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Sección: Bitblioteca
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La propuesta de Hugo Chávez ...para transformar a Venezuela Hugo Chávez Frías y equipo asesor Otros documentos vinculados con Hugo Chávez Índice
II. Equilibrio social: Hacia una sociedad justa
III. Equilibrio económico: humanista, autogestionario, y competitivo
IV. Equilibrio territorial: desconcentración para el desarrollo sustentable
V. Equilibrio mundial: soberanía y mundialización
Presentación«Estamos en plena transición. Fuerzas desatadas la impulsan, las más de las veces sin control. Esa transición se inició a finales de los años 70, cuando la situación A (capitalismo de estado Pacto de Punto Fijo) comenzó a dar signos de agotamiento. El reto hoy está en impulsar esta transición hacia una situación B deseada, preconcebida. Para impulsarla puede haber varios caminos. Se trata, entonces de vislumbrar esos posibles caminos. Y de orientar la transición por aquél o aquéllos que ofrezcan mayor viabilidad». H.Ch.F. Octubre 1996 La transición posible. 11 abril 98Así como en el orden mundial comenzó, hace ya varios lustros, una verdadera mutación histórica, también en Venezuela estamos ahora mismo viviendo y de qué manera un auténtico proceso de transición. Éste se ha acelerado de manera notable, intensamente, desde los mismos inicios de esta última década del siglo XX. Esto significa que el paso de la situación actual a otra es inevitable. Pudiéramos decir que el desarrollo de los acontecimientos ha sobrepasado un horizonte de «no retorno». El problema entonces hace tiempo dejó de ser el cómo o el cuándo, impulsar el proceso y pasó a ubicarse en la necesidad de definir con la mayor claridad posible hasta dónde puede ser controlable y hacia dónde puede ser conscientemente conducido por los hombres y las mujeres que formamos parte de las fuerzas transformadoras. Escribía: «Estamos en plena transición. Fuerzas desatadas la impulsan, las más de las veces sin control. Esa transición se inició a finales de los años 70, cuando la situación A (capitalismo de estado Pacto de Punto Fijo) comenzó a dar signos de agotamiento. El reto hoy está en impulsar esta transición hacia una situación B deseada, preconcebida. Para impulsarla puede haber varios caminos. Se trata, entonces de vislumbrar esos posibles caminos. Y de orientar la transición por aquél o aquéllos que ofrezcan mayor viabilidad». La primera parte del problema (hasta dónde) tiene que ver con un enfoque de profundidad, en el cual trataremos de visualizar varios niveles posibles (¿o imposibles?). Y la segunda parte (hacia dónde) se refiere a la dirección estratégica del proceso, sobre cuya proyección ya comienzan a hacerse más claros un conjunto de ejes y una serie de etapas que vienen siendo impulsados y se irán consolidando a medida que se vaya haciendo realidad el Poder Constituyente AntecedentesEste proceso comenzó hace ya bastante tiempo en Venezuela. En verdad son dos procesos que marchan en paralelo y forman parte de la misma historia. Por una parte, desde sus propios inicios en 1958, el intento por construir un país democrático nació con el rumbo torcido y con la semilla de su propia degeneración en las entrañas. Apenas dos décadas después, ya había entrado en la primera de sus grandes crisis, haciéndose evidente además su incapacidad para corregir y autorregular sus propias perturbaciones. El conjunto de cada crisis acumulándose sobre las precedentes, fue produciendo la catástrofe venezolana. Pero al mismo tiempo, el otro proceso que venía latiendo en las entrañas, fue acelerando su crecimiento en la década de los años 80, para surgir con fuerza propia al inicio de los 90. Este proceso lleva una profunda carga regeneradora y ahora, al final de la década y tocando las puertas de un nuevo siglo, ha construido su propio cauce, ha definido su propio rumbo y ha penetrado en el alma misma del colectivo nacional. Hoy es ya un Proyecto de Transición, indetenible, democrático, revolucionario. La transiciónDe la crisis-catástrofe actual ha nacido la necesidad de la transición. Y de su propio seno vino conformándose el actor político nuevo capaz de impulsar el proceso. Del Movimiento Bolivariano Revolucionario-200 surgió en 1997 el Movimiento V República y en tomo a éste, primero se ha conformado el Polo Patriótico, una alianza de fuerzas transformadoras que avanza con vigor creciente en el mapa político venezolano. Esto constituye una condición necesaria para garantizar la transición. Y ha permitido a su vez el surgimiento de una segunda condición, igualmente necesaria, la cual no es otra que la capacidad para visualizar y por tanto planificar el proceso, en base a un conjunto de áreas o polos de transición y de una serie de fases, con lo cual, además de proceso, pasa a ser proyecto. El proyecto de transición: cinco polos para una nueva República. Este primer documento regoge la visión de conjunto del proyecto y plantea los cinco polos de la transición venezolana de este agitado fin de siglo. Al mismo tiempo, presenta la idea dinamizadora de las fases a través de las cuales puede impulsarse la transición. Cada uno de los cinco polos persigue el logro del equilibrio en su respectiva área, de forma tal que todo el conjunto plantea la búsqueda de la estabilidad sistémica y el paso a una situación de equilibrio dinámico. Todo esto lleva implícita la profunda convicción democrática y ratifica nuestra firme intención de construir una nueva República que encarne un verdadero Proyecto Nacional, sobre la base del más amplio consenso posible y el respeto a las más diversas posiciones o visiones de los sectores nacionales. Así tenemos que el documento presenta en primer lugar el Polo macropolítico, cuya línea central es el proceso constituyente y su objetivo de transformar el marco político-jurídico actual, ya agotado, para dar paso a una auténtica democracia participativa. Al mismo tiempo, esta búsqueda del equilibrio político a través de la Asamblea Constituyente, indica la primera fase del Proyecto de Transición. Luego aparecen en orden sucesivo el Polo de desconcentración territorial, el desarrolló humano para lograr el equilibrio social, la transformación productiva para el equilibrio económico, haciendo énfasis en la disciplina macroeconómica y finalmente, la visión internacional y geopolítica del Proyecto, orientada dentro de la mundialización reinante, con una concepción clara hacia las relaciones de paz y mutuo respeto con todas las naciones del mundo. Este conjunto de áreas, al dinamizarse, configuran las fases subsecuentes del Proyecto de Transición. Los límites de tales fases irán definiéndose con mayor claridad a lo largo de las innumerables y creativas discusiones a las que dará origen la presentación de este documento. Porque de eso precisamente se trata. Generar ahora un periodo de discusiones para arribar en los próximos meses a un documento de mucha mayor profundidad y solidez, en torno al cual se haga realidad un verdadero Proyecto Nacional. I. Equilibrio político:Constituyente para la democracia participativaVenezuela posee una gran variedad cultural, un extraordinario conjunto de valores fundamentales y una predominante población joven cuya inteligencia y creatividad son piezas básicas en la construcción de un mejor futuro; sus cuadros técnicos, profesionales y científicos conjuntamente con los más diversos sectores de la sociedad, configuran un inestimable potencial para la conducción de nuevos procesos económicos, sociales y culturales. Estas potencialidades se encuentran obstaculizadas por la trama de intereses imperantes y por el agotamiento del modelo político. Todo ello ha conducido al colapso del Estado, al empobrecimiento de la población y al descrédito político. Para sacar a Venezuela de la situación crítica en que se encuentra, es preciso transformar el marco institucional dentro del cual los diferentes actores políticos, económicos y sociales se desenvuelven y toman sus decisiones; marco institucional que se ha caracterizado por el dominio de las cúpulas de los partidos políticos tradicionales que, a su vez, controlan los diferentes poderes del Estado en casi todos los ámbitos territoriales, tanto nacional, como regional y local. Esto ha impedido una sana y dinámica relación entre los diversos actores de la vida nacional. Todas las decisiones de carácter e interés nacional son sometidas al tutelaje de las direcciones partidistas, sin que sobre éstos exista ningún control efectivo por parte de la sociedad venezolana. El alto grado de concentración del poder, combinado con un Estado que ha manejado y maneja grandes recursos provenientes del negocio petrolero, trajo consigo la generación de corruptelas, compadrazgos y clientelismo, erosionándose el desarrollo democrático de la vida nacional. Cuando una situación llega a tal grado de descomposición, nace entonces del propio seno del pueblo una fuerza legítima indetenible, capaz de impulsar la transformación de ese marco institucional. Esa fuerza es el Poder Constituyente. Poder éste que se ha activado en Venezuela, generando un proceso transformador verdaderamente democrático y revolucionario: el Proceso Constituyente, el cual se desarrolla en varias fases, siendo algunas de ellas la convocatoria y la realización de la Asamblea Nacional Constituyente, instancia político-jurídica que originará un nuevo marco institucional para la refundación de la República, la reestructuración del Estado y el establecimiento de un nuevo consenso político y social. Asamblea Nacional Constituyente que relegitimará los poderes del Estado, estableciendo con claridad las funciones y limites de cada uno, así como la garantía de su independencia equilibrada y del respeto a los derechos humanos individuales, económicos, sociales y las libertades públicas. Este proceso permitirá sentar las bases y lineamientos de un Estado eficiente, rector de las políticas, promotor y estimulador del desarrollo, que garantice la paz interna, la justicia social y la seguridad jurídica mediante un Poder Judicial autónomo e imparcial y un Congreso genuinamente representativo. Ese Estado también debe garantizar la conservación del medio ambiente y la buena gestión de los asuntos públicos, así como desarrollar mecanismos de interacción, reglamentación y mediación. Un Estado que devuelva a la sociedad formas de participación hoy confiscadas por un esquema centralizador y que disponga de una Administración Pública ágil, flexible, de cara al ciudadano, orientada hacia el logro de objetivos y no al control de procedimientos. Un Estado que defina soluciones y dé respuestas adecuadas a las condiciones del sistema económico internacional, caracterizado por un fenómeno de transnacionalización y de competencia sobre la base del dominio tecnológico que por una parte, concentra riquezas y por la otra, produce una gran exclusión social. Un Estado que nos permita insertamos en dicho sistema económico afirmando nuestra identidad nacional y garantizando niveles adecuados de calidad de vida a la población. Sólo sobre el nuevo marco institucional, jurídico, político y económico, podremos adelantar los planes de reordenamiento del país. El viejo orden impuesto por el poder constituido, está agotado y atrapado dentro de una trama de intereses que cercenan la voluntad política y hacen inviable cualquier esfuerzo de cambio que pueda intentarse. Se hace por tanto impostergable e imprescindible su sustitución por un nuevo ordenamiento democrático. Venezuela necesita una revolución democrática para revertir las deformaciones que se han producido en su Sistema político, condición previa para lograr el establecimiento de los principios de justicia y libertad a que toda sociedad aspira. Esta revolución pacífica pasa por un Proceso Constituyente el cual consta de varias fases: 1) Activación del proceso; 2) Fase contractual; 3) Fase Convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente; 4) Fase Asamblearia; 5) Fase Ejecutiva (aplicación de la nueva Constitución Nacional). El Proceso Constituyente es una revolución democrática porque desencadena la transformación profunda de la sociedad venezolana, basándose en la voluntad popular, al ejercer ésta su soberanía. Actualmente nos encontramos en la Fase de Activación del Proceso Constituyente dentro de una convocatoria a elecciones nacionales, en medio de una grave crisis de deslegitimación del poder constituido. Esta primera fase a avanza con gran ímpetu hacia la fase contractual, la cual tendrá un momento definitivo el día de las elecciones presidenciales. Allí será sellado el contrato social constituyente. Luego se convocará la Asamblea Nacional Constituyente (tercera fase) mediante una consulta popular en forma de referéndum amplio y democrático, capaz de generar una legitimidad originaria, con fundamento en la soberanía popular. Se consultará al pueblo sobre su voluntad de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, sobre el número de sus integrantes, sobre la forma de elección de los constituyentes y acerca de la duración de la Asamblea. Dicho referéndum se hará de conformidad al Artículo 4 de la Constitución Nacional, el cual reivindica la soberanía y su residencia en el pueblo, así como su conformidad con el Artículo 181 de la Ley del Sufragio y Participación Política. Nuestra propuesta concibe la Asamblea Nacional Constituyente como unicameral y sus representantes lo serán del pueblo en su conjunto, expresión de la pluralidad política, social y regional de la nación venezolana, quienes integrados democráticamente la dotarán de una nueva constitución para fortalecer y desarrollar las instituciones de la República con fundamento en las libertades públicas, las garantías ciudadanas, los derechos humanos y las transformaciones de las estructuras constitucionales que procuren la consolidación de una democracia participativa. El sistema electoral para elegir a los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente debe ser nominal, combinado con fórmulas que permitan la representación de las minorías. Sólo se elegirán representantes principales y el número de constituyentes resultará de dividir los habitantes de cada entidad federal por la base de población. Aquellos estados o dependencias federales que no tengan un número suficiente de habitantes, elegirán en todo caso dos (2) constituyentes. El sistema electoral constituyente debe garantizar la representación de todos los sectores de la vida nacional, en el entendido de que no se representa a un grupo, parcialidad, sector o corporación, sino al pueblo en su totalidad. La postulación de candidatos debe ampliarse a otros sectores de la vida nacional más allá de los partidos políticos. Los constituyentes serán representantes del pueblo en su totalidad y estarán sujetos única y exclusivamente a su conciencia, por lo que no pueden estar sujetos a disciplina de partidos políticos o recibir instrucciones de éstos o de otras agrupaciones, sectores o personalidades. No podrán ser elegidos constituyentes: el Presidente de la República, los Ministros, las autoridades constituidas, los integrantes del Consejo Nacional