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Discurso de clausura de la II Cumbre de la OPEP

Hugo Chávez Frías

Jueves 28 de setiembre de 2000
Dossier sobre la II Cumbre Petrolera de la OPEP

No voy a dar un discurso, slo, Excelencias, Excelentísimo Señor Abdelaziz Bouteflika, presidente de la República Argelina Democrática y Popular; Excelentísimo Señor Abdurrahman Wahid, presidente de la República de Indonesia; Excelentísimo Señor Sayed Mahamad Khatami, presidente de la República Islámica de Irán; Excelentísimo Señor Olasegun Obasanjo, presidente de la República de Nigeria, quien ha hecho un esfuerzo extraordinario, digo yo extraordinario, como todos, pero es que nuestro hermano el presidente Obasanjo está en plenas celebraciones por la independencia de Nigeria y debe salir muy rápido de aquí. Ha estado haciendo un esfuerzo y acompañándonos hasta el último minuto, por lo cual quiero hacerle un reconocimiento especial. Son como doce horas desde aquí a Nigeria, hay que cruzar el Atlántico y más allá, internarse en el corazón del África. Que Dios te acompañe, hermano, y pronto llegaré por allá de nuevo; Su Alteza, Jeque Hamad ben-Khalifa ben-Hamed al-Tani, Emir de Qatar; Su Alteza Hammad ben-Mohamed al Sharqui, miembro del Consejo Supremo de la Federación de Emiratos Árabes Unidos; Su Alteza Real Príncipe Heredero de Arabia Saudita Abdullah ben Abdullaziz al Saúd; Excelentísimo Señor Tami Ramadá, Vicepresidente de la República de Irak: Excelentísimo Señor Moustafá Al Kharrubi, miembro del Consejo Revolucionario de Yamairiya Árabe Libia Popular Socialista; y Excelentísimo Ministro de Petróleo del Estado de Kuwait, Saud Nasser al SabaH; Excelentísimo Señor Secretario General de la OPEP, Rilwani Luckman; Excelentísimo Señor Director del Fondo OPEP para el Desarrollo Internacional, Sahib Abdullah; honorables invitados especiales, señores miembros de las delegaciones invitadas, representantes de los poderes públicos nacionales, señores Embajadores, Cuerpo Diplomático, amigas y amigos,

Sólo unas breves palabras. Napoleón Bonaparte al llegar a Egipto, cuenta la historia que lanzó una frase: «Soldados, desde lo alto de estas pirámides, cuarenta siglos de historia os observan. Si triunfáis entraréis en esa historia». Yo creo que en los días precedentes, en los intensos preparativos para esta Cumbre histórica, también pudiéramos decir algo parecido, salvando las distancias, para todos nosotros, porque se trata de que desde todos los confines de la Tierra, miles de millones de ojos nos observan. Si triunfamos, nos decíamos, nosotros entraremos con esos nuestros pueblos, en la nueva historia. Yo me atrevo, pidiéndole permiso a Dios, Nuestro Señor, a decir hoy, cuando hemos leído esta Declaración Solemne de Caracas, me atrevo a decir: Hemos triunfado. Inta sarna. Hemos cumplido el objetivo y quiero felicitar a todas las miles de personas que en el mundo entero, hicieron posible la realización de esta Cumbre y este triunfo y este éxito que hoy, con la frente en alto, presentamos al mundo.

La Declaración de Caracas la hemos oído y sólo quiero resaltar que con esta declaración nosotros hemos retomado el camino. Con esta Declaración hemos reafirmado los principios. Con esta Declaración hemos relanzado a la OPEP unida, ante el mundo entero, dispuesta, como lo decíamos ayer y como hoy se recoge en esta Declaración de Caracas, dispuesta a asumir los grandes retos del presente y los grandes retos del futuro. Hemos recuperado la continuidad: veinticinco años habían pasado antes de que repitiéramos esta Cumbre de Presidentes, de Jefes de Estado, de Jefes de Gobierno y hay algo que debo precisar a nombre de todos mis colegas Jefes de Estado, Jefes de Gobierno y altísimos representantes de nuestros países hermanos. Hemos decidido y esto hay que agregarlo a la Declaración como algo puntual, pero que tiene mucha importancia, que la institucionalización de esta Cumbre, punto número 20 de la Declaración, hemos decidido asignarle un tiempo determinado, hemos decidido que esta Cumbre se realice de manera regular, ordinaria, cada cinco años y de manera extraordinaria, en cualquier momento cuando los Jefes de Estado y de Gobierno así lo decidamos, recuperando de esta manera la continuidad necesaria y la institucionalización de una instancia política como ésta del más alto nivel para nuestros países y para nuestra Organización. Eso tiene una importancia fundamental para garantizar la continuidad.

