Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela
Home
Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca Buscador
Roberto Hernández Montoya, Director 
Autores
Con imágenes
Sin imágenes
Categorías
Servicios
Argentina
Buscadores
Caracas
Colombia
Políticos
¿Qué es
La BitBlioteca?
Radios en español
Venezuela





Úslar

José Espinel

A una edad cercana al siglo, bastante conservado física y mentalmente y en forma rápida, el Dr. Arturo Úslar Pietri acaba de rematar consecuentemente una existencia bastante apartada del promedio venezolano y más próxima a las metas de algunos científicos modernos esperanzados con los avances genéticos para lograr una vida larga y activa.

Empiezo sumándome a la proclamada estimación del Dr. Úslar como uno de los venezolanos más destacados de toda nuestra historia y no valorado debidamente como se lo merece. Mientras que en las jaculatorias comunes, junto a la enumeración de sus obras literarias, escritos periodísticos y labor divulgativa, no se ahorra la consabida frase sobre la siembra del petróleo, poco o nada se dice sobre lo que en mi concepto es el mayor ejemplo que deja a los venezolanos: su insaciable curiosidad intelectual, su constancia en el trabajo y la regularidad de su vida.

Con muy pocas excepciones —Bello, Baralt, Don Tulio, Torrealba, Fernández Morán— tanto antes como después del petróleo, la mayoría de los venezolanos hemos sido dados a la vida fácil, la indisciplina y el aprovechamiento de los dones propios o del medio sin añadirles la necesaria dosis de esfuerzo y persistencia para su mejor aprovechamiento.

Nuestra admiración ha corrido no detrás del estudioso sino del ordinario cuya memoria le permite dar una breve mirada al texto y dedicar el resto de su tiempo al sueño o la juerga; del que evitando sudores y organización resolvió su problema económico gracias al matrimonio o el billete de lotería y muy crecientemente del que mediante el toma y daca del acontecer político fue colocado «donde hay». Y es que no solamente hay admiración para éstos sino relegación o burla para los demás, tal como lo mujeriegos se mofan de los que no lo son diciéndoles que la fidelidad es solo asunto de «los palomos, los conejos y los pendejos».

Pues bien, a pesar de haber sido un privilegiado —por cuna, situación social, patrimonio e inteligencia— nunca la pereza, ni el abandono, ni la juerga se posesionaron de él como ha ocurrido con otros afortunados al respecto. Todo lo contrario. Su vida estudiantil en Venezuela, París y la profesional, así lo atestiguan. No sé en cuanto influirían su estatura física e intelectual para el mantenimiento de esa cortés distancia que lo distinguía y generaba consecuentemente respeto y consideración. Siempre acusó el predominio de la razón sobre la pasión y por eso y lo anterior tampoco disfrutó del caluroso afecto del medio en donde habitualmente se desempeñaba y menos del entusiasmo de las masas a las cuales políticamente se propuso alguna vez. Tal vez por ese alejamiento no captó a tiempo el justificado descontento sectorial que lamentablemente interrumpió la natural y deseable escala evolutiva que llevaba el país en octubre del 45.

No creo que superaba en profundidad a algunos de sus contemporáneos americanos —Paz, Borges, por ejemplo— pero lo sobrepasaba ampliamente en la extensión y continuidad de su preocupación por el país.

Estuvo bastante cerca del poder y, a propósito de las discutidas inspectorías educacionales de hoy, lo recuerdo cuando en su ministerio se llevaba tal control de la Universidad de los Andes, que se chequeaba minuciosamente la posibilidad de que un alumno inscrito en dos facultades pudiera asistir a todas su clases ( unos cursaban efectivamente dos carreras —Farmacia y Derecho, por ejemplo— pero también se utilizó la doble inscripción para llenar el indispensable mínimun de 10 alumnos que permitiera abrir el año respectivo).

No sé cómo sería el país si Úslar hubiera llegado a una presidencia de la cual estuvo tan cerca y tan lejos. De lo que si no me cabe un jerónimo de duda es que el país será completamente diferente si tuviéramos una apreciable dosis de esas virtudes uslaristas a las que ya me referí.



Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.