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Sección: Bitblioteca
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Ignorantretenidos y la constituyente El Universal, lunes 19 de enero de 1999 Herbert Koeneke R. El neologismo del titular de este artículo fue acuñado en inglés (ignoramuses) por la celebridad televisiva Walter Cronkite para referirse al impacto que, según él, tienen los medios de comunicación social sobre el público norteamericano al difundir sus mensajes informativos en forma abrumadoramente entretenida o superficial: el «infotenimiento», o sea, un híbrido entre información y entretenimiento. La caracterización del ignorante-entretenido hecha por Cronkite es descriptivamente acertada. En un estudio reciente se encontró, por ejemplo, que sólo 25% de los ciudadanos estadounidenses podían identificar correctamente a los dos senadores de sus respectivos estados, pese a que ellos son figuras políticas de alta visibilidad mediática. Más sorprendente aún es que nada más que el 9% de esos ciudadanos podían mencionar los tres derechos consagrados en la enmienda número 1 de la Constitución de su país (libertad de expresión, de culto y de asociación), mientras que apenas 2% conocía dos de los derechos garantizados en la enmienda número 5 (garantía del debido proceso, derecho a la no autoincriminación procesal). En la investigación referida (Carpini y Keeter, What Americans Know About Politics, New Haven: Yale University Press, 1996) se presenta un verdadero cúmulo de evidencias sobre la desinformación política, geográfica e histórica de los nacionales de un país donde prácticamente no hay analfabetas, donde abundan los medios masivos que divulgan todo tipo de mensajes (buenos, regulares y malos) y donde existe uno de los más elevados niveles de vida de todo el planeta. No obstante lo anterior, es necesario enfatizar que la caracterización hecha por Cronkite desborda los límites de la sociedad norteamericana o de otras sociedades «consumistas», a las cuales estaría limitado el fenómeno de la elevada desinformación sobre asuntos públicos según algunos comunicólogos de izquierda. La verdad es que, por ejemplo, en la URSS, como lo demostró una investigación realizada durante el gobierno de Konstantin Chernienko en los años 80, existían también altísimos niveles de desinformación: entre el 25 y el 75% de los soviéticos ignoraban el significado de términos básicos del vocabulario marxista, divulgado cotidianamente por los medios masivos («colonialismo», «dictadura», «imperialismo», «reaccionario», «fuerzas de izquierda»). En este caso la ignorancia es más sorprendente todavía que en el estadounidense porque en la Unión Soviética y sus satélites había un monopolio estatal de los medios de comunicación, que se empleaban intensamente como canales para adoctrinar a la población. En Venezuela, un estudio realizado con una muestra probabilística nacional y publicado en este diario, el 15 de julio del año pasado, encontró que sólo el 15% de los entrevistados decían que la asamblea constituyente se convoca para crear una nueva Constitución. Dado que se empleó una pregunta cerrada con siete (7) opciones de respuesta, ese 15% es equivalente al valor esperado (14,3%) si las personas hubiesen respondido ciegamente o con total desconocimiento del tema; es decir, como si la «hubieran pegado» o acertado por puro azar. En contraste, 25% dijo que la constituyente era para castigar a la corrupción y 17% para reducir la pobreza, lo cual revela un claro desconocimiento del tema, seguramente agravado por la manipulación electoral de los constituyentistas del polo chavista. Más recientemente, el diputado de la próxima coalición gobernante José Albornoz, en declaraciones recogidas en este mismo diario (13 de enero), afirmó que los venezolanos sí saben para qué es una constituyente. Según él, el 61% de 2.400 entrevistados expresaron saber cuál es su finalidad. Pero de ese porcentaje, tan sólo el 48% respondió que dicha finalidad era la de «reformar la Constitución». Aun aceptando esa respuesta como correcta (que no lo es, puesto que es el Congreso y no la constituyente quien reforma y enmienda la Constitución), se tendría, a través de un simple ejercicio de multiplicación, que nada más el 29% (61 x 48) acertó en su respuesta. En definitiva, como se ve, los venezolanos tendemos a ser mayoritariamente ignorantretenidos en materia constitucional, a pesar de los denodados esfuerzos del Polo Patriótico por instruirnos en ella.
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