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Sección: Bitblioteca
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR Programa de gobierno Compromiso para una Venezuela digna Venezuela, mayo 2.000 Índice Cinco Grandes Desafíos: cinco Grandes Revoluciones más allá de las palabras.
Cinco Grandes Desafíos: cinco grandes revoluciones más allá de las palabras. Aspiro a la Presidencia de la República porque estoy obligado a reorientar el cambio que Venezuela reclamó, y a hacer que se encamine hacia una verdadera revolución de hechos concretos, pacífica, profundamente democrática, que no pretenda soportarse en el enfrentamiento y la intolerancia social y que signifique una transformación productiva del país, expresada en empleos, seguridad y vida digna para todos. Pude haberme quedado en el Zulia, en donde tenía asegurada la reelección como gobernador, y sencillamente desviar la mirada, desentendiéndome ante los evidentes y terribles errores que cometía mi compañero del 4 de febrero. Pude haberme acogido a la clásica solidaridad automática y, regodeándome en el supuesto poder compartido, dedicarme a justificar lo que se está haciendo con nuestra economía, con nuestra sociedad y con nuestra democracia, tal como lo hicieron los partidos tradicionales ante los errores de sus dirigentes. Pero me siento responsable por el resultado de este proceso que desatamos en el país en el 92 y que esperó 6 años para concretarse en una alternativa política exitosa, al ser objeto de la confianza de la mayoría de los venezolanos, quienes pusieron en manos de uno de nosotros su futuro, con la esperanza de ver mejorar sus condiciones de vida. Me siento responsable, porque lo que nos planteamos originalmente fue liberar las fuerzas que le permitieran a Venezuela la construcción de un futuro mejor, y no la concentración de poder en un individuo con ínfulas mesiánicas; era luchar contra la corrupción y el tráfico de influencias y no encubrir la de nuestros amigos; lograr una economía próspera para todos y no hundirla en una profunda depresión; generar fuentes de empleo y no destruirlas; ganarnos la confianza en nuestra economía atrayendo inversionistas y no ahuyentarlos. En definitiva, nuestro compromiso era enrumbar al país hacia la modernidad y no sumirlo en el atraso, la frustración y la desesperanza. Se trataba de resolver los problemas, que hoy se han agravado, y no crear más desconfianza, conflictos permanentes e incertidumbre. Nos propusimos transformar la condición rentista de la economía, la práctica clientelar y poco participativa de las instituciones públicas y la asfixia centralizadora del Estado, en una Nueva República encaminada hacia la prosperidad, con mejoras reales en productividad y salarios, un empresariado innovador, creativo e involucrado en lo social, un ciudadano participativo y una sociedad civil organizada para la intervención y el control de la gestión pública. Desde los años 80 veníamos observando a un país que perdía la confianza en sus instituciones públicas y en sus representantes políticos y se debilitaba socialmente. Lo lamentable es que esto se ha agravado en los últimos meses. Ahora, en el año 2000, después de estos meses de gestión del Presidente Chávez, nos empobrecemos a una velocidad vertiginosa, a pesar de que el Gobierno ha recibido una gigantesca cantidad de dinero por el aumento de los precios del petróleo. El presidente y su gobierno han mostrado una absoluta incapacidad para resolver los problemas sociales y económicos de Venezuela. Darle más tiempo es prolongar la agonía nacional actual y profundizar una crisis de inmensas e impredecibles consecuencias para nuestro futuro. La economía venezolana no enfrenta una simple recesión. Se adentra cada vez más en el oscuro túnel de una depresión, caracterizada por la parálisis general del aparato productivo y masivo desempleo. Creo en la gente y en la necesidad de gobernar para la gente. Por eso tengo el sincero propósito de lograr los consensos que comprometan y unan a todos los venezolanos en torno a una agenda pública que tenga como objetivos luchar intensamente contra la pobreza y las desigualdades, construir una economía moderna que genere riquezas para el bienestar para las mayorías y que profundice la democracia, en una sociedad sin excluidos. Esos son nuestros desafíos, vengo a enfrentarlos junto con ustedes. Alcanzar metas de excelencia en educación, salud, seguridad, y justicia son pilares irremplazables de la transformación que los venezolanos reclaman hace tanto tiempo. La creación de empleos, la capacitación educativa, el desarrollo de nuestras ventajas comparativas para participar exitosamente en la economía globalizada, la garantía de acceso a la salud pública, la igualdad de derechos ante una justicia idónea, el total respeto a las libertades políticas y ciudadanas, la reactivación y profundización de la descentralización, la reconstrucción de las instituciones públicas para hacer al Estado eficiente y creíble, son todos objetivos ineludibles que darán respuesta a lo que la gente aspira. Convoco al país, sin odiosas separaciones, no a una revolución de nombres, vocinglera, pintoresca y amenazante, sino a 5 grandes revoluciones centradas en la conciliación y el trabajo de todos los venezolanos y de todos los que escogieron a nuestra patria como su hogar. Cinco desafíos para acabar con el desempleo; imposibilitar la exclusión social; lograr que la educación de los niños y el servicios de la salud de los venezolanos sean de calidad; erradicar la corrupción y restablecer la confianza en la democracia y en las instituciones pública de nuestra nación. Vengo a comprometerlos para que luchemos por:
Vengo a convocarlos para que el 28 de mayo Venezuela dé el verdadero salto hacia el siglo XXI. La situación de pobreza en que se encuentran la gran mayoría de los venezolanos impide la creación de riqueza y compromete nuestra estabilidad política y social. Por ello, la erradicación de la pobreza es una tarea esencial para edificar un país próspero, con armonía social y verdadera democracia. En el mundo de hoy, caracterizado por una fuerte competencia basada, crecientemente, en el conocimiento y una rápida capacidad de adaptación a los cambios tecnológicos, sólo la educación y el aprendizaje continuo de ciudadanos sanos garantizarán las condiciones para aprovechar las oportunidades de creación de bienestar, mejorar su distribución y así, superar las paupérrimas condiciones de vida de la muchos de nosotros. Los resultados de la política económica de mi gobierno estará estrechamente vinculada a los objetivos sociales. Por ello, serán acompañados, en un adecuado balance, de programas sociales que asistan a los sectores más desposeídos de la población, que fortalezcan la familia y que estimulen la corresponsabilidad de la sociedad venezolana en la búsqueda del bienestar colectivo. Aplicaremos un conjunto de políticas orientadas a lograr la integración y la participación de la sociedad en un proyecto centrado en mejorar el nivel y calidad de vida de la gente. En mi gobierno se producirán más y mejores servicios, en una acción coordinada entre el gobierno central, gobernaciones, alcaldías, comunidades organizadas e iniciativa privada. Me comprometo a hacer un gobierno amplio, ajeno a intereses grupales y personalistas. Con este propósito convocaré las voluntades del país dentro de una concepción basada en las siguientes premisas:
Para avanzar en el camino de la sociedad productiva y justa que nos merecemos, propongo: a) Educar para la ciudadanía y la producción. La educación es la base principal que sustenta el programa de cambios que aspiramos implantar en nuestra sociedad. Es el mejor camino para hacer de Venezuela una sociedad más justa, equitativa, armónica y respetuosa de la diversidad cultural e individual y del ambiente y es el medio idóneo para formar un ciudadano productivo, innovador, emprendedor, competitivo y consciente de su papel en la creación y sostenimiento de una sociedad verdaderamente democrática. La verdadera revolución que planteo es hacer de la educación la gran tarea nacional. Por ello, será una medida urgente e impostergable de mi gobierno, enfrentar y revertir el deterioro de nuestro sistema educativo. Descentralizar su administración hasta el nivel municipal; darle autonomía a los directores de escuelas y de establecimientos de nivel medio; ampliar la cantidad de horas que los niños y jóvenes asisten a clases; dotar al país de una infraestructura educativa adecuada; modernizar los planes de estudio, capacitar permanentemente al docente y revalorizar su esfuerzo; diseñar nuevos sistemas de financiamiento de la educación; innovar en os sistemas de gestión educativa bajo criterios de excelencia; promover una educación de calidad como un valor fundamental que involucra al individuo y su familia, preparar a los ciudadanos en consonancia con el desarrollo productivo que requiere el país, son metas que les vengo a proponer. Desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes se estimulará la movilización de la sociedad para producir un cambio cualitativo en la educación superando el concepto del Estado Docente por el de la sociedad del conocimiento. La transformación del sistema escolar la enfilaremos cada vez más hacia los siguientes objetivos: i) Una educación verdaderamente participativa:
ii) Con calidad, pertinencia y preparada para los cambios tecnológicos
iii) Más eficiente
iv) Con mayor equidad
v) Integradora. La cultura es un elemento propulsor del desarrollo al servir de detonante de procesos transformadores en los individuos; es la garantía del proceso de cambio de actitudes y valores que permitiría perfilar al ciudadano participativo, innovador, emprendedor y democrático y que requiere el país. Por su parte, el deporte, en su más amplia acepción, es un desencadenante de procesos integradores y generador de identidades colectivas. Estimula la actitud individual hacia el logro, fortalece la autoestima y contribuye a restituir lazos de solidaridad y a promover nuevas formas de convivencia. Es una actividad esencial del proceso educativo y un eficiente preventivo en materia de salud y en el combate a la delincuencia. Por ello, el contacto de nuestros niños y adolescentes ante el hecho cultural y deportivo desde la escuela será una orientación estratégica de nuestra gestión.
