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Sección: Bitblioteca
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Seguidores 24/01/2000 Un líder necesita seguidores. Eso que los americanos llaman followers. No es recomendable confundir los seguidores con el séquito, con la comitiva, con los secuaces, con los empleados, con las escoltas, con los aduladores o con los buscadores de contratos. Un líder es una cosa muy seria y, al parecer, muy necesaria. En estos días de nombramientos, de candidatos, de renuncias y de reestructuraciones, ha renacido un tema que estaba de moda en los tempranos años ochenta: el liderazgo. Se habla del liderazgo político, el liderazgo social, el liderazgo cultural, el liderazgo gerencial, el liderazgo empresarial. Se buscan líderes como antes se buscaban los palitos del romero. El periodista Doménico Chiappe contó en Siete Dias que en el momento en el que el presidente Chávez iba a nombrar a Carlos Enrique Tinoco como Presidente de Corpoturismo le preguntó «a bocajarro»: ¿Cuáles son los planes para Corpoturismo? Andaba buscando un líder, obviamente. Alguien con sentido de propósito que pudiera convencernos de que debía ser seguido. Al tiempo le pidieron la renuncia. En entrevistas sucesivas, el presidente Chávez ha descrito las cualidades ideales que tienen o deben tener sus colaboradores: dedicación, honestidad, lealtad hacia el proyecto de refundación de la nueva República sin los vicios del pasado y, sobre todo, eficiencia. Dibuja un perfil que intenta combinar las cualidades de «seguidor» con las de un liderazgo específico en cada área. Sin embargo , los funcionarios han estado entrando y saliendo del equipo de gobierno sin que termine de expresarse la idea de que lo que se necesitan son líderes en el sentido más crudo y exigente del término, y un ambiente , una cultura, para que se desaten las energías de ese liderazgo. La oposición por su parte busca afanosamente líderes con seguidores. Y eso, señores, se viene diciendo desde hace una década no es tan fácil. Construir una catedralUn sabio francés nos ha recordado la anécdota de un hombre que se detiene frente al espectáculo de tres obreros dedicados a ordenar sus herramientas. Le pregunta al primero «¿Qué haces?», y él le responde «Me gano la vida». Le pregunta al segundo: «¿Y tú?». «Tallo la piedra», le responde. Y al tercero: «¿Y tu?». «Construyo una catedral», respondió el artesano. Tres seres diferentes. Uno aseguraba su subsistencia sin prestar atención al mundo de los símbolos. El segundo era un buen profesional que no se preocupaba por el significado de la obra. El tercero, que veía la catedral alzándose hacia el cielo, era capaz de distinguir el por qué del cómo. Tres clases distintas de seguidores, pero también tres clases distintas de líderes. Sentido de propósito Después de innumerables estudios y encuestas, un grupo de la Universidad de California reunió en cuatro grupos las cualidades que reúnen los grandes líderes del mundo, en todos los terrenos: a) plataforma y capacidad para llamar la atención, b) sentido de propósito y capacidad para comunicarlos , c) capacidad para generar confianza d) control de sí mismo. El primer punto se refiere al sitio desde donde se habla. Desde una organización, desde una empresa, desde un periódico, desde una trayectoria de investigador, desde un sitio de interés público. Por cierto, desde un ministerio, un instituto, una dirección general sectorial El sentido de propósito es lo más importante. Sin él no hay liderazgo posible. No hay obra ni seguidores. Es la capacidad para atraer a otras personas mediante una visión apremiante que las coloca en un lugar donde no habían estado antes. Es la visión, la dirección, la meta, el sueño, el lugar a donde se quiere llegar. Esta visión requiere también capacidad para ser comunicada, para contagiar a otros y seducirlos para compartir su sentido. La confianza se refiere a valores muy sencillos como la honestidad, la constancia, la consistencia, la concentración. Y el último se refiere a la capacidad del líder para no ser un esclavo de fuerzas terceras: que no trabaja para los banqueros, para un grupo económico, para la CIA o una potencia extranjera, que no es alcohólico o drogadicto, que no es manejado por su secretaria privada. El liderazgo venezolano atraviesa una larga noche, aun cuándo pueden vislumbrase muchas luces situadas en sitios específicos. Falta el ambiente apropiado para que ellos y sus posibles seguidores puedan expresarse.
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