|
|
|
|
![]() Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela Home Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca
Buscador
|
|
Contorsiones Caracas, domingo 15 de noviembre de 1998
En una ocasión Olafo presentó a sus secuaces la consigna de su campaña de saqueos: «Victoria o ruina». Luego de un breve silencio uno de sus paniaguados balbució que aquello sonaba demasiado drástico. Otro forajido fue más enfático y otro y otro y todos. Corte al último cuadro: una pancarta, más grande que el velamen: «Por un éxito aceptable o al menos una derrota honrosa que no implique un descenso ruinoso de nuestra fortuna y nos permita conservar lo logrado hasta ahora», etc. Todo un ensayo. «Son los inconvenientes de los regímenes parlamentarios», comentó Olafo. Desde entonces lo llaman El Amargado. Así los candidatos. Arrancan con unas consignas campechanas, pero viene la realidad, el señor embajador, la gente de billete, y comienzan a negociar. Es divertido. Uno anuncia que va a sacar a patadas a los corruptos de su partido y termina diciendo que si los tribunales, que si el estado de derecho, que si no se puede proceder así, que si pueden demandarlo por agresión física, que si eran vainas de palos. Aquel propuso cien mil casitas por año y terminó diciendo que no las iba a construir una por una, no seas bruto, sino que eso incluía préstamos hipotecarios y hasta insinuó que si uno hacía un rancho en la terraza para un hijo recién casado eso iba para la cuenta de las cien mil moraditas. Ese mismo elemento dijo que le sapearan por correo a cuanto corrupto hubiera. Luego quemó las cartas con unas explicaciones tan ensortijadas que siempre se me olvidan. Así la Constituyente. Primero era vamos a disolver esa sentina moral que es el parlamento para llenarlo de hombres y mujeres probos, musculosos y espartanos. Luego que era un referéndum. Cuando este resultó inconstitucional, entonces había que convencer al nuevo Congreso de que reformara la Constitución vigente para habilitar al Presidente para convocar el plebiscito, etc. Estas elecciones del domingo desperdigaron la torta de tal modo, que me ha atacado una risita socarrona imaginándome a Hugo Chávez sentado con un cafecito de por medio negociando con Alfaro (o el que quede después del desastre), con Luis Herrera y Salas de testigos. En fin, sea quien sea el que gane, tendrá que negociar, porque la voluntad del país no fue dar mayoría a los que quieren hacer las cosas de una sola manera. Aunque al ganador le puede dar por no negociar y ahí la risita se me estorba, conociendo el autoritarismo de los dos candidatos con opción, incluyendo a los que no la tienen y hasta al que renunció. Cualquiera sea el resultado queda claro que los venezolanos quieren (yo no) a un mandón, sea macho, sea cuaima. A gente así se le hace fastidioso tener que sentarse a lidiar con otros igualitos a ellos a dámela que tú la tienes y acuérdate de lo que hablamos y devuélveme aquello y lo mío me lo dejas en la olla. Yo hasta los entiendo. Están acostumbrados a unas mayorías electorales tan orondas que no han tenido que negociar con nadie. Enseguida le lanzan una ley habilitante al Ungido y el hombre dice a mandar de ancho. Una dictadura constitucional. A menos que queramos una dictadura inconstitucional. Más del 70% votó contra las ambiciones hegemónicas de cualquiera de los candidatos, igual que nadie dio retumbo alguno a Rojas Pérez. Ni sus supuestos beneficiarios. Como decían los chicos en los años sesenta: «¿Y si un día dieran una guerra y nadie fuera?».
Otros textos de RHM sobre política Documentos del debate político en Venezuela |
|||||||||||||||||||||||||
|
||
|
Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |
|
|