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[Rueda de prensa con motivo de su renuncia como director del vespertino El Mundo]
Caracas, 21 de diciembre de 1999 Periodista: Nosotros los coordinadores del equipo que ingresamos con él desde abril de este año nos solidarizamos plenamente con los criterios de libertad de expresión e inmiscuyéndose en los asuntos estrictamente privados. Con ustedes Teodoro Petkoff. Teodoro Petkoff: Bueno, colegas y otras personas que se han acercado hasta acá. Quiero comenzar por decir algo que es obvio: uno se siente casi un poco obsceno, en medio de esta tremenda tragedia que ha vivido el país, teniendo que ocuparse de otro asunto que no sea meterle el hombro a la gente, a nuestro país en un momento tan trágico y tan doloroso. Pero, es imposible soslayar esta obligación porque desde ayer un hecho como este no iba a permanecer callado, esperando lo que pudiera considerarse un mejor momento para hablar de él. De tal manera que aun en el contexto de esta tragedia tan horrorosa, me veo obligado a hacer una declaración para explicar por qué salgo de la Dirección del vespertino El Mundo. Espero pues que se sepa comprender eso. De hecho, es mi intención limitar al mínimo cualquier declaración sucesiva, porque francamente, siento que el país está en otra cosa y me resulta como, no sé, un poco cuesta arriba hablar de estos asuntos. Pero lo que está en juego, por cierto, es demasiado importante, como se verá de seguidas, por tanto no podía sino enfrentarlo en este momento, aunque sea inapropiado. Debo decir que culmino ocho meses al frente de la Dirección de El Mundo, conjuntamente con este equipo el cual está sentado aquí, en esta mesa, algunos excelentes periodistas, algunos excelentes colegas de ustedes, y que me permitieron a mí vivir ocho meses verdaderamente excitantes y de los más gratificantes que me haya tocado vivir en la vida; algunos de los ocho mejores meses de mi vida los pasé al frente. Dicho esto, voy a leerles una declaración, que después, a cada uno de los medios que están acá presentes la vamos a entregar, conjuntamente con algunos documentos a los que hago referencia en la declaración. La Declaración dice así: En vista de las tremendas presiones que el gobierno ha venido ejerciendo sobre la familia Capriles López y habida cuenta de que las razones de tal presión tienen que ver con mi condición de director del vespertino El Mundo, hemos decidido de común acuerdo, mi separación de ese cargo. Durante varios meses, en un intento por mantener un clima de convivencia, siempre le respondí negativamente tanto a medios nacionales como internacionales a la pregunta de si estábamos sufriendo alguna forma de presión, pero ahora puedo decirlo abiertamente: el gobierno ha venido extorsionando a la familia Capriles López para forzar un cambio de orientación en El Mundo. Puesto que el pretexto para el chantaje ha sido el problema patrimonial que envuelve a la familia Capriles López, la solución, entre comillas, que hemos encontrado, espero que permita también la restitución de la legalidad en el manejo de los asuntos sucesorales, por parte del gobierno y que cese el chantaje del cual es víctima esta familia. Temo, en cambio, que la libertad de expresión no salga bien parada de este episodio. Como es obvio, no tengo arte ni parte en el litigio que envuelve a la familia Capriles López. Abusando de su confianza, sin embargo, porque poseo información privilegiada, la voy a utilizar porque lo que está en juego es muy grande y no creo que deba reservármela, de modo que me parece necesario relatar el modo como ha sido presionada esta familia recientemente, a fin de que se comprenda bien cómo un gobierno inescrupuloso, igual que en algunas ocasiones del pasado que persistentemente se denuncia (recordemos pues solamente el episodio Recadi) puede, utilizando los formidables resortes del poder, doblegar taimadamente a los medios de comunicación, sin desmedro de que farisaicamente sus voceros continúen dragoneando de defensores de la libertad de prensa y expresión. Las presiones comenzaron cuando sin venir a cuento, puesto que se trata de un litigio privado, la Procuraduría General de la República