| Autores | Actual |
|
ENVIAR A UN AMIGO
|
ENVIAR AL EDITOR
Gitanerías Carolina Espada Jueves, 21 de diciembre de 2000 ![]()
Tú ponte la culebra tipo chal y agárrala por el cuellito para que no se te mueva demasiado; tú agarra al gavilán durito y que no se te vuele; tú colócate la tarántula de prendedor, pero que no te camine mucho que a la gente le da grima; los niños que vayan adelantico que para algo son los protagonistas; yo enseño el libro y los dibujitos, y tú vas contando la historia. También, en algún momento, todos podemos cantar y bailar. Nosotros hacemos de todo. ¿Alguien trajo una pandereta? Sí, ya lo sabemos, esto de hacer cine en Venezuela no es nada fácil: ¡labor titánica, proeza inconmensurable, lamento borincano! Pero promocionar una película infantil puede ser algo supremamente divertido. Es como trabajar en un circo, pero sin el pupú del elefante. Los niñitos actores se visten de negro, plateado y morado, y usan lentes de sol a toda hora. Están «fashion». Los adultos, por el contrario, se disfrazan de colorinches: mocasines tricolores, medias con ranas y ratones, franelas verdeperico fosforescentes y corbatas con tomaticos. La directora lleva sobre el corazón un soldadito de madera con una espadita cuidao-te-puyo-el-ojo. Una actriz se pintó un mechón estilo mapurite: «Pero bueno, si Glenn Close se puede decolorar media cabeza para los 102 dálmatas, yo muy bien puedo lucir mi mechita». Entonces la troupe se va de romería por los canales de t.v., las emisoras aemes y efemes, los periódicos y las revistas. ¡Pumba, pumba, Pro-Mo-Ción! Y comparten con: payasitas diminutas y diuréticas; mini raperos trasnochados; una señora que da clases de manualidades (cómo hacer un muñequito de nieve, para el centro de mesa en nochebuena, a punta de cotufas y metras rosadas); un corito de infantes empiyamados y llenitos de cascabeles; un lector de cuarzos (¿?) con cola de caballo, que insiste en que él no trabaja en el departamento de maquillaje; una cocinera que da una receta facilita con un cubito y un queso crema; y hasta una peluquera —fuera de contexto, horario y target group— con mini vestido negro forrado, botas de semicuero y melena kilométrica y oxigenada. Sólo le faltaba el latiguito. Un entrevistador pregunta en vivo y ligado: «¿Qué le van a pedir al Niño Jesús y cuál fue el presupuesto para la fase de post-producción del largometraje?» Nadie contesta, todos parpadean, pero la iguana sale del bolso y se roba el show. Y el peregrinaje continúa. Deben esperar sentados en un sofá súper bajito que se hunde movedizo y luego amuñuñarse en un trineo y sonreír a la cámara. ¡Gritan! ¡Gritan! ¡Gritan! ¿¡Y por qué estamos gritando!? ¿¡Qué es eso que suena!? ¡¡¡Es el arbolito de Navidad con su Jingle Bells chirriante!!! (Y entonces un alma de Dios lo desenchufa y restituye la noche de paz y de amor). Es un remolino. Es una locura. ¿Qué día es hoy? ¿Qué nos toca mañana? Esto solo se hace con una pequeña-gran ayuda de los amigos... para los amigos. Gracias Diana, gracias Philippe, por La mágica aventura de Óscar.
Roberto Hernández Montoya, El acoso del sexo |
|
|
Copyright © 1996 - 2009 por Analítica Consulting 1996 |
Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |