|
|
|
|
![]() Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela Home Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca
Buscador
|
|
Dios nos libre de un gobernante honesto El Nacional, domingo 5 de octubre de 1997
Nazarín es un cura tan santo que refugia a una pelandusca que acaba de tener un lance de muerte con otra igual que ella. Para no dejar la huella de su pachulí delator, la ramerilla pega fuego a la pensión donde vive Nazarín. Este sale a mendigar por los campos. Es solo un ejemplo de las calamidades que produce el encarnizamiento ético. Lo cuenta la novela Nazarín, de Benito Pérez Galdós. Eso de ser honesto es función de los valores que uno profese. Según sus respectivas visiones del mundo, Stalin, Hitler y los ayatolas de Irán son gente impecable. El detalle está en que no a todo el mundo conviene ética tan ajustada. Son los fundamentalistas activos, los encarnizados, los puros. Pero los pasivos y apacibles no causan menos infortunios. Isaías Medina, para evitar más sangre el día del golpe, dio paso al resentimiento social adeco, por igual comprensible y perverso. Rómulo Gallegos, para evitar muertes el día del otro golpe, nos dio diez años de dictadura y de ridiculez. Salvador Allende, para no violar la Constitución chilena apresando a tiempo a cuatro momios conspiradores, entregó Chile a Pinochet y su banda de neoliberales. Honestos eran João Goulart, José María Vargas, la Patria Boba. Buenos para padres de familia, honrados tenderos, sabios médicos. ¿Te imaginas a Don Quijote mandando? ¿A la madre Teresa en Miraflores? Lo primero que haría si era santa como dicen sería repartir las reservas del Banco Central en las plazas, con la consiguiente hambrazón, peor que la actual y de la que no nos recuperaríamos sino luego de varias décadas de tesón y de por lo menos tres guerras civiles. Todo por hacer el bien sin mirar a quien. No me gustan los pillos, los pimentones, los picapasitos porque nos han lanzado a esta contrariedad de la historia. Tanta que no sabemos a quién poner a mandarnos. Han arruinado a Jauja y nos han envilecido longitudinalmente. Esa no es, pues, la alternativa. No quiero honestos, pero tampoco mediocres. Un mediocre no solo llega al poder para resolverse, tener pensión de vejez millonaria y que sus descendientes casen con persona rica. No solo eso, digo, porque tal puede hacer cualquier gobernante aun teniendo las miras más altas. Eso hasta se entiende. El problema está en la desidia histórica, importarle un tinoquito de a bolívar que varias generaciones se hundan con tal de él «salir de abajo» e incluso el que no roba pero solo quiere preservar las instituciones y cree que lo logra apañando ladrones, como siempre hizo Caldera. Es no tener perspectiva, unos porque en su moral doméstica se preocupan de que los pobres coman caliente este mediodía y después que ladren, otros porque si no me lo robo yo se lo roba otro. Y al cuerno la educación de tres generaciones; al degredo el desarrollo científico y tecnológico; la agricultura a la ruina; la seguridad social que se la lleve el diablo. Ojalá que el que gane en el 98 no sea honesto. Ni mediocre.
|
|||||||||||||||||||||||||
|
||
|
Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |
|
|