//2 level Horizontal Tab Menu- by JavaScript Kit (www.javascriptkit.com), This notice must stay intact for usage, Visit JavaScript Kit at http://www.javascriptkit.com/ for full source code
|
|
|
|
|
Sección: Bitblioteca
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR
El bastón de Tiresias Domingo 7 de abril de 1996
He tenido el privilegio de dictar un curso de Internet organizado por la Fundación para la Acción Social Integracionista (FASI) dirigido a un grupo de personas con limitaciones físicas. Me retribuyeron con una lección que compartiré mediante una historia afable. Cuentan que una vez Zeus y su esposa Hera discutían sobre quién goza más en el amor. Zeus afirmaba que la mujer y Hera que el varón. Puesto que ni los dioses pueden sentir cuánto disfrutan los del otro sexo, la divina pareja acudió a Tiresias, el único que podía responder tan comprometedora pregunta. Una vez Tiresias se topó con un par de culebras que hacían el amor y mató la hembra. Al instante se volvió mujer. Así vivió siete años hasta que mató el macho de otro par de sierpes en igual ocupación y retornó a su virilidad. Aterrado porque al dar la razón solo a uno ofendía al otro dios pecado capital para aquellos remotos griegos Tiresias optó por dar la razón al más fuerte: Zeus. Aun así le fue mal, porque Hera enfurecida lo dejó ciego cuando Tiresias sentenció que, de diez, la mujer goza nueve y el hombre uno. Tal vez no lo hizo por oportunismo sino porque es verdad. Ya lo decía Galeno y la ciencia actual lo confirma: «Triste est omne post coitum, præter mulierum gallumque», lánguidos quedan todos después del coito, salvo las mujeres y los gallos. Como hasta un dios cual Zeus debe ser prudente con su cuaima, y porque tampoco era como para desafiar a una diosa por resarcir a un simple mortal, Zeus no devolvió la visión a Tiresias, pero le otorgó una compensación mejor: un bastón de oro que le daba siete vidas y el don de la adivinación. Una prótesis divina. No son solo dientes artificiales o lentes de contacto, prótesis es también computadora, reloj, falda, ascensor. Sirven para lo mismo: sustituir, completar o ampliar facultades físicas, simbólicas y mentales. Si advirtiéramos que todo implemento es prótesis, comprenderíamos mejor a la gente que debe usar bastones y sillas de ruedas, porque nos entenderíamos mejor nosotros mismos y seríamos mejores personas. Todos necesitamos prótesis, la cuestión está en cuáles y cuántas. La electrónica, esa electricidad inteligente, nos promete «máquinas pensantes», que se adelanten a nuestras necesidades, como un asistente humano. Cerraduras que nos reconozcan, computadoras que rastreen la información que nos interesa. ¿Por qué no, si hemos ido haciendo reales los portentos míticos: la alfombra voladora, el autómata que juega ajedrez, la curación de casi todo? Y si en 1984 Apple Computer popularizó la interfaz gráfica que hoy predomina en todas las computadoras, igual se puede desarrollar una interfaz sonora que permita la interacción con quienes no pueden ver ni tocar, para volver liberadora esa tecnología (http://www.infoworld.com/cgi-bin/displayStory.pl?980312.ecblind.htm). De ese curso de Internet quedó un proyecto que propuse llamar El Bastón de Tiresias: promover la ampliación del concepto de prótesis y su uso, que todos entendamos que necesitamos prótesis por el hecho de ser humanos, es decir, seres artificiales. Las ciudades serían más amables para los discapacitados porque serían más amables para todos: rampas para las sillas de ruedas, aceras sin percances para los que no pueden verlas y también para los que pueden... Cuando una sociedad no trata bien a sus discapacitados no trata bien a nadie. No habría entonces discriminación entre los que se orientan con bastones y los que lo hacen leyendo un mapa, porque todos necesitamos el bastón de Tiresias.
También: El debate político en Venezuela
|
Buscador Bitblioteca
|
|
| ||||||||||||||||||||
|
Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas. |