//2 level Horizontal Tab Menu- by JavaScript Kit (www.javascriptkit.com), This notice must stay intact for usage, Visit JavaScript Kit at http://www.javascriptkit.com/ for full source code
|
|
|
|
|
Sección: Bitblioteca
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR
Con la lengua Correo pendiente El Nacional, domingo 13 de febrero de 2000 Desde su aparición, en octubre de 1985, esta columna ha generado una copiosa correspondencia. Han sido decenas los mensajes que semanalmente me llegan, por correo común, por teléfono, por fax, por contacto personal, últimamente sobre todo por correo electrónico. Son muy variados los planteamientos que me hacen los lectores, casi siempre proponiendo temas, haciendo consultas o preguntas, refutando opiniones o pareceres míos, etc. Hasta insultos he recibido, aunque son los menos. Hace poco, un fanático de la creencia de que ya estamos en el siglo XXI y en el Tercer Milenio de la era cristiana me llamó BURRO, así, en mayúsculas y con todas sus letras. Me complace mucho recibir esos mensajes, aún los injuriosos, que halagan mi natural vanidad, pues hasta el que me insulta, al hacerlo, demuestra que me lee. Y nada más placentero a quien escribe para el público que saberse leído. Abundan los mensajes de niños y adolescentes, a quienes sus profesores les hacen leer la columna cada domingo, y luego la utilizan como material didáctico en sus clases. Para quien, además de escribir para el público, ha pasado gran parte de su vida -en mi caso 36 años- dando clases, eso es el colmo de la dicha: saber que centenares o miles de niños y jóvenes derivan alguna utilidad de lo que escribo. De muchos de esos niños y adolescentes, desde diversos lugares -Caracas, Puerto La Cruz, Valencia, Maracay, La Victoria, Barinas, Acarigua, Sabaneta...-, he recibido mensajes preciosos, llenos de ternura y de un afecto inequívoco. También de algunas profesoras, a las que, por la lectura de lo que me escriben, presiento jóvenes. Ultimamente, gracias al correo electrónico, recibo cada vez más correspondencia del exterior: Estados Unidos, Alemania, España, México... En Holanda, una venezolana ha reunido un grupo de hombres y mujeres holandeses, a los cuales da clases de castellano y utilizan mi columna. La compatriota y varios de sus alumnos me han escrito cosas interesantísimas. Desafortunadamente, no puedo responder todo el correo que me llega. A veces son preguntas que no merecen respuesta, y hacerlo sería perder un tiempo precioso, como, por ejemplo, cuando preguntan cómo se escribe una palabra, lo cual puede verse en el más humilde diccionario. Lo mismo si preguntan el significado de una palabra que está en todos los diccionarios. Esta pregunta amerita una respuesta si se trata de definiciones confusas o inadecuadas, y se puede hacer alguna ampliación o aclaratoria. Generalmente, dejo de responder mensajes en que me piden que hable sobre algo de lo cual ya he hablado muchas veces, por ejemplo, cómo se conjuga el verbo haber, qué y cómo se corrige el «dequeísmo», si debe decirse «vaso de agua», o «vaso con agua», etc. Son temas que he tratado decenas de veces. Caso extremo es el de un lector que se autocalifica de «asiduo», y me preguntó recientemente cómo debe escribirse la fecha o data de una correspondencia en el año 2000, si debe ser «de 2000» o «del 2000», tema que yo había tratado tres veces seguidas, justo en las tres semanas anteriores a su pregunta. También es frecuente que algunos lectores me pidan o recomienden que los artículos de mi columna sean recogidos en libro, no obstante, que ya han salido cuatro tomos con ellos, y de lo cual he dado cuenta muchas veces en la columna. Es muy frecuente que ciertos lectores me pidan que les envíe copia de algunos de mis artículos anteriores, bien porque no han podido leerlos en la ocasión en que salieron publicados, bien porque tenían el recorte del periódico y se les extravió. Algunos hasta me han pedido que les envíe todos los artículos publicados hasta ese momento, porque no conocían la columna y sólo han leído los dos o tres últimos, y les interesa mucho los demás. Lo extraño es que quienes lo piden casi siempre leen el periódico en su versión electrónica, por lo que deberían saber que en El Nacional pueden leer los artículos publicados hasta tres años antes, lo cual no siempre se sabe hacer, pero es fácil aprenderlo en la propia versión electrónica del periódico. Como es fácil comprenderlo, yo no puedo mantener correspondencia privada e individual con determinados lectores, porque de hacerlo no tendría tiempo para nada más, ni siquiera para escribir la columna semanal. Tampoco puedo, por la misma razón, enviarles copias de mis artículos a todo el que los pide, que son unos cuantos. Por supuesto, en esos casos ni siquiera les respondo privadamente que no puedo hacerlo, pues gastaría en decírselo el mismo tiempo de que carezco para enviarles lo que me piden, por lo que mi respuesta resultaría insincera. Pero, aún cuando esto me parece fácil de comprender, hay quienes se molestan, y hasta se sienten ofendidos, porque no les respondo. Algunos me preguntan para qué pongo mi dirección electrónica al pie de los artículos, si no voy a contestar a sus mensajes. La explicación es muy sencilla, y no debería tener que darla de manera explícita. Doy mi dirección para quienes lo deseen puedan hacerme preguntas, consultas o planteamientos de cualquier tipo, pero sin que esté obligado, ni siquiera moralmente, a responder a todos. Hay casos, creo yo, en que la ausencia de una respuesta es suficientemente elocuente para hacer entender al remitente que su mensaje no fue de mi interés, o que no estoy en capacidad de dar una respuesta, o que no he tenido tiempo para ello. Me parece que es algo humanamente comprensible, y que así como los lectores merecen nuestro respeto y consideración, también quienes escribimos para ellos merecemos el mismo trato por su parte. Pero no siempre la falta de respuesta es imputable a desinterés. Ya he dicho que lo principal es la carencia de tiempo libre para responder todo lo que me preguntan, aún en casos que valdría la pena atender. Muchas veces se trata de consultas que requieren de mi parte investigar suficientemente para poder responder como es debido, y eso también lleva tiempo, casi siempre mucho.
Real Academia Española, Nota sobre la expresión de las fechas a partir del año 2000 |
Buscador Bitblioteca
|
|
| ||||||||||||||||||||
|
Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas. |