|
|
|
|
![]() Biblioteca electrónica. Caracas, Venezuela Home Contáctenos Comentarios a La BitBlioteca
Buscador
|
|
La gran bofetada
El Nacional, miércoles 3 de marzo de 2000. Ya sabemos que las personas nos esforzamos en proyectos, ideales, sentimientos, hostilidades, durante años y años, y después, los hechos, por un viraje natural, se encauzan o dan respuestas distintas que terminan resultando lógicas. Algunos lo llaman «justicia cósmica», pero es una justicia más bien bastante humana, resultado de no anticiparnos a las consecuencias, de ir obcecados por ahí mirando de frente, ciegos ante los laterales. Pasa algo similar con las naciones que durante años, siglos, quizá toda su historia, han estado luchando contra la inmigración, contra la mezcla de culturas, contra nosotros mismos. En 1992, se preguntaba Günter Grass: «¿Qué nos pasa a los alemanes que no somos capaces no ya para con los extranjeros, sino incluso para con lo nuestro de obrar con humanidad? ¿Cuál es nuestra carencia?» (Discurso de la pérdida, Edit. Presencia Gitana, 1994, p. 63). Un informe de la ONU. revela lo que los políticos de las grandes potencias no se atreverán a pregonar en sus campañas electorales a los fines de no perder votos: Los países desarrollados necesitarán de una importante cuota inmigratoria si pretenden mantener sus economías, sus niveles de producción y por supuesto, su confortable vida. ¿Qué hacer si se prefiere tener perros en lugar de hijos? En países como España, por ejemplo, donde el índice de natalidad es muy bajo, calculan que se requeriría de unos 12.000.000 de inmigrantes en los próximos cincuenta años para compensar el declive poblacional. Otro tanto ocurre en Italia, y en Estados Unidos, continúan sorprendiéndose con la altísima cuota de crecimiento que está alcanzando la comunidad hispana. ¿No será este el gran bofetón para aquellos países que han reprimido a miles de inmigrantes durante años y años? ¿Dónde quedan ésos cuyos últimos alientos se perdieron en los mares que intentaban cruzar en embarcaciones inestables?, ¿o los que entregaron sus cuerpos a las cercas electrificadas? ¡Tanto esfuerzo inútil! Y tanto intento por pasar desapercibidos, ocultándose como topos para no ser deportados; familias disgregadas, pasaportes y visas, prohibiciones, fronteras, políticas inmigratorias, caras largas, colas frente a las embajadas para mendigar un pase a una vida que se espera buena, y que casi siempre circula entre amasijos de discriminación y xenofobia, hasta el cansancio o la rendición. ¡Y ahora va resultar que se les necesita! Y quién sabe si hasta se deba colocar algún aviso solicitando inmigrantes, ¡quién lo sabe! Resultará que el temido mestizaje racial y cultural será una realidad tan absoluta que la subversión estará en manos de los defensores de los nacionalismos, de los que pretenden marcar diferencias, y hasta de quienes hoy se denominan tolerantes concediendo territorios para contribuir a la segregación, al reconocimiento de las diferencias. Integrar es más complicado... Venezuela podría estar transitando un camino inverso. De ser un país relativamente abierto al aporte de otras culturas, estaríamos pasando a la categoría de los intransigentes. Aunque la ayuda internacional que necesitamos es una amarga lección. Por ahora, el informe de la ONU. parece una pesadilla para algunos y una quimera para otros. Pero sus conclusiones son aplastantes: Si se quiere bonanza se necesita gente que la produzca. Y sí, es esa misma gente la que después la disfrutará y heredará la tierra de quienes creyeron explotarlos. ¡Plaff!
|
|||||||||||||||||||||||||
|
||
|
Copyright © 2000 - 2005 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |
|
|