|
|
|
|
![]() Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela Home Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca
Buscador
|
|
La indigestión tecnológica Letras, 27 de mayo de 1999 Roberto con su hija Hannah en los jardines del ¿Cuántos VHSs hay titilando el 12:00 porque nadie sabe ponerles la hora? No ocurre con otras tecnologías, cajeros automáticos, celulares, cámaras digitales y de video, que se han asimilado con prontitud. No del todo, claro. Muchos aparatos se usan al mínimo. Las computadoras se suelen emplear como máquinas de escribir con calculadora. Lo primero que hace casi todo el mundo al comprar un aparato es tirar el manual. Se deja «por ahí» y se va extraviando al garete. Sin el manual de mi inalámbrico es imposible deducir cómo programar números telefónicos. Lo ideal es no necesitar manuales. Hay aparatos que tienen interfaces amigables. Los automóviles, los ascensores, los teléfonos. Los ascensores son un ejemplo de que no hace falta una interfaz uniforme. Algunas empresas de computación, Apple, Microsoft, elaboran una interfaz universal para todo equipo electrónico, desde microondas hasta computadoras. Interfaz es, en este contexto, saber que si aprieto el botón 5 el ascensor me llevará al piso 5. Macintosh popularizó su genial interfaz gráfica desde 1984, con ventanas y ratones. La idea germinó y hoy toda computadora personal funciona así. Esa interfaz hizo concebibles las páginas Web. He allí como medio funcionan las computadoras. Pero apenas las conocemos. ¿Quién ha agotado las instrucciones de Word o de PhotoShop y se la leído sus manuales? ¿Tú? ¿Quién tiene manuales y compra programas? ¿Tú? Estamos en la prehistoria de la computación. Nos dividimos en partidarios de Macintosh o de Windows, con fanatismo religioso, yo soy uno, como si valiera la pena, como si no fueran primitivos y torpes. Tal vez en diez años, tal vez en cinco, nos reiremos de esos sistemas operativos y de nuestro sectarismo. Pero volvamos a Internet. Cierto que es muy fácil. Una vez di unas conferencias sobre Internet a unos ciegos y cuando los puse frente a las máquinas, auxiliados por videntes, no había pasado media hora cuando ya estaban dirigiendo la navegación. Así es de fácil. Pero falta mucho. Algunos sitios dan facilidades para personalizar su interfaz y sus servicios: Excite!, Yahoo!, Netscape, Microsoft, Neoplanet. Pero los más no son amables y todos son primitivos. Te dan noticias, fases de la luna, cotizaciones de bolsa, horóscopo, chismes, te desean feliz cumpleaños. Algunos te dan agenda electrónica con libreta de teléfono. No está mal. ¿Pero por qué no hay un servicio que averigüe y asesore mis gustos e intereses? Imagino uno que me recomiende discos, películas, libros, otros sitios; que sepa mi marca de automóvil, si vivo en Caracas, mi edad, si me gusta la mermelada de guayaba, mi profesión, que leo poesía de Vallejo, que levanto pesas, que trabajo con mi PowerBook en un chinchorro. Y que me asesore en toda la información que cumple Internet sobre esos asuntos y ocho millones más. Madre y maestra, secretario, camarero, enfermero, confesor, compinche, consejero, club, cafetín, biblioteca, bar, esquina, centro comercial, plaza, periódico y que me tenga paciencia, trabaje sin sueldo 24 horas diarias 365 días al año rastreando el mundo para servírmelo con el desayuno. No es solo cuestión de interfaz, sino de ponernos a inventar los que trabajamos en Internet.
Ver María Eugenia Esté, Martillo, fresadora y serrucho Otras obras y artículos del mismo autor Roberto Hernández Montoya es Licenciado en Letras de la Universidad Central de Venezuela, Jefe de Redacción de Venezuela Analítica, Director de La BitBlioteca; miembro de las direcciones editoriales de Venezuela Cultural e Imagen; columnista de El Nacional, Letras, Imagen e Internet World Venezuela. Cursó estudios de análisis del discurso en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París. Fue Presidente fundador de la Asociación Venezolana de Editores y Director de la Editorial del Ateneo de Caracas. |
|||||||||||||||||||||||||
|
||
|
Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |
|
|