(2)) En el ámbito deportivo la atención estará dirigida al:
b) Formar un ciudadano sano y eficientemente protegido. El Progreso de Venezuela sólo será posible con ciudadanos que tengan garantizado el acceso a una atención integral en salud. El modelo de prestación de este servicio requiere de una reforma que mejore la calidad de sus resultados. Diagnósticos realizados por especialistas en el campo de la salud señalan que para ello se hace imprescindible corregir los siguientes aspectos:
Los lineamientos generales de las políticas en esta área serán los siguientes:
c) Trabajar por una Vivienda y un hábitat digno para todos. El derecho a la vivienda digna es una de las principales deudas sociales del país. Mi gobierno establecerá como una prioridad ejecutar una eficaz política de construcción de viviendas acorde con las necesidades de los venezolanos. Una política de vivienda de alto impacto dirigida hacia los sectores populares y sectores medios, debe considerar múltiples vías y modalidades, e implicar en su desarrollo no sólo a los Gobiernos en sus tres niveles, sino a promotores privados, organizaciones comunitarias de vivienda, que es un potencial que está presente en todo el país, y a los mismos individuos que aspiran a una vivienda digna, a través de modalidades de auto-producción. En los barrios populares están los albañiles, plomeros, maestros de obra y obreros que se requieren para construir una cantidad significativa de viviendas en un lapso prudencial. Sólo hace falta quien organice y ponga en acción esos recursos, estimulando la autogestión, con orientaciones técnicas y con apoyos financieros que pueden provenir de varias fuentes. Desarrollaremos, con la participación de todos estos actores, una estrategia nacional de construcción de viviendas, que diversificará la atención habitacional por estratos poblacionales y agentes que participan en el sector. El concurso del sector privado y de la comunidad organizada será indispensable para el éxito de esta estrategia. En este sentido, la estrategia estará centrada en los siguientes componentes:
xii) En lo económico financiero:
Debo señalar, por último, que la ampliación de las fuentes de financiamiento impondrá de inmediato un efecto expansivo en la industria de la construcción, con el consecuencial impacto beneficioso en la economía y el empleo que caracteriza la construcción de viviendas. d) Luchar por la equidad para la dignidad de todos los ciudadanos venezolanos. Atacar agresivamente los índices de desnutrición infantil, morbi-mortalidad infantil y materna y deserción y exclusión escolar; y compensar a los sectores menos favorecidos con programas sociales dirigidos específicamente a los ciudadanos que viven en condiciones de pobreza extrema son una obligación social. Para ello es importante reactivar, revisar, descentralizar y fortalecer los programas de atención nutricional, los programas de protección a la madre y al niño, los programas de capacitación de mujeres y jóvenes, los dirigidos a las comunidades indígenas y las personas con discapacidad, y los programas de abaratamiento de alimentos de primera necesidad, que hoy han sido prácticamente desmantelados y sustituidos por una intervención desordenada y de bajo impacto social por el Plan Bolívar 2000 y del Fondo Único Social. Para activar y mejorar nuestros programas sociales, se requiere involucrar a los que más saben y mejor experiencia tienen en llevar servicios a la gente de menores recursos, apoyar a las comunidades organizadas, iglesia y otras instituciones sin fines de lucro, alcaldías y gobernaciones para que unan a todos los que puedan contribuir y organicen a los beneficiarios que puedan participar en la aplicación de respuestas eficaces. Las prioridades en esta área serán:
e) Acordarnos para una política de Seguridad y Previsión social solidaridad y eficiente Debemos ponernos de acuerdo para desarrollar una auténtica política de seguridad social, sin demagogia y sin generar expectativas imposibles de cumplir. No podemos esperar que las políticas de seguridad social vengan a resolver los graves problemas de pobreza de millones de compatriotas, porque la única manera a partir de la cual se puede atacar efectivamente la pobreza es con la generación de empleos productivos y bien remunerados, y no pretendiendo distribuir entre millones los pocos recursos que se logran reunir por medio de la seguridad social contributiva. A medida que crezca el empleo aumentará el número de personas afiliadas a la seguridad social contributiva, y en esa misma medida, el Estado podrá liberar mayores recursos para atender a los ciudadanos requeridos de su apoyo, a través de las instituciones de asistencia social financiada con recursos fiscales. Resulta fundamental un sistema de seguridad social más eficaz que el que nos brindó el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. La seguridad social integral (salud, pensiones, vivienda, paro forzoso, riesgos laborales, recreación), requiere de un Estado moderno y eficiente, que delegue parcialmente, pero bajo su fiscalización y control, algunos de esos servicios a la competencia de la empresa privada. De esa manera, las opciones mixtas de gestión pública y privada, actuando bajo rígidos criterios de honestidad y eficiencia, son la mejor alternativa en esta crucial materia. Por ello proponemos:
f) Seguridad de personas, bienes y seguridad nacional. Elevar la capacidad institucional del Gobierno Nacional para garantizar la seguridad de los ciudadanos, castigando severamente los actos criminales, evitando la impunidad, minimizando las oportunidades para el acto delictivo, educando para la seguridad personal y creando una nueva cultura en el tratamiento de la seguridad ciudadana, que se base en la cooperación y coordinación interinstitucional entre los cuerpos policiales y la incorporación de la comunidad organizada en su prevención y vigilancia, es uno de mis principales propósitos. Para lograrlo mi propuesta se basa en tres elementos:
Mi compromiso es atacar duramente la delincuencia y castigar el delito, acabando con la cultura de la complicidad, la impunidad y de irrespeto para la vida y la propiedad que se ha instalado en nuestro país. Adelantaremos como líneas prioritarias en la política de seguridad:
En cuanto a la seguridad fronteriza me comprometo a un ataque frontal contra las prácticas del secuestro y el pago de "vacunas", características de la guerrilla y el bandolerismo, en nuestros estados fronterizos, a los fines de evitar la diáspora de su población. Así mismo, colocaremos un énfasis especial en las políticas económicas y sociales dirigidas a esas zonas a los fines de estimularlas para avivar la actividad económica y comercial y la población en nuestras fronteras. En lo que respecta a las políticas de seguridad de Estado, propongo revisar y redefinir las competencias de la Policía Política; revisar y redefinir el sistema de identificación y control de extranjeros y rediseñar Defensa Civil, en cuanto a sus competencias y estructura. a) Estabilidad, prosperidad y empleo La economía venezolana requiere de sanas políticas económicas y grandes cambios para aprovechar su potencial de crecimiento económico. No se pueden generar empleos ni mejorar los ingresos de los trabajadores sin una economía prospera con alta inversión privada, apoyada por políticas económicas que garanticen balance en las cuentas fiscales, estabilidad del tipo de cambio, y bajas tasas de interés y de inflación. Además de lograr la estabilidad en los indicadores macroeconómicos, y promover la inversión y nuevos empleos en el corto plazo, debemos consolidar una estrategia económica de largo plazo, que nos indique el rumbo que va a seguir Venezuela para convertirse en una nación desarrollada, y que ofrezca oportunidades de bienestar para todos sus ciudadanos, sin excluidos ni marginados. En esta estrategia de largo plazo Venezuela hará un uso intenso de sus vastos recursos de hidrocarburos y minerales, y requerirá de planes de atracción de capitales nacionales y extranjeros para desarrollar patrones de especialización industrial, agrarios, mineros, y de servicios técnicos, y también para la modernización de la infraestructura pública de comunicaciones y de telecomunicaciones. Debemos garantizar también que un creciente número de venezolanos tenga acceso a los nuevos medios como Internet, y de otros servicios que la tecnología informática coloca a disposición del hombre del siglo XXI. . Debemos alcanzar una tasa de crecimiento económico sostenido de al menos 8 % interanual durante las próximas dos décadas, y una tasa de inversión de por lo menos 25% del Producto Interno Bruto. Con un objetivo de inflación reducida a un