plural, mientras que cuando se refiere genéricamente al «ser humano», se pone en singular.

De modo, pues, que el uso de «gente» como sinónimo de «persona» no es impropio, puesto que es general en varios países de habla castellana, y ya ha sido incorporado como tal al diccionario oficial de la lengua. Y el que su uso sea propio de determinados países, no significa que no se pueda usar también en los demás.

El plural mayestático

Varias personas nos han consultado sobre el llamado «plural mayestático». Otras nos han preguntado por qué algunos escritores y periodistas usan habitualmente el plural de la primera persona para referirse a sí mismos, en lugar del singular: «Nosotros creemos...», «Nosotros pensamos...», en lugar de «Yo creo...», «Yo pienso...».

Se trata, en realidad, de una vieja costumbre, que aún conservan muchas personas, aunque ahora es muy común que se emplee el singular. A dicha costumbre se la llama «plural mayestático», por alusión al uso de la misma por los reyes, los emperadores y el papa. Los decretos y demás documentos de estos dignatarios comienzan con un «Nos», primera persona del plural, y lo mismo ocurre cada vez que se deben mencionar a sí mismos en las alocuciones orales u otros documentos.

Al uso de este plural por periodistas y escritores se lo llama también «plural de modestia», por considerar que responde a algo así como un gesto de modestia o humildad, al tratar aquél que lo hace, de atenuar o rebajar su significación ante quienes lo leen o escuchan. Personalmente no creemos que sea así. No se trata, a nuestro juicio, de modestia o humildad, supuestas virtudes que no nos parecen propias de quienes tenemos la arrogancia de sentirnos tan sabios como para orientar o enseñar a los demás. Nos parece mas bien un artificio que tiene el propósito, o por lo menos el efecto, buscado o no, de involucrar al que oye o lee en lo que se dice o escribe. Cuando alguien se dirige a nosotros oralmente o por escrito, y emplea la primera persona del plural, sentimos como que aquel individuo habla por sí y por nosotros, o por lo menos que nos invita a compartir su pensamiento, a pensar como él. En cambio, el singular, el «yo», crea como una barrera entre quien habla o escribe y sus oyentes o lectores.

Ésa es nuestra opinión, muy personal, sobre el llamado «plural mayestático» o «de modestia». En todo caso, se trata, como ya lo dijimos, de una costumbre, por lo demás inocua, que no perjudica a nadie; no de una regla gramatical.


Alexis Márquez en La BitBlioteca



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