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Encuentro con Allan Brewer Carías, un jurista, académico e investigador de excelencia

Entrevistado por: Julia Márquez y Ana Luisa Figueredo
Fotografías: Ana Luisa Figueredo

La fluidez y profundidad de su hablar o la impresionante claridad de sus ideas son sólo algunas de las características que sorprenden en una conversación con el doctor Allan Brewer Carías, quien en un encuentro con Venezuela Analítica dibujó su opinión sobre aspectos tan importantes y actuales como la Constituyente o el proceso de descentralización, enmarcados en este momento histórico en el que la crisis del sistema político de Estado de partidos hace inminente la búsqueda de cambios.

Venezuela Analítica se complace en presentar a Allan Brewer Carías, actual Presidente de la Academia Venezolana de Ciencias Políticas y Sociales, quien desde hace más de treinta años se ha mantenido en el camino de la excelencia; en el que la disciplina, la dedicación, el amor por el conocimiento, son algunas de la características que le han permitido alcanzar la cima del éxito tanto en el campo académico como del derecho. Su trabajo ampliamente conocido y respetado en el país ha traspasado fronteras, ejerciendo la docencia tanto en Venezuela como en aulas de universidades tan importantes como Cambridge y la Universidad de París II ó desempeñando la Vicepresidencia de la Academia Internacional de Derecho Comparado de La Haya.

Allan Brewer Carías como todo hombre poseedor de especiales cualidades, muestra una gran sensibilidad hacia las principales problemáticas que presenta el país aunado a la inquietud de aportar soluciones alternativas a la compleja realidad que embarga a Venezuela; demostrando así un verdadero interés y compromiso con un país anhelante de respuestas que coincidan con sus verdaderas necesidades.

1. Ana Luisa Figueredo: ¿Qué es para usted la Constituyente?

Es un instrumento para convocar a los actores políticos que hoy existen en medio de nuestra crisis del sistema central de partidos, con el objetivo de establecer un nuevo pacto, acuerdo o fase de gobernabilidad democrática hacia el futuro. Hoy por hoy, ese acuerdo que es la única forma en la que podemos garantizar la gobernabilidad de la democracia en el futuro, no se puede lograr con el sólo acuerdo de los partidos políticos, que han sido los actores tradicionales. El proceso de descentralización ha multiplicado los actores regionales y en una sociedad en crisis como la nuestra, es fundamental la convocatoria de todos ellos para recomponer el sistema político, estableciendo una nueva base de gobernabilidad que se plasme en una nueva constitución.

Es necesario llegar a un acuerdo político, si aquí no hay un acuerdo político, no se puede garantizar la viabilidad democrática futura. No existe sociedad democrática que pueda funcionar sin acuerdo entre los distintos actores y líderes políticos para que funcione el sistema. En autocracia no es necesario acuerdo alguno, todo funciona según la voluntad de un autócrata. Pero en democracia es necesario un acuerdo para superar la crisis política, ya que actualmente los partidos tradicionales han caído en descrédito y están deteriorados. Los actores políticos ya no son cinco o seis líderes de partidos políticos como antes. La democracia complicó el panorama para bien, eso significa que hay nuevos líderes, que hay que convocarlos para incluirlos en ese pacto político.

2.- ALF: ¿Cuál sería el mecanismo para la selección de los miembros de la Constituyente?

Justamente el tema del régimen de la Constituyente es uno de los más discutidos porque es necesario precisar si va a tener carácter unicameral o bicameral, cuántos miembros va a tener, cómo va a ser el sistema de elección y el sistema de postulación, la duración, quién postula, si como algunos han planteado debe ser una postulación gremial, una especie de asamblea corporativa que en mi criterio sería discriminatoria y antidemocrática; al contrario de la postulación abierta donde todos los representantes interesados puedan tener cabida. Todo eso es el régimen de la Constituyente. Eso hay que establecerlo en la Constitución, eso no puede establecerse en un decreto ni siquiera en la ley del Congreso porque no está prevista la Constituyente en la Constitución.

