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Te pongo en autos, Azuaje Papel Literario de El Nacional, viernes 1 de noviembre de 1998 El domingo pasado en este mismo Papel Literario, fue publicado un Foro en el que José Balza, Stefania Mosca y Ricardo Azuaje responden preguntas de orden político para la serie Manual de Supervivencia para candidatos I. Allí, el excelente narrador que es Azuaje, afirma: «Hay una cosa que es muy patente: En el año 92, cuando todo el mundo, desde las amas de casa hasta los militares, estaban apostando a que cayera Carlos Andrés Pérez, los únicos a quienes se les ocurrió hacer una carta apoyándolo, identificándolo además con la democracia, fue a los intelectuales». Ciertamente, un grupo integrado por cineastas, sociólogos, críticos de arte, escritores y poetas, por cierto, muy reducido, salimos en defensa de la democracia. Inferir que defender la democracia era defender a Pérez, es falso, Azuaje, completamente falso. Suponer, además, que por el hecho de trabajar en instituciones del Estado estábamos obligados a defender al gobierno es, por decir lo menos, desacertado. Es como si yo pensara, por ejemplo, que por el hecho de que trabajas en el Celarg, estás obligado a defender la obra del gobierno de Caldera: sería absurdo. Tanto como suponer que Balza, en su eficiente labor de embajador literario de Venezuela en el mundo, sostiene ingentes deudas de gratitud con los presidentes del Conac, que algunas veces han contribuido con los gastos de sus giras, y que esas deudas lo hacen reo de sus esporádicos mecenas. Si nosotros salimos en defensa del sistema democrático fue porque creemos en él, porque sostenemos que no hay mejor sistema de convivencia política que la democracia, no porque se nos antojaba defender a Pérez. Si recuerdas los documentos, además, defendimos los métodos de convivencia pacíficos, nos opusimos a los violentos que empleaba el teniente coronel Chávez y sus compinches. Habríamos hecho lo mismo estando en el poder cualquiera: desde la Tongolele hasta el doctor Mengele, Azuaje. ¿Es muy difícil distinguir entre defender la democracia y defender a un gobernante? En mi artículo del viernes 23 de octubre pasado expuse, una vez más, mi posición: si un enemigo de la democracia como lo ha sido Chávez llegara a la Presidencia de la República con los votos de los venezolanos, a los demócratas no nos quedaría otro destino que oponernos a cualquier intento de sacar a Chávez del gobierno por los mismos métodos que él utilizó, violando la ley. ¿Queda claro? Aunque pueda sorprenderte, respiran algunos demócratas que creemos en esto de verdad, Azuaje. La defensa de la vida pacífica y democrática no se trata de una estrategia, ni de una posición coyuntural, ni de algo que pueda subastarse en el mercado de las ofertas. No sé si te das cuenta del valor que supone defender el sistema democrático, tampoco sé si distingues entre defender el sistema y restearse con la sarta de delitos que se han cometido amparados en el sistema mismo, y del rosario de calamidades, fruto de la ineficiencia de los actores. Una cosa es defender un concepto, y otra defender a quienes violan las leyes en nombre de ese concepto o ejecutan pobremente su trabajo o son, simplemente, tontos manejando un fusil. No podemos confundir el rábano con las hojas, Azuaje. Cuando Balza, en el Foro, te pide nombres, has debido darlos y no meter en un mismo saco a los que trabajábamos con José Antonio Abreu y los que no (de paso, estoy orgulloso de haber podido hacer lo que hicimos en Monte Ávila Editores, gracias al apoyo del maestro Abreu y de un equipo formidable, del que tú formabas parte). Deben estar sorprendidos, Azuaje, Sergio Dahbar, Carlos Oteyza, Tulio Hernández, Patricia Guzmán, Vasco Szinetar, William Niño Araque de que los hayas colocado como subalternos de Abreu para descalificarlos, cuando no lo eran. Has debido dar nombres, Azuaje, y no emular lo que vienen haciendo nuestros políticos corruptos desde hace años: Callar, eludir, irse por la tangente. Has debido hacerlo: Venezuela pide a gritos gente responsable, gente que diga yo pienso esto y hago esto: me opongo a aquello y me gusta esto y me resteo con aquello. Eso es lo que hace falta, no el tibio guabineo de muchos de nuestros intelectuales, más tomados por el demonio de la cobardía que por el de la nobleza y el compromiso. ¿Nos acusas por haber dicho lo que pensábamos? Pues deberías celebrarlo, deberías aplaudir que alguien se haya atrevido a decir lo que piensa en el mundillo cultural nuestro, tan proclive a la comodidad y pusilánime. Deberías celebrar que alguien tome posición, así como yo festejo, de veras, que al menos tú hayas dicho algo que nos lleve a discutir, a despertar de la siesta en que se han sumido los intelectuales venezolanos desde hace algún tiempo, con la excepción de los que voy a mencionar: Arturo Uslar Pietri, Juan Liscano, Ernesto Mayz Vallenilla, Manuel Caballero, Carlos Blanco, Luis Castro Leiva, Diego Bautista Urbaneja, Israel Centeno, Jesús Sanoja Hernández, Karl Krispin Riera, Alberto Barrera Tyszka, Tulio Hernández, Alfredo Coronil Hartmann, Ibsen Martínez y algunos otros que involuntariamente olvido. Nuestras voces deben escucharse, si no las levantamos, no podemos quejarnos como plañideras, porque la voz de los escritores sea desestimada. Recibe un abrazo, Ricardo, y te invito a seguir discutiendo estos temas, así como convido a los interesados a expresar lo suyo.
Respuesta de Ana Nuño: De los privilegios |
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