Caracas, Viernes, 18 de abril de 2014

Sección: Bitblioteca

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Fragmento de conversación durante su cautiverio

Entre el 12 y el 14 de abril de 2002

Documentos sobre los sucesos de abril de 2002 en Venezuela

Chávez: Los muchachos me han atendido de maravilla desde que llegué, son unos tremendos soldados, seres humanos que me han dado incluso su conversación. Acabo de trotar un rato y estaba...

Coronel: Sí, bueno, me contenta mucho...

Chávez: Yo le estaba diciendo al capitán que salió, Sousa, yo hasta ahora no he preguntado ningún abogado. Me encomendé a Dios y dije: «Ojalá que un rayo de buen juicio les llegue a los que están tomando decisiones». Me voy. Dejé mi fusil y mi pistola. No he preguntado. No he hablado ni con mi mamá, ni con mi esposa, estoy incomunicado. Pedí un abogado. Me dijeron que no. Solo aquí me vieron toda la noche. Bueno, lo cierto es que yo... Llegó un momento que yo necesito que me digan a dónde voy a ir. Si no, yo no salgo de aquí.

Coronel: Sí, mire... Yo estoy comisionado primero para brindarle la custodia, en todo lo posible, la seguridad y las intenciones son llevarlo a La Orchila para su posible posterior traslado al exterior del país, precisamente ...esas son las órdenes que me dieron...

Chávez: Ahora, coronel, fíjate una cosa: yo estoy incomunicado. Y tengo un temor. Yo si me voy a Cuba, o a donde yo decida, no puede ser obligado. Cuba sería una posibilidad que yo he estado evaluando antenoche, pero no hubo capacidad de oír a nadie. El ansia de poder se adueñó de todo y creyeron que ya llegamos y Chávez está listo, pero aquí mucha gente no sabe todavía, no entendió nunca que yo no soy uno... esa Constitución 82% y eso lo patearon. Y yo incluso, para que tú sepas, propuse esa noche, lo decidí, el general Raúl Baduel me dijo: «No te rindas». Y todo el alto mando me traicionó. ¡Cobardes y desleales! Yo ordené en la mañana aplicar el Plan Ávila, yo tengo potestad para hacerlo, cuando me enteré por órganos inteligencia de las mismas Fuerzas Armadas y la Disip, de la Fuerza Armada, de que el plan insurreccional estaba en marcha y que el general Medina Gómez, el agregado de Venezuela en Washington estaba aquí y trajo armas. De toda esa vaina me enteré yo. Y ordené, ante tantas evidencias: «¡Plan Ávila, general Rosendo!» Pero el general Rosendo no quiso. Se me desapareció. «¡Lucas, Plan Ávila!». «Presidente, no sé qué. Vamos a pensarlo». «¿Qué vamos a estar pensando? ¡Plan Ávila!». «Bueno, voy al Fuerte Tiuna». «Bueno, está bien, vete al Fuerte Tiuna, pues». Entonces allá: «No, que no es conveniente». Entonces agarré un radio que yo tenía y empiezo a buscar la red y agarro a García Carneiro, comandante de la brigada. Le digo: «García Carneiro: ¿Qué está pasando?». «Coño, mi comandante, no sé, a mí me están buscando para meterme preso». ¿Quién, chico?». «Los generales». ¿Cómo que preso, qué pasa?». «Bueno que hay una insurrección militar». Entonces le digo: «Bueno, mira, entonces yo estoy al mando, mándame los tanques para acá, vamos a hacer Plan Ávila». Trancaron la autopista, Los Próceres, trataron de evitar... Sin embargo los tanques salieron.

Si ellos hubieran cumplido... Mire, la historia señalará responsables. Si el Alto Mando Militar hubiera cumplido con la orden que yo di de aplicar el Plan Ávila en la mañana de ese día, que ya yo tenía todo y ellos también, de que veía ese plan insurreccional. Lo que pasa es que algunos de ellos estaban comprometidos con el general Vásquez Velasco. ¡Traidor! Ese se escondió. Lo mandé a llamar a Miraflores y se escondió. Lo mandé a llamar con el capitán, el ayudante, y me dijo: «Mi comandante el general no sé, se metió en la habitación y no responde». ¡Es un cobarde! Y ese es el que tienen ustedes de jefe.

Capitán: Mire... yo como soldado... Primeramente déjeme cumplir la misión de darle la protección que como ciudadano venezolano merece, para eso estoy acompañado de un grupo de oficiales que usted conoce para trasladarlo hasta La Orchila...

Chávez: Te entiendo, te entiendo, chico. Perdóname mis comentarios. Porque fíjate, a estas alturas yo pudiera negarme a irme. ¿Por qué? Porque constitucionalmente yo soy el Presidente de este país. Entonces sencillamente déjame aquí sentado. Yo almuerzo, yo voy a meditar un poco después que almuerce para tomar una decisión. Pero si estoy preso, bueno está bien, yo sigo preso aquí, no estoy obligado a irme. La noche de antenoche sí. Yo para evitar eso que yo sabía que iba a ocurrir. Un comandante de un batallón de tanques me llamó de Maracaibo: «Mi comandante ordéneme y me voy con los tanques a Maracaibo». Y le dije: «¡No, quédese ahí!». «Tenemos ocho batallones que no vamos a cumplir con esa orden del comandante del ejército». Y le dije: «¡No, espérese!». Pero yo quería hablar con ellos. Yo le dije a esa gente: «Permítanme hablarle al país porque yo soy un presidente». Todo eso se desconoció y se me trajo incomunicado.

 


Hugo Chávez en La BitBlioteca

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