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Sección: Bitblioteca
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR El Estado dual El Universal, lunes 19 de enero de 1999 Rogelio Pérez Perdomo El azar de una biblioteca bien provista me enfrenta a una obra muy comentada en su época y hoy olvidada: El Estado dual, una contribución a la teoría de la dictadura de Ernst Fraenkel, publicada por Oxford University Press, en 1941. El autor es un alemán muy bien formado que emigró de la Alemania nazi y que analizó el régimen nazi con una inesperada objetividad. Muchos de los problemas que se planteó son todavía muy actuales. Por ejemplo, su análisis de cómo era posible un crecimiento económico acelerado ante la ausencia total de seguridad jurídica, podría ser una contribución importante al debate sobre Estado de Derecho y Economía. Pero no es ese el tema que nos ocupa hoy. La contribución más importante del libro es el análisis de la dictadura. El muestra cómo Hitler no se planteó modificar la Constitución. Todas las garantías de la legalidad y de los derechos humanos contenidos en la constitución alemana de la época (conocida como de Weimar) se mantuvieron teóricamente vigentes. Los jueces fueron mantenidos en sus cargos y no se cambió ninguna de las reglas sobre su independencia. Los funcionarios del Estado debieron continuar actuando conforme al principio de legalidad. Lo que hizo fue crear un segundo aparato del Estado que usó la violencia y el amedrentamiento. Todas las garantías del Estado de derecho desaparecieron. Naturalmente no podemos hacer generalizaciones a partir de ese análisis. Los dictadores o goberenantes personalistas de América Latina (Gómez, Pérez Jiménez, Vargas, Pinochet, Fujimori) han tenido el cuidado de modificar la Constitución. Si las leemos, tampoco los derechos y garantías declarados sufren menoscabo y el principio de legalidad es mantenido. ¿Significa esto que la Constitución es más importante para nosotros que para los alemanes (o los españoles o italianos)? ¿Qué lo es menos? ¿O qué no significa nada para nadie? En el análisis marxista tradicional esta última opción parecería la acertada: lo que cuenta son las relaciones de producción y las acciones o conductas materiales de las personas. Pero en ese caso, ¿por qué tanto debate sobre constituciones? La hipótesis con la cual trabajo es que en América Latina las constituciones son realmente importantes no porque se respeten sino por el poder simbólico que implican. De hecho, dictaduras y democracias han estado lejos de tomarlas como guías de acción, respetar los derechos ciudadanos que consagran y las limitaciones en el ejercicio del poder. Esto ha sido el patrón hasta ahora y es probable que continúe siéndolo, pues la cultura política no cambia de la noche a la mañana. Expliquemos lo del poder simbólico. En la Alemania nazi, o en la España franquista, la legitimidad del régimen no viene del Derecho sino de una historia mítica. También entre nosotros tenemos Historia mítica y no dejamos de invocarla, pero no es suficiente para la legitimación del poder. Este requiere una base legal o constitucional. De allí la atención que prestamos a la Constitución, a marcar el comienzo de un nuevo régimen con una nueva Constitución, o marcar un cambio importante con una reforma constitucional. La importancia del libro de Fraenkel no es la elaboración de una teoría aplicable universalmente. Al menos los latinoamericanos tenemos una larga experiencia con dictaduras y democracias que nos muestran la complejidad de la relación entre constituciones y política. Pero no es un libro suprimible. Por el contrario, permite la reflexión sobre la importancia de las constituciones y sobre los mecanismos de ejercicio del poder dictatorial.
Otros documentos sobre la Constituyente y las elecciones de 1998
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