//2 level Horizontal Tab Menu- by JavaScript Kit (www.javascriptkit.com), This notice must stay intact for usage, Visit JavaScript Kit at http://www.javascriptkit.com/ for full source code
|
|
|
|
|
Sección: Bitblioteca
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR
¿Internet sin fines de lucro? 16 de octubre de 2000
Amazon.com, Yahoo! jamás han dado un céntimo de ganancia. Se derrumba el Nasdaq (el índice bursátil que mide las cotizaciones de Internet y tecnologías asociadas). Time-Warner pierde 500 millones de dólares tratando de crear un servicio de Internet que nunca funcionó, y por eso sucumbe dichosa ante America Online. Apple anda de nuevo en problemas, aunque no tan graves como los de Microsoft , sobre los que te hablaré más abajo. Es difícil convencer a los anunciantes de irse por Internet en lugar de los medios tradicionales: televisión, prensa, radio, vallas, volantes. Las casas disqueras andan en ahogos con Napster y la propia Napster no encuentra cómo hacer rentable su negociado. Numerosas empresas del ramo son un curioso caso de auge sin ganancias. Así se han hecho ricos muchos, sin ganar un centavo. Se lucran de la capitalización acelerada, mientras dura. Con razón The Wall Street Journal andaba considerando suprimir su versión on-line. ¿Qué está pasando? ¿Es así como funciona la nueva economía?
Hay gente de izquierda, de la pan con queso e ignorante, que piensa que Internet es un invento satánico de la exasperante macdonalización del mundo. Lo que no sabe es que Internet es la peor pesadilla del llamado neoliberalismo salvaje, esa religión sin poesía. Como a Tántalo, Internet promete ganancias sobrenaturales y no las cumple. Nueva Tierra Prometida, pero sin espacio, Internet se ofrece como una renovación del mito de la Arcadia y del comunismo: un día nos hará a todos felices porque aprenderemos más y mejor, trabajaremos en casa y en pantuflas, encontraremos la pareja de la vida, tendremos toda la música del mundo y todo el cine de la humanidad en nuestra pantalla, ya no habrá preguntas sin respuestas, lo sabremos, pues, todo y encima seremos millonarios. O no: tal vez Internet redefina la riqueza y ya el dinero no importe, tal como promete el comunismo. Como decía la revista Wired: la importancia de la riqueza se ha exagerado demasiado. Linux, un sistema operativo gratuito, sin fines de lucro, es un exitazo que amenaza a los sistemas operativos que sí se proponen ganar dinero: Windows, Macintosh, Be . Un gentío lo adopta. Unos porque no quieren gastar, otros porque son rebeldes y por eso creen en el altruismo. Mientras para unos el lucro es todo, para otros es nada. Unos y otros simples se equivocan porque la vida es más compleja. La de Microsoft, por ejemplo. La gente de Bill Gates se da cuenta de que tiene que emigrar de las computadoras aisladas a las computadoras en red y promete entonces un conjunto de servicios en línea a través de Microsoft.NET . Para ello se propone crear un estándar, el XML (extended markup language), que vaya más allá del actual HTML y permita por tanto una explotación más inteligente de los recursos de Internet. Pero para ello tiene que convencer hasta a sus enemigos de la conveniencia del nuevo estándar. Y para ello tiene que regalarlo. ¡Las cosas de Internet: por fin algo en Microsoft que no tiene fines de lucro! Al menos directamente. Después de Internet ya la vida de Microsoft no será la misma. El mismísimo Bill Gates tiene dificultades para explicar de dónde va a ganar dinero con su servicio Microsoft.NET, y haciendo disponible por Internet la serie Office , por ejemplo. ¡Horror! ¡Ni Bill Gates encuentra cómo lucrarse en Internet! Tal vez gane dinero por suscripciones, ¿pero será tanto como hasta ahora? Sus ganancias desmesuradas y monopólicas le han valido el celo del Departamento de Justicia, que la ha demandado con éxito y la ha hecho gastar parte de su fortuna en abogados para defenderse de los dictámenes del juez Jackson, para poder seguir ejerciendo un monopolio que ha empedrado o impedido tecnologías más avanzadas pero que tienen el defecto de no estar ungidas por los chicos de Microsoft. La ganancia puede ser un problema. El lucro, amigo neoliberal, puede obstruir el progreso. Es cosa vieja y estamos ya creciditos para seguir ignorándola. Cosas parecidas podrían prosarse sobre los proyectos de Intel en Internet.
