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35 años luchando por la nueva Colombia
27de mayo de 1998 El 3 de abril de 1964, hace 35 años, el movimiento agrario de Marquetalia, en el sur del Tolima, emitió un comunicado que en alguno de sus apartes decía: «...con el pretexto de la «lucha contra la violencia», desde hace meses los altos mandos de las fuerzas armadas, con el apoyo del presidente Guillermo León Valencia y la inspiración de los círculos más agresivos del conservatismo y del liberalismo oficialista, vienen preparando una nueva ofensiva armada contra el campesinado de esta región. Este plan regresivo ha culminado en estos días con la inminente iniciación de operaciones que se identifican como una verdadera guerra de exterminio. Las informaciones de que dispone este movimiento indican que en el asalto oficial a mano armada de que se hará víctima a esta región, participaran de 10.000 a 16.000 unidades militares, correspondiente entre otros, a los batallones Colombia, Caicedo, Tenerife, Juanambú, Patriotas, Galán, Rook, Escuela de Lanceros, apoyados por fuerzas de la aviación y carabineros de la policía y con utilización de todos los tipos de armas y especialidades con que cuentan hoy las fuerzas represivas del país, bajo la asesoría de la misión militar norteamericana y los llamados «cuerpos de paz». Este monstruoso plan pretende ser justificado por el gobierno y los jefes militares con el argumento de destruir «focos de bandoleros», colocando a un movimiento de trabajadores agrícolas en el mismo plano de los grupos de asesinos organizados en años anteriores por el oficialismo liberal y algunos círculos conservadores, con el objetivo de destruir las organizaciones de los campesinos. Se trata entonces de satisfacer al grupo de reaccionarios que inventó la fantasía de las llamadas «repúblicas independientes» para, sobre el arrasamiento de los movimientos democráticos, poder fraguar sin obstáculos el golpe de mano que les permita asegurar mejor sus privilegios y servir a sus amos imperialistas. Hemos denunciado anteriormente cómo los puestos militares que desde hace tiempo operan en la región, mantienen grupos de bandoleros civiles a su servicio. Hemos denunciado cómo el ejército, en despoblado y valiéndose de su fuerza y de la inmunidad que cobija sus acciones, aplica la pena de muerte contra humildes trabajadores. Hemos denunciado cómo todos los actos de bandolerismo que aparecen en la región son estimulados y financiados (y en ocasiones comandados directamente) por los puestos militares. Sin embargo, hojas volantes que distribuyen los soldados y que son lanzadas por aviones en vuelo sobre la población, tratan de hacer creer a las gentes que los provocadores y los responsables de tales actos son los miembros y dirigentes del movimiento guerrillero.» Hoy, 35 años después, la misma oligarquía liberal-conservadora, los mismos paramilitares, el alto mando del mismo ejército con los mismos batallones militares ahora conformados por mercenarios a sueldo y con asesoría de los mismos gringos que ahora no se llaman cuerpos de paz, sino asesores de la lucha antinarcóticos, todos juntos, continúan fraguando los golpes que les permitan asegurar mas sus privilegios en contra de los intereses populares. La misma impunidad, las mismas mentiras a la opinión, las mismas guaridas del paramilitarismo; la disculpa es lo de menos, lo importante para ellos es el objetivo de asegurar su poder, ampliar sus ganancias y agrandar los linderos de sus haciendas. En 1964 y luego de múltiples provocaciones, sobrevino el ataque a Marquetalia: «...el 27 de mayo, en la floresta, sobre el Cañón del Río Ata se produjo el primer combate, librado por una guerrilla al mando del comandante Joselo. El sábado 30, en la suiza, tuvo lugar un segundo encuentro oficial con una guerrilla comandada por el inolvidable Isaías Pardo». De esta manera, obligados por las circunstancias, el 27 de mayo de 1964, en Marquetalia, nació para Colombia la organización guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. El 20 de julio de ese mismo año, en asamblea de los heroicos marquetalianos que resistían a la agresión oficial, se aprobó el programa agrario de los guerrilleros, resumen de la estrategia de lucha de las FARC, que en uno de sus apartes, dice: «nosotros somos revolucionarios que luchamos por un cambio de régimen. Pero queríamos y luchábamos por ese cambio usando la vía menos dolorosa para nuestro pueblo: la vía pacifica, la vía de la lucha democrática de las masas, las vías legales que la constitución de Colombia señala. Esa vía nos fue cerrada violentamente y como somos revolucionarios que de una u otra manera jugaremos el papel histórico que nos corresponde, obligados por las circunstancias arriba anotadas, nos toco buscar la otra vía: la vía revolucionaria armada para la lucha por el poder.» Esa fue la consecuencia directa de la barbarie oficial: la ratificación de su compromiso de lucha por parte del campesinado marquetaliano y su decisión de empuñar las armas para combatir por la conquista del poder político para ejercerlo en beneficio popular. Dos años mas tarde, el 5 de mayo de 1966, la Segunda Conferencia del Bloque Sur oficializa la conformación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, señalando, en la parte final de su declaración política, lo siguiente: «frente a todo lo anterior, los destacamentos guerrilleros del Bloque Sur, nos hemos unido en esta conferencia y constituido las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (F.A.R.C.), que iniciaran una nueva etapa de lucha y de unidad con todos los revolucionarios de nuestro país, con todos los obreros, campesinos, estudiantes e intelectuales, con todo nuestro pueblo, para impulsar la lucha de las grandes masas hacia la insurrección popular y la toma del poder para el pueblo.» Las grandes injusticias sociales, la indigna actitud oligárquica frente a los emperadores gringos, la intolerancia del régimen y la violencia terrorista del Estado contra el pueblo, determinaron históricamente el surgimiento de las FARC-EP. Y