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Carta al Jefe del Estado

General (r) Fernando Ochoa Antich

Señor teniente coronel Hugo Chávez Frías:

Usted, de manera cobarde, trató en la rueda de prensa realizada en Pdvsa, de ofender, de nuevo, mi honor militar. Digo cobarde, porque utilizar el poder que le da su alta investidura de Presidente de la República para descalificar a sus adversarios políticos, en vez de debatir como corresponde sus puntos de vista, es contrario a la ética y a los valores militares.

Como le dije en mi anterior carta, nunca me he considerado ni mejor ni peor oficial que mis compañeros de promoción, pero usted muy bien conoce que nunca fui el último de la Promoción «Ambrosio Plaza» y que si ciertamente ascendí a coronel en un orden de mérito distinto al tradicional, puesto que había ocupado durante mi carrera militar, se debió a problemas de orden personal con el Ministro de la Defensa de ese momento.

Usted trató, por segunda vez, de insinuar que yo había sido designado ministro de la Defensa sin ningún mérito. Sólo deseo recordarle que después de ascender a general de brigada por recomendación del general de división José Antonio Olavaria, Comandante General del Ejército, fui comandante de la Segunda Brigada en Infantería en el estado Zulia, así como jefe del Estado Mayor de la Primera División de Infantería, en ese mismo estado, durante los complejos acontecimientos que se vivieron en Venezuela por la presencia de la corbeta Caldas en el Golfo de Venezuela. Luego de ascender a general de División, fui designado comandante de esa misma Primera División y me tocó vivir los acontecimientos del 27 de febrero, controlando los desórdenes públicos sin consecuencia para la ciudadanía. Posteriormente me desempeñé como comandante de la Tercera División de Infantería y, más tarde, como Inspector General del Ejército. También le recuerdo que mi designación como ministro de la Defensa, fue considerado por la opinión pública como una rectificación ética del gobierno de ese entonces. Además, fui designado ministro de Relaciones Exteriores por la firmeza que tuve en el desempeño de mi anterior cargo en los asuntos relacionados con Colombia, manteniendo esas funciones durante el gobierno del doctor Ramón J. Velásquez Si tiene mala memoria sencillamente lea la prensa de esos días.

Por segunda vez me veo en la obligación de analizar su hoja de servicio. Usted fue un oficial que se dedicó toda su carrera a preparar una conspiración, olvidando su juramento de soldado y traicionando la confianza de sus superiores, sólo para satisfacer sus ambiciones personales. Además, usted fue reprobado en dos asignaturas en el curso de Estado Mayor ascendiendo por esa razón a Teniente Coronel en los últimos puestos de su promoción, sólo después de la intervención directa del presidente Carlos Andrés Pérez, ya que usted no había sido puesto para ascenso. Los venezolanos también conocemos su lamentable actuación militar el 4 de febrero. Su falta de valor personal comprometió las acciones militares de los oficiales insurrectos al permanecer inactivo al mando de un batallón de paracaidistas fuertemente armados mientras sus subalternos combatían a las puertas de Miraflores. Usted se jacta de ser un verdadero comandante en jefe: ¿puede desempeñar con idoneidad esas funciones quien ha dado muestras de tan pocos valores militares? Tenga usted la seguridad que la sangre de los jóvenes venezolanos que murieron injusta e innecesariamente el 4 de febrero y el 27 de noviembre caerá sobre su conciencia. Esos lamentables hechos de violencia no tienen justificación, más aun cuando su gobierno reedita los mismos vicios del pasado.

Usted está equivocado. Las razones del descontento que existe en las Fuerzas Armadas se deben a su irresponsable política militar. Sus miembros han comenzado a entender que usted está tratando de debilitar su profesionalismo con el objeto de comprometer a nuestra institución en su proyecto político personal, el cual sólo ha traído desprestigio y división en nuestras filas. ¿Puede usted explicarle a los venezolanos qué significa la frase que pronunció en el Seminario de la Guardia Nacional cuando dijo «ningún oficial podrá evadir la revolución» insinuando después que quien lo hiciera tenía que irse del país? ¿Significa ese concepto que los oficiales que no compartimos sus ideas fidelistas tenemos que irnos de Venezuela? Lamento decepcionarlo. Los militares venezolanos no nos doblegamos fácilmente. Le recuerdo Tcnel. Hugo Chávez, que los deberes del Presidente de la República están establecidos en la Constitución Nacional y leyes de la República. Las Fuerzas Armadas sólo tienen la obligación de obedecerle mientras su conducta respete esos principios, entre los cuales resalta la orientación democrática del gobierno de Venezuela y su sentido pluralista.



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