solicitó de la Corte Suprema de Justicia, un avocamiento totalmente improcedente, puesto que solicitado por la otra parte, ya había sido rechazado en dos ocasiones anteriores por la misma Corte. Lo singular del caso es que el documento de la Procuraduría, en una muestra del dudoso sentido ético de Elechiguerra, fue copiado hasta con los errores ortográficos de uno similar introducido por la otra parte del pleito, meses atrás. La razón aducida por la Procuraduría fue su obligación de velar por los intereses del Fisco en relación con los impuestos sucesorales a pagar. Impuestos, que por cierto, aún no habían sido liquidados por el SENIAT, de modo que no había razón para presumir que ello no iba a ocurrir. Como en efecto ocurrió. Una vez producida la liquidación sucesoral por parte del SENIAT, casi inmediatamente la familia Capriles López canceló el monto de 19 mil millones de bolívares que se le estableció por concepto de estos impuestos. Ese anexo se lo vamos a entregar. De seguidas, el Ministro de Finanzas dirigió una comunicación al Procurador ordenándole desistir de su acción, ya que los intereses de la República habían sido satisfechos. Voy a leerles la carta que el Ministro de Finanzas, José Alejandro Guerra, Rojas Ramírez, con fecha 14 de octubre le envió a la institución bancaria: «En consecuencia, lo instruyo para que desista, en representación de la República, del abocamiento solicitado a la Sala Político Administrativo de la Corte Suprema de Justicia, relacionado con la aludida sucesión, en virtud de que fueron satisfechos los intereses del Fisco Nacional». Pero de seguidas, pasada una semana (en el texto dice dos semanas pero es una semana) durante las cuales inexplicablemente, entre comillas, no se produjo el desistimiento, lo que tuvo lugar fue una segunda carta del Ministro de Finanzas al Procurador ordenándole dejar sin efecto la anterior y pidiéndole que continuara con su acción. Esa carta fechada el 21 de octubre, dirigida al mismo ciudadano Javier Elechiguerra, Procurador General de la República, dice así: «Me dirijo a usted en la oportunidad de referirme a la sucesión Miguel Ángel Capriles Ayala, a fin de instruirlo para que intervenga ampliamente en la defensa de los intereses patrimoniales de la República, dejando sin efecto cualquier instrucción en contrario, hasta tanto se esclarezca definitivamente y se preserven los intereses de la Nación en la precisada sucesión. A tal efecto se le instruya para que intervenga en todos los procesos relacionados con el caso antedicho y en especial que mantenga y lleve hasta el final la solicitud de avocamiento hecha por ese organismo ante la Sala Político Administrativa de la Corte Suprema de Justicia». ¿Qué pasó en ese lapso de una semana? ¿Qué órdenes recibió José Rojas para tan extraño proceder? Esta vez el argumento utilizado fue el de que se debían intereses sobre los impuestos con una cifra idéntica a la de estos, es decir, 19 mil millones, cosa evidentemente absurda, pero más absurda aún si se toma en cuenta que se pretendía cobrar esos intereses desde la fecha de la muerte del señor Miguel Ángel Capriles Ayala y no desde la fecha de la liquidación de la planilla sucesoral, pago al cual por cierto, no se ha negado la familia Capriles López y para la cual ha constituido garantías por 35 mil millones de bolívares, lo cual cubre varias veces la suma que se pudiera dudar. Pero lo interesante, es que para la fecha de la segunda comunicación de Rojas, 21 de octubre, el SENIAT aún no había determinado la existencia de estos intereses; o sea, que José Alejandro Rojas se dirigió al Seniat... a la Procuraduría para que procediera a defender los intereses de la República y todavía el Seniat no había dicho que se adeudaban unos intereses y ya había sido pagado el impuesto sucesoral. Por cierto, estos intereses que de haber existido, no se entiende por qué no fueron incluidos de una vez en la Planilla Sucesoral inicial. De modo que Rojas ordenó proseguir la acción de la Procuraduría, aun sin saber que existían tales intereses. A este mecanismo de presión se añadió la insólita pretensión de la Procuraduría y del Ministerio de Finanzas de hacer anular la venta de las