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La Venganza de Marisleysis Carolina Espada Viernes, 24 de noviembre de 2000
La prima del balserito Elián se desperezó en su cama, pero no se
levantó. (¿Qué día era hoy?). Se había quedado dormida con el televisor
encendido. Amaneció y ahí seguía el noticiero de la
CNN: que si Bush, que si
Gore, que si esto es “really unheard of”...
Y Marisleysis no pudo reprimir una sonrisa de complacencia. Todo eso se lo debían a ella. Si le hubieran dado la custodia de Eliancito, otro presidente cantaría. Se desperezó otra vez y, con satisfacción, se vio los dedos de los pies. Diez. Con las uñitas pintadas de rojo-porsupuesto. Y se vio los muslos. Dos. Sin celulitis. Los piernones, la decena de cuadraditos color Changó y el megadespelote electoral, la hicieron sentir que había justicia en la tierra. Con pereza caribeña tomó el control remoto y le bajó el volumen al televisor. Mejor se dedicaba a la lectura. Ahí tenía un suplemento viejísimo que le regaló su novio. Era de Supermán. Un especial sobre la criptonita: “Kryptonite Handbook” decía en la portada y salía la explosión de Krypton y cinco fragmenticos de ese planeta: K-verde: causa debilidad y, eventualmente, la muerte a los nativos de ese lugar ya inexistente; K-roja: sus efectos sobre los kryptonianos son temporales e impredecibles; K-dorada: le quita a los oriundos de Kryptón sus superpoderes para siempre; K-azul: es mortal para los Super-Bizarros; K-blanca: fatal para la flora de la galaxia. Pero no podemos ser tan simplistas y darle tanto crédito a Marisleysis. ¿Y los gringos de las flassscarsss, qué? ¿¡No se acuerdan de que para acá vinieron unos americanitos apremiados!? ¿¡No y que los medios secuestraron y, a punta de pistola, los amedrentaron!? ¿¡No y que los interrogaron por hoooras y no los pudieron sacar de: “I dont know, I dont remember”?!... Lo que nadie dijo es que a Jimmy, a Willy y a Bobby, los de Indra y el CNE les dieron un entrenamiento intensivo en elecciones locales. Un «A.S.C.O» (»Alfaro.Semtei.Course.Operative»). Ahora, nada raro tendría que comenzara a aparecer excremento humano dentro de las urnas de votación en Florida. Y ya pronto veremos a un mamarracho en Tallahassee diciendo: “The twenty eeeight, the twenty eeeight, the twenty eeeight”... La pregunta: ¿A qué tipo de criptonita han sido expuestos los EEUU? ¿Será mortal, temporal-impredecible o hará que pierdan sus superpoderes? ¿Les habrá llegado la hora de modificar su Constitución blindada y waterproof? Mosca, you guys, analicen su cosa bien: nosotros antes teníamos a «La Moribunda» . Ahora tenemos a «La Ultrajada» . Cuidaíto, ustedes, pues. By the way... aquí la Naturaleza se sigue oponiendo y uno recuerda a Thomas Jefferson: «Whenever any form of government becomes destructive of these ends — life, liberty and the pursuit of happiness — it is the right of the people to alter or to abolish it, and to institute a new government.» Óyeme tú, Marisleysis: ¿tú me entiendes?
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