dígito en el mediano plazo, este desempeño económico generará más de 500.000 nuevos empleos por año, y un crecimiento real sostenido en los salarios de los trabajadores. Nos proponemos reducir en pocos años el tamaño del sector informal de la economía venezolana - el cual actualmente emplea más del 50% de la fuerza laboral y lograr grandes mejoras en productividad y remuneración de los trabajadores. Estos ambiciosos objetivos económicos que nos convertirán en la economía de más rápido crecimiento económico de América Latina, serán posibles de alcanzar mediante una reorganización profunda de nuestro sistema educativo y de adiestramiento, capacitación y formación del trabajador. También necesitamos un sistema de salud pública satisfactorio, y la efectiva promoción de la inversión pública y privada en una moderna infraestructura de comunicaciones y en investigación y desarrollo tecnológico. Debemos asumir también la tarea de fortalecimiento de la estructura "intangible" de los modernos mercados, la cual exige la adopción de estándares de aceptación global de rendición de cuentas claras y transparentes, tanto en el sector público como en las empresas privadas. Esto es indispensable para el clima de inversiones y para el desarrollo de una actividad financiera y de mercados de capitales fuerte, fundamentales para el rápido crecimiento económico de Venezuela, para aprovechar nuestra excelente posición geográfica en América Latina, y poder convertirnos en pocos años en un gran centro de servicios para la región. Vamos a invertir masivamente en la formación de nuestros recursos humanos, pues este es el recurso más valioso de la moderna Economía del Conocimiento, y porque el hombre es a su vez el objeto mismo del desarrollo socioeconómico. Para ello es fundamental transformar las condiciones sociales de vastos números de venezolanos marginados, y crear los estímulos a la participación en los grandes proyectos económicos del país. Es por estas razones que el verdadero desarrollo económico moderno no puede basarse solamente en objetivos económicos, pues sin desarrollo social es imposible contar con los recursos humanos educados y saludables necesarios para los desafíos de la competencia entre naciones y entre empresas a escala global. Venezuela debe participar activamente en los procesos de integración económica latinoamericanos y mundiales, y debe realizar los cambios y las acciones que sean necesarios para que nuestros empresarios y trabajadores estén en la mejor capacidad de competir en la cada vez más compleja economía mundializada del siglo XXI. Les propongo una política gubernamental - tanto macroeconómica como sectorial que tendrá como único objetivo, transformar la economía venezolana para generar confianza de parte de los inversionistas, trabajadores y consumidores, en las bases sólidas de prosperidad que juntos construiremos. Lo fundamental en el corto plazo, es crear un clima caracterizado por la estabilidad política, jurídica y macroeconómica, el cual nos permita a todos trabajar por un mejor futuro para Venezuela, y tener bases firmes para realizar grandes planes económicos y sociales. Muchos venezolanos emprendedores, algunos muy jóvenes y otros de gran calificación y experiencia, han comenzado a emigrar a otros países, afectados por el pesimismo que embarga al país, sumido en la desesperanza del conflicto político estéril, de políticas económicas erráticas, de la inseguridad ciudadana, y de la incertidumbre generalizada. Esta situación lamentable se puede revertir con gran rapidez, y podemos decir desde ahora, que las oportunidades que se abrirán con los cambios que propongo requerirán de todos estos venezolanos que buscan una vida productiva con paz y seguridad personal. Esperamos contar con ellos muy pronto, cuando el país comience a transitar por el camino de las transformaciones necesarias. Un sistema jurídico estable, de responsabilidad y credibilidad en el manejo de la política gubernamental dará las señales necesarias de aceptación de las normas de una economía moderna, proporcionando un clima de confianza en el país. Ello significa una administración de justicia accesible a todos, oportuna, y eficaz en la resolución de conflictos; un régimen jurídico basado realmente en el Estado de Derecho, la independencia de los poderes públicos, la defensa de la propiedad privada y de los derechos humanos de todos los ciudadanos. El rol de Estado es fundamental como promotor de las condiciones sociales y económicas necesarias para que la actividad privada sea el motor principal del desarrollo económico, garantizando a través de sus instituciones y sus políticas, la igualdad de oportunidades y la participación activa de las grandes mayorías empobrecidas y marginadas a una economía informal, la cual no ha disfrutado ni de seguridad social, ni ha tenido acceso a servicios de salud y educación pública de calidad. El Estado, al estimular el desarrollo de un empresariado fuerte, emprendedor y preparado para la competencia internacional, contribuye a crear las condiciones para que se creen fuentes de trabajo y se reduzca la pobreza. También debe el Estado articular políticas de apoyo y estímulo a las pequeñas y medianas industrias y empresas, las cuales son importantes fuentes de empleo y de oportunidades para nuevos empresarios. Realizaremos un plan nacional de desregulación y simplificación de trámites y normativas, especialmente en aquellos organismos que generan mayores costos para las empresas, y se iniciará de inmediato una reforma de los mismos con miras a disminuir estos costos innecesarios que restan competitividad a las empresas y productos venezolanos. Por su parte los empresarios serán motivados a actuar guiados por una nueva ética empresarial que sustente y exprese su disposición a cumplir una importante misión social, a contribuir al desarrollo nacional, a competir a escala nacional e internacional, y a promover la mejora continua de sus procesos productivos a los fines de evitar el impacto contaminante sobre las comunidades y el medio ambiente. b) La difícil coyuntura económica actual: punto de partida de grandes cambios Venezuela vive actualmente una terrible situación económica, y a pesar de los altos precios del petróleo y de los importantes ingresos extraordinarios recibidos por el Gobierno del Presidente Hugo Chávez, no hay sino signos de profundización de la depresión económica, y de un desempleo que continua aumentando por encima de los 2 millones de trabajadores. La estabilidad en las cuentas externas, medidas por un alto nivel de reservas internacionales, y de las cuentas fiscales, sólo se fundamenta en los ingresos petroleros extraordinarios. Se trata de una situación de parálisis, con el nivel de desempleo más alto de la historia moderna del país, y aún así vulnerable a un empeoramiento si los precios del petróleo continúan descendiendo. Se trata de una situación sumamente precaria, pues un país no puede depender en su totalidad de los volátiles precios del petróleo. La ligera disminución de las presiones inflacionarias en 1999 a 20% anual aunque fue la segunda de América Latina después de Ecuador fue posible debido a una recesión económica sin precedentes, profundizada por la incapacidad del gobierno de responder con una política económica adecuada. La estabilidad del tipo de cambio, deriva de un nivel de reservas construida sobre el excepcional nivel de precios petroleros, y el impacto de la recesión sobre las importaciones. Estos no son logros económicos, sino características de una frágil coyuntura, en la cual no hay confianza en el futuro, y por tanto no hay bases firmes para una reactivación económica. El gran desafío en Venezuela es sentar las bases de una sólida estabilidad económica, sustentada en política fiscal y monetaria coherente, la cual debe lograr gozar de credibilidad en sus anuncios, en la voluntad política del gobierno de cumplir con los objetivos económicos, y en la calidad y responsabilidad del equipo económico. Con claridad sobre las dificultades actuales, nos proponemos adelantar un programa económico con políticas fiscales, monetaria y cambiaria que se desarrollen en armonía con los lineamientos de la estrategia de crecimiento de mediano y largo plazo establecidos. Para reactivar el aparato productivo venezolano requerimos restablecer los equilibrios macroeconómicos, y no hay forma de evitar este requisito básico. Esto significa reducir la inflación, bajar las tasas de interés, tener un tipo de cambio estable y predecible, salarios con creciente poder adquisitivo, y cuentas fiscales en equilibrio. Pero sabemos que todo esto no es suficiente para restablecer la prosperidad en Venezuela. Aspiramos a consolidar un ambiente económico propicio a la inversión privada y al crecimiento económico sostenido dentro de una estrategia de largo plazo. Las medidas que desarrollaremos como incentivos microeconómicos para alcanzar altos niveles de inversión privada, crecimiento económico y nuevos empleos se pueden resumir en:
