Premium  
 

analitica.com


 Caracas, Viernes, 10 de febrero de 2012
 

Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Suscríbete al RSS

  Sección: Bitblioteca

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR  |  ENVIAR AL EDITOR

El príncipe

Caracas, El Universal, domingo 28 de enero de 2001
El debate sobre la cultura en Venezuela

La mano que destituyó a Sofía Ímber y la echó del museo de su creación en medio de insultos e improperios no fue la del presidente Hugo Chávez; fue la mano de Manuel Espinoza, viceministro de Cultura y presidente del Conac, hoy convertido en el zar de la cultura venezolana, gracias a una compleja sucesión de movimientos ejecutados con la habilidad de un maestro ajedrecista y el cálculo de un avezado conspirador.

Manuel Espinoza es el verdadero factótum de esta remoción en masa cuya finalidad, más que torcer los derroteros de la administración cultural en Venezuela —siempre necesitada de debate y de mejoramiento—, parece ser la de acaparar un enorme poder personal expresado en la conformación de un grupo de funcionarios entrantes que —independiente de su solvencia profesional, técnica y ética, que no está en discusión— forman parte, con algunas excepciones, de un equipo de incondicionales de Espinoza.

Hasta el momento la jugada ha salido perfecta: Espinoza deja que Chávez haga su show de mastín enfurecido, que eche espuma por la boca y le ladre a todo el que pase, mientras él deambula sobre salones alfombrados en puntillas, descabezando liderazgos, sacando gente incómoda y colocando a sus candidatos en puestos claves. Mientras tanto, el nuevo proyecto que ha de orientar la cultura nacional brilla por su ausencia. Nadie sabe en qué consiste la Revolución Cultural Bolivariana, hacia dónde se desplazarán las funciones de los entes culturales sujetos a cambios en sus juntas directivas. Lo que sí se ve claramente es: la indeseable intervención del Estado en la cultura; que los cambios redundarán en la concentración de todo el poder del sector cultural en la persona del viceministro; y que esta personalización de la toma de decisiones contradice abiertamente el principio de autonomía de las instituciones consagrado en la Constitución Bolivariana. Si se respetara esa autonomía, las sustituciones y, en general, las vueltas de timón emanarían de los propios organismos culturales y no de un poder vertical que diseña las mudanzas y las anuncia al final valiéndose de un mecanismo perverso como lo es el pobre Chávez vociferando en su programa unos cambios con los que él no ha tenido nada que ver porque desconoce totalmente el sector y no le interesa para nada. Chávez no tiene idea de quién es María Elena Ramos o Yolanda Salas (salientes) y mucho menos de la existencia de Rita Salvestrini o María Elena Huizi (entrantes). Aquí el engañado es Chávez, él es el manipulado. Y es muy probable que ignore el hecho de que la señora Alicia Briceño, ex esposa del viceministro de Cultura, recién designada para dirigir Fundef, es objeto de una denuncia en la Defensoría del Pueblo, hecha por Higinia, una artesana warao que se sintió maltratada y abusada por la entonces directora de Artesanías.

Las groserías e intimidaciones de Chávez le vienen de perlas al viceministerio aspirante a controlarlo todo, porque así queda bien claro el mensaje: el gobierno quiere funcionarios que acaten lineamientos. Y si no, ya saben, al paredón. Ese es, precisamente, el procedimiento estalinista al que Gustavo Pereira, ex colaborador de Espinoza, alude en un críptico artículo, publicado ayer en El Nacional, donde se sirve de una cita de Isaac Deutscher, biógrafo de Trotsky, para hacer un retrato hablado de Espinoza. Allí Pereira esboza el perfil de un viejo comunista, formado en los dogmas estalinistas, que un día renegó de ese credo para unirse a sus anteriores enemigos y negociar una figuración relevante en el mundo al que estaba accediendo. Y en la actualidad, al verse premunido de poder, retoma sus antiguas prácticas autoritarias para imponer su voluntad y, de paso, exhibe de su vieja ideología frente a su actual jefe. «A menudo», cita Pereira a Deutscher, «une sus fuerzas a los defensores del capitalismo y aporta esa tarea la falta de escrúpulos, la estrechez mental, el desprecio a la verdad y el odio intenso que le fue imbuido por el stalinismo. Continúa siendo un sectario. Sigue viendo el mundo en blanco y negro [...]. En otro tiempo aceptó la infalibilidad del partido; ahora se cree infalible a sí mismo».


Milagros Socorro en La BitBlioteca


Foros

¿Qué piensa usted de las imágenes difundidas de niños armados en el 23 de enero?

¿Qué opina del último debate de los candidatos de la oposición a las primarias?

¿Cuáles son sus deseos para Venezuela este año 2012 que comienza?

¿Cuál es su percepción del primer debate entre los precandidatos a las Primarias 2012?

Trailers

Trailer: Alvin y las ardillas 3 (Alvin & the Chipmunks 3: Chipwrecked)

Trailer: Misión imposible 4: Protocolo fantasma (Mission Impossible 4: Ghost Protocol)

Trailer: La chica del dragón tatuado (The Girl With the Dragon Tattoo)

Trailer: La piel que habito


 
Publicidad

Buscador Bitblioteca



Publicidad



Juegos Gratis


DragonBall Kart
  Fórmula Racer
 
       
Ben 10 Corredor
  Copa Toon
 
       
Mario Bros
  Sudoku 3D
 






Publicidad

  Mapa del Sitio

Home
Política
Economía
Internacionales
Global y Social
Medicina y Salud
Medio Ambiente
Arte
Entretenimiento
Tecnología
Noti-Tips
Curiosidades
Horoscopia
Deportes
Viajes y Turismo

Opinión
Editorial
Nuestros Columnistas

Síntesis de Noticias
Nacionales
Mundo

Servicios
Clima
Tiempo Libre
Efemérides
Guía Gastronómica

Multimedia
Videos
Audios
Galerías

Bitblioteca
Bitblioteca

Suscríbete a:
Analítica Premium
Boletín de Novedades

Síguenos por:
Twitter
Facebook
RSS
Móvil
Canal YouTube

Participa
Juegos
Foros
Analitica.com
Quiénes Somos
Contáctanos
Análitica como página de inicio
Agregar a favoritos
Ayuda

Cómo anunciar
Paute con nosotros
 
 Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996.
 Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas.