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Hugo Chávez, quien jamás ha negado ser cristiano

«Pablo Medina es un mentiroso que chantajea al PPT»

Fausto Masó, Roberto Giusti y Óscar Reyes

Entrevista con la revista
Letras Online
Junio de 2000


Hugo Chávez
El Presidente de la República defiende las nuevas instituciones, que aunque son transitorias han comenzado a actuar de manera muy diferente a las anteriores. Prueba de ello serían las investigaciones de la Fiscalía ante denuncias de corrupción, el caso Cavendes, y la audiencia pública en el Tribunal Supremo —primera de ese estilo en nuestra historia— que conllevó a la suspensión de elecciones del 28M. Con su verbo encendido, como siempre, Chávez aprovechó para fustigar a «Frijolito II», su rival
Francisco Arias Cárdenas.

Verbo copioso

De entrada hay que reiterar que una entrevista al presidente requiere muchos cortes, que no son exactamente censura. El verbo copioso e incontrolable de Hugo Chávez no entiende de las limitaciones de espacio que suponen los medios impresos. Nuestro deber fue entonces extraer de entre las anécdotas e ideas numerosas de esta entrevista las que nos parecieron de más actualidad y candentes. Justamente lo que te enseñan en las escuelas de comunicación. Porsia.

El megadesastre de las elecciones del 28M

—¿Por qué insiste tanto en llamar Frijolito II a Arias?

—Cuando hablo de Frijolito I y II es para caracterizar un momento I y II de personas que están representando la misma corriente.

—¿Salas y Arias son iguales? ¿Usted habría montado un golpe con Salas?

—Uno lo hizo de manera natural, Salas representa esa corriente, pero Arias es artificial.

—¿Por qué insiste tanto en los caballos?

—Porque la campaña de Salas fue hecha en base a un caballo. Él salía montado y decía: «Frijolito cabalga, voy a alcanzar y pasar a Chávez». Se lo hicieron creer, la gente que le hacía las encuestas.

—¿A usted no le puede pasar lo mismo?

—Yo leo encuestas e informes, pero ando en la calle tocando la realidad y hablando con la gente.

—¿Cómo está usted en las encuestas ahorita?

—Después del triunfo electoral del 98 hubo un relax. Y en esos casos generalmente la popularidad del que ganó sube como un disparador. Yo en el 98 aparecí con 40, 45, y algunas encuestas rozaban el 51%. Hoy en día hay encuestas donde aparezco con 51 y hasta 54%. Pero el promedio está por encima del 50%. Si se comparan esos números se ve que ha subido la intención electoral hacia mí en un momento que parece similar a la campáña del 98.

—¿Por qué había entonces tanto apuro para hacer las elecciones del 28M?

—Yo no tenía apuro, esa fue una fecha escogida por el Congresillo: yo hice mi campaña, luego se suspendieron las elecciones por decisión del Tribunal Supremo de Justicia y creo que fue una buena decisión. El país recibió esa decisión con mucha madurez. El mismo 23 de mayo retomé mi agenda social, política e internacional como presidente. Me parece muy bien que tengamos un nuevo CNE [Consejo Nacional Electoral], llamo a que los apoyemos y les demos toda la libertad, la autonomía y el respeto posible para que tomen la mejor decisión en función del país.

—Dos semanas antes de las elecciones, Isaías Rodríguez, el Fiscal, el Presidente del Congresillo y el Contralor aseguraban que las elecciones iban el 28. Pero ahora se sabe que en ese momento las boletas estaban mal impresas, las flashcards tenían problemas y la base de datos también. Luego usted llama al embajador americano para conversar sobre los problemas técnicos. Antes de esa llamada ¿usted sabía lo que pasaba o estaba engañado sobre cómo marchaba el proceso?

—No se debe hablar en justicia de engaño. Yo no tenía por qué estar enterado de los detalles de un proceso que estaba en manos de un organismo autónomo como el CNE, que no puede depender de que el presidente sepa o no sepa. No opiné para nada sobre el proceso, ni sobre los nombres de los integrantes del antiguo CNE, ni sobre los nombres actuales. Le doy un voto de confianza a todo el mundo hasta que la situación me demuestre lo contrario, es mi modo de vida. Cometieron errores, pero creo que hasta el final estuvieron tratando de manejar este proceso tan complejo que implicaba coordinar a tantas empresas a la vez. Fueron problemas que se vinieron acumulando, hasta que me llamó Etanislao González de madrugada y me dijo lo grave de la situación.