Por otra parte, se han recogido como todos lo hemos oído, todos o casi todos los puntos de debate y quedan algunos, por supuesto, siempre abiertos para el diálogo. La OPEP, además de reafirmar sus principios, le dice al mundo desde Caracas, que seguimos comprometidos en el suministro, en el flujo de petróleo adecuado, oportuno y seguro al mercado mundial. Ese es un mensaje para el mundo entero.

Por otra parte, la OPEP se compromete a contribuir y este verbo yo quiero subrayarlo, no tenemos nosotros todas las variables en la mano, no tenemos una varita mágica, lo que podemos hacer es contribuir con la estabilidad del mercado y con el crecimiento sostenible de la economía mundial, pero hay muchas otras variables como ya lo hemos hablado desde que comenzó la Cumbre: estabilidad de los precios, precios justos y estables y hacemos un llamado como la Declaración lo hace de manera muy expresa, a todos los países consumidores del mundo a que hagan su aporte también en cuanto al tema de los impuestos, por ejemplo, en cuanto al tema de la capacidad de refinación, en cuanto al tema de la cristalinidad en la comercialización y la lucha contra la especulación que influye bastante en el precio de los productos finales del petróleo que se venden a los consumidores.

La Cumbre también coloca en primer plano la importancia y necesidad de avanzar tecnológicamente en el estudio, en la investigación, de lo que es el orden energético mundial porque no es sólo el petróleo, es el gas, son otras muchas fuentes de energía que es necesario que estudiemos y que impulsemos porque el petróleo, no podemos olvidarlo, es un recurso perecedero, no es un recurso renovable e incluso, la Cumbre, sabiamente, ha decidido estudiar la posibilidad en el corto plazo, de crear una Universidad de la OPEP y un Instituto de Estudios Científicos y Tecnológicos para abordar, entre muchos otros temas, este tema fundamental del orden energético mundial y los recursos energéticos del mundo.

También le decimos al mundo que la OPEP está dispuesta a dialogar en todos los niveles posible, en los niveles técnicos, en los niveles ministeriales y en los niveles de Jefes de Estado y de Gobierno, con todos los países y las regiones del mundo. Lo decimos expresamente y abrimos toda nuestra disposición a ese diálogo constructivo, a ese diálogo en la búsqueda de los nuevos caminos para buscar mundos mejores.

La OPEP en esta Cumbre, al mismo tiempo manifiesta su altísima preocupación por el equilibrio ecológico para asegurar, entre todos, la vida sustentable, pero ratificamos que el problema es de todos, no sólo es de los países productores, es de los países consumidores. La ecología, la vida, y también ratificamos con mucha precisión y nos incluimos para continuar estudiando la Convención Marco sobre Cambio Climático de la ONU y el Protocolo de Kioto. Este es un tema para nosotros muy importante.

La Cumbre de la OPEP se pone al lado, como siempre ha estado, de los pobres de la Tierra cuando ratificamos en nuestro punto N° 12, cuando reconocemos y llamamos al mundo a reconocer que la mayor tragedia ambiental que confronta ese mundo nuestro es la pobreza humana y cuando llamamos a luchar todos por un desarrollo económico y social igualitario para erradicar la pobreza y en esto nos sumamos a la Declaración de la Cumbre del Milenio.

También señalamos desde esta Cumbre nuestra preocupación por el alto nivel de endeudamiento externo que tienen muchos países del Tercer Mundo, muchos países del Sur, muchos países subdesarrollados y este peso de la deuda entraba, limita, dificulta grandemente sus posibilidades de desarrollo, mucho más que los precios coyunturales del petróleo. Llamamos e instamos a estudiar el tema de la deuda externa.

