|
|
|
|
![]() Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela Home Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca
Buscador
|
|
De Seattle a Ginebra Óscar Hernández Ginebra, 26 de enero 2000 Tuve la oportunidad de participar a principios de Diciembre en lo que algunos medios de comunicación calificaron como la guerra de Seattle ocurrida como respuesta a la tercera Conferencia Ministerial de la OMC. No pretendo que esta versión necesariamente sea la que más se aproxime a los hechos, no es periodística y es simplemente la visión de alguien que paso mas tiempo entre cabildeos de negociación dentro del Palacio de Convenciones que como actor en las calles ruidosas y violentas, por ironía, de una de las ciudades mas gratas de los Estados Unidos. Para muchos analistas el fracaso del lanzamiento de la Ronda de negociaciones que nos proponíamos, bautizada por Lion Britton como la Ronda del Milenio no es otra cosa que el inicio del fin de la OMC. Esto significa que estamos a punto de ver derrotada la globalización, al darle duro al famoso dinosaurio que seguramente nos permite Augusto Monterroso sacar del contexto y que encarna el edificio situado en la Rue de Lausanne, aquí en Ginebra y sede de la Organización Mundial del Comercio. Hay quienes pregonan con gran entusiasmo que "una OMC debilitada es una UNCTAD fortalecida" como si los miembros de ambas organizaciones no son los mismos países. También hay quienes creen que si se derrota el epicentro de la organización que le dicta a los países las políticas comerciales basadas en el salvaje libre comercio, se salvan nuestros países, por ende nuestras industrias, por ende nuestras capacidades de generar trabajo y de allí la generación de la riqueza que el capitalismo salvaje nos niega. Al fin y al cabo, si se derroto al comunismo, quien dice que no se puede derrotar el organismo que más encarna al capitalismo. Soñar es gratis, pero para hacer un sueño una realidad se necesita mas de un Seattle y unas justificaciones mejores elaboradas entre quienes persiguen ese como propósito. Sin duda hay muchos malentendidos sobre lo que realmente hacen los gobiernos de los países miembros en el contexto de la OMC. En fin, si algo vimos durante esos días en Seattle es la confusión que sobre lo que es la OMC y la misma globalización se tiene entre muchos formuladores de políticas y creadores de opinión, incluso entre algunos quienes fueron como representantes de sus países a la misma reunión. La OMC es la culpable de todos los males del planeta me gritaba un adolescente mientras lo miraba perplejo. Su compañera de luchas, otra niña con cara de susto e ilusiones me confirmaba que la OMC era una organización diabólica, no democrática. Al indagarla sobre su ubicación, luego de pensar un poco me aseguro que estaba en Washington D,C. Entre frío, policías y tortugas disfrazadas de manifestantes vi desfilar en contra de la OMC hasta los taxistas de Seattle. Sus razones no tenían nada que ver con la liberalización del comercio ni contra la organización como tal, pero en fin fue una buena oportunidad para manifestar contra la abusiva decisión de la alcaldía de obligarlos a identificar, nombre, tamaño y peso en sus respectivas identificaciones públicas, que por cierto siempre las leo con especial atención para ver cuantos Hernández taxistas me tropiezo en mi visitas a las grandes urbes del norte. El ambiente daba para todo, hasta para desempolvar al noble de John Zerzan, quien sin llegar a los extremos del solitario "unibomber" también atenta contra el consumismo y el desarrollo tecnológico con la misma furia que protesto la guerra de Vietnam. Lo que pasaba entre las subidas y bajadas de asfalto, así como el desorden dentro del Palacio de Convenciones daba para cualquier especulación menos para fortalecer la credibilidad de la organización compuesta de 135 países responsables de administrar y negociar acuerdos comerciales que conduzcan a una mayor liberación. De todas formas, quien quiere ese como objetivo, Quién pretende una mejor Organización Mundial del Comercio. Al fin y al cabo es mejor en estos días hablar de libre comercio desempolvando las viejas tesis sobre proteccionismo. Analogía, es mejor exaltar la defensa de los Derechos Humanos, pero con el garrote en la mano. Como decimos en la sucursal del cielo, lo que es igual no es trampa. Hay quienes sueñan y quieren acabar la globalización, el libre comercio y por supuesto con el fast food, Eso me dijo el amigo José Bove, reconocido líder campesino Francés con quien compartí algunas palabras en Seattle. Recordamos como incendió un Mac Donalds en las afueras de París y las bondades de las Alianza Francesas mientras nos tomábamos un café con Miros Popic, quien defiende la globalización de la gastronomía, en una importante franquicia mundial de "cafés" y que precisamente se originó en esa ciudad. No solo de Microsoft y Boeing vive el hombre. Lo cierto es que algunos amigos, incluyendo interesantes intelectuales del proteccionismo combaten la globalización volando en Swissair invirtiendo en la bolsa y expresando nuestras ideas por Internet. Sin duda es divertido. Volvamos a la OMC y Seattle, A pesar de que coincido en