Electoral ni los presidentes de los institutos autónomos y empresas del Estado. Tampoco podrán ser elegidos los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia o Jueces de los Tribunales Superiores, ni los gobernadores y secretarios de gobierno, alcaldes o concejales, senadores o diputados, ni los funcionarios a que se contrae el Artículo 140 de la constitución vigente. Tampoco podrán ser elegidos constituyentes los presidentes de los organismos empresariales o sindicales. Lo anterior no será aplicable a aquellas autoridades mencionadas que hubiesen renunciado de manera definitiva a sus cargos por lo menos quince días después de la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente. Los constituyentes gozarán de inmunidad desde la fecha de su proclamación hasta sesenta días después de concluido su mandato o de la renuncia al mismo. El cargo de constituyente es incompatible con el ejercicio de cualquier otro destino público o privado. El Poder Constituyente definirá la Agenda Constituyente. Las propuestas para su conformación podrán provenir de los distintos sectores organizados, la sociedad civil y los propios miembros de la Asamblea. La nueva Constitución de la República una vez aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente, será sometida a la consulta popular mediante referéndum. Este referéndum de consulta directa al pueblo sólo será válido si concurriere al menos la mitad más uno de los electores inscritos. La Constitución quedará sancionada sólo cuando resulte aprobada por la mayoría de los votantes. Mientras no entre en vigencia la nueva Constitución de la República, regirá la existente. El Proceso Constituyente no interrumpe necesariamente el funcionamiento de los Poderes Nacionales. Pero la Asamblea Nacional Constituyente, si así lo decidiera, puede disolver el Congreso, reordenar el Poder Judicial e incluso, modificar la estructura y lapsos constitucionales del Ejecutivo; es decir, la Asamblea Nacional Constituyente es de soberanía plena y en el proceso de refundación de la República, debe reestructurar al poder constituido. Las limitaciones de la Asamblea Nacional Constituyente son las derivadas de los principios generales del derecho, los valores democráticos y garantías ciudadanas, los principios que identifican nuestro devenir histórico, la dignidad como derecho inalienable de la persona humana, los derechos humanos y demás principios que sustentan el concierto de naciones. Venezuela mantendrá los acuerdos y tratados que en el escenario internacional ha suscrito. Después de la Fase Asamblearia, todos los poderes públicos, incluyendo la Presidencia de la República, deberán relegitimarse, adecuándose al nuevo marco constitucional. Será entonces cuando el Proceso Constituyente entre en su quinta fase (ejecutiva) para sentar las bases de una nueva República que enfrente con firmeza el reto del futuro e inicie la reconstrucción de un país democrático, soberano, pacifico y próspero. Pasar de la Democracia Gobernada a la Democracia Gobernante comprende un nuevo contrato social que promueva la participación de la Sociedad Civil a través de formas de democracia directa, como la iniciativa popular y el sistema del referéndum, de manera que se logre un equilibrio dinámico y estable entre el Nuevo Poder Constituido y, la vigencia permanente del Poder Constituyente. La Constitución es la forma de organización pacífica del poder y un conjunto de valores conforme a los cuales se desenvuelve la vida de un pueblo. Sobre esa base proponemos establecer un régimen basado en principios de justicia, que coloque al ser humano como el centro de su atención, que garantice niveles adecuados de calidad de vida para todos los venezolanos y grados aceptables de autonomía del Estado frente a su ambiente exterior. Justicia y equidad tanto en las relaciones entre los miembros de la sociedad nacional como en la escena internacional. Principios de justicia que hagan efectivos los derechos y garantías establecidos por los tratados, acuerdos, convenciones y pactos internacionales sobre Derechos Humanos, así como también los relativos a los deberes y derechos económicos de los Estados, donde se les reconoce su soberanía política, económica y social. ¿Para qué la constituyente?Para refundar la República, relegitimar el poder y rehacer la democracia mediante una nueva Constitución. Proponemos:
La redefinición de las funciones del Estado, como un ente rector y promotor de las políticas, exige a la Administración Pública acentuar su papel mediador a través de la elaboración de políticas y reglamentaciones que hagan posible que esas funciones se lleven a cabo en forma eficiente y sin menoscabo de la calidad de vida de la ciudadanía. Ello implica que la Administración Pública desarrolle su capacidad de análisis, planificación y evaluación, con mecanismos continuos de retroalimentación que le permitan ejercer su función conductora de los procesos sociales: la garantía de la paz interna, la justicia social, la preservación del medio ambiente, la buena gestión de la cosa pública y el desarrollo de mecanismos de corrección cuando fracasan los mercados o se deteriora el clima empresarial. El ejercicio de las funciones públicas en democracias de partidos competitivos está dominado por la tensión entre la necesidad de dar respuestas a las demandas de la población, tomando en cuenta prioritariamente la capacidad de presión de los muy variados sectores y la de satisfacer esas demandas de conformidad con una programación coherente y racional sobre la base de requerimientos técnicos. La Administración Pública, como aparato organizativo a través del cual el Estado lleva a cabo sus políticas, debe estar orientada a través de toda su estructura de funcionamiento, a manejar armónicamente esa tensión, mitigando sus efectos perversos. Del lado de la demanda, será necesario abrir hacia la ciudadanía, canales de comunicación, información, control y participación. Del lado del aparato administrativo, se estimulará una administración que trabaje en función de resultados, con una visión gerencial de los asuntos públicos que le permita ordenar lógica y coherentemente el orden de prioridades para la satisfacción de las demandas. Éste es el sentido del proceso de democratización, desde la perspectiva de la Administración Pública. Para lograr que el aparato administrativo del Estado funcione adecuadamente, proponemos:
II. Equilibrio social: Hacia una sociedad justaEn ausencia de un orden político es poco menos que inviable el reordenamiento de lo social-económico. La sociedad reclama un nuevo modelo de expresión societal, cuya identificación, diseño y construcción precisa abrir espacios colectivos para su discusión y reflexión, o de lo contrario, se agudizará una crisis que de otra forma no concluye. Lo social es el escenario por excelencia donde el Estado irresponsable olvida que el gobernar es rendir cuentas, que quien maneja dineros y recursos públicos debe rendir cuentas públicas. Las cuentas en educación, salud y vivienda traducen una deuda social que precisa ser honrada por el nuevo Estado. La pobrezaEn Venezuela aproximadamente el 80% de la población está en situación de pobreza y el 46% en situación de pobreza estructural y pobreza extrema o indigencia. Esta situación está comprometiendo cada vez más las posibilidades de desarrollo humano del país. La pobreza abarca múltiples dimensiones: éticas, sociales, económicas, culturales, políticas y de derechos humanos. Por esta razón, el enfrentamiento a la pobreza es prioritario y fundamental para el Estado democrático.
