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La fiesta del béisbol

José Gil Fortoul

Libro_del_beisbol
Federico Pacanins (compilador), El libro del beisbol. Cien años de pelota en la literatura venezolana, Caracas:
El Nacional, 1998.
Discurso de inauguración del nuevo stand de béisbol al norte del Ferrocarril Central el 23 de septiembre de 1917. Tanto el discurso como la reseña periodística citada fueron publicados en El Nuevo Diario, Caracas, el 24 de septiembre de 1917.

Señoras y señores:

Mis jóvenes amigos y camaradas en sport, que inauguran aquí el nuevo Stand de base-ball, quieren que yo inicie con algunas palabras esta fiesta caraqueña, la cual, en mi entender, será también una fiesta nacional. Breves han de ser mis palabras —breves y rápidas hojas de otoño que ceden el aire y la luz a exuberantes rosales de primavera... ¿Otoño? Estoy por retirar esa palabreja, que huele a vejez o a decadencia. (Risas.) Los hombres de sport no tenemos otoño. Vivimos siempre en primavera (risas y aplausos), como que dejaríamos de ser gente de sport, si aun bajo las canas y los años no practicásemos todos los días algún ejercicio violento con gestos elegantes, ni aspirásemos a marcar hasta el último inning de la vida enlazando con brazo vigoroso el talle flexible de una virgen. (Grandes aplausos.)

Fiesta nacional, porque este nuevo Stand queda abierto a la presente generación y a las futuras; a cuantos jóvenes, de la capital y de los estados, quieran aquí adiestrar sus músculos y desarrollar su habilidad.

Todo campo de sport es liberal escuela de energía y, de compañerismo, donde se ejercitan a un tiempo el músculo y el alma. (Aplausos.) En vez de cuerpos anémicos, de nervios flojos y venas palúdicas, vamos a ver y admirar aquí cuerpos ágiles y sanos, con nervios donde vibra la voluntad resuelta y arterias donde palpita impaciente la sangre generosa. (Aplausos.)

Todo muchacho, y toda muchacha, obligados están a practicar algún sport, primero para conservar la salud, respirando a pleno pulmón, moviéndose a paso rítmico y en ademán armonioso realizando a cada instante los dos milagros de la existencia —la fuerza disciplinada y la eurítmica hermosura. (Grandes aplausos.) De esta salud individual dependerá luego la salud de la familia y de la raza.

Vosotros, muchachos y jóvenes... en sport no hay viejos. (Risas)... ya sabéis que, adiestrando aquí el músculo y la voluntad, os preparáis a más nobles contiendas. Hoy más que nunca, porque los días tristes que la humanidad está viviendo ahora nos enseñan de nuevo que no hay hombre libre ni pueblo grande con brazo débil y cerebro tímido y corazón cobarde. (Ruidosos aplausos) ... Si bien es verdad que, bajo este cielo y sobre esta tierra, bastará siempre, para levantar la mano y retemplar el alma, ampararse al recuerdo de nuestros inmortales antepasados en sport: Páez con su lanza, Bolívar con su espada. (Aplausos.)

Vosotros, aficionados o profanos, atención: el pitcher, inteligente y hábil, va a lanzar la pelota contra la vigilancia del batsman; la pelota, voluble como alguna mujer, inconstante como algún hombre (risas y aplausos), será imagen y remedo de la vida; bajo la máscara del catcher se oculta el destino; las novenas, con su destreza y su energía, van a sobreponerse a la suerte, al azar; al final, el alborozo del triunfo: alborozada victoria para vinos, pero sin tristeza de la derrota para otros; todos saldrán de aquí satisfechos y alegres, porque cada cual habrá dado el máximun de su esfuerzo: alta Y noble lección de todo sport. (Prolongados aplausos.)


Luego de las palabras del Dr. Gil Fortoul, tuvo lugar el juego entre «Los Samanes» y el «Independencia». Al día siguiente la reseña Periodística de El Nuevo Diario contó: «...Desde temprano en la mañana se había intensificado el tráfico por la calle real de Candelaria. Los tranvías pasaban repletos de gente jubilosa y los automóviles y coches corrían bocineando, hacia allá, a perderse en las curvas iniciales de la carretera del este».

«El primer stand de base-ball que se levanta en Caracas está cómoda y cuidadosamente construido. El diamante fue trazado conforme a las reglas técnicas, el campo es amplio y las tribunas capaces, techadas con tejas de cemento y colocadas en situación que no les da el sol de frente a la hora de los juegos, por lo cual resultan frescas, aireadas por el viento que barre la sabana».

«Allí se acumuló un grupo de lo más florido del mujerío caraqueño, fervientes deportistas, que daban al espectáculo el sortilegio de su gracia y la nota vivaz de los trajes mañaneros...»

Por lo demás, vale la pena completar la estampa de El Nuevo Diario señalando que el «Independencia » le ganó a «Los Samanes» en lo que el corresponsal de turno describió como «felpa tamaña».



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