c) Lineamientos de política macroeconómica Para alcanzar la estabilidad macroeconómica, requerida para la recuperación del crecimiento económico sostenido y la creación de condiciones básicas para la inversión, definimos ahora los lineamientos de la política fiscal, monetaria y cambiaria, con los cuales nos comprometemos, como parte de la estrategia económica de largo plazo, que nos hemos propuesto iniciar. Política Fiscal Una política fiscal prudente que corrija los déficit del sector público es la mejor señal del compromiso del gobierno con la estabilidad de precios. Un clima de precios estables estimula las inversiones de largo plazo en la economía real. El desequilibrio de las finanzas públicas constituye la principal fuente generadora de inestabilidad macroeconómica. Por lo tanto, para reducir la inflación y lograr estabilidad en los mercados monetario y cambiario con tasas de interés reales positivas y una moneda confiable, se requiere una política económica coherente que centre su atención en el logro de un equilibrio fiscal que sea sostenido en el largo plazo. La estabilización de las finanzas públicas demanda una reforma fiscal integral que resuelva los siguientes problemas: la volatilidad de las cuentas públicas asociada a las frecuentes fluctuaciones del ingreso petrolero, déficit fiscales recurrentes, corrección del carácter procíclico del gasto público, rigidez e ineficiencia del gasto gubernamental, insuficiente recaudación de ingresos no petroleros, elevado peso del servicio de la deuda en el presupuesto nacional, ausencia de una estrategia adecuada de financiamiento público, alta evasión fiscal y debilidad de las instituciones del área fiscal. La reforma fiscal integral consistirá en:
Política Cambiaria La política cambiaria seguida por este gobierno al favorecer un semianclaje del tipo de cambio ha tendido a desestimular la producción nacional y ha generado una cuantiosa fuga de capitales mayores, lo que ha coadyuvado a un incremento del desempleo sin que la inflación haya podido disminuir hasta los niveles de los socios comerciales de Venezuela. La política cambiaria estará centrada en conferirle estabilidad al bolívar, lo cual se procurará mediante un sistema de flotación administrada por el BCV sin que ello implique una volatilidad excesiva del tipo de cambio ni que niveles de sobrevaluación afecten la producción nacional y se profundice el desempleo. En todo caso la estabilidad del bolívar se sustentará en una sólida política fiscal que corrija las expectativas inflacionarias. Política Monetaria. La razón de ser de la política monetaria del BCV es disminuir la inflación. Con ese propósito, la política monetaria intentará suplir las necesidades de liquidez de la economía para facilitar un nivel de transacciones cónsono con una economía en crecimiento. De esta manera, no se permitirán excesos de liquidez que puedan presionar sobre el tipo de cambio y la inflación para lo cual el BCV instrumentará una política monetaria activa basada en títulos públicos, bajo condiciones de mercado, cuyo rescate no produce expansiones monetarias en el futuro. Ello implica dotar al BCV de una cartera de valores con los cuales realizar sus operaciones de mercado abierto, principal herramienta con la cual se ejecutará la política monetaria. En cuanto a las tasas de interés, el mecanismo más expedito para su reducción es mediante una disminución sustancial de la tasa de inflación. Se arbitrarán medidas encaminadas a acortar el diferencial entre tasas activas y pasivas mediante la reducción del encaje, y de otras acciones dirigidas a disminuir los costos de la actividad bancaria. En todo caso se procurará que la tasa de interés de los ahorristas experimente una mejora sustancial de forma tal de evitar la actual situación de confiscación de los ahorros de los venezolanos que significan tasas de interés muy inferiores a los niveles de inflación. La instrumentación de una política monetaria creíble solamente puede hacerse en el contexto de una autonomía efectiva del Banco Central, para lo cual se debe garantizar que las autoridades del Instituto Emisor sean seleccionadas atendiendo a criterios estrictamente técnicos y profesionales. Estas medidas se complementarán con el impulso a una reforma del sistema financiero a los fines de mejorar su eficiencia. d) Las políticas sectoriales y el crecimiento económico Con la Transformación Económica promoveremos el desarrollo sostenible. La estrategia de crecimiento cubrirá sectores claves de la economía como son el comercio, la industria, el petróleo, la agricultura, el turismo y la construcción de infraestructura. El futuro económico del país va a descansar en el desarrollo de una economía más diversificada y con capacidad de competir en los mercados internacionales. La fortaleza de nuestra economía estará determinada por una industria petrolera que aproveche al máximo las ventajas competitivas que posee, y un importante desarrollo de los sectores no petroleros donde el país tiene un gran potencial de crecimiento. La iniciativa privada jugará un rol protagónico en la estrategia de crecimiento y el Estado creará los incentivos para que la inversión privada nacional y extranjera se sientan atraídas a participar en la transformación de la economía venezolana. i) Política industrial y de Comercio Exterior La política industrial se fundamentará en estimular un aparato manufacturero moderno, de creciente especialización y preparado para la competencia internacional. Venezuela necesita nuevas empresas y empresarios para consolidar el crecimiento económico y la generación de empleo. El país presenta una amplia y diversificada gama de recursos que ofrecen un importante potencial de crecimiento interno y para la exportación, los cuales no han sido suficientemente aprovechados. Es importante llevar a cabo una política industrial que contribuya a diversificar la economía apoyándose en el potencial que tienen sectores, tales como: Químico-petroquímico, pulpa y papel, minero, agroindustrial, aluminio, entre otros. El desarrollo de estos sectores contribuirá de manera fundamental a captar inversión privada nacional y extranjera, a generar empleos en la economía formal, y a reducir la vulnerabilidad de la economía ante perturbaciones externas. El Estado deberá desarrollar una política industrial que promueva la participación de las empresas privadas venezolanas en los mercados internacionales. En una primera etapa, se enfatizará la exportación de productos hacia el área andina, países del MERCOSUR y Centroamérica. En una etapa posterior y con base en el desarrollo de ventajas competitivas, se ampliará la oferta exportable hacia países más avanzados. La promoción de exportaciones será un objetivo central del gobierno, mediante mecanismos de financiamiento y estímulos fiscales para los exportadores. El servicio exterior a través de una política sistemática de nuestra Cancillería será promotor de las exportaciones venezolanas, se fortalecerán los vínculos comerciales con nuestros socios más importantes, y se promoverán lazos con nuevos socios comerciales. ii) La industria petrolera y su contribución al desarrollo Venezuela debe continuar desarrollando todo el potencial que ofrecen los vastos recursos de hidrocarburos del país, en una forma que complemente y potencié el desarrollo de la economía no petrolera fuerte y diversificada. La política de apertura del sector será profundizada con un sentido positivo, a fin de aprovechar las oportunidades que pueda representar para PDVSA y el sector petrolero privado nacional y extranjero. Dentro de los planes de negocios de la industria se estimulará la participación de los ciudadanos venezolanos en proyectos de inversión específicos a través de sociedades financieras petroleras. El plan de inversión petrolera de PDVSA, estará encaminado a mantener y ampliar las ventajas competitivas de la industria, lo cual es crucial dentro de la globalización. Esto exige una industria petrolera manejada de forma transparente y con una visión de negocio alejada del proselitismo partidista. Los planes de inversión deberán contribuir al desarrollo de un sector privado nacional que atienda de manera competitiva la demanda de bienes y servicios petroleros. Para esto nos planteamos darle un impulso inicial a la actividad privada nacional a través del uso de la inversión petrolera, de la política de