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Sección: Bitblioteca
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La futura élite Caracas, enero de 2007 Suscribirse al grupo del programa radial Como ustedes pueden ver (un programa para la gente que escucha) En cada cambio radical hay relevo radical de élites, más allá del renuevo normal, vegetativo. Así pasó cuando las Revoluciones Francesa, Rusa, China, Cubana, las Guerras de Independencia Americanas, etc. En los Estados Unidos sucedió también a raíz de su Independencia. Ocurrió con la Revolución Neolítica. ¿Por qué va a ser distinto en Venezuela? Ese reemplazo implica un cambio radical de las premisas de que parte la nueva élite, es decir, la cultura que le sirve de circunstancia. Toda élite se ocupa de los asuntos estratégicos, del dominio de las operaciones troncales de la sociedad, desde un balance contable hasta una operación de corazón abierto. Desde la doctrina militar nacional hasta el rumbo que toman las artes. Desde la política económica hasta las teorías filosóficas que se disputan la arena social. Porque cultura no es meramente un repertorio excelso, sino un sistema de control de todos los procesos sociales, técnicos, científicos, estéticos. Cada orden social tiene sus procesos y su modo de operarlos. El de Venezuela hasta la IV República fue el de la picardía, que era el que nos toleraba el Imperio, mientras él hacía sus inmensos negocios con la parte más densa de la producción y reproducción de capitales: aluminio, hierro, petróleo, pues para el gobierno de los Estados Unidos somos solo un campamento minero. Así lo entendió esa élite bufa, por eso la vemos haciendo el ridículo de modo tan tajante por todos los medios. Ese hazmerreír viene hecho a la medida del resto de la élite, la que marchó en las llamadas «avalanchas» de Manuel Rosales está habituada a ese método de trabajo y a la total y absoluta falta de cultura, sobre todo política. Es decir, para la élite bufa el ejercicio político es solamente el asalto de los privilegios y cualquier amenaza a ese esquema verticalista la enloquece de la ira, como la vemos cuando habla de Hugo Chávez y de los pobres, chusma, horda, Lumpen, etc. Pregunta a cualquiera de sus miembros y verás. Lee a sus columnistas, cada día más desquiciados e imbéciles, incluso los que alguna vez fueron inteligentes. La función primordial de los miembros de esa élite bufa es servir en la administración colonial. Ocurre así desde la llegada de Cristóbal Colón, pero muchos han resultado «defectuosos», Francisco de Miranda, José de San Martín, Simón Bolívar, José Martí, para nombrar solo algunos de los primordiales. Te incluyo en esa lista porque estás leyendo una revista (Question) de la élite emergente y anda a buscar una publicación comparable producida por la élite bufa. Esa crema colonialista tiene, pues, fallas que se revelan en medio de las crisis. La actual élite bolivariana es un ejemplo de una de esas crisis: fue formada para administradora colonial, pero ha evolucionado hacia la misión anticolonial, con las fallas que son de esperar. Un ejemplo son las autocríticas de Chávez: confiesa que llegó a creer en el cuento de la Tercera Vía y todos hemos sido testigos desde 1992 de su vertiginosa evolución como político y como pensador. Actualmente, pues, la élite venezolana sufre una de sus crisis estructurales históricas, como las que vivió en la Independencia, la Guerra Federal, el castro-gomecismo, la insurrección adeca de 1945 y la IV República. En todos esos momentos hubo relevo de élites, en que hubo cambio no solo de elenco sino de premisas y paradigmas. La élite gomecista, que aún reinaba cuando Isaías Medina, no percibía la presión popular que se manifestaba de muy diversas maneras por todas partes. Sólo la Acción Democrática recién fundada lo comprendió y dio el golpe de octubre de 1945. El gomecismo no solo no entendió nada antes de caer sino sobre todo luego de caer. Además, el Imperio escogió nuevos cipayos para sus operaciones. Hoy estamos viendo cómo la IV República y el Imperio mismo no están percibiendo lo que pasa. Ven los procesos con su óptica descontinuada y para ellos todo lo que ocurre se explica solamente según sus premisas, por aquello de que cada ladrón juzga por su condición. Chávez es un autócrata ávido de poder por el poder mismo. La élite bolivariana es tan o más corrupta que ellos. Para estos ávidos señores no es malo que esa élite sea corrupta, sino que ellos no están en el negocio. Por esa misma razón no son capaces de percibir los cambios y no son capaces de ver siquiera las obras de infraestructura. Son ciegos a puentes y ferrocarriles