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Que trata de cómo fue vengada la muerte del camarada Cervantes

Roberto Hernández Montoya

El Nacional, domingo 26 de diciembre de 1999

Roberto_y_Hannah
Roberto con su hija Hannah en los jardines del
Centro de Arte La Estancia
, Caracas, Venezuela.

    Idiota. n. Miembro de una vasta y poderosa tribu, cuya influencia en los asuntos humanos ha sido siempre dominante. La actividad del Idiota no se limita a ningún campo de pensamiento o acción, sino que «satura y regula el todo». Siempre tiene la última palabra; su decisión es inapelable. Establece las modas y la opinión del gusto, dicta las limitaciones del lenguaje y fija las normas de la conducta con un límite en el tiempo.

Ambrose Bierce, Diccionario del diablo.

    Idiot, n. A member of a large and powerful tribe whose influence in human affairs has always been dominant and controlling. The Idiot’s activity is not confined to any special field of thought or action, but “pervades and regulates the whole.” He has the last word in everything; his decision is unappealable. He sets the fashions and opinion of taste, dictates the limitations of speech and circumscribes conduct with a dead-line.

Ambrose Bierce, Devil’s Dictionary.

Enseñanza literatura
La enseñanza de la literatura y otras historias, Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1975.
Pasó 1999 y nadie se acordó de la Renovación de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Treinta años hace apenas que 120 estudiantes emprendimos una aventura que Darcy Ribeiro calificó como el movimiento político más original de la América Latina.

Para no creerlo. De pronto una escuelita atascada, con excepciones, por frenillos academicistas de lo más promedio, estalló una tarde en que dos estudiantes pusimos una cesta con flores sobre un bebedero. Eso bastó. Así era de frágil aquella falta de horizonte. Fue un embate Pop sin otro cimiento que un non-sense que campeaba entre beatlemanía y Mayo de 1968.

Pero aquella perspectiva, en que la tierra paría un corazón, nos mostró que lo que nos interesaba de la literatura es lo que ya no es literatura. César Vallejo subió la famosa rampa y leímos a José Antonio Ramos Sucre sin escondernos. Eran tiempos de Cien años de soledad, cuyo autor nos incitaba a acudir con él a la universidad allanada por un tal Rafael Caldera, para que nos hicieran presos juntos. No quisimos, no era nuestro instinto, nuestras letras no querían ser contrafigura de las bayonetas, aun a costa de la oportunidad de compartir una celda con tan ilustre compañía.

Fue fruición en cambio leer un sano Manifiesto en la cara de los infelices de aquel turno. Fue lectura serena y altisonante, llena de precisiones y solturas, que indignaron a algunos que, como Ángel Rosenblat, reconocían, sin embargo, en privado, que hablábamos mejor que los profesores. Cada minuto estaba a punto de perderse todo porque la contienda se nos hizo gana ubérrima, política. En el camino estuvo la recompensa.

Ya antes habíamos gritado: «¡Cervantes, camarada, tu muerte será vengada!». La venganza le duró al camarada lo que la entereza humana, tan pasajera. A fines de 1969 nos dimos el lujo de caer sin haber sido derrotados. Había sido la única escuela que conservó un director no impuesto por la intervención cívico-militar que el profesor Caldera impuso a la universidad laica que nunca lo ha querido. La Renovación de Letras se diluyó en su propia mengua porque la vida tejía sus marañas irrevocables, que el verbo encendido amenaza y vence solo a ratos. Acuérdate: el dictamen del idiota es inapelable. Vinieron entonces apetitos literarios bastante más rutinarios, pero quedó un olor que a veces se respira a través de los pupitres que no tuvimos tiempo de destruir. Convive risueño con la mediocridad de este turno. No hay culpables específicos, pues la humanidad toda vive de esos altibajos.

Apostilla sobre la tragedia venezolana de diciembre de 1999: Las catástrofes naturales ponen a prueba la civilización. En ese borde en que lo humano casi deja de serlo, hemos logrado restablecer nuestro don de gentes por encima de nuestra propias mediocridades, porque la humanidad vive de esos altibajos.


Ver también:
Miguel de Cervantes en La BitBlioteca
La educación en La BitBlioteca
Renovación, calipso triste
Internet maleducada
Prueba de ineptitud académica
Qué hacer con un profesor bruto
Saque usted la cuenta
(la enseñanza de las matemáticas en la Venezuela de hoy)

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