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Sección: Bitblioteca
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR Palabras en acto de presentación de reestructuración del Celarg Manuel Espinosa El Nacional, 15 de marzo de 2001 Sin sueños no hay futuro. El sueño, hoy, es que todos los individuos y las comunidades obtengan iguales oportunidades para desarrollar el potencial de sus vidas. Es necesario soñar, decía uno de los más grandes líderes del siglo pasado, confrontar rigurosamente esos sueños con la realidad y luchar ardorosamente por su realización. Hoy día cuando se habla de futuro se piensa en proyecciones de tendencias tecnológicas actuales: computadoras muy rápidas inteligentes y baratas, medicinas que prolonguen la vida, trenes más rápidos, aviones más grandes y confortables, televisores de pantalla más brillante y delgada. Estas proyecciones responden a las expectativas de una parte muy pequeña de la población que vive confortablemente, que disfruta del mas alto nivel de vida alcanzable hoy y que se imagina que le va a ir mejor en su futuro. ¿Pero cual es el futuro posible para la mayoría de la población de hoy y de los que nazcan en este siglo XXI? ¿Podrá tener una computadora? ¿Viajar en avión? ¿Ser curado en un Hospital? ¿Ir a una escuela? ¿Comer algo tres veces al día? ¿Tener un mínimo de protección social y ocupación estable? Que significa para la mayoría excluida, las palabras Felicidad y Bienestar? ¿Sólo será posible hablar de felicidad y de bienestar cuando la mayoría posea papel y lápiz y aprenda a usarlos y ser más felices aún cuando sólo reciban tratamiento apenas más costosos que una aspirina? ¿Quiénes piensan en el futuro, en otro futuro distinto al de las proyecciones tecnológicas? ¿En donde se están construyendo las bases sociales y culturales para ese futuro distinto y posible? ¿En donde se están amasando día a día los ingredientes humanos con los de la imaginación y la esperanza para modelar, ese mundo, esa realidad que podemos aspirar? Palabras más, palabras menos, parafraseando reflexiones básicas de Richard Rorty, uno de los más importantes pensadores contemporáneos, podemos plantearnos estas reflexiones y estos interrogantes en estos momentos al calor y en al dinámica de la transformaciones que se están operando en Venezuela. Ya no es en los cafés, bares, y restaurantes del Este de Caracas o en algunos lugares universitarios donde se esta pensando o transformando el mundo. Es en los barrios de Caracas en el Delta en Santa Cruz de Mora, en Palmarejo, Amazonas, en la Vega, Carapita, Mamera, en Falcón, Apure, Yaracuy, Carúpano, Tabay, Tovar, Guaribe, Sabaneta, Urumaco, es en todos los espacios del Territorio Nacional donde palpita la vida, donde también acecha y estremece la muerte, donde ha comenzado a sacudirse la indiferencia, la resignación, la duda, el temor, el escepticismo, la cobardía, donde ha comenzado a renacer la esperanza, la utopía, la confianza en sí mismo y en la fuerza creadora, la conciencia de ser en dignidad, del poder transformador, la madurez social, la necesidad urgente de la organización y la participación de las comunidades y de los individuos para comenzar, de verdad, la construcción de la sociedad posible como expresión de nuestras más altas aspiraciones colectivas. Ciertamente aquella ilusión de armonía indiferente, aquel espejismo de sociedad que vivíamos se nos ha revelado ahora, en un pueblo traicionado recuperando su lucidez crítica, por un lado y una minoría valiosa pero desorientada, confundida, desconcertada, modelada por valores negadores de fraternidad de comprensión solidaria, en peligro de ser conducida por caminos torvos hacia actitudes suicidas, y hacia las peores aventuras políticas fratricidas, desviadas totalmente del curso del progreso social y de la historia. ¿Cuál es la tarea que nos corresponde a los intelectuales? Aclarar, no confundir, unir, tejer el bordado social, construir las bases éticas sobre las cuales construir, explorar los caminos, soñar las posibilidades, salir de nuestras burbujas individuales, de nuestros pequeños mundos y entrar en la realidad fecunda y múltiple para poder así revitalizar nuestros lenguajes, producir sentido y contribuir a construir una vigorosa y múltiple conciencia colectiva, una nueva conciencia social, unida y diversa como corresponde a nuestras inmensas posibilidades de realización nacional. Sí, está bien, la duda crítica, es necesaria, para apuntar mejor hacia el futuro, para buscar el mejor camino, para alcanzar los niveles más altos de satisfacción a nuestras aspiraciones como pueblo. No podemos conformarnos con sólo el papel y el lápiz y aprender a usarlos, no podemos resignarnos a una salud apenas más allá de los efectos de una aspirina, a una conciencia que nos proponga alcanzar apenas la satisfacción de nuestras necesidades de subsistencia básicas. La personalidad humana posee infinitos recursos potenciales. El Futuro y la Utopía, para nosotros está indisolublemente asociado a la felicidad y esta palabra es el núcleo orgánico y el sentido esencial de la plenitud humana. Hoy comienza una nueva etapa para este Centro de reflexión, estudios y debate público con vocación y proyección latinoamericana, pero también en este momento se están terminando de construir los primeros espacios Culturales Comunitarios en San Sebastián de los Reyes en el Estado Aragua y en Palmarejo en el Estado Yaracuy; se están articulando las acciones y Programas Culturales en la Escuelas Bolivarianas y realizando Jornadas Culturales de organización y reflexión en todo el país, aportando recursos a los Artesanos, reestructurándose todo el resto de Empresas Culturales del Estado, elaborando Planes integrales de desarrollo en cada región, Activando la producción de Cine y Vídeos, creando una red Nacional de Radioemisoras Comunitarias en las zonas fronterizas, activando la protección del Patrimonio Cultural, atendiendo por primera vez de manera sistemática las necesidades de edificaciones Culturales, respondiendo a nuestros compromisos Internacionales y especialmente activando nuestra presencia en el Caribe, región Andina y Amazónica. En síntesis: desconcentrando y descentralizando nuestra acción cultural, buscando un mayor equilibrio en la distribución de recursos por áreas especializadas y territorialmente, atendiendo también la necesidad de crecimiento y mejoramiento técnico, administrativo y programático de los grupos e Instituciones Culturales. Simultáneamente a este complejo esfuerzo de diseminación y polinización cultural, las orquestas, conjuntos, grupos, no han dejado de sonar y actuar, los artistas no han dejado de crear, imaginar, hacer; pero sobre todo cada día mediante la experiencia práctica del compromiso y la responsabilidad social, la Cultura se convierte en una verdadera e indispensable fuerza de construcción de ciudadanía, de movilización creativa, de cohesión social. La Cultura para modelar y profundizar la revolución creativa, constructiva y de liberación que esta en marcha. Muchas Gracias.
El debate cultural venezolano en La BitBlioteca
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