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 Pare de sufrir

Año Nuevo, país nuevo

Luis Britto García

Últimas Noticias, domingo 1º de febrero de 2004

britto

Documentos sobre los sucesos de abril de 2002 en Venezuela

1. Vivimos una intranquila tregua que comenzó con la guerra de Irak y concluirá con ella. Lo que nos salva de la intervención de Estados Unidos es que este no puede iniciar un conflicto simultáneo con sus dos grandes proveedores de hidrocarburos. Si los estadounidenses dominan la resistencia de los iraquíes, o fracasan en robarles su petróleo, vendrán por el nuestro.

Carpe diem: aprovecha el día, decía el adagio romano. Los venezolanos debemos hacer útil la hora, el minuto, el segundo.

2. La teoría de las revoluciones postula que: a) una vanguardia política popular b) debe apoderarse del Estado c) para socializar la propiedad de los medios de producción d) y a través de esta propiciar nuevas relaciones de producción e) que favorezcan una novedosa trama de relaciones sociales. En Venezuela la práctica impone que: a) debemos valernos de las relaciones sociales existentes b) y del principal medio de producción ya socializado c) para dominar el Estado y d) formar una vanguardia política e) que modifique las relaciones de producción. Venezuela es lo que los físicos llaman una singularidad, y Francisco de Miranda un bochinche.

En este desorden se fraguó y triunfó la rebelión independentista contra lo que había sido el más grande imperio del mundo. La singularidad la pintan calva.

3. En Venezuela debemos valernos de las relaciones sociales existentes. Inquisidores, positivistas y neoliberales nos tildaron de pueblo salvaje, bárbaro, flojo o rentista, que debía ser refrenado por Gendarmes Necesarios o sustituido por inmigrantes caucásicos. Los testimonios directos y la práctica prueban que somos igualitarios, antiautoritarios, solidarios, tolerantes, trabajadores, cooperadores con nuestra comunidad e irreductibles al defenderla.

Éstas fueron las prácticas sociales de las comunidades indígenas millares de años antes de la Conquista.

Son las mismas que mantienen funcionando nuestra sociedad con un Estado invasor y una oligarquía explotadora durante medio milenio más. Estas prácticas inspiran la rebelión popular del 27 de diciembre de 1989 y las reinstaura la democracia el 13 de abril de 2002. Ejercitémoslas.

4. En Venezuela debemos servirnos del principal medio de producción ya socializado: la industria de hidrocarburos.

Nacionalización chucuta, sobrepreciada, subordinada, pero nacionalización al fin. Desde entonces solo hay en Venezuela dos proyectos: el oligárquico de reprivatizar Pdvsa, y el bolivariano, de completar la nacionalización y poner el ingreso petrolero al servicio del país. No miento: todos los programas opositores (el de Primero Justicia, el de José Curiel, el de Diego Bautista Urbaneja) prometen unánimes la venta de las acciones de nuestra industria de hidrocarburos. El proyecto bolivariano la rescató del sabotaje de su Nómina Mayor, y la depuró de ella. Para completar el salvamento, debe evitar aplicar las disposiciones constitucionales que permiten privatizar el gas y las filiales, y dejar sin efecto tales artículos enmendando la Constitución. Por ambas vías podríamos perder el control de nuestra principal riqueza. La industria de la energía es casi el único bien que hemos salvado a costa de tantos males. Venezuela será lo que sea su industria petrolera. O la entregamos o la salvamos.

5. En Venezuela el pueblo debe poner el Estado a su servicio. Para salvar la unidad nacional, debemos domar la anarquía que convirtió ocho provincias en 22 estados, una capital en 22 alcaldías y una República en trescientos municipios con una turbamulta de reyezuelos aldeanos que pretenden regir ejércitos privados, sistemas tributarios, deudas públicas y cancillerías propias.

El Estado venezolano provee casi millón y medio de empleos. Cada uno debe cumplir una función, para que el Estado no tenga que tomar vericuetos para cumplir las suyas. A los excluidos culturales no los alfabetiza ni atiende el Ministerio de Educación, sino la Misión Robinson y la Ribas y la Ayacucho. El Ministerio de Salud y Asistencia Social no sanea los suburbios, sino la Misión Barrio Adentro.

Habrá que crear una Misión Sanz para impartir justicia, y una Fermín Toro para legislar. O el Estado asume su misión, o las Misiones asumen el Estado.

6. Para ello hay que convertir la milenaria organización social espontánea del pueblo venezolano en vanguardia política. Sin ideología ni disposición solo hay piñata.

La revolución solo arranca cuando se libra de los que se arrodillan para recoger caramelos.

7. Porque revolución es modificar las relaciones de producción.

En Venezuela tenemos un socialismo de producción (la propiedad social de Pdvsa aporta cerca de la mitad del ingreso público) y un capitalismo salvaje de distribución.

El embudo populista repartió algo así como la décima parte del ingreso nacional entre el mayoritario 80% de la población y el 90% del ingreso entre el minoritario 20% mediante subsidios, créditos blandos y todo tipo de negociaciones.

Hay que invertir ese embudo, o reajustarlo en función de la equidad y de la necesidad de crear fuentes productivas para la satisfacción de nuestras propias necesidades. Hay que cancelar la Deuda Externa que efectivamente se deba, recuperar el parque de las empresas públicas subastadas en baratillo, crear industrias nuevas que garanticen en Venezuela la supervivencia económica, activar la producción y el empleo tanto para las mayorías marginadas como para los profesionales desempleados. Para ello no serían necesarias medidas extremas de nacionalización, sino un uso racional del ingreso petrolero.

8. O radicalizamos, o fracasamos.

Las alternativas son: a) Que Dios nos agarre confesados. b) Que Dios nos agarre confesados. c) Que Dios nos agarre confesados.


Luis Britto-García en La BitBlioteca



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