También hacemos un llamado a los países consumidores a considerar el tema de los gravámenes y los impuestos a los productos petroleros porque constituyen el mayor componente del precio final. Esa es una realidad, como ya lo decíamos, pero lo recogemos para que quede ante la historia y ante el mundo entero en esta Declaración Solemne de la II Cumbre de los países de la OPEP.

También hemos dejado abierta la posibilidad, cuando en el punto 18 decimos todos, en un consenso pleno, que estamos instruyendo a nuestros Ministros de Finanzas para estudiar los medios y formas de fortalecer la cooperación financiera entre los países miembros de la OPEP. Queremos dejar esta ventana abierta a una idea que hemos estado debatiendo en los últimos meses, es la idea o la propuesta de crear un Banco de la OPEP. Dejamos abierta esa discusión para seguirla tratando en los meses por venir.

Al mismo tiempo, reconocemos lo que veíamos anoche, lo que hemos sentido en estas calles de Caracas, lo que se siente en las calles y en las ciudades de cualquiera de nuestros hermanos países del África, de Asia, del Medio Oriente: la diversidad cultural, las raíces culturales que nos unen desde lo más profundo del alma.

Bien, queridos hermanos, yo, finalmente, a nombre del pueblo venezolano, de este pueblo bolivariano, a nombre del gobierno revolucionario que me honro en presidir, a nombre del Estado venezolano, a nombre de todos, quiero agradecer infinitamente a todos nuestros hermanos Presidentes, Jefes de Estado, de Gobierno, altísimos representantes y a todos los miembros de las delegaciones visitantes, por el honor que nos han dado en este comienzo de siglo, porque venir a Caracas a exponer y a dar toda la voluntad, a dialogar después de tantos años, es un honor que ustedes nos han dado. Han permitido que el nombre de Caracas se relance en el universo mundo con esta soberana Cumbre, con este éxito rotundo de esta Cumbre de la OPEP. Así que nuestro agradecimiento y esperamos, ojalá algún día, lo más pronto posible, tenerles de nuevo por acá y atenderles como ustedes se merecen, como hermanos. Esperamos también próximos encuentros para seguir fortaleciendo nuestros caminos, para seguir transformando este mundo nuevo.

Dentro de cinco años haremos la III Cumbre de Jefes de Estado y de gobierno de la OPEP, mientras tanto seguiremos labrando cada día a través del trabajo conjunto, de la coordinación de políticas, el desarrollo integral de la Organización y más allá, el desarrollo integral de nuestros pueblos.

Anoche en ese extraordinario encuentro que tuvimos, después de las deliberaciones, en una cena que ofrecimos a ustedes a nombre de nuestro pueblo y a nombre de Venezuela, una muy querida cantante venezolana, Mirla Castellanos, nos ofreció esa profunda canción, esa hermosísima canción que lleva el nombre de Venezuela. Todos vibramos con aquel gesto, con aquellas expresiones de nuestra cultura, de nuestra profundidad, de nuestro amor porque es eso, ofrecer a ustedes nuestro amor.

Yo, para declarar formalmente clausurada con el más grande de los éxitos inta sarna, esta II Cumbre de Jefes de Estado, de Presidentes y de Jefes de Gobierno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, sólo pido a Dios, hermanos visitantes, que se lleven a Venezuela en el corazón y qué mejor que esta canción que dice así:

    Llevo tu luz y tu aroma en mi piel
    y el cuatro en el corazón
    llevo en mi sangre la espuma del mar
    y tu horizonte en mis ojos.
    No envidio el vuelo ni el nido al turpial
    soy como el viento en la mies,
    soy desierto, selva, nieve y volcán.
    Con tu paisaje en mis sueños
    me iré por esos mundos de Dios
    y tus recuerdos al atardecer
    me harán más corto el camino.

Váyanse con nuestro paisaje en sus sueños para que esos caminos se hagan cortos y para que algún día vuelvan a esta tierra que los ama, a sentir el amor del pueblo bolivariano de Venezuela. ¡Salam Alekum! Muchas gracias, hermanos.


Hugo Chávez en La BitBlioteca



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