compras de PDVSA, así como de una mayor participación privada en el negocio petrolero. Esto implica redefinir el papel de PDVSA, haciendo más transparente su administración. Es imprescindible una clara definición de su vocación comercial. Potenciaremos la manufactura y la refinación de los hidrocarburos para que tomen un papel central como palancas de nuestra economía petrolera. Para ello nos planteamos darle un impulso definitivo, a través de la Industrialización de los hidrocarburos, con la participación de capitales privados, tanto nacionales como extranjeros, dada que la ventaja comparativa más importante que posee el país es el inmenso potencial de desarrollo de sus reservas de petróleos crudos, tanto convencionales como pesados, extrapesados y de gas natural. Esto nos situará en una posición privilegiada, al tomar en cuenta el crecimiento que la demanda energética mundial experimentará en el mediano y largo plazo y la limitada capacidad de la mayoría de los productores de satisfacer el incremento de esa demanda. El proceso de reactivación del desarrollo petrolero debe ser sostenido. Vamos a restablecer el prestigio de Petróleos de Venezuela, haciendo transparente su administración y dirigiendo su plan de negocios con una clara definición de vocación comercial, a fin de tener éxito en atraer inversiones privadas tanto nacionales como foráneas. En este orden de ideas, la industrialización en las áreas petrolera, gasífera y petroquímica y el fomento de la formación de empresas nacionales para agregar valor a estas cadenas productivas, constituyen aspectos centrales de esta estrategia. Venezuela debe convertirse en un importante suplidor internacional de productos manufacturados vinculados a los hidrocarburos. En ese proceso, la adquisición de bienes, servicios (ingeniería, procura y construcción) y la utilización de mano de obra nacional (obrera, artesanal, técnica y profesional) en condiciones competitivas, darán el empuje necesario para el resurgimiento de empresas especializadas y de la producción industrial nacional. Así mismo, la presencia de inversionistas privados, estimulará la introducción de innovaciones tecnológicas que redundarán en un incremento sustancial de la eficiencia y por lo tanto, en mayor competitividad del sector. Líneas de política de producción petrolera y de productos derivados La producción de hidrocarburos debe mantenerse a un nivel tal que responda fundamentalmente a los intereses nacionales y que, en concierto con los países de la OPEP y otros productores asociados, garanticen una sostenida defensa de los precios del petróleo crudo y sus derivados, en el mercado internacional. Para lograr ese cometido, Venezuela debe negociar en el seno de la OPEP una cuota de producción más acorde con su base de recursos. En consecuencia, se requieren inversiones en el corto y mediano plazo para el desarrollo de nuevos prospectos exploratorios y de avanzada, incrementar el número de proyectos de recuperación adicional de crudos y mantener el potencial mediante niveles adecuados de reparación y reacondicionamiento de pozos y trabajos continuos de mantenimiento en la infraestructura de producción, de tal manera de expandir progresivamente la producción de petróleo y gas en función del crecimiento y/o requerimiento del mercado mundial. En ese orden de ideas, es necesario hacerle un seguimiento cercano al volumen y destino de los inventarios a nivel mundial y al desarrollo de las economías tanto emergentes como establecidas. Hay que mantener la vigencia de los Convenios Operativos, Alianzas Estratégicas y otros contratos de Apertura firmados por PDVSA, evaluando continuamente las bondades de dichos negocios y supervisando las aplicaciones tecnológicas y los programas de inversión pactados en cada uno de ellos. Se le exigirá a cada consorcio o empresa asociada un mejoramiento progresivo en sus niveles de eficiencia con la adecuada aplicación de tecnologías; jerarquizando y gerenciando sus volúmenes de producción en relación a la calidad del crudo, sus costos operativos y el aporte de cada convenio al fisco nacional. Nos proponemos profundizar las relaciones comerciales de PDVSA con las empresas transnacionales que operan en el país, a fin de promover el mejor uso del potencial de la mano de obra calificada nacional (obrera, artesanal, técnica, profesional y ejecutiva) y convertirla en un verdadero factor de desarrollo, mediante la plena utilización en condiciones de competencia del sector conexo, suplidor de bienes, servicios y productos manufacturados en el país y además, promuevan la transferencia tecnológica que permita el mejoramiento continuo de los procesos de exploración, producción, manufactura de hidrocarburos y producción petroquímica, en beneficio del desarrollo económico nacional. Bajo cualquier escenario de producción es imperativo observar sanas políticas de explotación de los yacimientos de hidrocarburos, produciendo racionalmente los recursos disponibles bajo estrictas medidas conservacionistas, tanto del subsuelo como del medio ambiente; y considerando en la formulación de dichas políticas incentivos fiscales que fomenten el uso de tecnologías adecuadas para el mejoramiento del recobro de los yacimientos. Vamos a profundizar la captación de mercados para la utilización en gran escala de Orimulsión, en el país como en el exterior, especialmente en áreas geográficas cercanas, como por ejemplo Brasil, Colombia, México y la cuenca del Caribe, para evitar que el costo del transporte le reste rentabilidad al negocio. Planes de acción en gas, desarrollo petroquímico y carbón
El papel de PDVSA
iv) El papel del sector construcción Para lograr esa penetración exitosa del mercado mundial con productos manufacturados, se le plantea al país un doble reto, entre otros: (a) diversificar el aparato productivo, aprovechando los recursos naturales variados que posee, y (b) crear y mejorar la infraestructura de apoyo que facilite los procesos de producción y exportación Venezuela requiere de un plan integral de obras de infraestructura, motorizado por el sector privado y en coordinación con los distintos niveles de gobierno. Este plan además de ser un generador eficiente y rápido de empleo a corto plazo, puede ser un motor de transformación de la infraestructura física y del desarrollo habitacional. Como medida de emergencia, para la creación de corto plazo de empleos, adelantaremos un plan de financiamiento público de infraestructura, ejecutado en forma descentralizada que incluya inversiones en vialidad, vivienda, equipamiento de barrios, infraestructura educativa, ambulatoria, deportiva y carcelaria, proyectos de electrificación y telecomunicaciones. Por otra parte, se apoyarán los procedimientos de concesión adaptando las leyes respectivas y se modernizará el Ministerio de Infraestructura, para planificar, proyectar, construir, mantener y operar obras eficientemente, y llevar un inventario presupuestario de obras inconclusas. Las acciones a adelantar en este aspecto las desarrollaremos más adelante cuando tratemos el tema del desarrollo de los Estados y Municipios. v) Energía La generación, transmisión y distribución de energía eléctrica debe estar al servicio del país, asegurándose en todo momento la calidad y confiabilidad del suministro de este servicio a los sectores industriales, comerciales y residenciales tanto urbanos como rurales. La generación hidroeléctrica bajo la responsabilidad de EDELCA permanecerá en manos del Estado, a fin de garantizar su desarrollo integral dada la intensiva erogación de capitales que demanda y sus características estratégicas. Las plantas de generación termo-eléctricas regionales podrán ser transferidas al sector privado, así como las redes de transmisión de fluido eléctrico que interconecta al país. Se le exigirá a los operadores privados eficiencia y confiabilidad en el suministro de energía a las comunidades, incentivando el uso racional del servicio y el desarrollo del sector. vi) Telecomunicaciones En el área de telecomunicaciones promoveremos la apertura competitiva del sector, teniendo como objetivo el servicio universal, a partir de la permanente actualización tecnológica y con un servicio de calidad que tienda a igualar los estándares internacionales y a la convergencia de servicios. vi) Minas. La minería profesional en Venezuela está estancada y vulnerada por el auge de la minería ilegal y de garimpeiros. Esto no se debe a la ausencia de regulaciones adecuadas sobre la actividad, sino a la no aplicación o aplicación distorsionada de la normativa vigente, la adopción de políticas de restricción contra la actividad industrial, sin control de la actividad ilegal, la ausencia de una política coherente para la industria y la ausencia de mecanismos de coordinación entre las dependencias mineras y ambientales, entre otras. Nos proponemos relanzar de esta actividad y rescatarla de su actual situación de depresión mediante la adopción de una política agresiva de atracción de capital y tecnología de punta para la exploración y desarrollo de proyectos mineros, que puede ser instrumentada rápidamente por el ejecutivo, con el fin de incrementar la eficiencia del sector. Las reformas legales y la modernización de la administración minera se realizarán de manera paralela. En tal sentido, como lineamientos generales de política adoptaremos los siguientes:
viii) Fortalecer la pequeña y Mediana Empresa, un imperativo para el crecimiento y la estabilidad. Las dificultades que presenta la pequeña y mediana empresa tienen que ver con mercados restringidos y dificultades de comercialización, deficiencias técnicas y de organización de la producción, escasa preocupación por aspectos organizativos internos y falta de capacitación empresarial y laboral de sus propietarios y trabajadores. En consecuencia, una estrategia para fomentar la pequeña industria debe apuntar a mejorar el insuficiente nivel de capital y la baja capacidad técnica, derivada de una gestión empresarial ineficiente y de una escasa calificación laboral. Estamos dispuestos a enfrentar los principales problemas que enfrenta la pequeña y mediana empresa en cuanto a:
Para ello nos proponemos:
La descentralización es un mecanismo agilizador de los procesos de toma y ejecución de decisiones y garante de acciones conducentes a incrementar los niveles de eficiencia del Estado en su conjunto, porque es un reparto más equilibrado de las responsabilidades públicas. Con ella, los Estados y Municipios se constituyen en los agentes de cambio que deben ser. La eficiencia que se le exige hoy al Estado venezolano, solo será posible a través de la sumatoria de eficiencias cotidianas y particulares de los gobiernos regionales y municipales. Con la descentralización, el circulo vicioso que se produce entre centralismo, partidismo, clientelismo e ineficiencia pública se transformará en un círculo virtuoso de mayor eficiencia, respuestas adecuada y eficiente a problemas públicos como los de empleo, educación, salud, vivienda y seguridad, y servicios con mayor cobertura y de mejor calidad. Este proceso, fortalecerá al Ejecutivo Nacional. Dejará de estar sobrecargado de tareas y presiones cotidianas para quedar con manos libres para definir líneas rectoras, controlar, evaluar y seguir la gestión nacional y regional y para preocuparse por sus resultados en términos de beneficios sociales e indicadores de bienestar social. La descentralización, en lugar de ser una amenaza y un proceso que pone en peligro la integridad de la nación venezolana, es más bien un camino práctico para resolver problemas como los servicios colapsados, obras inconclusas y proyectos engavetados; es un mecanismo que permite liberar fuerzas sociales locales y viabilizar verdaderos polos de innovación y desarrollo por todo el país. Es, en definitiva, una vía para reintegrar la nación, bajo otros supuestos como el diálogo, el consenso, la coordinación de acciones y una clara división del trabajo y responsabilidades entre los distintos niveles ejecutivos. Es un proceso que suma voluntades en lugar de dividirlas. Por otra parte, el país logrará desarrollar su potencialidad en la medida en que los diversos sectores económicos que lo conforman, tanto industriales como comerciales y de servicios, alcancen un nivel competitivo en el ámbito nacional e internacional; generando riqueza, bienestar y prosperidad para la sociedad venezolana en su totalidad. Esa recuperación del aparato productivo nacional pasa por el fortalecimiento del desarrollo individual e integrado de los diferentes Estados y Municipios del país, y de las actividades económicas que le son propias, promoviéndose condiciones de competitividad por parte del Estado y de los Entes Privados en cada uno de ellos. El desarrollo sustentable articula las necesidades de sostenibilidad ambiental del desarrollo, con las de ordenación del territorio, la recuperación de cuerpos de agua, el manejo eficaz de las áreas bajo régimen especial, la conservación de los recursos naturales, la disposición de desechos sólidos y el desarrollo de la infraestructura y de los servicios públicos como soportes del desarrollo económico y social, y puntas de lanza de la modernización del país, desde y para cada una de las regiones y localidades del país. Lograr que la propuesta de crecimiento económico esté en perfecta concordancia con el uso del territorio y de los recursos naturales de nuestro país significa generar riquezas en todos los rincones del país, a partir del uso optimo de los recursos que hoy explotamos y la racional incorporación de recursos naturales potenciales que deben ser integrados en lo inmediato al proceso productivo. La mejor estrategia para lograrlo es la de motorizar los equipos sociales naturales, integrados por todos los entes representativos de las regiones, tales como gobernaciones, alcaldías, universidades, empresas y comunidades, con quien a partir de una visión, se adelanten planes que sirva de guía a para la acción en los Estados y Municipios.
Uno de los problemas más graves que enfrentamos en Venezuela es la carencia del agua en nuestras ciudades, asf como la alerta sobre el deterioro de las cuencas, contaminación y cambio en el curso de los ríos producto de la mano inescrupulosa del hombre. Nuestras principales ciudades tienen problemas de inversión en producción (presas), conducción (aducciones) y plantas de tratamiento para agua potable, siendo particularmente críticas las situaciones de Maracaibo, Barquisimeto y de la Isla de Margarita, entre otras. A estas grandes necesidades de inversiones en producción y distribución hay que agregarle el problema de la recolección (cloacas y drenajes) y tratamiento de aguas servidas (plantas de tratamiento de aguas negras). La degradación de las cuencas de los ríos es progresiva y casi ningún curso de agua esta exento de la contaminación urbana o minera o de la degradación de sus cabeceras o modificación de sus cauces. Si a la degradación ambiental, le agregamos el ingrediente del clima, el cual esta cambiando considerablemente en los últimos años en todo el planeta, es de esperarse que el recurso hídrico sea cada día más escaso en ciertas zonas y el problema del suministro de agua potable sea cada día más importante. Debemos enfrentar este problema del cual depende la vida humana. En Acueductos y Cloacas nuestra premisa es más desarrollo Institucional y menos tubos. La calidad del servicio de agua potable depende fundamentalmente de la capacidad técnica y la solidez organizacional de las empresas de agua. La rehabilitación institucional de las empresas hidrológicas con problemas organizativos y financieros es indispensable para transformar la calidad del servicio. Para acometer un plan coherente diseñaremos una visión de largo plazo y una planificación integral del recurso hídrico. En este sentido nos planteamos:
Se creará una agencia nacional con poder suficiente para acometer la planificación integral y su reglamentación tanto legal como contractual entre todos los entes del poder central que manejen el recurso hídrico (generación de potencia y producción para consumo humano), con los entes estadales y municipales (acueductos). El producto de esta normativa incluirá los aspectos financieros necesarios para garantizar la creación de infraestructura y permitir su desarrollo a corto, mediano y largo plazo. Este ente deberá tener también el poder suficiente, para integrar los sistemas de riego, las presas para la producción de energía hidráulica y las presas para agua de consumo humano, dentro del corto, mediano y largo plazo con una visión sistémica del recurso.
El sistema de concesiones será un mecanismo para acometer el financiamiento compartido entre ambos sectores, con ayuda de entes bilaterales. Esto no sólo aportara soluciones financieras, sino también gerenciales y tecnológicas, abriendo el proceso a grupos nacionales a internacionales expertos en la materia. También es necesario hacer un inventario técnico de cada acueducto para definir claramente el plan de inversión en mantenimiento, repotenciación mayor y ampliación.
Se realizara una campaña a fin concientizar a la población sobre la necesidad de preservar el uso del agua y equilibrar las tarifas en cuanto al costo de tratamiento, distribución y disposición final y de ser posible aportar a la inversión en los sistemas de producción. "El costo mayor del agua es cuando no se tiene".
