Al abrir los ojos, sin necesidad de verme empiezo a percibir mi repulsiva apariencia. Esa que tanto me gusta y necesito. Me siento bien y al ver cómo soy, listo para enfrentar a mis enemigos y así poder sobrevivir a este duro ecosistema. Sobreviviré al mundo que me rodea, ya que, gracias a que ahora salí de mi capullo, soy el insecto feo y repulsivo que siempre necesité ser. Ahora puedo alejar de mí a los demás seres que confundidos en su necesidad de belleza intentan sacarme de su ámbito. De todas maneras sigo siendo selectivo e insistente para tratar de encontrar a mis hermanos iguales a mí. A los que buscan superarse y ser felices por lo que son y por como son. Espero morir con la satisfacción de haber sido parte de ese pequeño club al cual pertenece mi especie y haber ayudado a que ese ecosistema tenga que aceptarlos por el hecho de ser parte de él mismo y por sobre todo ser necesarios.