Se plantea una política social hacia la inclusión real y efectiva de la población; hacia la participación de las comunidades en la toma de decisiones sobre los procesos que las afectan, considerando por ello, el fomento y la promoción de la organización y movilización de las comunidades, hacia una política social con un carácter de integración social como herramienta que tienda a disminuir las brechas sociales. El carácter integrador de la política social debe apuntar y contener propuestas en el corto plazo que permitan atacar y disminuir los niveles de pobreza. Ello significa el diseño de una política de apoyo directo que permita que el venezolano recupere sus condiciones y el acceso a los bienes primarios y básicos como la educación, salud y trabajo, áreas que posibilitan en última instancia la recuperación del individuo como ciudadano y ser social. La política social no debe ser destinada y localizada hacia un grupo de la población pues excluye otros sectores que requieren igualmente de apoyo, en vistas de un crecimiento armónico y equitativo. Una política social íntegra e integradora debe permitir la ampliación de las capacidades productivas y de producción de la sociedad venezolana. Ella significa el impulso de estrategias productivas solidarias que trasciendan el hecho netamente económico y permitan romper con las desigualdades. Para esto es necesario el desarrollo y crecimiento del trabajo calificado y eficiente que permita la organización de unidades productivas para competir en los mercados laborales en condiciones ventajosas (micro empresas, cooperativas, PyMI). Lo anterior pasa por: 1) reajustar las asignaciones presupuestarias o el peso del PIB hacia programas que generan estos cambios, 2) el desarrollo paralelo de los programas focalizados, para atender de manera directa la pobreza, y los no focalizados, dirigidos al grueso de la población; para apoyar el mantenimiento y consolidación de otros grupos que igualmente se ven afectados. Lo anterior conduce a redefinir un nuevo marco de seguridad social que priorice aspectos consustanciales con la vida como la salud, la educación y la seguridad. Por otra parte, la pobreza tiene una dimensión sociocultural que la trasciende, por ello creemos que la asistencia financiera debe ir acompañada de propuestas de asistencia técnica y de ampliación de los espacios de participación sociocultural que disminuyan la reproducción material de la pobreza y potencien la creatividad de la población, mejorando sus capacidades de comercialización y negociación. El desarrollo de la participación generará identidad, sentido de pertenencia y protagonismo en los grupos que los ubicará en mejores condiciones de negociación, decisión y acción. La política social descansará también en la recuperación de los espacios públicos como centros de socialización e intercambio, que permitan no sólo niveles de integración, sino también la disminución de los niveles de inseguridad social. La niñez y la juventudLa exclusión escolar y el desempleo juvenil constituyen uno de los mayores retos de los próximos años. Consideramos que su atención debe incluirse dentro de la política social general y desarrollar elementos específicos que le permitan:
Programas de participación y movilización juvenil que desarrolle planes de acción cultural, teatral, musical y social a fin de insertarse, promover el liderazgo y movilizarse en acciones organizadas en cada área. La promoción de las empresas juveniles en áreas como el turismo y recreación que brinden oportunidades de desempeño a los jóvenes no afectados drásticamente por la pobreza. Un alto porcentaje de niños sobrevive en condiciones de miseria y pobreza. Constituyen el mayor fracaso en la política social y su crecimiento atenta contra la seguridad nacional. Es necesario diseñar una normativa que penalice el abandono de la niñez y permita el diseño de acciones y programas de educación formal y formación para el trabajo. El abandono infantil es expresión de un problema fundamentalmente estructural y su centro de acción debe ser la problemática familiar, de la comunidad y de la región en la que se ubica, para hacer a la comunidad y a los integrantes de los hogares seres conscientes, formados, educados y productivos. Ello se traduce en la disminución de otros problemas que conducen al abandono como lo son el embarazo precoz, el desempleo, la drogadicción, la deserción, el trabajo infantil y la prostitución infantil.
La mujerNuestra propuesta, siendo humanista, lleva implícitos los contenidos referidos a la problemática de la mujer. En las líneas de acción gubernamental, en respeto a la dignidad humana y al logro de la igualdad y la equidad entre hombres y mujeres, como fundamento primordial de una auténtica democracia se contemplarán las diferencias genéricas y las especificidades propias de cada ciclo evolutivo. La población indígenaEn el caso de la población indígena debemos proteger las especificidades sociales, culturales y económicas de los sectores no integrados al circuito económico hegemónico. Como las distintas formas de vida y producción son susceptibles a modos de organización distintos, se hace necesario crear un marco jurídico apropiado que regule, proteja y supervise la integración de las distintas etnias al conjunto de la sociedad venezolana. CulturaNingún sistema político puede ser garante de la igualdad social si no contempla una visión integral que permita la coexistencia e interrelación del hombre y la cultura. La concepción de la cultura como proceso constituyente y creador de la historia humana es la que postulamos en función de la definición de nuestro perfil de nación. Dentro de estos marcos conceptuales, reconocemos el carácter político de la cultura y la naturaleza cultural de la política en una simbiosis histórica, lo cual explica la enorme importancia que las luchas culturales y morales tienen para todo proceso político. La vida y suerte de esa gran entidad sociocultural conocida como «pueblo», dependen del contrato social con el poder político constituido, contrato que en el caso de Venezuela ha sido desvirtuado, deformado y corrompido por el clientelismo partidista. De la coherencia y fortaleza cultural emergerán la autoestima, la identidad nacional, la formación integral del ciudadano, la lealtad a la patria y la valoración del trabajo y la familia. La actual situación política, económica, social y moral de nuestro país revela la urgencia de un nuevo contrato social que reivindique la cultura, pues ella es el factor fundamental para el desarrollo integral de la sociedad. En la cultura están las defensas estratégicas más sólidas para enfrentar los conflictos y contradicciones generados por los procesos de globalización y los intereses y procesos locales, regionales y nacionales. Igualmente en la cultura están las soluciones más profundas y estables para superar nuestros retardos, estancamientos, desvíos y carencias históricas. La cultura es el componente del desarrollo que le da sentido, vigor y coherencia a los cambios sociales, económicos y políticos que proponemos para liberar nuestra fuerza productiva y nuestros inmensos recursos sociales. Así, cultura, desarrollo social, activación económica y educativa son los ejes fundamentales en torno a los cuales se orienta nuestra acción de gobierno para garantizar crecimiento productivo, seguridad social, estabilidad política y renovación democrática. El desarrollo tecnológico, el crecimiento económico, el bienestar social, surgen de manera esencial y orgánica del desarrollo humano y el crecimiento personal. Para nosotros no se trata sólo de reformas en el sistema económico, el Estado y los partidos, sino de cambiar toda la sociedad. Reestructurarla para poder así enfrentar, con todas nuestras potencialidades creativas liberadas, los desafíos que nos plantea el fenómeno de la globalización. Para esto es necesario una cultura y una educación para el cambio. En Venezuela existe una actividad cultural tan extensa que no hace falta enumerar la producción artesanal, los museos, orquestas, grupos teatrales, editoriales, ateneos, cineclubes, así como las instituciones del arte escénico involucradas en la lírica y la danza; sin embargo, cabe señalar que todo este esfuerzo se desarrolla contra viento y marea, dando fe de la enorme capacidad creativa de este sector. Esta importante actividad se observa dispersa y sin dirección debido a la carencia de políticas que definan su sentido y orientación. Para superar esta deficiencia y bajo el concepto de que la cultura es todo aquello que el hombre hace para perfilar su existencia, es que proponemos:
