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Nueva visión de país: la cultura como cuestión de Estado

Mary Cruz Fadul
Directora General del Consejo Nacional de la Cultura (Conac), Venezuela

Intervención en el I Encuentro de Directores Regionales de Cultura del Ejecutivo Nacional

Caracas, 11 de mayo de 2001
El debate cultural venezolano en La BitBlioteca

ConacLa reforma de la Constitución Nacional plantea un nuevo enfoque del Estado venezolano, por cuanto transforma las políticas sociales y culturales del gobierno en políticas de Estado, al incluirlas en el texto constitucional de manera explícita y obligante.

La nueva constitución, dirige el Estado a la participación ciudadana, la descentralización, la transparencia de los actos públicos, favorece las formas de cogestión y autogestión de la ciudadanía, activa las instituciones de participación permanentes, en fin, impulsa un sistema político que permite conformar una ciudadanía que favorece la organización y expresión de la sociedad civil, para la conducción del país hacia una sólida democracia.

Se trata de establecer una relación distinta entre los ciudadanos y sus instituciones desde un estado de derecho, de Justicia Social y de equidad. En lo social, prevalece el concepto de capital social, y la participación es garantía del ejercicio de la democracia, por ello la condición de ciudadanía, es vital para construir un nuevo Estado.

Se trata de un cambio cultural profundo, que permite la solidaridad, el respeto mutuo, y la corresponsabilidad para alcanzar el bienestar social y la mejora de la calidad de vida de los venezolanos, asumiéndose la cultura como un problema de Estado por su carácter político-estratégico para el desarrollo integral de los venezolanos y de la nación.

Es desde la cultura y su demostrada competencia en la reconstrucción del tejido social, y el fomento de valores como la solidaridad, y el estimulo a la libertad de la creación, que se sustenta la transformación de las políticas del Estado en la actualidad. Hasta ahora, los intentos que en materia de política cultural se han realizado desde el Estado han restringido la acción cultural pública a la difusión y fomento de las manifestaciones artísticas, en especial las académicas, sin una visión orgánica del hecho cultural y su competencia en el desarrollo integral de la sociedad.

La ciudadanía entonces, adquiere el papel protagónico de este proceso de cambio, que no es más que impulsar la conciencia, que de las actuaciones particulares y grupales, depende en gran medida el logro de los objetivos que como seres sociales requerimos para alcanzar un bienestar integral.

Para ello se hace necesario entonces, impulsar políticas que permitan viabilizar las líneas maestras de la nueva constitución, especialmente aquellas dirigidas a apuntalar la reforma del Estado, para consolidar la institucionalidad pública, y especialmente en lo sociocultural, pues de estos factores depende la verdadera transformación de la sociedad venezolana.

Se plantea entonces, que el ciudadano sea un agente de cambio social y el protagonista de las políticas del Estado, al mismo tiempo, que el Estado sea responsable de facilitar este proceso, para lo cual asume plenamente sus deberes, especialmente en lo político, social, cultural y educativo, para fortalecer las potencialidades y estimular la creatividad de los individuos, como fuerza generadora de ideas, de proyectos, de sueños.

El Estado se compromete a informar y formar al ciudadano para el ejercicio de sus derechos de vigilancia, evaluación, ejecución y control de la gestión pública, y de políticas que permitan establecer los mecanismos de información para hacer más transparente la gestión, en una relación dialéctica, democrática y participativa. Y se asume responsable de integrar la política cultural, social y económica, en un enfoque sustentable del desarrollo, que transforma las políticas sociales en políticas de Estado.

Por todo ello, el rediseño y fortalecimiento de la institucionalidad cultural pública, hoy día integrada a la educación, al ambiente, al desarrollo social en todo el territorio nacional, requiere de unas claras líneas que desde el sector, apuntalen este rediseño, bajo un enfoque holístico del hombre en toda su dimensión, y del Estado como garante y facilitador de este proceso. En este sentido desde la constitución del Viceministerio de la Cultura, como ente rector de la política cultural pública y del CONAC como órgano ejecutivo de estas políticas se ha asumido el compromiso, de diseñar y ejecutar las estrategias que permitan operativizar la política cultural pública.

