|
|
|
|
![]() Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela Home Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca
Buscador
|
|
Azucena El Universal, 4 de mayo de 1924
La veneciana altiva, de tez nevada, escucha las barcarolas desde la azotea de su mansión bizantina. Mira la tarde fantástica de celajes dispersos, semejanza de tesoros volcados sobre el piso de un palacio roto a la fuerza. Un soplo del mar desata los cabellos de luz sobre la veste azul y la besa el rostro mortificado. Defiende a veces con la diestra los ojos deslumbrados, adornándose con el atributo de una ceguedad temprana y divinatoria, y la breve sombra de la mano aumenta la dignidad de la faz muda. La mujer nota el arribo de las galeras alegres, ostentosas de blasones dominantes, animadas con el atavío de las banderolas triangulares y volubles. Vienen de visitar naciones índicas de alma sinuosa, de prosperidad inficionada, sujetas a la voluntad de reyes disipados. Reconoce a los vencedores del mar fluctuoso, deshecho en montes, marinos prendados de constelaciones hechiceras, rescatados y salvados por algún vuelo de aves de vida continental y desadvierte la hazaña de la juventud aguerrida de fuerza probada en el océano patente. La virgen refractaria aspira a honores supremos, exentos de la fama, y entrevé el solaz de la celda, aplicado a la meditación escrupulosa, a la tarea probatoria. Imagina la estrecha ventana ojival, calada en la pared espesa, enfrente del perfil lejano de un árbol perpetuo que inspira la ilusión del tiempo suspendido, de las horas estadizas. Concibe la vigilia esforzada hasta el alba en el curso de las noches sigilosas y el lance último y el relevo definitivo una mañana del invierno espejado, tinta de luces cárdenas, al son de una campana honda y espantable. |
|||||||||||||||||||||||||
|
||
|
Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |
|
|