Es importante que no se confunda la Constitución con un fin, ya que es un medio. La reforma constitucional no va a resolver nada. La Constituyente no va a bajar la inflación, ni va a estabilizar al dólar, esos son procesos generales del gobierno. De manera que es un gobierno el que puede resolver estas situaciones aplicando políticas. Esto es importante aclararlo porque a veces se habla de la Constituyente como si fuera la solución de todos los problemas. Pero la Constituyente es pura y simplemente un mecanismo para establecer nuevas bases de gobierno, para que puedan entonces resolverse los problemas de otro tipo. La Constituyente en sí no es un gobierno, ni puede ser un instrumento de gobierno. Es un instrumento para establecer un pacto político de gobernabilidad, para que pueda haber realmente gobierno; ya que, hoy por hoy, no hay una buena y adecuada base de gobernabilidad ¿Que la Constitución es muy buena? Evidentemente ha sido muy buena y fue muy buena en el 61. Pero la Constitución requiere de ajustes bien importantes, porque no puede avanzar el proceso de transformación y desarrollo del país, incluso de carácter económico, sin que la Constitución se ajuste. Por ejemplo, estamos enfrascados desde hace más de 20 años en poder tratar de ingresar a un proceso de integración económica regional en la Comunidad Andina. Existe incluso la Comunidad Andina pero Venezuela no tiene base constitucional para incorporarse a un proceso de integración. En la Comunidad Andina el único país que tiene base constitucional es Colombia. ¿Qué significa una base constitucional? Que la Constitución permita limitar los poderes de los órganos nacionales y que la Constitución permita transferir competencia de estos a un órgano supranacional que pueda dictar decisiones, que tienen aplicación directa sobre las leyes nacionales, para que pueda haber integración. Todo eso requiere ser plasmado en la Constitución. En el año 61 estábamos en pañales en materia de integración económica. En el año 98 ya toda la experiencia europea ha mostrado cómo se hace un proceso de integración.

En el año 61 estábamos también en pañales en el proceso democrático del país. El Estado era centralizado, siguiendo una continuidad histórica. Luego de 40 años con el inicio de la democratización en el 58 este proceso ha exigido la descentralización. La descentralización no es otra cosa que el instrumento para la participación, pasar de un democracia representativa a una democracia participativa. Esto exige trasladar el poder, acercando de esta forma al ciudadano en el territorio. La descentralización se inició en el año 89 como una política de remedio de terapia intensiva, frente a la crisis que estalló después del llamado Caracazo del 89 y los 10 años que han transcurrido del proceso de descentralización han paleado las exigencias de mayor participación, pero no las han satisfecho totalmente Tenemos que ir hacia un Estado descentralizado más participativo, utilizando el sistema federal que nos pertenece históricamente. Otra reforma de la Constitución importante es el sistema de gobierno, nosotros en el mundo del constitucionalismo distinguimos dos sitemas de gobierno: un sistema presidencial y un sistema parlamentario. Después de la Revolución Francesa y de la Revolución Americana, no hay para donde coger en un sistema democrático, o se es presidencial como sistema de gobierno o se es parlamentario. Sin embargo, nosotros en el año 61, después de haber pasado por tanta autocracia, optamos por un modelo que no es ni una cosa ni la otra, optamos por un modelo, que no es ni una cosa ni la otra, optamos por un modelo presidencialista con sujeción parlamentaria. De manera que el Congreso co-gobierna en el país. Tiene sólo funciones legislativas y de control, aunque en la práctica ejerce un co-gobierno. El Ejecutivo solo no puede gobernar sin una participación activa del parlamento. Ahora bien con la atomización progresiva que ha tenido el parlamento las bases de gobernabilidad en un sistema presidencial con sujeción parlamentaria son bien precarias y por eso es necesario repensar todo el tema de las relaciones entre el Ejecutivo y el legislativo para establecer una nueva base de gobernabilidad democrática, con un nuevo sistema de gobierno De ahí la propuesta del primer ministro o la propuesta de doble vuelta para la elección presidencial. Eso es parte de otra de las grandes agendas de transformación de la Constitución. La Constitución del año 61 fue muy buena, pero fue muy buena en el año 61, casi 40 años después requiere los ajustes que el tiempo le impone a cualquier país y sobre todo después de cuatro décadas de democracia.