EducaciónLa Educación es un factor determinante de la capacidad de los pueblos para lograr el crecimiento personal de cada ser humano así como para adecuarse a los requerimientos que impone el nuevo paradigma postindustrial, es decir, la sociedad basada en el conocimiento y la informática. El grado de desarrollo de una sociedad está condicionado cada vez más por el nivel educativo que exhiban sus integrantes, mientras que la miseria y la pobreza se originan fundamentalmente de la ignorancia en general y de la ignorancia tecnológica en particular. El divorcio entre la importancia que en el ámbito retórico se le asigna a la educación y la incidencia real y efectiva de este sector en la toma de decisiones en el país, como consecuencia de nuestro rol económico productivo, incompatible con la existencia de un sistema de creación intelectual educación, cultura y ciencia y tecnología de calidad y con gran alcance social, ha dado como resultado el fracaso del sistema educativo venezolano en la formación de ciudadanos que puedan afrontar los retos de la competitividad, la mundialización y los cambios tecnológicos, y ha generado una severa distorsión en los elementos subjetivos de nuestra nacionalidad consumo de drogas, violencia y la destrucción familiar. La separación entre las necesidades reales de productos intelectuales y científico-técnicos y lo que se investiga, generalmente ha sido impuesta por patrones, exigencias y necesidades de otras latitudes. Además resulta sumamente grave el desplazamiento de las instituciones educativas escuelas, liceos e instituciones de educación superior como instancias centrales en la formación de valores como la honestidad, el trabajo y la solidaridad, sobre todo cuando otros agentes imponen valores negativos o antivalores como el consumismo, la competencia irracional, la violencia y el individualismo. Como evidencia inequívoca del desdén de los distintos gobiernos que han venido sucediéndose, el gasto público para este sector se ha reducido de un 7,44% del PIB que se le asignó en 1983, a un promedio de 3% en lo que va de los años 90. Esta situación se agrava por dos hechos fundamentales: 1) más del 45% de los recursos del Ministerio de Educación se destina a gastos administrativos y a otros programas que no compete sostener al sector educativo y 2) la multiplicidad de gremios y el clientelismo partidista. Realmente la situación educativa es tan grave que, según datos oficiales, el 50% de la población venezolana mayor de 25 años no ha podido recibir siquiera la instrucción mínima universal y obligatoria de seis años, establecida hace 127 años por decreto de Guzmán Blanco. La misión principal de nuestra gestión en el ámbito educativo se dirigirá a impulsar el desarrollo humano y con ello el progreso social, para lo cual es fundamental la recuperación de la credibilidad en la educación como la base para el desarrollo integral del país y como la vía más eficaz para corregir las desigualdades sociales en condiciones de paz, libertad y justa valoración del ambiente y la cultura en la perspectiva latinoamericana y de los cambios que se suscitan en el mundo. La educación será un asunto de máxima prioridad, para hacer que nuestra sociedad sea al mismo tiempo, docente y en permanente aprendizaje, donde los centros de enseñanza se conviertan en ejes en torno a los cuales gire la vida de las comunidades. A este sector se destinarán recursos suficientes para atender planes agresivos de inversión en infraestructura y capacitación profesional, garantizando al docente una atractiva remuneración y reconocimiento social, mediante el establecimiento de una exigente carrera docente, donde la autoevaluación y la evaluación por pares serán elementos centrales.
En la educación formal se establecerán programas conducentes a la formación de técnicos medios para atender las necesidades de los procesos productivos y los servicios. La educación no formal atenderá preferentemente la capacitación de la fuerza de trabajo joven y desocupada en el campo y la ciudad. Se desarrollará un plan para garantizar, aceleradamente, el acceso y la igualdad de oportunidades a los niños y jóvenes excluidos del sistema educativo. Se desarrollarán iniciativas destinadas a la reconducción de la educación superior, tanto pública como privada, para lograr: 1) una mayor integración del nivel en sí mismo y con el resto de los niveles previos; 2) motivar, agilizar y obligar a la superación académica de los profesores; 3) fortalecer el nivel de postgrado como área por excelencia para el desarrollo de la ciencia y la tecnología nacional; 4) consolidar un verdadero vínculo Educación-Estado-Sociedad-Empresas que contribuya a la creación de un sistema cientifico-tecnológico-productivo que permita el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la cultura; 5) dotar de rango constitucional la autonomía universitaria, garantizando su plena vigencia. DeporteLa actividad deportiva es de primer orden en la formación integral del ser humano. Por ello:
Ciencia y tecnologíaEs imprescindible propiciar el incremento del valor agregado de nuestros productos dentro de nuestras fronteras, lo que requiere lograr el crecimiento y fortalecimiento de la Comunidad Científica y Tecnológica, en función de las necesidades nacionales y sociales, estableciendo vínculos entre los sectores de la producción material y de la producción intelectual e insertando en la dirección política nacional, regional y sectorial a una estructura científico, técnica y educativa genuinamente representativa de la comunidad de científicos y tecnólogos. La investigación debe estar orientada en función del conocimiento y en la búsqueda de las soluciones para los problemas, situaciones y conflictos que caracterizan la situación de subdesarrollo de nuestro país. Las universidades y especialmente los postgrados tienen una tarea de vanguardia en la conformación del aparato cientifico-tecnológico-productivo nacional.
SaludLas inversiones del Estado en el sector salud han disminuido sostenidamente desde 1981, tanto en lo relativo a los recursos como en la inversión para el mantenimiento y la construcción de infraestructuras, producto de una política soslayada de privatización. Este sector es uno de los que muestra un mayor clientelismo, presencia de mafias sindicales y corrupción en amplios sectores, lo que ha profundizado su deterioro, haciéndose evidente la reversión de las tendencias en los indicadores en salud, situación que se torna aún más grave a partir de 1989. La salud no es responsabilidad exclusiva de las instituciones del sector salud. Para que la salud y el bienestar sean realidad se requiere de la movilización organizada de los recursos de toda la sociedad. La salud es, a la vez, un medio para lograr el bienestar común y un fin como elemento sustantivo del desarrollo humano. La salud está íntimamente vinculada al desarrollo social y económico. Los servicios de salud, tal como se prestan actualmente no producen un mejoramiento duradero de la salud de la población. Los niveles de salud más elevados en los países desarrollados no se deben exclusivamente a un mayor gasto per cápita en salud o a los grandes hospitales o al costoso arsenal terapéutico o al consumo de productos farmacéuticos. Se explican por los niveles superiores de nutrición, un medio ambiente más propicio y la adopción de comportamientos más saludables que tienen especial importancia en la preservación de la salud. Los servicios de salud deben prestarse bajo los principios de equidad, solidaridad y universalidad a fin de contribuir a la cohesión social y proporcionar una sensación de seguridad al saber la población que cuenta con los servicios en el momento que se requieran.