acciones de la Electricidad de Caracas realizada por la familia Capriles López. A tal fin, José Rojas telefoneó repetidamente a la Presidenta de la Comisión Nacional de Valores doctora Aída Lamus. La doctora Lamus se negó a ello, dada la naturaleza completamente legal de la operación efectuada, pero como el respeto a la legalidad no es precisamente el fuerte del gobierno, cada discusión la terminaba Rojas aduciendo que se trataba de órdenes del presidente Chávez. La celeridad que no han tenido para por ejemplo los procedimientos ordinarios de la Administración Pública, le sobra para los abusos. A todas estas la Familia Capriles López y yo mismo, mantuvimos numerosas conversaciones con Ignacio Arcaya, José Vicente Rangel y Luis Miquilena. Luis Miquilena (cuya hija Sonia ha estado involucrada directamente en el asunto, como una suerte de «agente» de la otra parte del litigio) llegó a decirme que a ellos más bien les interesaba una oposición y que él mismo podía hacerme llegar datos para denunciar casos de corrupción, expresión cuyo cinismo no es necesario subrayar. Arcaya terminó franquéandose: «El problema es Teodoro», dijo. Debo decir que lo expresó con la impotencia de quien siente que no puede hacer nada. Entonces, la libertad de expresión es un problema. Una noche fui testigo de una conversación telefónica entre Rangel y Miguel Ángel Capriles, en la cual no sólo reclamaba algunas referencias, suavemente críticas por cierto, que a unas declaraciones suyas había hecho yo en un editorial, lo cual me hizo pensar que en el fondo no quieren ningún tipo de oposición, por suave que pudiera ser. Además, Rangel utilizó la expresión: «Es que Teodoro no ayuda». ¿A qué debía ayudar yo? ¿Portarme bien para que el derecho a expresarse libremente pudiera ser mediatizado sin que nadie se diera cuenta y sin costo alguno para el gobierno? ¿A quedarme callado para que cesara la presión sobre los Capriles López? Desde luego, no tengo duda alguna de que esto tratará de ser desmentido pero la contundencia de los hechos es demasiado grande. El primero de todos es que ya no soy Director de El Mundo, y pueden creerme, no es por mi propia voluntad que me voy del cargo ni por la de la familia Capriles López, la cual guapeó hasta que ya no pudo más. Bien, estos son los hechos. Creo que la interpretación de ellos no es difícil. La mía es sencilla: creo que este caso demuestra hasta qué punto la defensa de la libertad de expresión obliga a una vigilancia permanente y a una indeclinable actitud de rechazo a la continua pretensión de los gobiernos. No sólo este, pero este ahora, de reducir o eliminar las voces críticas. Pero puesto que tal, como lo he expresado tantas veces en mis editoriales, confío mucho en la cultura democrática del país y en su capacidad para enfrentar e impedir peores desaguisados, tomo esto como un episodio más de una larga lucha en la cual percances como éste, deben reforzar la voluntad de quienes se sienten dolientes de la democracia y la libertad. Muchas gracias. Preguntas de los periodistasTP: Precisamente, porque me niego a aceptar que pudiera tratarse de una conducta, en singular, es por lo que creo que el espacio para luchar contra las conductas es muy grande. Justamente, de lo que se trata es de no entregarse por anticipado, de no considerar que no hay nada que hacer, que en definitiva el inmenso poder de televiatam, que el estado venezolano, aun con todo lo ineficiente que es, ya nos aplastó. Yo no parto de ese punto de vista, en lo más mínimo. Yo creo que el deber de todo ciudadano que se sienta doliente, como digo, de una vida en democracia y libertad es justamente enfrentar las pretensiones de ahogarla, y evidentemente, yo no acepto la idea de que estamos frente a un bloque monolítico donde no hay ningún otro matiz. Al contrario, creo que la tensión que vive la sociedad, se vive también dentro del bloque gobernante. No tengo duda de eso. Periodista: A los medios de comunicación que estamos aquí nos está oliendo demasiado parecido a la época de Jaime Lusinchi y de Blanca Ibáñez cuando se usaba a Recadi para presionar los medios y ya sabemos cómo los medios se autocensuraban para obtener los dólares preferenciales. Y