Hubo problemas en el 98, con las flashcards, las lectoras ópticas y la base de datos. Se trata de un proceso de ensayo y error. Pero esta vez se acumularon los problemas y ya no había tiempo, aunque me consta que hicieron esfuerzos hasta última hora para solventarlos.

—Hay declaraciones de un miembro del CNE (Cárdenas) que renunció un mes antes advirtiendo que no se podían hacer las elecciones. Pero la noche del cierre de la campaña usted le dijo al país que las elecciones iban.

—Vamos a tener que buscar las grabaciones... Eso tiene un contexto. Cerrábamos la campaña el miércoles y sabíamos que había dificultades, pero teníamos optimismo y fe en que se iban a realizar las elecciones, porque igual fue en los procesos anteriores.

Después de la llamada de madrugada de Etanislao dije en vivo —en el programa de Ana Vacarella— que la situación se había complicado. Del árbol caído no hay que hacer leña. Los organismos competentes están investigando, y ellos determinarán si hubo responsabilidades.

—El problema es que se dijo que era una cuestión de Estado, lo dijo Elechiguerra en TV. Se puso el prestigio de las instituciones del Estado en la balanza. Eso no es lo mismo que un error técnico comprensible, señor Presidente.

—Creo que las instituciones sí funcionaron. Es como en un partido de beisbol: se le va un rolling al short stop, pero entra el segunda base por detrás, agarra y lanza a primera. Si se le va la pelota a la primera, el catcher, que debe correr detrás del bateador, agarra la pelota y mantiene en la base al corredor. La empresa norteamericana hasta última hora estuvo diciendo que se podían hacer las elecciones, y le pidieron un avión a las FAN [Fuerzas Armadas Nacionales] para traer máquinas y equipos desde EEUU para quemar las flashcards aquí, armando un centro especial. No creo que esta gente se haya puesto de acuerdo —todos a la vez— para engañar al país: trataron de cumplir de buena fe y no pudieron. Murieron con las botas puestas. Además, entiendan que estas instituciones están naciendo. Unas instituciones que todavía son transitorias sin embargo están funcionando. Hay decisiones sobre actos de corrupción que han obtenido pronunciamientos en tiempo récord, no como en el caso de Lusinchi, que demoró seis años en la Corte Suprema, prescribió, y ese señor regresó campante a Venezuela. Igual pasó con CAP [Carlos Andrés Pérez] y el Sierra Nevada. Ahora aquí no hay impunidad, y les cito el caso Cavendes: hay una intervención abierta, se está pagando, Fogade intervino, no se tapó nada. Por primera vez la Sala Constitucional abrió una audiencia oral transmitida por TV y por radio a todo el mundo. Se tomó una decisión pública, no de un cogollo en Miraflores o en una finca, entre tres o cuatro personas. Eso pasaba aquí antes. La Fiscalía tiene que abrir procesos de investigación, en cambio el Tribunal Supremo puede tomar una decisión en un día, tiene potestad para eso.

A mí me llamó el capitán Otayza una noche en que yo andaba en Mérida, para notificarme que la Fiscalía le había pedido que mandara efectivos al CNE, porque había inseguridad, se temía pérdidas de equipos y saboteos. Yo le dije que cumpliera las órdenes de la Fiscalía, y aparte de los efectivos ellos mandaron fiscales. Por eso insisto en que las instituciones funcionaron cada una a su tiempo.

—¿La Disip atropelló funcionarios extranjeros?

—Es posible que eso haya ocurrido. Pero al avión que enviamos a USA a pedido del CNE para buscar las flashcards le cayó el FBI, la DEA, y atropellaron a los pilotos.

—Pero es que hubo una llamada anónima al FBI desde Venezuela...

—A lo mejor aquí también hubo una llamada anónima, o el policía que llegó estaba de mal humor. Es un detalle insignificante.

—Le pusieron una pistola en la boca al técnico.

—Eso que lo investiguen. Si a mí me lo demuestran botamos al policía. Pero recuerden el caso del niño Elián, cuando la Fiscal Reno tomó su decisión: todo el mundo vio que un policía con casco de acero y fusil le quitó de los brazos el niño al pescador. La policía tiene que actuar a veces así, aunque no justifico los excesos. Pero es un detalle menudo.

Otros grandes problemas nacionales....

