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Sección: Bitblioteca
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Biografía a dos voces (extracto) Entrevista con Ignacio Ramonet. Capítulo 25. 2006. Ignacio Ramonet: ¿Ud. está satisfecho con el nivel crítico de la información aquí? Fidel Castro: Bueno, no sé si Ud. ha podido seguir en detalle nuestros órganos de información, pero yo le digo que mi más importante fuente de información sobre lo que pasa en el país, mejor que los informes que me envía el Partido u otros órganos del Estado, la que más aprecio, es la de los periodicos. Me mantiene al día de cualquier cosa que ocurra. Y yo los leo todos los días, al final del día. Ud. me habla de espíritu crítico, pero yo me pregunto: ¿Dónde está el espíritu crítico en la prensa de tantos países que se pretenden más democráticos que nosotros? ¿Dónde está el espíritu crítico de esos periodistas y de esos canales de televisión, en Estados Unidos, que han apoyado, como verdaderos voceros de propaganda, la guerra del presidente Bush contra Irak? La verdad, la ética, que deberían ser el primer derecho o atributo del ser humano, ocupan cada vez menos espacio. Los cables de prensa, los medios, la radio, la televisión, los teléfonos celulares y las páginas de internet descargan un torrente de noticias de todas partes a cada minuto. No es nada fácil para un ciudadano seguir el curso de los acontecimientos. Apenas si la inteligencia humana puede orientarse en ese vendaval de noticias. Esos órganos de información se pretenden libres y críticos pero dependen de la publicidad y nunca critican a sus anunciantes. Yo digo: ¿por qué se gastan miles de millones de dólares en publicidad? ¿Cuánto se podría hacer con mil millones de dólares de los que se despilfarran en publicidad? Aquí Ud. tiene un país en cuyo PIB (Producto Interno Bruto) no aparece el aporte de un centavo por publicidad, ni en los periodicos, ni en la televisión, ni en la radio, nosotros no tenemos ningún tipo de publicidad comercial. ¿Qué papel han desempeñado esos medios masivos, desgraciadamente, en los Estados unidos y en muchos lugares del mundo? Y no los estoy atacando. Los que saben, como usted, el efecto que tienen en las mentes esos medios masivos, pueden comprender que aquí esos medios son usados para educar, para enseñar, para crear valores...Y yo tengo la convicción total, por la experiencia vivida, de que los valores pueden ser sembrados en el alma de los hombres, en la inteligencia y en el corazón de los seres humanos. Nosotros no andamos con hipocresías de ninguna clase, hablando de esa «libertad de prensa» europea. Nosotros soñamos con otra libertad de prensa, en un país culto, en un país que posea una cultura general integral y pueda comunicarse con el mundo. Porque quienes temen el pensamiento libre no educan a los pueblos, no le aportan, no tratan de que adquieran el máximo de cultura, conocimientos históricos y políticos más variados, y aprecien las cosas por su valor en sí, y porque lo saquen de sus propias cabezas. Ahora, deben tener los elementos de juicio para poder sacar las cosas de su cabeza. Cuando surgieron, los medios masivos se apoderaron de las mentes y gobernaban no sólo a base de mentiras, sino de reflejos condicionados. No es lo mismo una mentira que un reflejo condicionado. La mentira afecta el conocimiento; el reflejo condicionado afecta a la capacidad de pensar. Y no es lo mismo estar desinformado que haber perdido la capacidad de pensar, porque ya te crearon reflejos: «Esto es malo, esto es malo; el socialismo es malo, el socialismo es malo». Y todos los ignorantes, todos los analfabetos, todos los pobres, todos los explotados, diciendo: «El socialismo es malo», «el comunismo es malo». No enseñan a leer y a escribir a las masas, gastan un millón de millones en publicidad cada año para tomarle el pelo a la inmensa mayoría de la humanidad que además, paga las mentiras que se dicen convirtiendo al ser humano en persona que, al parecer, no tuviera ni siquiera capacidad de pensar, porque las hacen consumir jabón, que es el mismo jabón, con diez marcas diferentes, y tienen que engañarla, porque ese millón de millones, no lo pagan las empresas, lo pagan aquellos que adquieren los productos en virtud de la publicidad. Gastan en crear reflejos, porque aquel compró Palmolive, el otro Colgate, el otro jabón Candado, sencillamente porque se lo dijeron cien veces, se lo asociaron a una imagen bonita, y le fueron sembrando, tallando el cerebro. Ellos que hablan tanto de «lavado de cerebro», lo tallan, le dan una forma, le quitan al ser humano la capacidad de pensar. ¿Van a hablar de «libertad de expresión» en países que tienen un 20%, un 30% de analfabetos, un 80% entre analfabetos plenos y analfabetos funcionales? ¿Con qué criterios, con qué elementos incluso, opinan, y dónde opinan? Si mucha gente culta e inteligente cuando quiere publicar un artículo no hay manera de que se lo publiquen, y lo ignoran, y lo aplastan, y lo desacreditan. Se han convertido esos grandes medios en instrumentos de manipulación. Nosotros los poseemos, y partimos de la absoluta convicción de que usamos tales medios para educar, para desarrollar los conocimientos de las personas. Esos instrumentos juegan un papel en la Revolución, han creado conciencia, valores, y no los hemos empleado forzosamente bien. Sabemos, sin embargo, lo que pueden, y conocemos lo que ha logrado la Revolución, entre otras cosas, porque dispone de los medios. Ahora, no vamos a creer la historia de que esos medios en Occidente están destinados a crear valores de solidaridad, de sentimientos de hermandad, fraternidad, espíritu de justicia. Exponen valores de un sistema que, por naturaleza, es egoísta; es, por naturaleza, individualista. Mientras más preparación tiene una persona puede comprender que los problemas de este mundo, cada vez más complicados, no se resuelven si no se educa a la gente.
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