3. Julia Márquez: ¿Cómo seguir desarrollando el proceso de descentralización?

Eso tiene que ver con una política nacional, quien se descentraliza es el poder central, quien transfiere poder hacia las regiones es el poder central. La descentralización es un producto de la democratización y es a la vez un instrumento para perfeccionar la democracia y asegurar la sobrevivencia del sistema, la experiencia universal así lo demuestra. Es importante que la descentralización se convierta en una política nacional, porque esto interesa al poder nacional. Dejarlo únicamente a la iniciativa de los estados y de los gobernadores estadales es un error, porque entonces el proceso anda a la deriva, como una especie de piñata al cual el más grande o el más fuerte le da más palo; pero no es una ejecución de transferencia de carácter parejo. El Presidente Velázquez afortunadamente le dio un impulso decisivo a este proceso, nombró un ministro para la descentralización y eso es una política nacional. El hizo en nueve meses más de lo que se ha hecho en estos últimos cinco años, porque simplemente desde el punto de vista nacional se ha abandonado el proceso se ha dejado solo al vaivén de las exigencias locales. La democracia en estos últimos diez años ha sobrevivido por lo que se ha hecho en materia de descentralización y sobrevivirá hacia el futuro mientras tanto se acentúe ese proceso, porque es la esencia de la democratización.

4. ALF: ¿Cuál es su opinión sobre la Constituyente de Chávez?

No creo que ha mostrado, hasta este momento, una idea clara de la Constituyente. La ha utilizado como un slogan político, con un efecto electoral populista que ha estado acompañado de altos índices de respuesta positiva de carácter emotivo, que es lo que normalmente aprecian las encuestas, el 80 % de la población está de acuerdo con la Constituyente, pero cuando uno también va a las consultas populares en materia de Constitución encuentra que el 4% únicamente sabe que la Constitución actual se dictó el 23 de enero de 1961; el 50 % dice que alguna vez ha visto la Constitución pero no necesariamente la ha leído. De manera que frente a eso se ha utilizado este sentimiento emotivo de cambio identificándolo con la Constituyente, pero sin ningún contenido y hasta está fecha no hay ningún contenido claro; ha habido opiniones de personas que se dicen vinculadas a Chávez, pero hasta ahora no se sabe cuál es realmente el proyecto de Constituyente que se tiene; lo que uno puede sacar, en general, es que se plantea una Constituyente que sería legítima sólo si la convoca Chávez, porque incluso cuando se planteó recientemente que sería importante hacer una consulta popular para hacer una Constituyente y hacerla de una vez en las elecciones el mismo salió declarando que eso sería un fraude constitucional, lo que significaría que convocar a una consulta popular sobre la Constituyente ahora es un fraude, pero después no. El punto es entonces que aparentemente la intención es una Constituyente a través de una decisión ejecutiva sin ninguna participación popular y no lo que debiera ser un asunto tan importante como sería una Constituyente cuya convocatoria esté presidida de una consulta popular, a los efectos de que se haga realmente esta manifestación popular que luego conduzca a una reforma constitucional.

5. JM: En estos tiempos de crisis e incertidumbre política ¿estamos frente a la posibilidad de una ruptura del hilo Constitucional?

Nosotros estamos en la puerta de una ruptura por lo siguiente: el sistema político y el ciclo histórico iniciado en los 40, luego de la crisis que nos llevó el militarismo de los años cincuenta, se reinició en el año 58 con un liderazgo político que se propuso ejecutar la democratización del país. Esto se cumplió, pero luego el liderazgo político no entendió lo que hizo. Es decir, los partidos políticos no se han dado cuenta de que lograron su objetivo: democratizar. Por lo tanto es necesario abrir el proceso democrático, no mantenerlo cerrado y controlado en las cúpulas partidistas, que entraron en descrédito dejando al país hoy en día huérfano políticamente. Porque quienes controlaban todo el sistema ya no lo controlan; hay un vacío de poder que nos está conduciendo a una situación de ruptura.

El sistema de democracia centralizada de partido se acabó, terminó y es necesario recomponer el sistema. El reto que tenemos es recomponerlo democráticamente. No nos merecemos tener que esperar una ruptura para luego recomponer el sistema y llegar a lo que podríamos llegar ahora. Pero para lograrlo tenemos que saber y esa es la responsabilidad de todo liderazgo en la historia, saber qué precio hay que pagar para preservar la paz y la democracia. Los grandes errores en la historia se cometen cuando los liderazgos no llegan a identificar cuál es el precio que tienen que pagar y, entre otras cosas, uno de esos precios es tener que aflojar parte del poder que controlaban monopolíticamente y permitir que otros actores de la sociedad participen y actúen. Ese es el gran reto que tiene hoy el liderazgo del país. El final de un período histórico y de crisis siempre ha estado acompañado de la incomprensión por parte del liderazgo de lo hecho y de lo que hay que hacer.


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