Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela
Home
Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca Buscador
Roberto Hernández Montoya, Director 
Autores
Con imágenes
Sin imágenes
Categorías
Servicios
Argentina
Buscadores
Caracas
Colombia
Políticos
¿Qué es
La BitBlioteca?
Radios en español
Venezuela





Entrevista imaginaria a Jorge Luis Borges

Rafael Rattia
rrattia@cantv.net

24 de noviembre de 1999

R. Rattia: Señor Borges, ¿qué se siente al cumplir cien años de vida, se puede seguir siendo optimista llevando consigo el pesado fardo de un siglo?

J.L.Borges: Lo único que puedo decirle es que vivir demasiado es una afrenta a la vida. No es recomendable vivir contra natura, siempre quise poder despedirme voluntariamente de la vida y de manera oportuna pero mi desesperado apego a la vida siempre me lo ha impedido.

R.Rattia: Maestro, tengo entendido que en sus sigilosas estadías en París usted solía pasar largas horas sentado en los Jardines de Luxemburgo al lado de Cioran, Octavio Paz, Samuel Beckett, ¿puede decirnos de qué hablaban?

J.L.Borges: Creo que fue Ludwig Wittgenteing quien dijo que «de lo que no se podía hablar, lo mejor es callar». Las conversaciones que ocupaban nuestra atención eran demasiado impersonales, extremadamente abstractas, nunca se salían del perímetro de lo metafísico. Por ejemplo, ahora que recuerdo, los temas preferidos de Cioran eran Dios, el sentido de la Historia, la decadencia de las civilizaciones, el hastío y el tedio... pero el tema que más le obsesionaba era el tema del suicidio. Cioran podía pasar toda una tarde hablando, como un poseído, sobre la muerte voluntaria y era como si estuviera hablando sobre los matices de nuestra cotidianidad. Conocía el tema de la autoinmolación mejor que nadie. Me imagino que debió leerse todos los libros que trataban sobre la muerte y sus corolarios. Siempre admiré la descarnada lucidez de Cioran, su espléndido pesimismo me ayudó a vivir y a soportar no pocas horas de este siglo.

R.Rattia: ¿Qué opinión le merece la proliferación de nacionalismos y las guerras fratricidas que han desatado dichos nacionalismos?

J.L.Borges: La idea misma de «patria» es un adorable fetiche político que ha traído innumerables carnicerías y descuartizamientos espantosos entre las naciones que habitamos este lamentable planeta. La especie humana de todos modos está destinada a vampirizarse por ideas que en el fondo son intercambiables y no representan otra cosa que magistrales nulidades. Todavía guardo esperanzas de ver a la humanidad deslastrada de esa infamia que unos y otros llaman indistintamente «patria».

R.Rattia: ¿Incluyendo la idea bolivariana de una «patria continental?

J.L.Borges: Recuérdese que Simón Bolívar dijo: «Jesucristo, don Quijote y yo hemos sido los tres grandes majaderos de la Historia». De tal manera que la descabellada idea de una «patria continental» es una soberana majadería, lo cual no le quita el matiz de una bonita ilusión literaria.

R.Rattia: ¿No suena eso muy irreverente?

J.L.Borges: Toda verdad, cuando es auténtica, no sólo es parricida; también es iconoclasta y porta una inusitada carga de irreverencia y raya, obviamente, en la blasfemia.

R.Rattia: Maestro, ¿cómo se sintió cuando se enteró que una Universidad venezolana se negó a otorgarle el Doctorado Honoris Causa aduciendo que usted era un «pensador de derecha», que sus ideas eran «reaccionarias», «fascistas»?

J.L.Borges: Como dijo mi entrañable amigo Emil Cioran: «La lucidez es incompatible con la respiración». Después de todo estoy indeciblemente agradecido por el no otorgamiento de esa distinción académica. En el fondo los premios son, casi siempre, malos entendidos. Se trata de una anécdota sin importancia.

R.Rattia: ¿Qué piensa Borges del suicidio?

J.L.Borges: Fíjese que mirándolo bien, aunque parezca paradójico, la idea de la muerte me ha ayudado a vivir. Alguna vez pensé suicidarme pero ya justo en el umbral de esta maravillosa determinación decidí postergarla y desde ese momento he aprendido a vivir con mi muerte, mejor dicho, a convivir con ella. Desde hace poco más de medio siglo he resuelto los impasses metafísicos con la muerte y ahora la espero tranquilo. Ya me da igual, puede venir cuando quiera.

R.Rattia: Su «tesis» sobre la naturaleza abominable de los espejos es la misma, bajo otra versión, que sostiene un prestigioso novelista latinoamericano acerca de «la multiplicidad psíquica del personaje». ¿Qué nos puede decir al respecto?.

J.L. Borges: La idea de que «yo soy todos los hombres», desde que el primer pitecántropos se puso a reflexionar a la puerta de una caverna, es una ocurrencia simplificada de la teoría antropológica de los célebres universales de la cultura que entre otros ha sido planteada con singular maestría y admirable claridad por Benedith Ruth. Indudablemente somos una síntesis de todo el itinerario que ha recorrido la especie humana. Alguien dijo, creo que fue Octavio Paz: «El espejo que soy me deshabita». Pienso que en esa frase lapidaria está dicho todo.

R.Rattia: Díganos, señor Borges, ¿cuál es la fuente de donde usted extrae esos códigos paranormales y fantasmáticos que orlan sus narraciones?

J.L. Borges: Suelo soñar mucho, desde siempre he soñado. En verdad no sé si se trata de una «tara genética» o simplemente es una bendición de Dios o del Diablo. Cuando vivía en Ginebra padecía de espantosas pesadillas que luego pasaba por el cedazo de la escritura literaria y resultaban las narraciones que los lectores catalogarían años más tarde de extraordinarias. En realidad la fuente auténtica de toda buena narración es la realidad, llámese normal o paranormal.

R.Rattia: ¿Hay algo, en su opinión, que valga la pena ser rescatado como obra inmortal de los escombros de este siglo que fenece. Por ejemplo; alguna obra cumbre como el Fausto, La Divina Comedia, Hamlet?

J.L Borges: A juzgar por los aportes de estos últimos cien años la humanidad atraviesa un período de desolación. Vivimos una época exangüe y anodina. La especie humana pasa por un lamentable momento caracterizado por un penoso bostezo acrítico. Una floreciente literatura superficial nos brinda la poco grata impresión de marchar hacia generalizada estulticia intelectual que augura un tiempo lúgubre para las letras universales.


Jorge Luis Borges en La BitBlioteca

Rafael Rattia es Historiador egresado de la Universidad de Los Andes con una tesis sobre Émile Michel Cioran. Su trabajo académico fue asesorado por el filósofo José Manuel Briceño Guerrero. Actualmente se dedica a escribir poesía y ensayos críticos de imaginación. Escribe para la Revista española Casi nada.

http://usuarios.iponet.es/casinada/xrattia.htm



Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.