—Hay problemas que no son de los 40 años, como esta subida del contrabando en 100% según cifras de Conindustria; esto afecta al tabaco, a la industria automotriz y a los textiles. Muchas empresas han cerrado. Siempre hubo contrabando en Venezuela pero nunca como ahora, por problemas en las aduanas y en la frontera. ¿Qué está pasando?

—Es bastante difícil imaginarse que el contrabando se dispare en el 99. Todos los datos indican que Venezuela siempre ha sido un país donde el contrabando va y viene. También se ha incrementado el decomiso. Incluso en cuanto a drogas. Claro que allí hay grandes fallas estructurales, pero estamos trabajando. Ha habido complicidad de autoridades, aduanas, mafias, y eso debe estar allí todavía. Pero no olvidemos que eso no se puede acabar con una vuelta de página. Apenas estamos comenzando la primera fase, la reconstrucción de los poderes de la República, que es fundamental para luchar contra los vicios.

—¿Y en lo inmediato?

—Hemos tomado la decisión de reestructurar el Seniat. Estamos estudiando la Ley de Aduanas, hay leyes, decretos, las leyes de telecomunicaciones, el decreto sobre Internet, exoneramos a los productores agrícolas del ISLR [impuesto sobre la renta], toda una serie de acciones para impulsar la economía. Hay que comenzar por una ley para modernizar las aduanas, porque la ley actual favorece el relajo, la anarquía. Esa nueva ley está en discusión, para enviarla luego a la Comisión Legislativa Nacional.

—¿Qué hace esa ley?

—Racionaliza el flujo de mercancías. Ahora tenemos una superintendente de aduanas y una autoridad de impuestos, las hemos separado para trabajar más organizados. Aquí los controles son manuales, y hay cuartos llenos de papeles. En Hong Kong veíamos que en el radar del puerto, cuando venía entrando un barco a la bahía, el sistema computarizado se conectaba con el puerto de origen del barco, e inmediatamente sabías qué viene en ese barco y cuánto vale la carga, para contrastarlo con lo que se descarga en el puerto. Eso minimiza el contrabando. Pero aquí no hay control. Está en marcha un proceso de licitación de empresas para que comiencen a trabajar en la automatización de cabo a rabo de cada una de las aduanas del país. Allí sí tendremos una estructura para acabar con el viejo vicio del contrabando.

La Opep 2000

—¿Ve usted cosas positivas en los últimos 40 años?

—Nunca he dicho que todo es negativo. Publicamos un aviso donde nos enorgullecemos de haber participado en la creación de la Opep hace 40 años, e invitamos a la cumbre de Caracas 2000. Pero los gobiernos últimos, como el de Caldera, comenzaron a aflojar los mecanismos de coordinación, se dejaron presionar desde los centros de poder con cosas como que Saddam Hussein era el diablo, que los iraníes son locos, que cuidado con Kadhafi...

—¿No hay que tener cuidado con Kadafi, Presidente?

—Somos socios, no tengo nada que ver ni tengo por qué criticar al jefe de un Estado soberano. Los Estados Unidos hicieron acuerdos comerciales con Rusia y China aun siendo enemigos. Por falta de visión y por un plan para privatizar Pdvsa que comandaba un primo tuyo (Luis Giusti), se llegó a decir públicamente que había que privatizar Pdvsa. Se comenzó un proceso para la privatización y se debilitó la Opep. Nosotros, cuando llegamos, paralizamos la privatización y ayudamos a fortalecer la Opep.

—Ustedes retomaron la política de los primeros 30 años de la democracia: defender los precios. Cosa que habla bien de ellos y que hablaría bien de ustedes.

—Son políticas, y retomamos las buenas, como la antiinflacionaria y antidevaluacionista que existieron aquí incluso durante Betancourt, durante Pérez Jiménez o Medina Angarita. En ninguno de esos gobiernos se jugó a la devaluación y la inflación.

—O sea que ha habido cosas buenas en el pasado...

—Por supuesto. Yo recientemente le dije a un periodista extranjero que en el primer gobierno de Caldera hubo cosas militares positivas. Me pareció positiva la política de pacificación nacional, llamar a las organizaciones guerrilleras a la paz. Si se seguía aplicando la política de Betancourt «Dispare primero y averigüe después» y se negaba la participación política de la izquierda, a lo mejor seguiríamos en guerra como Colombia. En el gobierno de Caldera la vieja Escuela Militar se elevó a Academia con rango universitario, y fue cuando nosotros entramos, en el 71. Eso hay que reconocerlo.

—De los 40 años parece que los primeros 4 gobiernos fueron buenos, y que luego —en los 20 años finales— se fue deteriorando la política y la economía.

—Estoy de acuerdo con eso...

—Entonces no son 40 años sino 20...

—En los primeros 20 nació un sistema. El Pacto de Punto Fijo se hizo para exluir las fuerzas de izquierda...


Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992
—Y también para evitar golpes de Estado, aunque no evitó el del 4F.

—Es que se dobló la rama. La Constitución del 61 la hizo una élite, encerrados, sin cosultar en referendo. Por eso nosotros estamos haciendo un esfuerzo grande para que este ensayo nazca con buen pie. Por eso aquí no se van a cumplir esas consejas de que Chávez es Hitler, o de que van a expropiar a todo el mundo. Yo creo en la crítica, en la participación...

—¿Usted acepta las críticas, Presidente?

—He aprendido a recibir cachetadas, a que me digan de todo. Ningún presidente es capaz de aguantar lo que yo el 5 de julio pasado en el Congreso.

—Usted ha dicho que los medios difunden muchas mentiras, y que son culpables de que no vengan las inversiones.

—Yo no he dicho eso. Doy muchos discursos, algunos pasan de 3 horas. Sacan mis frases del contexto, las toman, y la ponen en un titular. Lo que se dijo en un contexto se transforma en una mentira. He dicho que los rumores que los grupos perturbadores de oficio echan a volar a través de los medios son muy malos. Este llamado Frente Militar Institucional —que no debe tener ni cuatro dedos de frente— empieza a publicar cartas y comunicados diciendo que los jefes de guarnición están molestos con el Presidente. Eso le hace daño al país y es falso, son rumores que corren por los medios, y lo voy a seguir diciendo. Se pretende decir que soy enemigo de los medios y no es cierto. Yo digo que hay informaciones que no son objetivas: se paran informaciones, se manipulan informaciones, dependiendo de los intereses del dueño del medio.

—Usted incluso citó al Papa.

—Yo cité al Papa, y creo que es justo: todos los sectores del país, tienen que revisar y corregir muchas cosas. El Papa dijo «Hay que luchar contra la dictadura de la urgencia, de las noticias instantáneas». El Papa dice que ustedes no pueden difundir con los ojos puestos en los índices de audiencia. Tampoco pueden hacer uso indiscriminado del derecho a la información sin pensar en los derechos de los otros.

Yo digo «que vivan los medios, que viva la libertad de expresión», yo nado muy a gusto en la libertad de expresión...

—¿No estará nadando en el mar de felicidad?

—¿Qué quieren decir con eso?

—Por ejemplo, usted dice que Fidel es todo para las naciones que rodean la isla. ¿Qué quiere decir con eso?

—(Larga pausa y duda)... Eso hay que contextualizarlo. Fidel es un líder y nadie duda de eso.

—Pero ¿cómo ser un líder sin ir a elecciones, como hizo usted mismo, que ganó con 2 millones de votos en el 98?

—No siempre los votos reflejan la condición de liderazgo de un político. Jaime Lusinchi, que no tiene condición de liderazgo, sacó 2 millones de votos, y CAP sacó 3 millones de votos.

—¿Usted no se siente orgulloso entonces de haber sacado 2.700.000 votos en las elecciones? ¿Eso no tiene importancia?

—No me saquen la respuesta del contexto. Yo me siento orgulloso de ser parte del proceso, y de haber despertado un estado de conciencia nacional. Pero me siento más orgulloso de haber levantado a un pueblo, aun con dolor, de su postración: eso me importa más que haber sacado 2.700.000 votos, que es un logro personal.

Al pueblo cubano y a su gobierno hay que respetarlos, como se respeta al pueblo norteamericano. Igual al gobierno libio, al de Irak, al gobierno peruano: la OEA quiso condenar las elecciones del Perú, pero Venezuela defendió la autodeterminación de los pueblos.

—Pero ¿cómo puede haber libertades en un país sin elecciones?

—Es que aquí hubo elecciones y no había libertad durante muchos años.

—¿Entonces ahora es cuando hay elecciones y libertad? ¿Sólo con usted hay libertad y elecciones?

—Yo no puedo responder por Fidel, no respondo por procesos que no conozco a fondo.

—¿No conoce a fondo el proceso cubano?