Uno de los problemas que Internet ha generado al capitalismo es que en ella, desde su origen, todo tiende a ser gratuito. Como todo es fácilmente accesible, no necesito intermediarios que me lo faciliten. En el mundo tangible, de átomos, el lucro está en satisfacer necesidades difíciles de cumplir. Quiero agua en el desierto y alguien me cobra por suministrármela. Para ello tiene que contar con recursos, que otros llaman capital: camellos, camiones cisterna, tuberías, remolcar icebergs desde los polos, qué sé yo, ¿qué puedo saber yo de eso? Ese es el problema, no sé cómo hacer la mayoría de las cosas y entonces pago a otros para que las hagan por mí: reparar el ascensor, curarme las aftas, trasladarme de un continente a otro, confeccionarme un traje a la medida. A cambio de eso hago lo que creo que sé hacer y otros no: escribir cosas que tal vez interesen a algunos. Pero en Internet es diferente: no hay dificultades para acceder a los bienes. Las únicas dificultades son las que impone artificialmente el webmaster, que dificulta la vereda que lleva a la información que se busca. No puedo robar pantalones de una tienda virtual, pero sí deslizarme en una base de datos prohibida, usar un programa sin pagarlo, escuchar música gratis, mirar películas por nada, etc. Si alguien me pone una barrera puedo buscar el modo de allanarla. Por eso se ha dicho que la censura figura para Internet como un error de operación al que tarde o temprano se le encuentra una solución. En el mundo de los átomos tendría para ello que usar ganzúas, patas de cabra y entrar en casa ajena con escalamiento y fractura. En Internet esas cosas las hago sin traumas físicos. Internet es lo sutil. Nunca fue tan leve violar la ley como en Internet.
Muchas actividades productivas se pueden volver insostenibles. ¿Cómo mantener un servicio de información y análisis si nadie paga por él? ¿De qué viven los informadores y los analistas? Si la economía toda se vierte en Internet estaremos en dificultades, porque no todos los sitios pueden vivir de la publicidad, porque sería tautológico que yo te pagara por hacerme publicidad haciéndote publicidad porque sería una ganancia sin lucro y así no podemos ir al supermercado ni tú ni yo. No todo el mundo puede vivir de la publicidad por la misma razón tautológica por la que el barón de Münchhausen no podía volar tirando de su cuello hacia arriba. Hay un punto de quiebra literalmente quiebra: de la económica, de la fea en que los negocios no pueden sostenerse los unos a los otros. No todo puede ser pornografía, que es el único negociado campechanamente lucrativo de Internet. Y aun ahí la distribución de material no conoce las limitaciones que impone el copyright, pues se encuentran las mismas imágenes en muchos sitios, algunos gratuitos. ¿Es un consorcio de sitios porno que comparten los contenidos o es que simplemente es imposible impedir que se usurpen? Hasta en el seno del negocio más lucrativo de Internet, tal vez el único la pornografía, campea lo gratuito. Sin contar los sitios donde regalan contraseñas para entrar en los que exhiben gente desabrigada y en actividades bastante vinculadas con el deber de crecer y multiplicarse. Tal vez Internet obligue a formular una nueva economía nueva, porque el entrevero está más abajo. Quizás es que los artefactos teóricos diseñados por David Ricardo y Adam Smith no sirvan ya para administrar la Internet porque el entrevero está más arriba. Tal vez estamos necesitando precisamente un nuevo David Ricardo y un nuevo Adam Smith que nos expliquen este comunismo inesperado, tautológico y perdulario en que cada quien da según su trabajo y cada quien obtiene según su necesidad.
RHM, Las melodías de Internet | Del camello a Internet
|
Buscador Bitblioteca
|
|
| ||||||||||||||||||||
|
Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas. |