algunas apreciaciones y preocupaciones sobre la globalización y su impacto me preocupan esos diagnósticos fatalistas parecidos a los que estamos acostumbrados en Venezuela en estas épocas llenas de grandes apreciaciones pero con poco sentido de realismo en cuanto a cómo vamos realmente hacer para tener éxito en un mundo que nos guste o no ya es globalizado. En este caso mi inquietud es cómo lograr que los países en desarrollo nos aprovechemos del multilateralismo, nos disciplinemos y que busquemos a través de ese sistema una posibilidad para el desarrollo y para ser mejores y más eficientes ciudadanos del Sistema Multilateral del Comercio. Me pregunto a veces si alguien cree por ejemplo que el desorden económico y los terribles efectos en muchos países del mundo, incluyendo algunos que conocemos bien, tienen como responsabilidad la multilateralización, globalización o causas estructurales que son muy profundas y que no hemos querido superar. Que tal la corrupción, el armamentismo, indisciplina fiscal, poca inversión en recursos humanos, el abuso de poder. Ninguno de los artículos que circulan post-ministerial me dicen que vamos hacer a partir de ahora y cómo es que vamos a mejorar o ganar. Tenemos una fórmula entre manos. Se podrá aprovechar ese capital político que tienen los países en desarrollo para una mejor negociación y que objetivamente continuemos hacia adelante el proceso de liberalización comercial donde tomemos en cuenta las realidades cambiantes que nos rodean, incluyendo la necesidad de una mayor participación de la sociedad civil, su conocimiento de lo que significa y los aportes para la economía mundial de un sistema multilateral de comercio. Tenemos, creo, una "oportunidad" después de Seattle, la tienen los países en desarrollo, y el sistema multilateral del comercio. Coincido en que existen problemas estructurales dentro la OMC, vicios del viejo Gatt que son fallas a corregir, pero me pregunto, algunos incumplimientos de los acuerdos alcanzados y compromisos asumidos no tendrá en su esencia más que los prácticos, el vacío en el contenido de la razón de ser miembros de una organización mundial del comercio. Uno de los problemas no será que hay más miembros que voluntades reales de ver el libre comercio como una opción para el desarrollo que un obstáculo. No será que la "viabilidad del multilateralismo" debería estar vinculado más bien a ¿cuánto creemos en él y deseamos que se cumpla?. Creo que también hay algo de este ingrediente. Los países que hoy fracasan en sus políticas económicas será por culpa de la OMC, o del FMI o del Banco Mundial. Que los países desarrollados juegan al doble discurso, lo sabemos, entendemos la motivación pero se me ocurre pensar si es que no hay problemas más estructurales por parte de algunos países en desarrollo que ocultan sus ineficacias y la falta de coherencia en sus políticas económicas y disciplinas comerciales recordando algunas de las incoherencias de los países desarrollados, como por ejemplo, subsidios a las exportaciones agrícolas o trabas para-arancelarias. Me pregunto qué les enseñamos a los futuros negociadores del tercer mundo, a cómo negociar en el mundo tal y cuál es, o a cómo defenderse de los países desarrollados.
Creemos que con una mayor liberalización ajustada a nuestras potencialidades, competencia y políticas económicas estables y previsibles contribuiremos al desarrollo de nuestros países. Lo cierto es que de eso se trata, como ayudarnos con organizaciones que ayuden a disciplinarnos sobre la base de derechos y obligaciones o nos sometemos a simplemente intelectualizar mirándonos hacia adentro en vez de enfrentar los retos del futuro que están allí, que ya llegaron y que son definitivamente más exigentes que el mero lamento de nuestras profundas desgracias. Creo que nuestra contribución está en el camino de orientar a que nuestros países salgan del círculo vicioso de la retórica, malas políticas y peores soluciones a los problemas reales. Nuestros problemas y nuestras debilidades no son culpa de un grupo de países, ni de los manifestantes en Seattle, ni de los anfitriones. Hay culpa colectiva, hay falta de interés por progresar y hay países que prefieren sumarse a quienes quieren convertir a la OMC en la responsable de los nuevos retos (males) que obligatoriamente conduce la progresiva globalización. Nadie pone en duda que la globalización produce efectos negativos. Pero será la mejor forma de abordarla negando sus extraordinarios beneficios a largo plazo. Creo que una viable recomendación para aquellos países convencidos de los pocos beneficios de un sistema multilateral del Comercio y quiénes se embarcaron en la OMC más por el impulso de una corriente de opinión en el tiempo que por conocimiento de sus implicaciones, es que se excluyan de las disciplinas. Esa es una opción abierta. Incluso hasta para aquellos países que están en proceso de adhesión, lo que paso en Seattle es una señal a tiempo. Por mi parte creo que tenemos más que ganar con una OMC fortalecida y con una membresía activa.
El debate sobre la globalización de la economía |
|||||||||||||||||||||||||
|
||
|
Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |
|
|