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Sección: Bitblioteca
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Diplomacia mayamera Jueves 28 de noviembre de 2002 No obstante haber pasado a conformar la minoría en el Senado de los Estados Unidos, la bancada demócrata, con todo y eso, logró que la administración del Presidente George W. Bush desistiera de los esfuerzos por confirmar el nombramiento del ex embajador Otto Reich como Subsecretario de Estado para América Latina. La decisión implica algo más que el simple cambio de una postulación por otra, abriendo paso a la posibilidad de una política más amplia y menos teñida por el radicalismo de los norteamericanos de origen cubano, cuya base de operaciones para Norte y Sur América se encuentra en Miami. Allí, en la metrópoli floridiana, a pocas millas de la Cuba de Fidel Castro, han languidecido las esperanzas de miles de exilados políticos que con el paso del tiempo adoptaron la nacionalidad y abrazaron las ideologías conservadoras de los sectores políticos mas recalcitrantes en los Estados Unidos. A esos grupos pertenece o está vinculado el antiguo embajador Otto Reich, considerado como uno de los «halcones» más fieros de un Departamento de Estado donde, aun cuando el conservatismo está en boga, Reich figura en el extremo. Antiguo embajador en Venezuela, diplomático veterano, conocedor y conocido en Latinoamérica, para Otto Reich el castellano es su lengua materna, que habla con un leve acento cubano. Su arribo a la diplomacia norteamericana acontece durante el primer mandato de Ronald Reagan, cuando empezó a colaborar con el diseño de las políticas del imperio hacia los países que antes se consideraban dóciles colonias del coloso del Norte. Durante su permanencia en Venezuela Otto Reich conoció a numerosos empresarios venezolanos, entre los cuales figuran algunos con inversiones o intereses en Estados Unidos. Reich conoce la mentalidad de los empresarios criollos, casi todos más progresistas, o menos reaccionarios, que el fallecido multimillonario Mas-Canosa, que dedicó buena parte de su fortuna al financiamiento de actividades anticastristas, incluyendo el apoyo a los políticos cubano-norteamericanos de mayor relieve en el estado de La Florida. También son conocidos los vínculos, que algunos consideran mas bien como afinidad de criterios, entre Reich y el potentado venezolano Gustavo Cisneros Rendiles, jefe de la poderosa ODC, en Venezuela, que abarca desde la televisión hasta el equipo de Los Leones, en el beisbol criollo profesional. En los últimos tiempos la presencia de Cisneros en la política venezolana y frente a los Estados Unidos, donde parece tener entrada libre a la Casa Blanca, ha adquirido una prominencia que antes disimulaba tras un comedido bajo perfil. Ahora, en cambio, Cisneros figura en primera línea como opositor del gobierno de Chávez y sin disimulos propugna una actitud más agresiva por parte de la diplomacia norteamericana, tal como la que representa Otto Reich, cuya fallida confirmación en el Senado resultó un duro golpe para el magnate venezolano. Un veterano observador de los corrillos políticos en Miami, donde el hermano menor de la dinastía Bush ocupa la Gobernación del Estado, compara a Cisneros con el fallecido millonario Mas-Canosa. Naturalmente la comparación es inexacta, pues Gustavo Cisneros posee una fortuna mucho mayor que la de Mas-Canosa y tiene mejores contactos en los altos niveles del gobierno norteamericano, donde ejerce gran influencia. Por lo demás, Cisneros también desciende de cubanos, pues su padre, Don Diego Cisneros, llegó a Venezuela siendo niño, en compañía de su hermano. Luego hizo una fortuna que Gustavo ha multiplicado a base de habilidad y conexiones apropiadas. Conviene recordar que la audiencia acordada por el presidente Caldera al financista Mas-Canosa provocó la reacción de Fidel Castro, que entonces recibió al recién indultado Hugo Chávez con honores de casi jefe de Estado. A su vez el reconocimiento de Fidel al comandante criollo influyó de manera considerable en el apoyo que a partir de entonces le brindó la izquierda venezolana en sus aspiraciones presidenciales. La Historia, a veces, consiste en una concatenación de acciones y reacciones ante los asuntos insospechados. Si bien Otto Reich conoció los factores de poder en Venezuela, no se sabe hasta qué punto el diplomático norteamericano y sus pares en el Departamento de Estado comprenden el fenómeno de Hugo Chávez. Sería asaz aventurado considerarlo simplemente como un imitador del modelo cubano pues la interpretación, aparte de errónea, podría tener consecuencias catastróficas en ambos países. El actual Embajador, señor Shapiro, parece entender cabalmente el asunto.
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