Las líneas de acción estratégica de la actual gestión, están dirigidas a lograr el equilibrio político en cuanto a la responsabilidad de la cultura para la construcción de la democracia como un asunto político, el equilibrio económico: la cultura entendida en su dimensión productiva, el equilibrio social, para construir la sociedad y propiciar el desarrollo integral del pueblo venezolano, el equilibrio territorial y ambiental, para posicionar la acción cultural en todo el territorio nacional y consolidar el proceso de descentralización y desconcentración y el equilibrio internacional para favorecer la soberanía y la integración con otros pueblos, especialmente los hermanos latinoamericanos.

Ya no se trata de conceptualizar, basados en experiencias foráneas, o en un bien estructurado ejercicio de retórica, de lo que se trata ahora es de construir y diseñar un modelo de gestión, basado en nuestros propios rasgos, en nuestro sistema de creencias, y sobre todo en la generación de un clima de confianza, de corresponsabilidad y de compromiso con la integración que se requiere para echar adelante el proyecto de país.

La nueva acción cultural pública y la política cultural planteada, deberá generar espacios para el encuentro, para la planificación conjunta y para la asignación de las responsabilidades individuales y colectivas.

En este sentido, una de las líneas políticas más importantes, es la conformación del Sistema Nacional de Cultura "para promover, orientar y coordinar el desarrollo cultural de la Nación mediante el estímulo a la participación consciente y responsable..." [1] a través del Plan Nacional de la Cultura, como "documento rector de las políticas y de la gestión de la Administración Pública Cultural..." [2].

El Sistema Nacional de Cultura, tiene por objetivos fundamentales:

Lograr que la cultura se convierta en fuerza de construcción social e integral y posicionarla en los más altos niveles de decisión del Estado;

Insertar la acción cultural en las prioridades estratégicas del Plan Nacional del Desarrollo Integral de la Nación;

Diseñar y sancionar los instrumentos jurídicos y políticos como marcos de concertación en condiciones jerárquicas inter pares con los ejecutivos estadales y municipales para la acción cultural mancomunada;

Asumir las industrias culturales y massmediáticas como asunto estratégico e imprescindible de la cultura generadora de riquezas y de calidad de vida, e insertarse en los procesos globales del mundo con los valores de diversidad, identidad y memoria que constituyen la riqueza cultural de la Nación;

Valorar y proyectar, consolidar y enriquecer el sentido colectivo de memoria, entidad y pertenencia;

Establecer un sistema de interacción comunicacional con las personas y comunidades;

Consolidar una nueva conciencia crítica del consumo para asumirlo con sentido de responsabilidad social;

Orientar a los organismos culturales públicos para que asociados actúen con las comunidades más allá de sus autonomías;

Democratizar la acción cultural con subsistemas, redes, circuitos y corredores en tanto mecanismos de participación colectiva;

Establecer la cultura en los procesos de desarrollo para alcanzar los niveles cualitativos que requiere la vida social, sin desigualdades ni exclusiones;

Establecer la cultura en los espacios de articulación e integración interinstitucional;

Instaurar el acceso a la realización y disfrute de la cultura como bien irrenunciable de las personas y comunidades.

Instituir la empresa cultural como una fuente de recursos financieros y tecnológicos al servicio de la cultura;

Establecer las acciones jurídicas pertinentes para estimular la participación de la empresa privada en el financiamiento de la cultura;

Adecuar las estructuras y acciones administrativas de personal, gerencia y contraloría de la Administración Pública Cultural al proceso del desarrollo organizacional cualitativo, perfectible, ágil y simplificado, así como lograr un personal calificado y comprometido con la gestión administrativa pública;

Asumir la cultura como servicio público mediante el establecimiento de las condiciones para la libre comunicación y expresión de las personas y comunidades, la valoración de lo popular en la cultura, el fomento de la creatividad, la innovación y la calidad en la vida cultural comunitaria y la democratización del acceso a los bienes y servicios culturales;