—No, no he vivido en Cuba los últimos 40 años como para conocer ese proceso.

—De la que se salvó, Presidente...

—Por la misma razón que no conozco el proceso creo que no se le debe atacar. El proceso cubano hay que estudiarlo en su contexto. Creo que el mundo avanza, y no estamos aquí para condenar procesos que no conocemos.

¿Quién es Chávez?


Agustín Blanco Muñoz,
Habla el Comandante, Caracas:
Universidad Central de Venezuela,
1998.
Chávez ha publicado textos (en Habla el Comandante, de Agustín Blanco Muñoz) donde reconoce que no se ha leído El Capital, que ha leído superficialmente a Marx y que no es cristiano, que no se ubica en la doctrina cristiana ni la practica.

—Ahí tiene que haber un error, no sé de quién: porque yo toda la vida he sido cristiano, católico, creo en Cristo desde toda la vida. Al punto que me han dicho que parezco un predicador evangélico puertorriqueño.

—¿Qué le pasa con los obispos?

—Yo los veo y les pido la bendición, peco de ingenuo. Pero cada obispo es además un hombre, y aunque uno suponga que están más cerca de Dios —por razones obvias— tienen tantos defectos como nosotros. Son seres humanos con pasiones. Hay personas que han perdido el contacto con la realidad, que padecen de autismo como CAP al final de su gobierno. Son como boxeadores noqueados, que caminan pero no saben si están de pie o en la lona. Hay que ver si algunos de estos prelados están sordos, si no oyen. Tal vez no les interesa oír o viven en otro mundo.

Pero aquí no se persigue a nadie por lo que diga: no hay política de estado contra la libertad de expresión, como en otros gobiernos, que le quitaban los dólares a los dueños de periódicos que los criticaban. Los callaban, los perseguían, les mandaban la Disip.

Lo que lamento es que un señor utilice la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana para esconder bajo la sotana sus intereses personales. Que tres o cuatro monseñores hayan decidido tomar parte en la batalla no significa que esa es la opinión de la Iglesia. Por eso digo que no tengo enfrentamiento con la Iglesia. Yo lo que hago es responderles: estos cuatro señores me han llamado Llanero Solitario, Ayatola... ¿eso había ocurrido antes en Venezuela?

—Lo que pasa es que a veces las personas que se meten con usted pierden el trabajo, como Napoleón Bravo...

—De ninguna manera. Esa es una pantomima....

—¿Teodoro Petkoff?

—Otra pantomima más. Por el contrario, a mí me gusta que se metan conmigo. Triste estaré el día que abra un periódico, prenda un televisor o un radio, y no se metan conmigo: sería la hora de colgar los guantes, envainar la espada: sería la hora de retirarme con mis nietos, mis hijos y mi mujer. Si quieren saber qué pasó con Napoleón pregúntenle a Cisneros, y si quieren averiguar lo de Petkoff pregúntenle a Capriles. Pero ha llegado el momento en que dicen que todo es culpa mía, del Ayatola Chávez.

El proceso, el bendito proceso

—Hace 4 años usted era abstencionista, pero ahora defiende las elecciones.

—Es un camino que decidimos, pero no se trata sólo de que Hugo Chávez quiera ser presidente. Quiero ser útil a mi país hasta el final de mi vida. La bandera estratégica fue siempre la Asamblea Constituyente, por eso decíamos que por la vía de las elecciones regionales no se llegaba. Pospusimos las cosas varios años, organizando una fuerza, legalizándola, creando un proyecto, y entonces sí nos vinimos a esta batalla, y los resultados van indicando que fue una decisión acertada.

La corrupción

—Su proyecto era feroz contra la corrupción, pero hasta ahora sólo hay un preso por corrupción. ¿Por qué a los 15 meses los resultados en la lucha contra la corrupción han sido tan pobres, tomando en cuenta que tampoco hay presos del gobierno anterior?

—Si yo fuese un Ayatola, un tirano, es posible que las cárceles estuvieran llenas. Yo soy apenas el presidente, no soy el dueño de todo el aparato del Estado. El Poder Judicial —para luchar contra la corrupción— estaba desmoralizado y sin armas. Apenas ahora se inician los cambios de jueces, de procedimientos. Lo que ha ocurrido en el Tribual Supremo es una muestra de que ahora venimos en serio, no sólo Hugo Chávez sino también todas las instituciones dispuestas a investigar y tomar acciones.