Este plan se realizara en coordinación con los estados y municipios para restablecer la calidad y continuidad del servicio en las ciudades. Para estar en sintonía con el modelo de eficiencia que el gobierno tendrá como norte, se descentralizarán las funciones del Ministerio del Ambiente para que los ejecutivos regionales y municipales tengan el verdadero control y poder decisorio sobre las cuestiones ambientales de sus comunidades. Por ser los municipios y alcaldías los mas interesados y los más cercanos a los problemas del día a día, son ellos los que deben contar con los recursos humanos y financieros para los programas ambientales. Una tarea primaria será entonces la de reestructurar el Ministerio del Ambiente a fin de definir las funciones a nivel del ejecutivo nacional y de los ejecutivos regionales. Esta reestructuración ira acompañada de un profundo plan de capacitación del recurso humano, nuestro más importante y fundamental recurso nacional. b) Control de la calidad ambiental Urbana No se construyen ciudadanos en un ambiente rodeados de basura, por ello privilegiaremos la gestión ambiental urbana, por medio de las siguientes acciones: La recolección y disposición de la basura, los escombros y chatarra de las áreas más pobres,
Daremos mucha importancia a la reforestación urbana y al tratamiento de aguas servidas ya que la transformación de habitantes rentistas a ciudadanos productores de riqueza y calidad de vida, pasa por la construcción de ciudades saludables de alta calidad ambiental. Por ello proponemos un esfuerzo colectivo formidable en la formación de bosques y jardines urbanos para transformar el ambiente y las condiciones de entorno de nuestras ciudades. Nuevas tecnologías y distintas formas de organización deberán ser ensayadas para masificar la construcción de bosques y jardines urbanos y la purificación de los efluentes cloacales. Por otra parte, nos planteamos el tratamiento descentralizado de las aguas servidas, para transformar quebradas putrefactas en cursos naturales de agua limpia que alegrarían nuestras ciudades. c) Ordenación del territorio: La ordenación del territorio constituye una materia pendiente y de urgente ejecución a los fines de crear un ambiente de seguridad y orden en todo el territorio nacional. Durante nuestra gestión el tema será tratado con un enfoque integrador, con la presencia activa del Gobierno nacional compartiendo responsabilidades con los gobiernos estadales y municipales y donde confluyan los diferentes intereses económicos, políticos y culturales de la nación. Se convocarán de manera inmediata todos los entes gubernamentales que tienen relación con este tema a los fines de crear un plan de acción coordinado la planificación de los procesos de urbanización, industrialización, poblamiento y desconcentración económica. Entendemos que la ordenación del territorio es un problema de urgente solución por las consecuencias que produce a nivel ambiental en todas las áreas. Por ello:
Todo ello en coordinación con los gobiernos estadales y locales y aceptando el rol principal que tienen estos niveles ejecutivos en estas acciones. d) Conservación de los recursos naturales renovables Desde el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales Renovables se le dará un uso estratégico a los recursos naturales garantizando la actividad productiva en el tiempo, a los fines de aprovechar racionalmente los suelos, agua, flora, fauna, fuentes energéticas y demás recursos naturales continentales y marinos. Nos proponemos adelantar una política de impacto para proteger, conservar y mejorar los parques nacionales, reservas forestales, monumentos naturales, zonas protectoras, reserva de regiones vírgenes, cuencas hidrográficas, reservas nacionales hidráulicas, refugios, santuarios y reservas de fauna silvestre, parques de recreación de campo abierto de uso intensivo, áreas verdes en centros urbanos o de cualesquiera otros espacios sujetos a régimen especial en beneficio ecológico y del bienestar colectivo. f) Desarrollo del potencial turístico Una política de Estado será garantizar las condiciones económicas y legales que permitan un acelerado desarrollo turístico, respetando el equilibrio ecológico, con gran énfasis en la capacitación del recurso humano. Desde el gobierno se incentivará la inversión del sector privado en infraestructura turística a través de concesiones y otros mecanismos pertinentes. Se estimulará la inversión en el sector con medidas fiscales y la inversión complementaria del Estado a la del sector privado. Se promoverá la creación de centros de información y atención turística y de promoción del país en el exterior. La estrategia será segmentar el mercado turístico y estimular la participación privada en turismo de sol y playa, ecoturismo y turismo de aventura, turismo cultural, orientado tanto al público interno, como al turismo receptor de visitantes extranjeros. g) Desarrollo agrícola. El sector agrícola requiere de condiciones económicas estables en el país, y en particular de acceso, a un costo razonable, al crédito. Se pondrá a la disposición de los productores agrícolas el apoyo técnico y de mecanismos de distribución de sus productos a través de un sistema de información de mercados que permita incrementar la eficiencia de la agricultura en el país y el desarrollo de cadenas agroalimentarias. Se apoyará la normalización de la tenencia de la tierra y la definición de un Registro de la Propiedad moderno y confiable, a través de un sistema para la asignación de tierras propiedad del Estado, mejorando la calidad de los inventarios de tierras y propiciando la generación de créditos de largo plazo para el aprovechamiento de los suelos, de acuerdo con su vocación. Se promoverá la construcción de vialidad rural, centros de acopio, sistemas de riego y la infraestructura necesaria para apoyar la producción agropecuaria e integrarla al proceso industrial. Se procederá a especificar atribuciones y responsabilidades en los ámbitos nacional, regional y local en el sector, orientando el proceso hacia la municipalización del desarrollo agrícola. Aplicaremos una política de apoyo a la producción agrícola de acuerdo a criterios de eficiencia, equidad y sustentabilidad, con un nítido basamento sobre las ventajas comparativas que le proporcionen eficiencia y competitividad y en lo que respecta a la comercialización y mercados se estimulará la reorganización del mercado de insumos y productos agrícolas. En lo que respeta al subsector pesquero, se apoyará al conjunto de pescadores artesanales e industriales Aún cuando el área de ciencia y tecnología fue excluida de las competencias del despacho de Agricultura, norma fundamental de la Política oficial será la de establecer relaciones vinculantes entre la realización de investigaciones y la creación de nuevas tecnologías, con la obtención de resultados tangibles en el mejoramiento de los índices de producción y productividad. En este sentido trabajaremos por la definición de objetivos concretos y programas coherentes que reflejen las necesidades de los grupos de productores y de la agroindustria. Pondremos en práctica una política de Regionalización, Municipalización y Desestatización del sector público agrícola, para trasladar progresivamente competencias del Poder Nacional no sólo a instancias de los gobiernos regionales y municipales, sino también a organizaciones de carácter no gubernamental controladas por las comunidades interesadas. h) Infraestructura Un plan de obras de infraestructura, además de ser un generador eficiente y rápido de empleo a corto plazo, es el soporte físico de los cambios económicos y sociales necesarios para modernizar a Venezuela. La posibilidad de promover la participación de la sociedad civil y del sector privado en la construcción de obras de infraestructura motorizará la economía, mediante la creación de nuevas empresas y fortalecimiento de las existentes. Para ello se hace necesario definir claramente los roles del sector publico y privado. La situación actual del sector de infraestructura, se caracteriza por la falta de una visión global a largo plazo y de planificación técnica y financiera, así como de una regulación integral. No existe una clara definición del papel que puede jugar el sector privado en lo relativo al financiamiento de la infraestructura, lo que facilita la politización de las asignaciones presupuestarias, las cuales cada día son más exiguas. En el área de la administración publica las tareas de planificar, proyectar, construir, mantener y operar las obras, han colapsado. Por ultimo existe una gran cantidad de obras inconclusas y déficit acumulado de nuevos desarrollos de infraestructura. La situación planteada requiere de reformas que incluyan los siguientes aspectos:
El análisis de las necesidades de cada territorio partirá de la perspectiva de su potencial de desarrollo, reconocida por sus propios habitantes; de la capacidad de actuación de cada uno de los niveles de gobierno y la respectiva sociedad civil, para el incremento de la competitividad y productividad; del objetivo de un desarrollo equilibrado de las distintas regiones del país, y de la capacidad de cada Estado y Municipio para mejorar la calidad de vida de su población y conservar sus recursos naturales. Esto nos permite establecer prioridades claras para la inversión en infraestructura en la siguiente forma: las inversiones dirigidas a favorecer el crecimiento económico y mejorar la competitividad; las inversiones para incrementar el atractivo y los potenciales de desarrollo de las ciudades y del territorio y las inversiones dirigidas a mantener el equilibrio medioambiental y regional. Por ello consideramos de vital importancia adoptar la descentralización como línea maestra del cambio. Se necesita hacer un gran esfuerzo de coordinación intergubernamental para hacer un plan integral para el desarrollo de la infraestructura nacional, junto a planes de desarrollo regional y local en armonía. De acuerdo a estos lineamientos, los objetivos fundamentales deben estar orientados a establecer un desarrollo integrado del sistema de infraestructura de transporte, para satisfacer en forma equilibrada las demandas de movilidad que respondan a las necesidades de cada área; a implantar planes coordinados de actuación en las ciudades para impulsar su desarrollo cualitativo; a establecer los lineamientos de una política hidráulica necesaria para asegurar a largo plazo la dotación equilibrada de los recursos hídricos a todas las regiones, y a mejorar la calidad ambiental.