NutriciónLa población venezolana partir de los años 50 alcanzó niveles satisfactorios de ingesta per cápita de calorías y proteínas. Sin embargo, actualmente se ha retornado a los insuficientes niveles de los años 40, dando como resultado el incremento del número de hospitalizaciones de infantes por desnutrición moderada y grave, además del evidente deterioro en el rendimiento escolar observado en la última década. La seguridad alimentaría es materia de Estado. Para hacer posible nuestro proyecto de país, es necesario sustentarlo sobre una población bien alimentada y nutrida. Para incidir positivamente sobre esta materia se propone:
Seguridad socialLas instituciones de seguridad social presentan problemas de índole diversa, pero el denominador común corresponde al financiamiento y tipo de gestión administrativa. Los desequilibrios e insuficiencias financieras tienen su origen en múltiples causas, las cuales se sintetizan en una relación no proporcional entre los ingresos y los egresos. Los ingresos disminuyen en los programas contributivos como consecuencia de la desocupación, de los bajos salarios sujetos a cotización, del fraude y la mora de los contribuyentes, del envejecimiento de la población y de las políticas de inversiones de los recursos financieros y, en los programas asistenciales no contributivos, por la reducción del gasto público y social aplicado a los mismos, tal como se señaló en el área de la salud. Por su parte, los egresos se incrementan como consecuencia de los elevados costos de la asistencia médica, farmacéutica y protésica, las prestaciones de protección a la vejez y al desempleo, los ajustes salariales a los funcionarios, el incremento de los gastos administrativos, el dispendio de los recursos y su malversación. Los trabajadores en Venezuela han sido objeto de una de las mayores estafas en la historia contemporánea, todas las garantías sociales y económicas fueron conculcadas en función de incrementos salariales inmediatos y mejora sustancial de su sistema de previsión social. El primero, cuando se verificó fue insuficiente; el segundo, no termina de estructurarse a pesar del colapso del esquema anterior, las propuestas de los subsistemas de seguridad social carecen de viabilidad financiera. Es necesario reformular las instituciones de seguridad social, en particular los regímenes jubilatorios y pensionales, los cuales se fueron incrementando en la medida en que grupos laborales organizados lograron ejercer la presión suficiente para crear su marco protectivo en desmedro de los regímenes de mayor alcance y cobertura. La atención y solución a la heterogeneidad y multiplicidad de instituciones operantes de prestaciones de seguridad social, no debe descansar en la mercantilización de la protección social donde el beneficio que recibe el sujeto afiliado, está determinado por su mayor o menor capacidad económica para contribuir al pago de su propia pensión o de los servicios de salud. Es necesario adelantar un conjunto de medidas:
La seguridad social atenderá a los estados de alteración de la salud a causa de enfermedades y accidentes comunes; enfermedades profesionales y accidentes en el trabajo; maternidad; incapacidad temporal, parcial, permanente e invalidez, vejez, muerte; desempleo, cargas familiares; falta de vivienda y la necesidad de descansar y recrearse. La atención se prestará mediante: asistencia médica integral, indemnizaciones, pensiones, subsidios, asignaciones familiares y programas habitacionales, de descanso y de recreación. El régimen de protección social tendrá vocación universal, solidaria, integracionista y unitaria. Se impone una seguridad social pensada y querida por la sociedad y, por lo tanto, concebida y desarrollada con la participación de todos los venezolanos no sólo en su definición, sino también en su ejecución y control, en el entendido que ello establece la relación jurídica entre las partes que intervienen. La esencia de la solidaridad radica en que la persona con suficiencia de recursos económicos aporte una cuantía proporcional a la Seguridad Social de forma que permita brindarle atención al aportante, pero también a quienes por su debilidad económica no lo hacen o lo realizan deficitariamente. Seguridad pública y régimen carcelarioLa seguridad pública es un aspecto que requiere urgentemente de medidas que atiendan eficientemente a una población cada vez más agobiada por la inseguridad personal. Este problema tiene, entre otros, un sustrato de carácter social y económico. Se alimenta de los grandes desequilibrios macrosociales. Por ello, se requiere de un conjunto de políticas a corto, mediano y largo plazo pero que, por encima de todo, sancionen eficientemente la transgresión de la Ley, respetando los derechos humanos de las víctimas y sus victimarios. Teniendo presente que en la medida en que se atiendan los desequilibrios macrosociales se producirá una transformación positiva de la sociedad que limitará el delito, sin embargo, será siempre necesario que el Estado atienda la seguridad del ciudadano como prioridad para facilitar cualquier proceso de cambio. En función de lo anterior:
ViviendaLa vivienda es uno de los elementos fundamentales para la vida del ser humano. Sin vivienda difícilmente habrá familia, por lo que constituye una materia prioritaria para un gobierno humanista que debe considerar los aspectos de índole económica, financiera, tecnológica, educativa, de servicios y social. Actualmente se alcanza un déficit acumulado de al menos 1.300.000 unidades de vivienda, conformado por aquellos sectores de la población con menos recursos económicos. Esto afecta actualmente al grueso de la población, pues la situación inflacionaria de los últimos años ha colocado a los sectores medios de la población, que otrora representaban demanda solvente, en condiciones tales que no tienen acceso a créditos hipotecarios y son expulsados de nuestras ciudades en busca de una oferta «posible» a una distancia «imposible», y al sector más desfavorecido en una situación de consolidación de sus «ranchos» en zonas segregadas dentro de la ciudad y con inciertas posibilidades de lograr una inserción adecuada a la trama urbana. Por ello un gobierno humanista se plantea tres grandes lineamientos:
III. Equilibrio económico: humanista, autogestionario, y competitivoDinámica de la economía venezolanaLa sociedad venezolana se sigue caracterizando por la presencia de un Estado cuya capacidad para administrar los recursos de la explotación petrolera, determina en gran medida lo que ocurre internamente en el país. La dependencia del petróleo permanece como un rasgo estructural que ha determinado la orientación de la economía nacional. La dinámica de la economía venezolana ha estado decisivamente vinculada al excedente generado por escasos productos de exportación, habiéndose pasado de la monoproducción agroexportadora a la monoproducción petroexportadora. Recientemente, con los convenios de asociación, se reforzó el estilo monoproductor petrolero de la economía venezolana orientando inmensos recursos hacia actividades que generan poco empleo, bajo nivel de valor agregado y atienden mercados fluctuantes. Este sector genera un bajo nivel de empleo en el país, cercano al 1% del total, tiene una contribución al Producto Interno Bruto próxima al 25% y aporta más del 70% del valor de las exportaciones. La actual apertura es, en parte, un capítulo contemporáneo de una política concentradora de riqueza, concentradora de poder y concentradora de población. Este modelo no puede modificarse sino con una profunda transformación estructural de la economía venezolana, la cual se desarrollará en el marco de la V República emanada del proceso constituyente. El binomio de concentración y monoproducción dibuja el mapa social y económico de la Venezuela actual. El tránsito del modelo rentista al productivo ha estado permanentemente mediatizado, tanto por el tipo de inserción internacional como por las políticas económicas implantadas en nuestro país. Estructuralmente sin embargo, en el país existen posibilidades y condiciones para impulsar fuentes de riqueza complementaria, a corto plazo. Entre los sectores que pueden contribuir en esta dirección destacan el sector de bienes de consumo esenciales, el de servicios esenciales y gobierno; tales sectores se caracterizan por una alta contribución al empleo nacional, aproximadamente un 80% de la población, y por una significativa contribución al Producto Interno Bruto, mayor del 50% del total. Son sectores principalmente de carácter endógeno con baja contribución a las exportaciones nacionales. Dicha política expansiva debe estar estrictamente coordinada con la política macroeconómica orientada hacia la producción. La situación de escaso desarrollo de los sectores productivos es evidente en algunos indicadores de consumo nacional. De las necesidades alimentarías totales de Venezuela, aproximadamente un tercio es de producción local, un tercio se importa y el otro tercio debe contabilizarse como hambre, desnutrición y necesidades básicas insatisfechas, a pesar de que somos un país con tierras de primera, recursos hídricos y capacidad técnica y laboral, que bien pudiera satisfacer sus requerimientos alimentarios y de producción de materias primas. Una economía humanista, autogestionaria y competitivaEl modelo económico vigente ha generado en el país una desigual distribución de la riqueza, manteniendo a amplios sectores de la población en niveles de pobreza y restringiendo su incorporación al aparato productivo. Dicho modelo se orientó por un privilegio al lucro y al enriquecimiento en un primer momento y posteriormente al mantenimiento y desarrollo de indicadores macroeconómicos. Todo ello en desmedro de las condiciones de vida del venezolano, en perjuicio de las condiciones ambientales y la calidad de vida de las comunidades que integran el país. Ante esto se hace necesario desarrollar un modelo económico que permita la producción global de riqueza y la justicia en su disfrute. Para alcanzar el objetivo de construir una sociedad equitativa, justa y próspera es necesario establecer una economía humanista, autogestionaria y competitiva. Un sistema económico humanista que ubique al hombre como centro de su atención y razón de ser y que permita condiciones dignas de vida, posibilitando a los venezolanos la satisfacción de sus necesidades en correspondencia con su capacidad y esfuerzo. En un modelo económico humanista, la preservación del medio ambiente en condiciones sustentables para la biodiversidad, la garantía de condiciones de trabajo seguras, son aspectos vitales para la vida en comunidad. Para que esto sea posible es necesario asegurar un nivel adecuado de ingreso real para la familia venezolana. Un sistema económico autogestionario que estimule la democratización económica y las formas organizativas alternas, como cooperativas y otros tipos de asociación, que complete el diseño de una dinámica productiva interna basada en la diversificación de la producción y que permita agregar valor a las mercancías, ahorrando divisas y generando fuentes de empleo. Un sistema económico competitivo que, apoyándose en las ventajas comparativas y competitivas de nuestro país, genere productos capaces de satisfacer las necesidades de la población y competir con las mercancías extranjeras; que se sustente en un plan de infraestructura y, ordenamiento territorial, en un desarrollo científico y tecnológico y en una canalización adecuada de las inversiones, con miras a elevar la productividad. Un sistema que contemple la elevación del ahorro interno con la inversión extranjera. Relaciones entre el estado y la sociedadCon el objeto de lograr la reactivación del aparato productivo, a través de su dinámica interna, las relaciones entre el Estado y la Sociedad deberán tener en cuenta los siguientes lineamientos generales:
Deberán crearse las capacidades estatales para la regulación de las actividades de servicio público y monopolios naturales, garantizando su eficacia productiva y rentabilidad, en aras de orientar los beneficios sociales y, reforzar la competitividad. La comercialización de los productos alimenticios será monitoreada a fin de evitar la especulación. Las unidades estatales de producción de bienes y prestación de servicios, en sus niveles nacionales, regionales y locales, deben funcionar con autonomía de gestión y eficiencia, enmarcadas en los planes y políticas del Estado. Sus gerentes, directores y demás integrantes del personal, gozarán de un sistema o política de incentivos que reconozca su capacidad, eficacia y rendimiento, y serán objeto de establecimiento de responsabilidades administrativas y penales si con su conducta directiva o laboral infieren daños a la ciudadanía o al patrimonio público. El logro de un desarrollo humanista, autogestionario y competitivo se fundamentará en una dinámica productiva interna que, tomando en cuenta la tendencia hacia la mundialización, se oriente hacia una estrategia integral de educación, ciencia y tecnología. Tendrá en cuenta igualmente la vocación histórica de Venezuela hacia América Latina y el Caribe. A tal efecto identificamos cinco sectores fundamentales:
El Estado venezolano asumirá un papel activo en la dinamización y diversificación del aparato productivo a través de la formulación de un Plan de Desarrollo Nacional de largo, mediano y corto plazo. El objetivo central de la nueva política petrolera es mantener la formación de capital público e impulsar la formación de capital privado nacional, incorporando a inversionistas y ahorristas venezolanos. La inversión extranjera se ampliará allí donde los requerimientos del desarrollo nacional lo impongan, actuando en un papel complementario al del Estado y al de los inversionistas y ahorristas nacionales. Del mismo modo, la nueva política comprende un vasto desarrollo de los procesos de industrialización aguas abajo. El petróleo como «una industria industrializadora», define bien este objetivo. La política energética se orientará también hacia la explotación racional de los recursos y hacia la investigación, en la búsqueda de la diversificación de las fuentes (biomasa, solar y eólica). Todo ello dependerá de la transformación progresiva del aparato productivo, el cual favorecerá la racionalización del consumo.