Hemos modificado el Copp, que beneficiaba el delincuente. No se le podía meter preso si no lo agarraban flagrante. Por eso hemos ampliado la flagrancia. Si hay huellas, testigos que digan «este fue el que me atracó», se le podrá mantener retenido y hacerle juicio. No va a pasar que lo agarren, que los policías lo lleven en tiempo récord y que se busque un fiscal, para que luego el juez le dé el beneficio de la libertad. Eso ha pasado incluso con violadores.

—¿Cómo actúa la renovación del poder judicial en esos casos?

—El Ministerio del Interior ha oficiado a los organismos competentes y se han removido algunos de esos jueces por orden de la Comisión de Emergencia Judicial, que dirige el Dr. Manuel Quijada.

—¿Qué pasó con el caso de corrupción en el Instituto Nacional de Hipódromos?

—Se trataba de funcionarios nombrados por mi gobierno. Fueron capturados por la Disip con una paca de billetes sobre la mesa, in fraganti, estaban extorsionando a alguien. Yo no recuerdo los nombres, pero vi el video. Los entregamos a los tribunales, es decir, hicimos nuestro trabajo, y a los tres días el juez dijo que ese dinero y el video no constituían pruebas, y los liberó. La gente tiene que entender que el ejecutivo no manda preso a nadie, esa es potestad del poder judicial. Por eso mientras no tengamos un poder judicial firme y sólido será imposible luchar y triunfar contra la corrupción.

—Pero en los 40 años hubo ministros de la defensa enjuiciados, hubo presos por corrupción y hasta sacamos un presidente.

—Él salió por los dos golpes de Estado.

—No, presidente: los golpes fueron primero, pero luego funcionaron las instituciones (la Fiscalía, el Congreso) y Pérez salió por medios pacíficos y democráticos.

—Ojalá las instituciones hubieran funcionado antes. Yo escribí un artículo desde la cárcel donde decía que Pérez estaba autista. Él no quería salir. Es como cuando en un avión va un peso, un fardo, que lo está tumbando. Decidieron echarlo, lanzarlo, pero con paracaídas. Estuvo preso en su casa, salió del país con quién sabe cuántos millones, y vive hoy el exilio dorado. Si las instituciones hubieran funcionado ese hombre hoy estaría preso, como muchos otros que andan hoy riéndose de nosotros.

—Pablo Medina dice que Ignacio Quintana, a quien usted nombró embajador en El Vaticano, es testaferro de Carlos Andrés Pérez y de Pedro Tinoco, y que logró el cargo porque lo puso a usted en contacto con los banqueros prófugos para que financiaran su campaña.

—Quien oiga la cinta [donde Pablo Medina hace las denuncias] sabe que es muy difícil falsificar esa voz en un discurso largo. Hay razones para pensar que es la voz de Pablo Medina la que sale en esa cinta. Pero aun siendo Pablo quien habla en la cinta, digo que eso no es cierto. Se trata de una persona a quien he estimado mucho durante años, que estuvo comprometido en el movimiento del 4F. Cuando conocí a Pablo andaba con un peinado afro, éramos los dos muy jóvenes. Yo en esa época era teniente. Conocí a Alfredo Maneiro por Federico Ruiz, pues se estaba fundando la Causa R y yo andaba políticamente muy inquieto. Yo hablaba con mis amigos civiles de mis ideas políticas, y me dijeron que me podían presentar a Maneiro. La reunión fue en Maracay, y mi hija Rosa Virginia —que hoy tiene 21 años— tenía un año, no caminaba todavía. Yo tenía cargada a mi niña, estaba en un pequeño apartamento que alquilé en Maracay, y llegaron Federico Ruiz, Alfredo Maneiro y Pablo Medina. Maneiro fue el fundador de la Causa R, un hombre metódico, con una filosofía que se fue perdiendo en el camino, porque lamentablemente él murió. La Causa R perdió eso; la R al revés, el deseo de alejarse de la izquierda tradicional, de rescatar los valores propios de Venezuela, Pro Catia, Los Matanceros, lamentablemente eso se quedó en el camino.

Pablo ha venido cometiendo errores políticos graves en los últimos años. Y creo que este es otro, porque todo lo que dice allí está lleno de mentiras...

—¿Todo lo que dice es mentira?