Desarrollaremos un sistema multimodal de transporte que incluye la integración física y productiva del país a través de una excelente vialidad rural, urbana, intercomunal y nacional; con Puertos y Aeropuertos con capacidad de almacenaje y conectados a Zonas Francas; sistemas naviero y ferroviario nacionales, Puertos de aguas profundas en el Zulia y en la región oriental; sistemas de generación de carga minera, agrícola y manufacturera, y la garantía de servicios operativos de agua y electricidad, y servicios especializados en todo el país, todo ello con una amplia participación del sector privado. Las acciones a priorizar en este aspecto serán las siguientes:
Es necesario garantizar la ejecución financiera del plan integral de infraestructura a través del diseño del marco jurídico que asegure las fuentes de financiamiento para el desarrollo eficiente de un plan a largo plazo. En este sentido, se fortalecerá la participación financiera del Estado en los proyectos a desarrollarse. En lo que respecta a la inversión privada en infraestructura, se definirá claramente el procedimiento de concesión correspondiente, para lo cual es importante reglamentar y aclarar dudas existentes en las leyes de concesiones y privatización y crear los organismos eficientes dentro del sector público o establecer la posibilidad de concesionar el proceso a empresas privadas, que posean la capacidad técnica adecuada para proteger al Estado, acelerar las labores de análisis técnico, financiero y legal, así como la calificación y otorgamiento al concesionario. Para el caso especifico de las concesiones, este ente debe permitir recaudar fondos y manejar presupuestos de preinversión para poder planificar, jerarquizar y sacar a licitación las obras concesionables.
En un sector tan técnico y complejo como el de infraestructura, las actuales estructuras organizativas no permiten resolver su colapsada situación. Debemos acabar con el clientelismo político para la designación de los funcionarios claves de estas organizaciones. Aumentar los bajos sueldos y crear un sistema de incentivos, que genere altos niveles de rendimientos y productividad. Así como contar con partidas de honorarios para realizar contratos con recursos externos para estudios y trabajos muy especializados, sin aumentar la nómina y seleccionando a los mejores.
Los venezolanos vivimos en el eje norte-costero del país, en ciudades como Maracaibo -Ciudad Ojeda, Coro - Punto Fijo, Valencia - Maracay, Caracas - Litoral y Barcelona -Puerto La Cruz. Todas estas ciudades tienen problemas de suministro de agua, de infraestructura y hay una gran cantidad de obras inconclusas. En primer lugar hay que inventariar toda la infraestructura existente, tanto en sus aspectos técnicos como presupuestarios, así como cuantificar el déficit acumulado de obras bajo responsabilidad de la administración central. Se especificara por prioridades las obras urgentes de rehabilitar, concluir y ejecutar. impulsaremos la conclusión por parte de los estados y municipios, de aquellas obras que por sus características así lo permiten. En segundo lugar se transferirán, para el desarrollo por parte de la empresa privada, todas aquellas obras que por su naturaleza incentivan las inversiones a través de asociaciones publico-privadas bajo diferentes esquemas, como el de las concesiones. 4. Una imagen confiable para Venezuela. Un cambio democrático que combine una base económica orientada a la competitividad y la asignación de un rol importante al sector privado, con un decidido propósito de equidad social y participación efectiva de la sociedad, necesita adoptar una política exterior que genere confianza y respeto, a la vez, de los centros industrializados del Norte y de los países en desarrollo del Sur, y que incremente el poder negociador de la República en el plano internacional. Una política exterior que, ante adversidades y obstáculos, sepa combinar la firmeza con la serenidad del lenguaje y se oriente por una lista de prioridades claramente definidas. Las relaciones exteriores son el instrumento estratégico por excelencia para un gobierno consciente de la necesidad de insertarse en el escenario global propio de mundo moderno, buscando así participar en los términos de mayor paridad posible en la nueva realidad política, económica y tecnológica. Esto exige que la política exterior refleje políticas de Estado, cuidadosamente pensadas y planificadas, cuya ejecución recae en las misiones diplomáticas y consulares del país. Con estos fines, nuestra diplomacia utilizará un estilo moderno y sobrio, de propuestas concretas y eficaces, sin desplantes vocingleros. Propongo adelantar una Política Exterior guiada por los siguientes propósitos:
Como les he demostrado, la modernización, descentralización, participación y Reforma del Estado se desarrollarán como ejes transversales para afectar toda la gestión y los proyectos de alta prioridad. Esto es imprescindible para lograr un gobierno más responsable, que faculte a las comunidades para autogestionarse, con el norte colocado en el ciudadano, previsor y basado en resultados. Partimos del supuesto de que el Estado debe ser un ente coordinador, diseñador y regulador de las políticas públicas y de la acción de la sociedad civil, y cada vez menos operador directo de servicios, y que no debe seguir usurpando las funciones propias de la sociedad civil, asumiendo cada vez menos responsabilidades que no le competen. El Estado no debe ser empresario, sino garante de las condiciones para que las empresas se desarrollen. En este sentido nos proponemos:
Para el logro de estos objetivos desarrollaremos el proceso de modernización del Estado y de la Administración Pública en torno a cinco grandes líneas estratégicas:
En este sentido no está de más insistir en la necesidad de rescatar el rol institucional de la Fuerza Armada Nacional, como garante de la seguridad y defensa de la nación, alejándola de la intervención en tareas cotidianas, evitando su politización y haciéndola partícipe de la noble misión de defender nuestra democracia. Para ello, profundizaremos el proceso de profesionalización del servicio militar y garantizaremos el ascenso jerárquico de los miembros de la Fuerza Armada de acuerdo a la formación y los méritos; la tecnificaremos cada vez más en función de la orientación estratégica de sus esfuerzos e incrementaremos su capacidad operativa. Por último, elevaremos la capacidad de formación, asesoría técnica y coordinación general con los organismos de seguridad y orden público del Estado, para que contribuyan a la garantía de paz interna y protección de la institucionalidad nacional. Lo que vengo a proponerles son acciones necesarias y posibles y no palabras; es confianza en nosotros mismos y es trabajo compartido. Lo que traigo es una experiencia de trabajo duro y con un estilo de apertura y de respeto a todos los que convivimos en esta nación. No traigo promesas, sino un compromiso que quiero establecer con ustedes, con todo el país. Un compromiso para mejorar nuestro futuro; para sembrar confianza; para que produzcamos riqueza, para que ninguno de nuestros ciudadanos vuelva a sentir el sabor de la frustración y de las esperanzas fallidas. No soy un Mesías, ni un Dios, ni creo parecerme a Bolívar. Soy un hombre como ustedes, que se angustia cuando observa a su patria empobrecida y que tiene la certeza de que debemos y podemos rectificar el camino. A eso los convoco. Muchas gracias.
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