|
|
|
|
![]() Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela Home Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca
Buscador
|
|
Betancourt-Chávez y AD-MVR El Nacional, 30 de julio de 1999 En 1939, los miembros del Partido Democrático Nacional, que giraban en torno de la figura de Betancourt (y eran tan pocos que cabían cómodamente en un automóvil, según frase que siempre le dolió a Analuisa Llovera), realizaron su Convención Nacional en la quinta «La Hermanita» de Antonio Bertorelli, situada no en el Este expandido a partir de los años cuarenta, sino en el oeste catiense, de donde saldrían personalidades tan notables en los años 50, como Cabrujas y Borges, comunistas de la década violenta. AD comenzó a andar, ya se sabe, el 13 de septiembre de 1941. En su discurso del Nuevo Circo, Betancourt proclamó aquello de «ni un solo distrito, ni un solo municipio sin un organismo de partido». Cuatro años después, los acciondemocratistas (vulgo «adecos) de la cúpula, como Betancourt y Leoni conversaban con los jóvenes oficiales de la Unión Militar Patriótica, Pérez Jiménez el primerísimo, con objetivo muy claro, el golpe de Estado, por tres años y más calificado de «Gloriosa Revolución de Octubre», tal como si se trata de la bolchevique de 1917. No bajan de 30 las veces que he citado los párrafos que Betancourt, en su libro de edición mexicana Venezuela, política y petróleo, le dedicó a tal revolución para ubicarla, en nuestro curso histórico, como un golpe puro y simple, muy vinculado al pronunciamiento militar español: «El gobierno de facto», decía «nació de un golpe de Estado típico y no de una bravía insurgencia popular. Lo que tenía de negativo tal circunstancia no necesita ser subrayado». Fue entonces un golpe cívico-militar o, como prefiere llamarlo Nora Bustamante, medinista hasta los tuétanos, civil-militar, circunstancia que determinó en el trienio de la Junta Revolucionaria de Gobierno una dualidad de poder, resuelta el 24 de noviembre de 1948 por nuevo golpe, esta vez puramente militar. Acción Democrática, pues, pasó a la clandestinidad, mientras Pérez Jiménez le disputaba la jefatura político-militar a Delgado Chalbaud, hasta convertirse en presidente-dictador el 2 de diciembre de 1952. Como toda logia, los «comacates» (comandantes, mayores, capitanes y tenientes) se agruparon en la sombra. Estuvieron organizando un golpe («rebelión militar», en el diccionario conspirativo de Chávez) durante casi una década. Reventaron, para sorpresa del 99% (y algo más) de los venezolanos, el 4F, y dieron a conocer su nombre oficial: MBR-200. El MBR por ser un «movimiento bolivariano revolucionario» y el 200 porque su bautismo tuvo como marco el bicentenario del nacimiento del Libertador. Pero la acción de febrero del 92 falló, y la promesa de su conductor, resumida en dos palabras de antología, se haría gobierno con las elecciones del 6D, millonaria en votos como en palabras. El «por ahora», tan ceñido y misterioso, se convirtió en torrente verbal, donde la vehemencia criollista pidió auxilio a textos bíblicos y pasajes del Oráculo del Guerrero, a versos de Whitman y Neruda y frases de Camus y Martí, todo metido en una batidora de recuerdos y memorizaciones, que van desde el bisabuelo Maisanta hasta «la casa de los sueños azules», pasando por la infancia en Sabaneta y la pasión por el béisbol. El MBR-200 dio origen, en octubre de 1997, al MVR, cuyo núcleo militar se vio prontamente enriquecido por sobrevivientes de la oposición de los 60 y los nuevos contingentes, mayormente ubicados por debajo del esquema clasista ABC. Que la «rebelión militar» no haya triunfado en 1992, como sí triunfó el golpe civil-militar de 1945, diferencia de entrada a aquella de éste, y que Chávez, el MVR y el resto del Polo Patriótico hayan ganado el elecciones del pasado 6 de diciembre, que antes eran pan comido para AD o Copei, con excepción del puente de 1993, diferencia, ya en el poder a esta estructura político-militar del partidismo, ideologizado primero y más tarde pragmático, encarnado por AD y Copei. El problema no es tan sencillo, ni las predicciones resultan fáciles, pero en todo caso, si Chávez disuelve el Congreso (operación pospuesta o descartada «por ahora») y redefine al CNE, como lo ha prometido con el Poder Electoral, no estaría haciendo otra cosa que tomar medidas post-electorales que Betancourt tomó antes de ser electa la Constituyente en 1946 y mucho antes de que AD, con Gallegos, triunfase en torneo electoral donde no había pérdida posible. AD se construyó como gran partido a partir de 1945, desde el poder, y ha entrado en crisis a finales de siglo y en la oposición. Una militarada llevó a AD a Miraflores y una militarada ampliada por dos arrolladoras jornadas electorales parece haberla sacado del Juego de las Estrellas del año 2000. Lo que no pudieron los miristas, los arsistas, los mepistas, ni mucho menos los de las FALN y «la ultra», lo ha logrado Chávez con su Polo Patriótico. Los dioses han caído...¿Para siempre? |
|||||||||||||||||||||||||
|
||
|
Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |
|
|