Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela
Home
Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca Buscador
Roberto Hernández Montoya, Director 
Autores
Con imágenes
Sin imágenes
Categorías
Servicios
Argentina
Buscadores
Caracas
Colombia
Políticos
¿Qué es
La BitBlioteca?
Radios en español
Venezuela





Balseros

Pablo Antillano
pabloa@viptel.com

En las tiendas de Coconut Grove, los venezolanos están en ambos lados del mostrador. Unos compran y otros venden. En Estructure, una boutique que ofrece ropa fina y casual para damas, la dependiente es una señora que a veces se hace acompañar por su pequeña hija, y que dice tener quince años en Miami. Unos metros más allá, en el mismo shoping center de Cocowalk, un caraqueño de unos veinte años atiende a los visitantes de Levis.

En el centro mismo de la plaza comercial, una rubia con acento de Sanbil y con una sonrisa y un ombligo perfectos, ofrece joyas, bisutería y souvenirs, en uno de esos carritos elegantes de la buhonería sofisticada. Y arriba, en el tercer piso, en el bullicioso Hoters, dos chiquillas venezolanas de muslos tersos y amenazantes, forman parte del crew de beldades que sólo llevan ese pequeño hotpant anaranjado y cuasitransparente que llena de lobos el local.

Una de las camareras del Holliday Inn de la 87, y media docena de bar tenders y mesoneros en las cafeterías playeras del Distrito Deco, en la Collins y en Ocean Drive, son también venezolanos. Y se dice que son más, muchos más, que la cifra de los que se han ido a vivir bajo los influjos de Biscayne Bay se acerca a los 50.000., repartidos en distintos menesteres.

Del otro lado de los mostradores, comprando, sentados en las barras y en las mesas, están los otros connacionales: varios miles de turistas que han de hecho de Miami su alternativa vacacional. Clase media con ahorros que busca entretenimiento, limpieza y seguridad lejos de Caracas. En el día van a las playas de South Beach, a las piscinas de los clubes y condominios o a las tiendas. Pero en la noche se lanzan sobre las áreas peatonales del Coral Gable y el lado sur.

Los jueves en la noche el área cercana a Planet Holliwood, Café Virtual, Club 605 y varias decenas de disco’s, pubs y restaurantes de las aceras de Coconut Grove es tomada por millares de jóvenes, entre los cuales los venezolanos constituyen un mundo considerable y visible. A veces se tiene la sensación de estar en Las Mercedes, en Sanbil o en el CCT.

Las preguntas de inmigración

Ni para los unos ni para los otros, ni para los que venden ni para los que compran, es fácil llegar hoy a los Estados Unidos. Las nuevas políticas de inmigración desconfían por igual del turista que del inmigrante. En términos generales se dice, palabras más, palabras menos, que mucha gente anda buscando por allá oportunidades de vida que ya no encuentra en Venezuela. Así que alguien ( aquí no, por supuesto) en el Departamento de Inmigración de los Estados Unidos se ha preguntado: ¿De qué tamaño será este éxodo? ¿cuánto durará? ¿cuáles serán sus consecuencias económicas y culturales?.

No conocemos cuáles son a ciencia cierta las respuestas que la "migra" norteamericana le dió a estas preguntas, un tanto más inquietantes a la luz de los pronósticos políticos y económicos que se ciernen sobre Venezuela. Lo que si resulta evidente es el cúmulo de nuevas exigencias que hacen ahora a quienes desean viajar desde aquí a Estados Unidos.

Por una parte el sistema de visas se ha hecho hoy un tanto más estricto y acucioso que antes: la visas yo no son permanentes, han de ser estampadas con fotografía en el pasaporte, deben ser solicitadas mediante prueba de solvencia económica con documentos bancarios, y bajo un régimen estricto de citas personales. Y el visado estudiantil es significativamente más exigente que el de los turistas.

Por otra parte se ha hecho regular que ahora todos los aviones salgan retrasados debido a las complejas revisiones que solicita la oficina de inmigración. Primero es la cola de pasajeros ante funcionarios de la aerolínea que preguntan ¿quien hizo este equipaje? y le dan unas recomendaciones de seguridad. Luego, en el mostrador, después de chequeado el boleto, el pasaporte ha de ser fotocopiado. Tremendo bululú.

Las líneas aéreas han tenido que colocar un par de fotocopiadoras, generalmente lentas para atender a los pasajeros. Tras larga espera, el viajero pasa luego a la puerta de embarque donde su cuerpo y su equipaje son estrictamente revisados. Allí se queda la fotocopia que, según informó un funcionario que las chequea, será enviados a los Estados Unidos.

Un alto ejecutivo de una de las líneas nacionales que viaja a Estados Unidos nos dijo que, además, habían tenido que comprar unos perros para el control antidroga. Eso significa, se quejaba, que ahora necesitamos traer periódicamente al entrenador desde Estados Unidos, necesitamos unas jaulas para los perros, unos cuidadores, unos transportes, unos veterinarios. Ese no es nuestro trabajo, somos transportistas de pasajeros, haciendo el trabajo de los gobiernos: migración y control de drogas.

El síndrome Mariel

Un funcionario de una línea aérea nos informó que, a pesar de estas restricciones, todos los días se producen entradas ilegales de venezolanos a Estados Unidos. Y que la multa a la aerolínea que es utilizada para estos viajes alcanza a los cinco mil dólares. Es por eso que las líneas organizan sus servicios para contribuir a evitar que estos ilegales utilicen sus aviones.

Con todo y eso, son numerosos los jóvenes y las familias que emigran periódicamente sin llenar los requisitos legales. El episodio recuerda que durante buena parte de este siglo Norteamérica fue poblándose de braceros ecuatorianos y mexicanos, y que fue de esta manera que se inició la amexicanización de California y Texas. Y que fue así que Nueva York se convirtió en la principal ciudad de la República Dominicana en cantidad de habitantes, y Florida en la segunda Cuba.

Se espera que pronto nos enteraremos. Que pronto se desplegará ante nuestros ojos la lista de recursos que se vienen utilizando para huir de Venezuela hacia Estados Unidos. Trucos, sobornos, pasaportes falsos, visas trucadas, actos de magia, desapariciones, metamorfosis, sustituciones, embaulamientos, defunciones, aterrizajes clandestinos, lanchas sin matrícula, y …hasta balsas. Lo único que le falta al país como emblema de su derrota es un convoy de balseros atracando en Cayo Hueso.

  


Pablo Antillano en La BitBlioteca



Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.