y cuando los ven dicen que son de la IV República porque según ellos la V República no puede ser capaz de esas realizaciones. Uno de los paradigmas de la élite en decadencia es el de que la cultura y la inteligencia están de su parte y que la nueva élite y los bolivarianos en general son patojos, ignorantes, brutos, etc. No son capaces de percibir que es todo lo contrario. No han ido a los barrios desde que salieron de ellos. Si acudieran allí no entenderían ni cinco minutos de discusión de las vanguardias políticas que se desenvuelven en ellos desde hace años. Y hemos podido ver con cuánta chocarrería se comporta esa élite en decadencia, como se condujo, por ejemplo, frente a la Embajada de Cuba el 12 de abril de 2002. Es chabacana, ignorante, bruta y brutal. Lo vemos en los dirigentes que tienen, buscan y siguen con fervor: la que se hace llamar La Bicha, Leopoldo Castillo, Leopoldo López, Nitu Pérez Osuna, etc. Y los canales de televisión que ven. Es una calamidad. Compara el peor programa de cualquiera de los canales de televisión del gobierno con el mejor programa de la televisión comercial y hallarás la diferencia de que hablo. En la programación comercial reina la que Ortega (me refiero a Gasset) llamaba la más torrencial chabacanería. Enciende ahora mismo a RCTV, a Venevisión, a Globovisión y verás cómo allí solo destaca la telenovela descerebrada, nido de los prejuicios más deleznables, los programas de concurso en que se desprecia la dignidad humana, la manipulación comercial de la vida, la explotación grosera y grotesca del cuerpo de la mujer, etc. Esa es la única televisión que ven. En los programas del gobierno hay discusiones y disertaciones sobre petróleo, educación, política, vivienda, etc., temas responsables, información, libros, muchos libros, a cualquier hora. ¿Cuándo fue la última vez que viste recomendar un libro en cualquiera de esas televisoras? Rehúyen cualquier manifestación de conocimiento como quien escapa del fuego. Jamás verás allí un aplauso a la inteligencia, a la ciencia, a la estética. Y aquí vamos viendo ya cómo será la sustitución de élites. Mientras la «avalancha» carmoníaco-rosalista se hunde en esa miseria simbólica de los medios de comunicación golpistas, la élite emergente se alimenta de producciones que en el peor de los casos son responsables y en el mejor de los casos son Telesur. Pero no es solo eso, sino que las premisas educativas de las universidades golpistas (apoyaron a Pedro Carmona) y los colegios privados son los de mantener a su élite completamente ignorante de todo aquello que la conduzca a pensar por su cuenta. Por eso los vemos operar como autómatas: siguen a Teodoro cuando es Teodoro Petkoff el impuesto por los medios del Imperio; luego acompañan automáticamente al Conde del Guácharo cuando los medios cambian y finalmente a Rosales, ese espejo de indigencia intelectual. No tienen autonomía. Solo consumen lo que anuncian los medios. Los formaron para la irracionalidad pura y por eso son incapaces de reflexionar y no comprenden nada. No saben lo que está pasando en Iraq, lo que ocurrió con las elecciones que perdieron los republicanos en los Estados Unidos el 7 de noviembre de 2006 ni quiénes son los republicanos. Su ignorancia es solo comparable con su soberbia y la soberbia embrutece de modo irreversible. No doy mucho tiempo para que esta élite bufa se quede fuera del tren. Vivirá en los márgenes, aislada, embrutecida, viendo cómo nuevos cuadros científicos, técnicos, literarios, empresariales, políticos, etc., los van sustituyendo incluso en la empresa privada, porque serán más eficientes y entenderán cómo es el mundo. La élite bufa ya no entiende el nuevo lenguaje, las frescas premisas y los nacientes paradigmas. Se va retirando, jubilada, ojalá, y si acaso mira el ruedo sin entender nada. Por ejemplo, pierde las elecciones e interpreta estupideces como que hubo un cisne negro, un polvillo cubano en las captahuellas que hace que votes por Chávez sin darte cuenta, o que si Chávez sacó 7 millones de 16, entonces 9 millones no votaron por él (Miguel Ángel Rodríguez en RCTV); pero si ese es el criterio entonces 12 millones no votaron por Rosales. Examina, por ejemplo, noticierodigital.com, donde esa élite fantoche campea, y verás no solo la más torrencial chabacanería, sino la penuria mental más patética. Por el otro lado, en cambio, seis de cada diez venezolanos está estudiando algo en cualquier nivel del sistema educativo. ¿Dónde quedaron las universidades de la derecha? ¿Dónde el Opus Dei? Ya el reemplazo de élites empezó. Míralo, tú puedes; ellos no.
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