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Sección: Bitblioteca
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La parte buena del discurso Caracas, 12 de febrero de 2000 «...lo fundamental de este primer año de gobierno son los logros políticos, por eso trataré muy por encimita el asunto de la macroeconomía, esa mala maña del neoliberalismo salvaje. Nada de eso, chico. Lo que de verdad importa es el asunto político que a mí me gusta tanto, ay, caramelo santo. Fíjense que al Pacto de Punto Fijo le dimos más duro que a las Águilas del Zulia en el primer juego de la Serie del Caribe, muchacho, pobres águilas, andan, como dijo Jorge Negrete... ¿o fue Tucídides?... volando bajo. Esta mañana conversaba yo con un reportero de la BBC de Londres y le comentaba eso, que los Cangrejeros de Santurce son como las tropas de Zamora, que por donde pasan van dejando el reguero; y el periodista, que forma parte de los importados para reforzar la oposición, se puso a insistir con el asunto económico en Venezuela; ahí mismo le dije que mi gobierno no modificará la política económica porque un equipo que va ganando no cambia el line up. Si ahora es cuando tenemos una economía pujante, no como la que instauraron las cúpulas podridas del antiguo partidismo que no era una economía sino un bazar. En un bazar una muñeca vi, ¡ah, Luis! y sus ojos son iguales a los tuyos y su boca, diminuto coral. Qué hermoso ha sido este año, qué gigantescos pasos hemos dado hacia la gloria; si ayer mismo me lo decía un hombre del pueblo, un señor de ésos que vienen a mí con lágrimas en los ojos, lágrimas de pueblo, y me dicen: Chávez, no tengo para la comida, Chávez, hace quince años que estoy buscando trabajo. Y ahí es cuando yo digo ese rollingcito ya está fuerte, ¿verdad, Fernando?, chico, y a Oswaldo qué le pasa, dile a tu hermano que no se angustie, que nosotros no le vamos a quitar el permiso a los adversarios para que sigan existiendo, que no se mortifique, que ése era Zamora, el que entraba a los pueblos prendiéndole candela a lo que se le atravesara. Pero nosotros no. A nosotros lo que nos gusta es la onda holística, aunque suene como muy científico, y la ecológica: esos árboles, carás, hay que ver lo importante que son los árboles; estudiantes, fíjense bien, al árbol debemos solícito amor. En esta lámina están reflejados los aspectos culminantes de mi gestión: uno, dos y tres, qué paso más chévere, 1) el fin de la cuarta República; 2) la muerte del Pacto de Punto de Fijo y 3) la consagración de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, una de las mejores del mundo, tal como lo prometí el día de la juramentación, cuando me puse al bate con tres hombres en base porque así lo quiso el soberano y entonces vamos a poner en práctica un plan de vacunación masiva contra la hepatitis B porque se la tenemos jurada al dengue, a los latifundistas de los Llanos, a Irene Sáez y al Conac. Muchachos, qué gran año, es para proclamar, con Kim Il Sung, nos la comimos, Willy». ............................................................................ Esta retórica bufonesca, propia de un gran naïf infatuado de su poder y adulado por sus acólitos (algunos de los cuales hacen malabares para disimular el bochorno que experimentan durante los largos discursos del jefe), tiene un aspecto positivo. La parte buena de este nuevo descenso en la oratoria oficial radica en el hecho de que nuestro país, ya por hábito frustrado en lo esencial político, como diría Lezama Lima, tendrá que orientarse a «cotos de mayor realeza» (para seguir con el gran cubano) y aspirar a su realización en las artes, la ciencia, la literatura, el cine, cierta televisión, cierta publicidad y, ojalá, en cierto periodismo. Si logramos esto, el discurso del delirio tendría alguna utilidad.
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