Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela
Home
Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca Buscador
Roberto Hernández Montoya, Director 
Autores
Con imágenes
Sin imágenes
Categorías
Servicios
Argentina
Buscadores
Caracas
Colombia
Políticos
¿Qué es
La BitBlioteca?
Radios en español
Venezuela





Mensaje a la juventud de Acción Democrática

Rómulo Gallegos

La Esfera, Caracas 8 de abril de 1960
Acción Democrática en La BitBlioteca

En vísperas de un viaje al cual me lleva un honroso encargo que se me ha dado, no obstante, mi deseo de marginarme de todo acto público donde de algún modo pueda ser mi persona objeto de atención, me llegan desagradables, inquietantes noticias de que ya no reina la concordia en mi partido.

Yo no presumo de figura central de Acción Democrática y hasta puede censurárseme mi inasistencia a sus deliberaciones desde hace algún tiempo; pero no ha de serme ajena la suerte de una organización política en cuyo origen figuré, atendiendo al reclamo de quienes habían puesto confianza en mí por obra de mis letras y a la cual le debí después el más alto honor a que podrá aspirar un ciudadano de la república.

Fueron jóvenes, entonces —yo un viejo ya— quienes me reclamaron presencia personal en la lucha por los fueros de la democracia venezolana y atendiendo al pedimento yo no encontré nunca dentro del partido divisiones entre juventud y madurez.

Claro está que dentro de una organización de lucha por doctrinas y procedimientos políticos no puede tener el mismo tono ni el mismo estilo la prudencia de la madurez humana y las fogosidades de la juventud, que; por modo paradójico, teniendo larga vida por delante, sin embargo, todo quiere emprenderlo y lograrlo de hoy para mañana, incluso con alardoso menosprecio de los imperativos de las circunstancias.

Entiendo que un sector de la juventud de Acción Democrática arde en impaciencia de realizaciones radicales hasta fuera de los límites ideológicos de nuestra organización, incurriendo en graves faltas de disciplina que no pueden ser tolerables y como lo mejor de mis esperanzas lo he puesto siempre en la juventud que me rodee, debo hacerle un llamamiento a la de ese sector, a deponer las actitudes discordantes y a reflexionar, con serenidad y con espíritu público, sobre si no sería el mayor daño que podría hacérsele a la democracia la desunión que se produjese en un partido en cuya historia ha pasado ya por tres pruebas calificativas, de buena, de respetable conducta humana; la de la lucha bien dirigida hacia la conquista de los fueros de la soberanía popular; la de rectitud y la probidad que pasaron por los ejercicios de poder en la hora de la fortuna, sin defraudar la confianza que en ellas tenía puesta la inmensa mayoría de los venezolanos, y la de la adversidad finalmente en la que no se nos quebró la voluntad de resistir y perseverar.

¿Vamos a dar ahora el feo espectáculo de la discordia dentro de un partido que ya ha adquirido la grave responsabilidad, la hermosa responsabilidad, de ser la organización que constituye el mejor punto de apoyo del equilibrio político que exigen las circunstancias?

Un partido con vocación de perdurabilidad tiene que contar con la juventud que milite en sus filas, porque en ella reside la posibilidad de su proyección hacia el futuro; pero piensen un poco los jóvenes de nuestra organización, por lo menos, en que ellos no pueden, no deben aspirar a que se le confíe todo a la fogosidad juvenil, porque mañana la habrán perdido, se la habrán enfriado los años y entonces serán los jóvenes los que no querrán compartir ninguna suerte con quienes sólo puedan exprimirse el jugo de la madurez. Que no puede ser despreciable sino para los insensatos.

Ciertamente no todo lo que ocurre es síntoma de fogosidad juvenil, de años realmente mozos, sino también y con mayor responsabilidad, de apetencias de dirección del partido en actitudes radicales intransigentes con los compromisos contraídos y con lo que aconseje la prudencia en esta hora de la democracia, todavía difícil y en este caso mi pedimento de sujeción a disciplina y de sacrificios de las impaciencias personales tiene que ser más severo; pero yo confío en la calidad humana de mis compañeros de formación partidista más profunda, más fogueada, más íntimamente compenetrada con el espíritu de una organización que no surgió a la vida política como grupo de hombres ganosos de preponderancia, sino, por lo contrario, para contribuir a que los gobiernos de la República no continuasen siendo conquistas de audacias para realizaciones de prepotencia.

E insisto en llamar la atención respecto al hecho innegable de que en Acción Democrática, tal como es hoy, tal como se conduce dentro del juego de las circunstancias actuales —que pueden ser transitorias, pero que hoy son poderosas— reside la mayor y mejor posibilidad de equilibrio político y que el gobierno actual de la República, que es obra nuestra, del arraigo popular de nuestro partido, exige imperiosamente un clima de concordia dentro del cual no desentonen ni arrogancias ni impaciencias. Porque hemos adquirido un compromiso. insoslayable con la fe del pueblo venezolano, con la cual tanto se ha jugado y no podemos decepcionarlo; porque nos hemos comprometido a procurarle y mantenerle tranquilidad y no podemos perturbársela con disturbios internos nuestros, sin incurrir, por otra parte, en pequeñez humana, impropia de hombres que se hayan comprometido a llevar adelante empresa grande.

Yo invito a serenidad y a reflexión. Yo vería con profunda tristeza definitivamente arruinadora de mi confianza en la buena calidad de mis compañeros de partido, en posiciones de responsabilidad, toda división que se produjese en Acción Democrática, ya sea detrás de banderas de otras ideologías o de banderines de enganche que dentro de ella se alzasen. Esto mucho peor, mucho más deplorable que lo otro. Y como parece que alguien ha tenido en el partido la absurda ocurrencia de usar mi nombre para proselitismo divisionista, sépase que yo no incurriré nunca en la insensatez de contribuir de ningún modo al debilitamiento de una fuerza en la que puse mi confianza y de ella todavía no la he retirado.

Los saluda cordialmente,

Rómulo Gallegos



Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.