—Todo lo que dice sobre mí es absolutamente falso. Yo no tuve contacto con banqueros prófugos ni Ignacio Quintana era contacto mío con nadie. Tampoco es mi candidato al Vaticano, simplemente fue propuesto en Cancillería, se analizó su curriculum, me fue recomendado y yo dije «me parece bien». Según me informan Quintana tiene buenas relaciones con El Vaticano. Es mentira lo que dice Pablo allí. Pablo dijo eso en una reunión del PPT [Patria Para Todos] y huele a chantaje, andaba buscando una excusa: es como dice el Conde del Guácharo, el humorista, que cuando llegaba de madrugada a su casa, antes de que esposa le reclamara, él decía «¡Vengo bravo! ¿Dónde está la comida, chica?» Un líder verdadero no se puede dar el lujo de cometer esos errores. Pablo tuvo que recurrir a ese discurso para generar dudas y así lograr un apoyo que el PPT no le quería dar.

—¿El PPT estaba con usted?

—La mayoría está con nosotros...

—¿Incluyendo Aristóbulo?

—Pregúntenle a él. Pero la base del PPT nos apoya. Pero no me preocupa que estén conmigo: este es un proceso colectivo, no es sólo Chávez. Ojalá ellos se mantengan en el proceso aunque no sea conmigo, ojalá no pierdan el rumbo.

—Los va a necesitar seguramente en la Asamblea Nacional, Presidente.

—No veo el proceso político de esa manera, como un frío cálculo de cuántos diputados vamos a sacar. Pero puedo decirles que en el momento en que ellos (el PPT) estaba tomando esa decisión bajo presión, nosotros estábamos recorriendo los pueblos andinos, y en la noche entramos a San Cristóbal con el candidato a la gobernación del Táchira, Ronald Blanco La Cruz, que es apoyado por el PPT, el MVR y todos los grupos. Y allí estaba la gente del PPT con nosotros. La masa del PPT, más allá de su cúpula, está con este proceso.

El largo proceso para la recuperación económica

—¿En qué consiste exactamente el proceso? Usted se ha enfrentado al «neoliberalismo salvaje». La principal empresa privada de servicios, La Electricidad de Caracas, está vendiéndose por menos de 1.000 millones de dólares. Pero si uno suma los activos de Polar, de las empresas de refrescos o cigarrillos y los compara con los de PDVSA, las del aluminio y todas las otras empresas públicas, las empresas privadas son una bagatela. En Venezuela no ha habido capitalismo salvaje, sino estatismo mediocre e ineficiente. ¿Qué busca usted? ¿Privatizar la economía o continuar ese estatismo?

—El neoliberalismo tiene muchas manifestaciones. Tiene otros rasgos que tienen más impacto en Venezuela, como la privatización de la salud, de la educación, avanzar de manera irracional en un proceso de privatización que esfumó la línea aérea bandera (Viasa) que tenía Venezuela. Privatizaron centrales azucareros que hoy están quebrados, generaron un desempleo gaplopante que hoy estamos tratando de controlar. El neoliberalismo quebró la economía y la puso a depender de variables exógenas. El neoliberalismo es el camino al infierno.

—¿En Venezuela ha habido neoliberalismo?

—Por supuesto...

—Pero aquí la salud era pública, Presidente: el Seguro Social era del Estado y eso fue una catástrofe. En educación el Estado ha gastado sumas ingentes y ha fracasado, y en cambio la educación privada es un éxtio...

—Aquí hubo una primera fase en los primeros 20 años (de democracia o puntofijismo). No había un liberalismo marcado, sino un capitalismo de Estado. Allí se fue generando la quiebra de la agricultura, se fueron gestando las explosiones posteriores. La fase inicial de la democracia de Punto Fijo fue fácil: era un Estado poderoso quien regía de manera más o menos exitosa el modelo social y económico y no había crisis. Pero en los últimos años, luego de 1989, cuando llegó Pérez de nuevo al poder y empezaron a aplicar las políticas de shock del FMI, se generó una explosión popular y se disparó la inflación. Se empezaron a aplicar los métodos dogmáticos del neoliberalismo.

—Hay quien dice que usted está haciendo lo mismo, como la restricción del circulante para bajar la inflación.

