Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela
Home
Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca Buscador
Roberto Hernández Montoya, Director 
Autores
Con imágenes
Sin imágenes
Categorías
Servicios
Argentina
Buscadores
Caracas
Colombia
Políticos
¿Qué es
La BitBlioteca?
Radios en español
Venezuela





Unos milímetros gigantescos

José Balza

El Nacional, jueves 24 de agosto de 2000

Balza
Foto Manuel Sardá, El Nacional
A lo largo de la historia, Venezuela ha vivido de espaldas a su Delta del Orinoco. Ni un presidente ni un fiscal de la nación ni un contralor ni un canciller ni un ministro ni un miembro de CVG, tuvieron el menor interés en conocer o corregir la información que —espontánea u oficialmente— llegaba desde allá.

Esto explica la verdad de un desastre mayúsculo en el que política, etnias, fronteras, ecología y dignidad fueron convertidas en caricaturas y destrucción. Fue inútil que durante años algunos nos dedicáramos a decir que, justamente frente al gran río, las poblaciones carecen, textualmente, de agua, que la gente no sabe leer, que la sabiduría popular, la ingenuidad y la generosidad de los habitantes hubieran sido calculadamente pisoteadas. Nadie quiso escuchar.

El bello Orinoco y sus tierras de sagrado misterio, la fertilidad increíble, las aguas del futuro: todo fue olvidado, postergado, dañado.

Milagrosamente desde octubre pasado se ha iniciado un prodigio, que acaba de adquirir rango legítimo y político: el Delta puede despertar. Hemos ganado unos milímetros gigantescos. Todos los nuevos gobernantes y directivos pertenecen al pensamiento del progreso. El horror feudal acaba de ser sepultado. Y debe ser castigado. Esto permite exigir a las nuevas autoridades, a la gente rica y a los empresarios (que los hay), una verdad de hierro: ser honrados, inteligentes, eficaces. El gobierno regional no tiene oposición que pueda desvirtuar el uso del tiempo y del dinero en politiquerías. No se puede perder (como hasta ahora) en chismes, poder personal y mentiras ni un cuarto de hora.

No pueden pasar seis meses sin que el ingenio tecnológico, los presupuestos estadales y los impuestos petroleros permitan que cada casa reciba agua sana. Todos los organismos regionales tienen que resolver este problema magistralmente. No hay excusas para una demora más. La población total del estado no llega a los 200 mil habitantes. Una cifra irrisoria para el reto. Si el agua llega a los hogares, si la educación domina el terreno, si las acciones de desarrollo absorben la energía popular para la producción (arroz, cacao, maderas, camarones, peces, maíz, ocumo, plátano, palmito, frutas, moriche, petróleo, minas, artesanía, etc.) en cinco años debe haber una absoluta transformación del Delta.

La democracia reciente sólo ha dejado un terminal de pasajeros, una biblioteca inconclusa, un teatro que se cae a pedazos, un hospital degradante y un instituto tecnológico que milagrosamente se sostiene por el esfuerzo de sus estudiantes y sus directivos. Ahora es imprescindible una red de bibliotecas, rurales y acuáticas, hospitales, hoteles, fábricas, universidades, escuelas técnicas y de artes. Basta también de barrios que se llamen Ruiz Pineda o Leoni. La hermosa toponimia déltica —tan defendida por Adolfo Salazar— merece respeto.

Ahora es inaplazable otorgar su alto rango al trabajo indígena, tanto en agricultura y pesca como en su exquisita artesanía.

Ahora los compositores, los pintores locales de probado talento y originalidad deben pasar a formar parte del patrimonio cultural nacional, con la difusión de exposiciones, ediciones y grabaciones de sus obras. Pedro Dellán bien puede brillar al lado de Bárbaro Rivas.

Así, como lo impone su belleza y su condición de comarca de las aguas superiores, el Delta será un modelo para Venezuela, un modelo humano.


José Balza en La BitBlioteca



Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.