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No deseo ser pitoniso, pero...

Juan Vicente Gómez Gómez
jvgfotografo@cantv.net

Jueves 11 de julio de 2002

Documentos de los sucesos de abril de 2002 en Venezuela

«Antes del día 11 de Abril... ¿Alguien en la Red Bolivariana comunicó la posible presencia de francotiradores? ¿Alguien trajo el rumor de que estaban ubicados estos francotiradores para disparar sobre ambas marchas? ¿Alguien predijo que llevarían la marcha de Chuao a ¿Alguien en la Red Bolivariana asomó el rumor de un alzamiento militar que involucrara a gente cercana al comandante? ¿Alguien esparció el rumor del secuestro de Hugo Chávez y su posterior encierro en La Orchila? ¿Alguien trajo el rumor de que Pedro Carmona iba a ser presidente de la oposición y que existía un decreto previamente elaborado?»

Pues déjame que te diga que ¡sí! Mario. A eso de las 12 y piquito del 11 de abril, al ver que la marcha se desviaba hacia Miraflores lo escribí por este mismo canal. «Están buscando sangre, esto se radicalizó y cualquier cosa puede suceder de ahora en adelante», palabras más, palabras menos fue lo que señalé.

¡Claro!, que todos los detalles de lo que después pasaría no nos eran dado conocerlos por el solo hecho de que nosotros no estábamos metidos en el golpe. Por lo cual mal podíamos pronosticar lo que pasaría a partir de las 4 de la tarde de ese día y lo que después vendría. Pero a medida que pasa el tiempo y que veo lo que ha sucedido, no me cabe la más mínima duda de que el Gobierno si estaba muy cerca del conocimiento de lo que estaba sucediendo y de lo que tenían armado los golpistas. Para mi, digo bien para mi, hay muchos aspectos oscuros y nadie hasta ahora me ha dado luces para iluminarlos. Desde los francotiradores, hasta la «fuga» de Carmona Estanga. Lo que aquí afirmo pueden interpretarlo como quieran, pero nadie en este mundo puede impedirme que mantenga mi espíritu de análisis crítico. Y que nadie me venga con la cantinela del respeto a los derechos humanos y no sé cuantos lugares comunes más. En nuestro ordenamiento jurídico se consagran los derechos humanos, el debido proceso, el principio de que nadie puede ser declarado culpable hasta que no se le haya probado el delito, etc. etc. Pero también en nuestro ordenamiento legal se pauta que la flagrancia anula cualquier beneficio procesal. Y lo que sucedió el 11, 12 y 13 de abril no puede configurar otra cosa que una flagrancia como nunca se haya conocido en la historia de la humanidad, ¡bueno!, hasta mayor que la crucifixión de Jesucristo! que fue la primera «Crónica de una muerte anunciada» de la que se tenga noticia, parafraseando a Gabriel García Márquez. Un golpe de estado transmitido en vivo y en directo. Unos protagonistas que sin el menor empacho señalan públicamente su autoría ante los medios escritos y radioeléctricos nacionales e internacionales. Y aquí estamos además ante un insólito caso de flagrante confesión pública, ante la cual sólo cabe aplicar el aforismo jurídico que reza: «A confesión de parte, relevo de pruebas». Pero no contentos con ello se crea una comisión de la Asamblea Nacional para que investigue los hechos, y ante la cual se presentaron cualquier tipo de pruebas basadas en vídeos copiados de las televisoras. Y faltando un día para que se cumplan tres meses del golpe de Estado... los mismos actores preparando otra marcha más, y un Guillermo Morón incitando al magnicidio desde la televisión, y los medios recalentando el ambiente, y Fedecámaras jugando a la desestabilización de la economía, y la banca llevando el dólar a más de 1300 bolívares. Y Alberto Federico Ravel, Ortega y compañía responsabilizando al Gobierno de la granada lanzada en el estacionamiento de GloboINVENsión. Y el Gobierno ¡MUY BIEN GRACIAS! Y mientras tanto yo sigo en las mismas tinieblas. ¿Qué habrá de pasar mañana? De dos una. Que la marcha congregue a unas cien o doscientas mil personas, ellos se encargarán de decir que fueron tres millones (prepárense para una cobertura «sábadosensacionalesca» y una muy elaborada manipulación mediática), que una comisión de «notables» entregue en Miraflores el documento en el que se le pide la renuncia a Chávez, acompañada de unas cien mil firmas, o sea menos del 1% de los votantes inscritos en el CNE, y después cada quien en sana paz para sus casas. Y el 12 de julio seguiremos viendo y leyendo los mismo que hemos visto y leído durante estos tres últimos meses. Y el país paralizado. Y un clima que día a día se enrarece. Y una angustia psicológica de la que nadie se puede librar, hasta el extremo que los mismos factores revolucionarios actúan como si fueran oposición, y en lugar de actuar lo que hacen es defenderse de los fantasmas que planean por Venezuela. Y los sectores radicales demostrando que no le temen al Gobierno ¿por qué han de temerle, si hagan lo que hagan el Gobierno no le pone coto?, que no les importa un pito el país y que están dispuestos a llevarlo al precipicio, con lo que se habrá de agravar el clima de INGOBERNABILIDAD en el que estamos sumidos desde el 10 de diciembre del año pasado. Contra lo cual sólo queda que el Gobierno decida de una vez por todas ponerle fin a la guachafita, para eso tiene a mano la Constitución y las leyes. ¿Estará por fin dispuesto a hacerlo? O que vuelva a haber un muerto, basta con uno solo. ¿Y quién me garantiza que esto no suceda? ya que ellos mismos están dispuestos a disparar contra quien sea para que la sangre vuelva a teñir las calles de Caracas. Se forma la trifulca, interviene el ejército, reprime la manifestación, y... a partir del 12 de julio en todos los medios de comunicación nacionales y extranjeros se hablará de Chávez el genocida, etc. etc. Y de nuevo el llamado a la OEA, mientras que la violencia sigue su curso, porque no habrá de calmarse después de que esa situación se haya dado. Y Shapiro, Negroponte, Otto Reich & Cía. frotándose las manos, esperando el momento oportuno para intervenir. Si están dispuestos a cargarse a cualquier costo a Sadam Huseín...

¡Claro!, podrán decirme que soy un pesimista de mierda, una persona carente de espíritu revolucionario o cualquier otra cosa de mayor calibre que llegue hasta a involucrar a mi madre, la que de paso no tiene vela en este entierro. ¿Pero es qué acaso no les llama la atención que los sectores radicales que están manejando el juego, porque déjenme que les diga que el Gobierno no es quien lo está controlando, se hayan negado a reunirse ayer con Chávez a pesar del llamado que les hizo Carter? ¿No fue esto lo mismo que hicieron antes del 10 de Diciembre de 2001, y antes del 11 de abril de 2002? Este hecho tiene muchas lecturas, pero ninguna de ellas favorables a la Revolución Bolivariana, ni para un clima de sana paz en el país. Lo repito una vez más, creo que el error fue no haber actuado enérgicamente, y de conformidad con la Constitución y a las leyes, a partir del 14 de abril. Y ese error se puede pagar muy caro. ¿Se podrá a estas alturas del programa enmendar el error? Espero equivocarme en mi análisis, y que mañana sólo logren convocar a unas diez mil personas, y que ante tal ridículo no les quede más remedio que hacer de una vez por todas 'mutis por el foro'. Y que a partir del 12 de julio todo comience a ser distinto, y que Venezuela se encamine por un camino de paz, armonía y trabajo productivo.



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