—La inflación bajó a 1% en mayo: el año pasado en mayo fue de 2%, y ahora la calculamos que anualizada será de 16%, la más baja desde 1987. La inflación baja —¡qué casualidad!— al mismo tiempo que la economía ha comenzado a crecer por primera vez desde 1998: este primer trimestre ha crecido 0,3%. Son cifras del Banco Central. Ese es un comportamiento que nos debe llenar de optimismo. Comenzó una desaceleración de la caída, y ahora estamos comenzando a crecer. Si el país sigue esta tendencia de crecimiento y sigue la caída de la inflación, significa que estamos entrando con éxito a un gran reto: crecimiento sin inflación. Eso es lo que busca todo país del mundo. Pero hay otros ingredientes que no son neoliberales, y que están recogidos en la Constitución.

Hay indicadores muy positivos en infraestructura, que son vitales para la economía: en viviendas y servicios. Hay una empresa china que quiere venir a apostar fuerte por Venezuela y el Plan Ferroviario Nacional: para construir —en alianza estratégica con empresarios venezolanos— una acería y fábrica de vagones y rieles para exportar por toda América.

—¿Cuál es la diferencia con el neoliberalismo?

—El nivel de inversiones productivas. La inversión en agricultura se incrementó en 30% este año, y en 50% en infraestructura: viviendas, carreteras, puentes. Ese es dinero del Estado, pero eso debe generar —como me dijo la gente de Fedecámaras— una reacción en cadena de parte de la inversión privada nacional e internacional. El Estado tiene un papel impulsor, en materia de inversiones productivas. El neoliberalismo plantea casi lo mismo que el comunismo: la desaparición del Estado. Los extremos se tocan. Pero no: el Estado debe invertir, aunque no sólo en burocracia. Aquí se vino cayendo la inversión pública casi a cero en los últimos años. Nosotros redujimos la cantidad de ministerios. Eran casi 30 ministerios, y ahora tenemos apenas 14 y la Vicepresidencia de la República. Eliminamos Corpoindustria, vamos a eliminar el IAN, vamos a reducir el Estado a un tamaño correcto para que sea eficiente. Lo de las privatizaciones es otro tema que necesita una atención especial. Exoneramos del ISLR a los sectores agrícolas, es un incentivo que debe revertirse a la inyección de tecnología para recuperar la producción primaria. Venezuela tiene que ser productor de alimentos, tener un alto nivel de autoabastecimiento, de por lo menos el 50%. Se acaba de aprobar la Ley de Telecomunicaciones, que debe generar una inversión este año de 1.000 millones de dólares.

—La economía se ha abierto en telecomunicaciones: ¿por qué no se abre en electricidad, en petróleo y otras áreas?

—El año pasado elaboramos la ley para el sector eléctrico, que nunca hubo. ¿Por qué creen ustedes que quieren comprar ahora la Electricidad de Caracas? Por la Ley. Allí está establecido claramente hasta dónde llega el Estado y hasta dónde la empresa privada. Desapareció el Impuesto al Débito Bancario, aprobamos la Ley Orgánica de Administración Financiera. No había entre nosotros una Ley de Hacienda desde la época de Juan Vicente Gómez, y nos sirve para trabajar con presupuestos plurianuales, para darle mayor conexión al presupuesto con el plan operativo anual. La reforma de la Ley de Aduanas. Las normas operativas de la Ley de Política Habitacional. Eliminamos los TEMs, algo que le va a ahorrar al país 600.000 millones. Comenzamos a pagar el draw-back, el incentivo a los exportadores venezolanos. Y este proceso no puede detenerse.

La ecología

—¿Por qué entregaron la sierra de Imataca para la explotación minera?

—Ese proceso está en revisión, y he dado órdenes a los ministros respectivos de que mientras eso no se revise no se pueden continuar dando concesiones. He ordenado frenar la explotación salvaje de madera en Ticoporo, estado Barinas. Se viola la ley, porque la empresa que explota la madera está obligada a reforestar, a aplicar políticas ambientales: y como no cumplen el Estado tiene el derecho de rescindir esos contratos y concesiones. El Tribunal Supremo debe tomar algunas decisiones.

En cuanto el tendido eléctrico del sur, paramos las obras, fuimos a hablar con las comunidades indígenas, hemos tomado en cuenta las variables ecológicas, cambiamos el trazado, y los trabajos están por comenzar. Desde el punto de vista ecológico, el Estado y la sociedad estamos obligados a respetar el ambiente para lograr un desarrollo humano y sustentable. Finalmente, quiero decirles que estamos discutiendo con los cancilleres del Pacto Amazónico cómo preservar esa zona que es una reserva y un pulmón del mundo, un recurso vital para la humanidad entera.


Hugo Chávez en La BitBlioteca



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