por que esas injusticias, esa indignidad, esa intolerancia y esa violencia de la clase en el poder se mantienen y profundizan después de 35 años, es que la rebeldía popular se ha desarrollado y han ido acercando los momentos de definición para el cambio estructural de la sociedad colombiana. A pesar de la actitud oligárquica, las FARC-EP no han dejado de levantar la bandera de la salida política a la crisis nacional, con la certeza que han sido los ricos de Colombia y de los Estados Unidos quienes le han impuesto la guerra a nuestro pueblo. Porque la paz, la verdadera paz, la que nace de convivir en tolerancia, con la seguridad del empleo, del techo, de la vivienda, de la atención médica, del goce de buenos servicios públicos, de la educación, del respeto hacia el prójimo y de una actitud digna frente al imperio, es primero que todo, un anhelo popular. Por eso en 1982, cuando el gobierno del doctor Belisario Betancur abrió la posibilidad de volver a encontrar los caminos de la solución política a la crisis nacional y decreto la ley de amnistía, manifestamos sin ambages nuestra plena disposición a recorrer con todos los colombianos, los caminos que nos pudiesen conducir a la reconciliación nacional. Pero lo acontecido con los procesos de diálogo en estos últimos 15 años, simplemente confirma la posición irreductible, por parte de quienes han ejercido el poder político de su renuencia a ceder, aún cuando solo sea parte de sus privilegios, en beneficio de la comunidad. No han querido entender, que la traición de quienes abandonaron la lucha armada revolucionaria y entregaron todo a cambio de prebendas personales, fue un hecho aislado que será irrepetible en la historia de Colombia. Tampoco entienden que entre más acumulan riquezas y privilegios, más crecen los ánimos de la lucha popular. Ni mucho menos, que entre más violencia terrorista ejercen contra el pueblo, más ganas y convicciones movilizan a las gentes a luchar desde las más diversas trincheras, por sus derechos y por su bienestar. La salida acordada solo será posible si la oligarquía y el imperialismo toman conciencia que ella significa un cambio en la composición del poder político, un cambio en las reglas de juego que rigen la normatividad social del país, en sus costumbres políticas, en las formas de ejercer la autoridad, en el desarraigo de una vez y para siempre de la filosofía criminal que inspira el funcionamiento jurisdiccional obtenida en la doctrina gringa de la seguridad nacional, diseñada desde los tiempos de la guerra fría. A Colombia entera le manifestamos que con la misma convicción y firmeza que mantenemos en alto nuestros fusiles, iniciamos este proceso de paz que busca acuerdos políticos en la meta de una salida incruenta a la tragedia nacional que se atraviesa y que no buscamos acuerdos intrascendentes sino pactos serios que logren terminar de una vez y para siempre las guerras en Colombia, entendiendo que la paz no es solo la ausencia de confrontación armada, sino ante todo, justicia social, tolerancia política y ejercicio digno de la soberanía nacional. Con esa misma convicción, convocamos a las mayorías del país afectadas por las políticas neoliberales de estos últimos tiempos, a que se organicen y luchen, porque el capitalismo no sabe de las necesidades de las gentes ya que los capitalistas no tienen corazón sino intereses. Señalo nuestro Comandante en Jefe Manuel Marulanda Vélez, en su documento del 7 de enero que «los distintos gobiernos durante tres décadas han manejado al país con métodos represivos, siempre aplicando el estado de sitio, hoy día ha llamado conmoción interior, pretextando cualquier circunstancia política, económica o social. Han declarado la guerra al pueblo para someterlo a la política neoliberal y antidemocrática impidiendo el surgimiento de nuevas fuerzas productivas y la presencia de nuevos partidos en el escenario político». Y decía el Libertador Simón Bolívar que «no hay libertad legitima sino cuando esta sí dirige a honrar a la humanidad y a perfeccionarle su suerte». Para continuar luchando por ese ideal, a 35 años de haberse constituido como Organización Armada Revolucionaria las FARC-EP le proponen a Colombia la formación de un nuevo movimiento político, clandestino en su funcionamiento, muy amplio en sus criterios y revolucionario en sus objetivos resumidos en la Plataforma para un Gobierno de Reconciliación y Reconstrucción Nacional, que se llamara Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia. Tenemos la profunda convicción, que los explotados y excluidos por este régimen oligárquico corrupto, encontraran en el nuevo movimiento una alternativa a los decadentes partidos tradicionales, alternativa que busca proyectar hacia un futuro libertario, las acciones y los anhelos de las mayorías teniendo como garantía en su conducción, la integridad y la firmeza de los dirigentes del movimiento guerrillero fariano. En este 35 Aniversario de formación de las FARC-EP, recordamos a los presos políticos de todas las organizaciones revolucionarias y muy especialmente a los guerrilleros, prisioneros de guerra, que colman las cárceles del régimen. Recordamos también a todos aquellos que han caído en esta larga jornada por la libertad y la justicia social bañando con su generosa sangre el suelo patrio, así como también recordamos a todos aquellos que murieron construyendo este sueño de la nueva Colombia, especialmente al inolvidable comandante Jacobo Arenas. Como en el llamamiento del 3 de abril de 1964, reafirmamos que «se nos quiere negar el derecho a vivir y estamos defendiéndolo, con la certeza que en esta emergencia, como en anteriores ocasiones, el pueblo colombiano sabrá encontrar las fuerzas suficientes para salir adelante». Convocamos al país nacional a incorporarse de lleno a la lucha por la nueva Colombia que es el nombre de nuestra patria en paz. Vivan los 35 años de lucha de las FARC- Ejército del Pueblo. Gloria eterna a los mártires de nuestro pueblo. Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
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