Caracas, Sábado, 19 de abril de 2014

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Un adelantado en el ecodesarrollo: Manuel Belgrano

Abril de 2000

En enero de 1794 se expidió por Real Cédula la erección del Consulado de Buenos Aires, siendo designado Secretario del mismo Manuel Belgrano, joven egresado del Colegio de San Carlos de Buenos Aires que continuó sus estudios en leyes en Salarnanca y en Madrid.

Precursor de lo que hoy se conoce como ecopolítica, ecología agraria y agricultura sostenible, el Licenciado Don Manuel Belgrano, abogado de los Reales Consejos y Secretario por S M del Real Consulado de Buenos Aires, en su «Memoria» leída en la Sesión que celebró su Junta de Gobierno el 15 de Junio de 1795 encomendó:

Ley 4a. partida 2a. Tit. 20.:

Criar debe el Pueblo con muy gran femencia
los frutos de la Tierra, labrandola, e enderecandola,
para averlos de ella... E porende todos se deben
trabajar, que la tierra onde moran, sea bien labrada...

Ley 6a. íbid:

Ca por seso deben los omes conoscer la tierra, e
saber para que sera mas provechosa, e labrarla, e
deriscarla, por maestria; ca la non deben despreciar,
diciendo que non es buena, ca si lo non fuere
para una cosa, serlo para otra...

Seguidamente señala:

«Fomentar la Agricultura, animar la Industria, y protexer el Comercio son los tres importantes objetos que deben ocupar la atencion y cuidado de V.S.S.».

«Nadie duda que un estado que posea con mayor perfeccion el verdadero cultivo de su terreno, en el que las artes se hallen en manos de hombres industriosos con principios, y en el que el comercio por consiguiente se haga con frutos y generos suyos, sea el verdadero Pais de la felicidad, pues en el se encontrará la verdadera riqueza, sera bien poblado, y tendrá los medios de subsistencia y aun otros que le serviran de pura comodidad».

«La Agricultura es el verdadero destino del hombre. En el principio de todos los Pueblos del Mundo cada individuo cultivaba una porcion de tierra; y aquellos han sido poderosos, sanos, ricos, sabios y felices, mientras conservaron la noble simplicidad de costumbres, que procede de una vida siempre ocupada, que en verdad preserva de todos los vicios y males. La Republica Romana jamas fue mas feliz y mas respetada, como en el tiempo de Cincinato; lo mismo ha sucedido á todos los Pueblos; y asi es que en todos ha tenido la mayor estimación, como es sin contradiccion el primer arte, el mas util, mas extensivo, y mas esencial de todos los artes. Tenemos á los Egipcios que honraban á Osiris como inventor de la Agricultura; los griegos á Ceres y Triptolemo su hijo; los habitantes del Lacio á Saturno ó Jano su Rey, que pusieron entre sus Dioses en reconocimiento de los favores que les habia dispensado. La Agricultura fue casi el unico empleo de los Patriarcas mas respetables de los hombres por la simplicidad de sus costumbres, la bondad de su alma, y la elevacion de sus pensamientos. En todos los Pueblos antiguos ha sido las delicias de los grandes hombres, y aun la naturaleza parece que se ha complacido y complace en que todos los hombres se destinen a la Agricultura, y sino ¿ por quien se renueban las estaciones? ¿por quien sucede el frio al calor para que repose la tierra, y se reconcentren las sales que la alimentan? Las lluvias, los vientos, los rosios, en una palabra, este orden admirable é inmutable que Dios ha prescrito á la Naturaleza, no tiene otro objeto, que la renovacion succesiba de las producciones necesarias á nuestra existencia».

«Todo depende y resulta del cultivo de las Tierras; sin el, no hay materias primas para las Artes, por consiguiente la industria que no tiene como exercitarse, no puede proporcionar materias para que el Comercio se execute...»

«Es pues forzoso atender primeramente á la Agricultura como que es el manantial de los verdaderos bienes, de las riquezas que tienen un precio real, y que son independientes de la opinion, darla todo el fomento de que sea susceptible, y hacerla que prospere en todas las Provincias que sean capaces de alguno de sus ramos...»