Asumir la cultura como fundamento de la educación para la formación de un ciudadano, libre, crítico, creativo, solidario y responsable, y de una nueva ciudadanía como soporte de una sociedad democrática, participativa y protagónica;

Promover la edificación, ampliación, conservación, mantenimiento y rescate de las instalaciones culturales como bienes indispensables para la creación, la comunicación, la expresión de la vida individual y colectiva, así como los espacios culturales emergentes como nuevas formas de organización comunitaria;

Establecer y consolidar un sistema unificado de seguridad social para los creadores, trabajadores y hacedores de la cultura;

Crear las líneas de acción políticas, sociales, institucionales, económicas y jurídicas para consolidar la condición profesional del creador, trabajador y hacedor cultural como fuerza generativa de la transformación integral de la Nación;

Garantizar los medios jurídicos, técnicos, financieros y ejecutivos para el rescate, protección y socialización del patrimonio histórico y cultural de la Nación, vinculado al servicio de la vida de las comunidades como organización de los valores que constituyen el acervo de la experiencia colectiva;

Promover el potencial económico y sociocultural de la artesanía y dignificar la condición del artesano como productor cultural garantizándole su derecho a la seguridad social.

Abrirle campo a la presencia dialógica de las poblaciones y culturas indígenas en el seno de la sociedad venezolana y a su participación activa en los procesos civiles y culturales del país;

Posicionar la acción cultural por medio de la infraestructura, las comunidades regionales y locales para el desarrollo integral de la Nación de frontera a frontera consolidando las prácticas de descentralización y desconcentración combinadas, así como promover, consolidar e impulsar la calidad de vida cultural en las zonas rurales;

Alcanzar relaciones de armonía dinámica del trabajo, la sociedad, el paisaje y la naturaleza; y

Fortalecer la presencia cultural venezolana en los escenarios internacionales como factor de cooperación, intercambio y entendimiento entre los pueblos, acentuando la presencia de la capacidad técnica en los espacios abiertos para acuerdos y convenios.

En fin, el Sistema Nacional de la Cultura, no es mas que la materialización del Proceso de Descentralización que se ha venido desarrollando. De lo que se trata es de la participación nacional de todos y cada uno de los actores que conforman el mapa sociocultural del país para lograr un tejido, una trama de interconexiones a través de la conformación de alianzas con la finalidad de desarrollar el Plan Nacional de la Cultura, insertado en el Plan Nacional del Estado.

El reto es la construcción de una país en equilibrio cultural, social, económico y político, que se exprese en la diversidad y pluralidad regional. Es la integración del país para la conformación de un proyecto común, enriquecido con las distintas visiones del oriente, occidente, centro, sur, costa, llano y montaña. Es el consenso en medio de la pluralidad y el respeto a las diferencias, lo que se nos exige en este momento estelar de la historia venezolana.

Hasta la fecha, sólo hemos allanado el camino para la consolidación del Sistema Nacional de Cultura, y hoy emprendemos quizás uno de los pasos más trascendentes para desarrollarlo. Es necesario por tanto, contar con los aportes de cada uno de los actores, que forman parte de la institucionalidad cultural pública, aquellos que desde las instituciones regionales, municipales y parroquiales, tienen la responsabilidad del desarrollo sociocultural de sus regiones, de sus comunidades.

Es con ustedes que podremos emprender las acciones que permitan fortalecer y estimular la libertad de la creación como elemento clave para el desarrollo del país y la profundización de la democracia. Es el desarrollo y ejercicio de políticas culturales públicas la única manera de lograrlo, juntando nuestras fortalezas para reducir nuestras debilidades, y lograr la sinergia que requiere el proyecto común de país. Venezuela lo demanda y es nuestra obligación y nuestra responsabilidad, brindar una respuesta…. Muchas gracias.

Notas

1. Proyecto Ley Orgánica de la Cultura. Viceministerio de la Cultura-CONAC. Abril 2001, Capítulo I, Disposiciones Generales. Capítulo IV. Del Sistema Nacional de la Cultura y de la Administración Cultural Pública.

2. Op. Cit. Capítulo V. Del Plan Nacional de la Cultura.


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