sabemos todos los que estamos en los medios de comunicación, la preocupación que hay en cada uno de los medios de comunicación en este momento, por la misma presión que se va a hacer en cuanto a la libertad de expresión. Entonces pensar... es que nos están presionando demasiado, ya son demasiadas señales las que estamos recibiendo de que va a haber presión. TP: Muy bien, entonces yo espero que todos los que están sufriendo o viendo las señales, actúen en consecuencia y las enfrenten. Periodista: Ante la presión que están recibiendo, ustedes están cediendo de alguna manera, porque cuando están hablando de cosas económicas siempre se cede: o mantienes tu empresa o no la mantienes o se te cierra la empresa, como ha estado a punto de quebrar a El Nacional, en la época de Lusinchi. TP: Muy bien, por eso es que tiene pertinencia la proposición de Fausto Masó, por eso es que Fausto nos ha recordado que hay una Constitución, hay un tejido legal, hay un tejido constitucional que debe servir de apoyatura precisamente para impedir que los abusos se transformen en únicos y generalizados abusos. Ahora, cuando se tiene buen pecho, no hay que mandar a cantar a los otros. Periodista: Teodoro ¿cómo puede ser viable la propuesta de Fausto Masó si el propio Procurador General de la República que ha visto [inaudible] ¿cómo se puede confiar en esa nueva justicia si estamos viendo que ese Procurador General de la República se está metiendo en este caso? ¿Crees que apelar a esa Constitución puede hacer revertir todos esos hechos? TP: Es que la respuesta a eso, digamos, si uno quisiera hacerla en el sentido negativista, uno podría decir: bueno, no hay nada que hacer. Pero es que yo creo que sí, que sí hay mucho que hacer. Yo creo que hay puntos de apoyo en la sociedad, en las fuerzas de la sociedad que poco a poco comienzan a organizarse. Aquí nosotros estamos viviendo el momento en que muriendo todo un viejo esquema de poder, totalmente desarticulado, prácticamente liquidado para todo efecto práctico, estamos en la transición hacia la conformación de un nuevo esquema de poder, pero también de un nuevo esquema de fuerzas políticas que no han nacido, que están comenzando a nacer pero van a nacer. En el país se van a abrir espacios políticos obviamente, el punto es casualmente el de no rendirse ante lo que pareciera ser evidencia de poderes demasiado grandes, sino al contrario, asumir precisamente que es una sociedad con problemas, una sociedad conflictuada, que necesita quien dé la cara y utilizar, obviamente, todos los recursos en el sentido positivo en que el propio Fausto lo planteaba, para organizar a la sociedad misma, que comienza a organizarse, que se está organizando; porque no creo que tenga que venir ninguna especie de Super Ratón que venga a organizar; la gente se está organizando. Evidentemente se están conformando las nuevas formaciones política. La vieja formación política venezolana de tipo staliniana, vertical, con el poder concentrado en las cúpulas, con delitos de opinión interno y tribunal disciplinario, desapareció. Esa desapareció. Por supuesto, sobrevive el MVR que tiene todos los vicios de Acción Democrática y ninguna de sus virtudes, tiene todos los vicios y defectos y ninguna de las virtudes que pueda haber tenido ese partido en su momento; pero, a ese partido mismo no se le puede arrendar la ganancia; si persisten operar como una vieja formación de esas típicamente venezolanas, verticales, monolíticas, cerradas, que se niegan al debate interno y que tienen todo el poder concentrado en la cúpula. Eso no sobrevive en una sociedad abierta. Ahora, están apareciendo nuevas formas, incluso la tecnología, aunque por hoy desde luego está limitada a un sector reducido de la población, pero está permitiendo la conformación de nuevas redes de la sociedad que están naciendo espontáneamente, que se comunican espontáneamente. Seguramente la nueva forma de organización política que va a nacer se va a parecer a los topos, aunque desde luego, van a ser segmentos de la sociedad que se organizan para luchar por sus intereses, pero se van a parecer poco al viejo partido leniniano-staliniano-adeco, a que nos tuvo acostumbrados la historia