Puso énfasis en el establecimiento de una escuela de agricultura para que los jóvenes labradores se desenvuelvan en los aspectos generales de las siembras, para luego distinguir: las producciones y la manera apropiada de cultivar; el uso de los arados en razón del terreno como así también la calidad del nutriente adicional a la tierra; la correcta forma de sembrar y recoger la cosecha; los medios de conservar los granos; las causas y el origen de todos los insectos.

También puntualizó sobre el descanso del suelo, procurándo aleccionar sobre el órden en las. Hizo referencia misma a la variación de las semillas y sobre la conveniencia de dejar pasar tres o cuatro años sin sembrar en aquel mismo lugar semillas de una misma especie, todo ello acompañado de un buen aprovechamiento del estiércol.

Introduce la noción y esboza la conveniencia de la mutación de producciones:

«Por mutacion de producciones, entiendo las diferentes semillas que deben sembrarse, yque esta es utilisima para los adelantamientos de la Agricultura, nadie puede dudar. Que la tierra es capaz de estas diferencias, tambien es constante, pues todos saben contiene en si las partes constitutivas de las Plantas, y que estas no llevan sino las que les corresponden á su propia naturaleza; luego si una vez siembro Trigo, otra Cebada, otra Maiz en un mismo terreno, á todas proveerá de las partes que le correspondan, y asi lo que deberá observarse es no sembrar una misma semilla seguida, sino variar, y dejar pasar tres o cuatro años sin sembrar en aquel mismo lugar semillas de una misma especie».

En la misma «Memoria» Don Manuel Belgrano señala:

«No se debe menos atención a los montes. Es indispensable poner todo cuidado y hacer los mayores esfuerzos en poblar la tierra de árboles, mucho más en las tierras llanas propensas a la sequedad al no encontrarse defendidas; la sombra de los árboles contribuye mucho para conservar la humedad, los troncos quebrantan los aires fuertes».

Referencia como ejemplo a algunos cantones de Alemania donde (según Evelyn en su «Discourse of forest trees») no se puede cortar árbol ninguno por propio que sea para los usos de carpintería sin antes haber probado que se ha puesto otro en su lugar, añadiendo a esto que ningún habitante de la campaña puede casarse sin presentar una certificación de haber comenzado a cultivar un cierto número de árboles.

Don Manuel Belgrano recomienda 1795 el establecimiento de una escuela de agricultura.

Recién en 1879 se crea en la Provincia de Buenos Aires la Escuela Práctica de Agricultura de Santa Catalina. Luego, el 6 de agosto de 1883 se establece el Instituto Agronómico y Veterinario de la Provincia de Buenos Aires, del cual en 1887 egresan los primeros 6 profesionales. El 12 de noviembre de 1889 se crea la Facultad de Agronomia y Veterinaria de La Plata.

El 9 de agosto de 1821 se establece la Universidad de Buenos Aires, recién el 25 de septiembre de 1904 se crea la Facultad de Agronomia, el sueño de Belgrano será una realidad tardía.

La «Memoria» de 1797 Don Manuel Belgrano la dedica a las «Utilidades que resultarán a esta Provincia, y la Península, del cultivo del Lino y Cáñamo; modo de hacerlo; la tierra mas conveniente para el; modo de cosechar estos dos ramos; y por ultimo se proponen los medios de empeñar á nuestros Labradores para que se dediquen con constancia á este ramo de agricultura».

Luego Belgrano publica, a partir del 3 de marzo de 1810, su semanario de «Correo de Comercio», una suerte de sucesor del «Semanario de Agricultura, Industria y Comercio» de Juan Hipólito Vicytes. En el número del 28 deabril de 1810 Belgrano en su «Correo de Comercio» recuerda que Publio Virgilio Marón. nacido en Mantua, junto al río Po, en la Galia Cisalpina, el año 70 a. C., y fallecido en Brindis, el año 19, y enterrado en Nápoles, consagrado el máximo poeta romano, escribió bajo orientación neo-alejandrina tres grandes obras: las BUCÓLICAS, las GEÓRGICAS (entre 37 Y 30 a. C.) y la ENEIDA.

Entre ellas, las GEÓRGICAS cuyos cuatro libros (el primero comienza con una dedicación a Mecenas y se continua con la enumeración de los temas de los cuatro libros: el primero tratará de los cereales y de las tierras labrantías; el libro segundo, la vid y el olivo, fundamentalmente; el tercero, el ganado vacuno, ganado menor y equino, y el cuarto, la apicultura), merecen la atención y ocupan la faz educadora que Nuestro pionero del ecodesarrollo siempre ostentó.

Comentado a Virgilio, Belgrano reflexiona que:

«Nada ciertamente puede dar tal satisfacción como la vista y goce de paseos deliciosos a la sombra de los árboles que uno ha plantado por sus manos; ellos están prontos para nuestro recreo, y para darnos crecidas utilidades...»

Favoreciendo su cultivo expresa:

«Así repondríamos lo que han destruido los que nos precedieron y lo que nosotros arruinamos sin consideración alguna a la posteridad, contentándonos únicamente con trabajar para nosotros, para nuestros placeres».

En otra oportunidad nos ocuparemos de VIRGILIO. 

La «Memoria» de 1798 «Unión de Agricultura y el Comercio. Premios. Ilustración.» señala que:

«Las mas sabias legislaciones jamas separaron á la Agricultura del Comercio; á ambas dispensaron igual proteccion. Sin recompensa no hay talento, porque es su principio y su movil. El genio para sobresalir necesita de la emulación, y solo se excita con la recompensa».

El año 1802 marca la «Memoria» sobre «El establecimiento de Fabricas de Curtiembres en el Virreynato de Buenos Ayres», años después, «Memoria» de 1809, se referirá a los «Males del Contrabando».

En el «Correo de Comercio» del 9 de junio de 1810, Belgrano apunta que:

«Todo se ha dejado a la naturaleza; más es, aún a esta misma, se ha tirado a destruir, si cabe decirlo así; por todas partes que se recorra en sus tres reinos, animal, vegetal y mineral, sólo se ven huellas de la desolación..».

En el «Correo de Comercio» del 23 de junio de 1810 considera que: «los males del campo y la causa de la pobreza de sus trabajadores es la falta de propiedades de los terrenos que ocupan los labradores», siendo la consecuencia de ello: «el abandono y la aversión a todo trabajo».

Manuel José Joaquín del Corazón de Jusús Belgrano fue más que un visionario. El orgullo que sentimos por habitar la Tierra de Bolivar, Juana Azurduy y Rubén Darío entre otros, debe hacerse extensiva a la memoria de Belgrano.

Mucho se ha dicho sobre el desarrollo, pero poco se ha investigado sobre el sentido que los hombres del ayer le dieron al mismo en todo momento y en miras al engrandecimiento de la Patria. Esto era Honrrar la Tierra. Es un culto a la vida en todas sus manifestaciones.

Material consultado:

Ravignani, Emilio: «El Virreinato del Río de la Plata(1776-1810)», en «Historia de la nación Argentina», publicadaporla Academia Nacional de la Historia, BuenosAires, 2° Edición, 1940, Vol. IV, Primera Sección, págs. 489 - 493.

Belgrano, Manuel: «Escritos Económicos», Hyspamérica Ediciones Argentinas, S.A., Buenos Aires, 1988.

Levene, Ricardo: «Investigaciones acerca de la Historia Económica del Virreinato del Río de la Plata», en «Obras de Ricardo Levene», Academia Nacional de la Historia, Tomo 11, Buenos Aires, 1962.

Belgrano, Manuel: «Memorias», Biblioteca Página 12. Compilador : Fernández López, Manuel.

Virgilio: «Bucólicas y Geórgicas», Segura Ramos, Bartolome.

Nota: Se ha mantenido el fiel documento escrito prefiriéndo su valor real y despreciando los acomodamientos a nuestros días.

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