de los últimos 50 años. Aparecerán nuevas cosas. Ahora, estemos seguros, porque cuando yo digo aparecerán, ¿estoy hablando de quién? ¿De otra gente? Estoy hablando de nosotros los que estamos aquí. Aparecerán porque los que estamos aquí las vamos hacer aparecer, tan sencillo como eso. Periodista: Teodoro, está muy bien y Fausto nos recuerda que hay una nueva Constitución. Pero el 15 de diciembre nos despertamos ante una realidad, hay que reconstruir el país porque no quedó otro remedio después de las lluvias. Pero no tenemos Corte Suprema. TP: Yo voy a responder esta inquietud con una frase de un viejo pensador que seguramente todos los jóvenes que están aquí, a lo mejor ya ni conocen, llamado Carlos Marx: «La humanidad no se plantea enigmas que no puede resolver». Este será resuelto. Fausto Masó: Pero allá en Europa no había más que políticamente el gobierno ... Está muy lejos, no se oye. TP: Justamente lo que dijo Fausto. ¿Ustedes aquí conocen el libro de la señora Astrid Avendaño: Arturo Úslar Pietri el narrador y la acción? ¿alguien lo conoce? Periodista: Yo propondría que comenzando hacer valer los elementales derechos de mancheta, la destrozan, ponen a una cuerda de piratas ahí a hacer una cosa mala y todo queda silenciado ¿cómo llegan esos agentes del poder a El Nacional? ¿Dónde están los nombres de la gente? ¿Cuál es el papel de la defensa de la calidad del periodismo? ¿Qué van a hacer los medios? ¿A quién defienden: a sus negocios o al periodismo? Es decir, hay que empezar a revelar estas cosas y pedir una entrevista y si te dice que no, decir: Mire, Chávez negó la entrevista porque ese asunto se acabó. TP: Tomo la proposición. Periodista: Me sigue pareciendo que va muy bien en términos operativos, que mantiene su misma línea y que desde hace un mes viene alertando sobre los casos denunciados por Teodoro Petkoff en cuanto a la libertad de expresión. Periodista: Pero esa presión sobre la familia Capriles y su salida, el gobierno ha exigido específicamente, es decir, si el gobierno ha exigido de forma específica su salida y si es así, ¿la familia Capriles estaría dispuestos a decirlo públicamente? ¿Hay algún tipo de..? [inaudible]. TP: Yo no puedo hablar en nombre de la familia Capriles, obviamente. Ustedes comprenderán que mi relación de trabajo con la familia Capriles, aunque no una relación de amistad, terminó hoy, de manera que mal puedo yo ser vocero de la familia Capriles. No es que algún día Chávez llamó al Presidente de la Cadena Capriles y les dijo: Mira, sácame a Teodoro. No es así como operan las cosas, lo que pasa es que a ustedes no les resulta fácil entender cuál es la mecánica sutil, muchas veces, pero brutal, de presión, que lleva a producir estos resultados, lo que evidentemente puede no tener ninguna duda de que hay una conexión, muy explícita entre los hechos que yo describí en la declaración y los resultados que hoy se producen. Mismo periodista: Quisiera saber si tanto la empresa editora ha hecho algún avances a una presión sobre la SIP, la Sociedad Interamericana o si tu personalmente vas a acudir a los organismos... TP: Yo por la empresa editora no puedo hablar, porque ya hoy mi relación con ellos terminó. Ellos lógicamente podrán responder cualquier pregunta. Ahora, yo no había pensado francamente recurrir a ningún tipo de organismo y no voy a hacerlo. Yo ni en los lejanos tiempos de Pérez Jiménez, ni después en otros períodos de la vida venezolana, pensé yo que nuestros asuntos tenían que ser resueltos en otros escenarios. Yo voy a dar mi batalla aquí en Venezuela. Pero yo creo colegas y público asistente, que fue quien transformó esta rueda de prensa en más allá de lo que debía ser, les agradezco muchísimo su presencia, les agradezco muchísimo esta solidaridad que se ha expresado acá, pero por cierto yo le voy a pedir a Carlos Ortega que es el Jefe de Información del periódico, que eso que trajimos está limitado para los medios, no para el público por favor. El público lo leerá mañana en los medios, si los empezamos a dar al público los medios se quedan sin nada y entonces nadie lo va a leer mañana. Muchas gracias pues. [Aplausos] |
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