Lineamientos macroeconómicosUna sana y correcta política fiscal que disminuya el déficit y haga eficiente la aplicación del gasto, es imprescindible en una gestión pública responsable. Nuestras acciones estarán dirigidas a:
Política monetaria
Política financiera
Política cambiaria
Deuda pública interna y externaUn análisis comparativo entre el monto de la deuda externa y nuestras potencialidades de ingresos de divisas nos lleva a la conclusión de que estamos ante un problema solventable. Sin embargo, examinaremos la reestructuración de los pagos estimados para los próximos cinco años por presentar los montos más elevados en un período difícil para nuestras cuentas externas. Entre las opciones a considerar se encuentran:
La deuda pública interna será honrada y serán respetados los compromisos de la República. Las acreencias de los trabajadores del Estado serán adecuadamente satisfechas. El abatimiento de la inflación es una tarea de primer orden. Sus causas son de carácter estructural y coyuntural, su combate debe ser una labor ininterrumpida, y los devastadores efectos que tiene sobre la población de ingresos constantes la califican como un enemigo al cual no se le puede dar tregua. La acción económica del Estado y el éxito de los objetivos propuestos no dependen, solamente, del resultado de un ambiente macroeconómico coherente. Están directamente relacionados con las políticas sectoriales y territoriales, de amplia visión, orientadas al logro del objetivo productivo. Política económica internacionalLa política económica comprende también como premisa, la inserción internacional de Venezuela en forma soberana, reduciendo su dependencia y vulnerabilidad externa, e implementando una política comercial bajo el principio de reciprocidad, equidad y justicia social internacionales. Los esfuerzos de integración que se cumplen en América Latina contarán con nuestro firme apoyo, por cuanto es imprescindible que en el actual escenario mundial, los países con menor grado de desarrollo hagamos causa común. El ideal de integración bolivariana tiene en el mundo contemporáneo su máxima vigencia. Venezuela tiene una posición geoestratégica privilegiada como punto de encuentro entre el Pacto Andino, Mercosur y el Caricom, lo cual determina nuestra fortaleza como centro de una dinámica integradora y de complementación económica en el ámbito regional. IV. Equilibrio territorial: desconcentración para el desarrollo sustentableEl modelo de desarrollo adoptado por el país durante los últimos cuarenta años ha generado un proceso de ocupación territorial con marcada tendencia hacia la concentración de la población y de sus actividades productivas en un reducido número de núcleos urbanos. Esta desequilibrada ocupación del territorio nacional le ha restado dinamismo a la provincia y ha creado graves problemas sociales en sus principales ciudades. Los espacios al norte del Orinoco-Apure albergan un 90% de la población y en la franja norte-costera (desde Zulia hasta Sucre) se concentra el 60% de la misma en apenas un 15% de territorio. La gravedad de los problemas generados por los desequilibrios regionales en Venezuela (estancamiento, migraciones, marginalidad) es hoy ajena a la discusión sobre nuestro modelo de desarrollo, víctima de las generalizaciones implantadas por el dogmatismo ideológico reciente, el cual no concibe otras argumentaciones que las macroeconómicas, ni otro ordenamiento social que el inducido por el libre mercado. Dinámica territorialLa planificación del desarrollo territorial resulta un ejercicio inútil si se realiza independientemente de la globalidad nacional. En la Venezuela deseable, lo social y lo económico serán los factores determinantes, lo territorial, lo condicionante. El equilibrio entre ambos tendrá como resultado un proceso de ocupación racional, armónico y eficiente del territorio venezolano en el mediano y largo plazo. Los desequilibrios territoriales en Venezuela son excepcionalmente graves. En los estados centro-norte-costeros (D.F., Vargas, Miranda, Aragua, Carabobo) hay una excesiva concentración ya que en ellos se ha ubicado el 40% de la población, poco más del 70% de los establecimientos industriales y las tres cuartas partes del empleo manufacturero. Allí se genera más de la mitad del valor agregado en las diferentes actividades productivas, se acumula casi el 50% del capital fijo generador de más del 60% de la producción bruta no petrolera, todo ello en un espacio que ocupa menos del 2% del territorio nacional. La descentralización del país es un proceso complejo y necesario; sin embargo, sus posibles efectos beneficiosos han sido ampliamente neutralizados por los efectos concentradores, en lo territorial, social, político y económico, de los paquetes de medidas macroeconómicas implementados durante los últimos diez años. El ajuste neoliberal, además de no lograr sus objetivos declarados ha inducido la contracción del producto, del empleo y del salario real, acompañado de inflación y crecientes costos del transporte. La agricultura ha sufrido más que el resto de los sectores al incrementarse sustancialmente sus costos de producción, al mismo tiempo que se han abierto indiscriminadamente las importaciones. En consecuencia:
Tierras agrícolasVenezuela cuenta con 10 millones de hectáreas de tierras de alta a moderada calidad para ser utilizada en agricultura vegetal, 18 millones de hectáreas aptas para la agricultura forrajera (ganadería) y 19 millones de hectáreas aptas para la agricultura forestal. En buena medida, sin embargo, ni la ocupación del espacio se corresponde con la vocación de las tierras ni su explotación incorpora tecnologías eficientes. La actividad agrícola se ha retraído abruptamente por el elevado riesgo y baja rentabilidad en un medio rural que no cuenta con la infraestructura requerida y cuya construcción y mantenimiento debe garantizar el Estado. En consecuencia:
En particular:
AguasVenezuela cuenta con extraordinarios recursos hídricos, siendo su disponibilidad anual de agua dulce (reciclable por habitante) entre las mayores en el mundo y siendo su enorme plataforma continental una zona pesquera de singular variedad y valor, a la par que sus cuerpos internos de aguas son aptos para la pesca y la acuicultura. Sin embargo, la discontinuidad institucional y la carencia de políticas territoriales han propiciado un serio desbalance oferta-demanda de agua en las poblaciones de la franja norte-costera a lo cual se añade la forma tan grave como hemos venido destruyendo nuestros recursos hídricos. La nación, en definitiva, precisa de una visión ordenadora a largo plazo del uso y asignación de recursos para la mejor ocupación, explotación y protección ambiental de sus aguas internas e internacionales, de manera sustentable. En consecuencia:
El turismo interno e internacional promovidos de manera simultánea mediante el equipamiento territorial compartido, aporta divisas, genera empleo y diversifica, además de ser una fuerza desconcentradora de población y de actividades económicas diversas. Por su poca intervención, las regiones más débiles económicamente son justamente las más atractivas al turismo. La consolidación del sector es función de la preservación de la calidad escénica y ambiental de las zonas turísticas y de los servicios que se oferten, de su promoción y de la política de precios y de cambios monetarios que se apliquen. En consecuencia:
Las cooperativas y las pequeñas empresas complementan la desconcentración territorial. Son ellas las que más reinvierten localmente, estimulando el mercado inmediato, creando circuitos económicos que se cierran en su misma región y generando una alta democratización del empleo. El transporte terrestre es un mecanismo esencialmente ordenador del territorio, a la par que es importante engranaje en las políticas energética y económica. En particular, los ferrocarriles, metros y tranvías conllevan un favorable balance energético y ambiental, además de beneficios sociales como disminución de accidentes y significativos ahorros en mantenimiento de carreteras y en tiempos de viajes, entre otros. En el corto plazo, el sector transporte reclama un reordenamiento de sus estructuras jurídico-operativas con miras a erradicar un intolerable estado de violencia estructural contra el ciudadano, de lo cual son evidencia los siguientes hechos: la ineficiencia del Registro Automotor Permanente, la multiplicidad de impuestos, la anarquía en el otorgamiento de permisos y rutas de transporte urbano e interurbano, la insuficiencia e inexistencia de terminales de pasajeros y de carga, la poca calidad y el errático mantenimiento de vías, una acrítica proliferación de peajes por alcaldías y gobernaciones en ausencia de vías alternas, un deficiente sistema de radioayudas aéreas y de navegación acuática y un precario mantenimiento de nuestros aeropuertos y puertos. En consecuencia:
Sistema intermodal de transporteEn el mediano y largo plazo, la imagen territorial alentará la conformación de un sistema intermodal de transporte, estructurado alrededor de los grandes ejes de integración internacional Caracas-Caribe, Caracas-Bogotá y Caracas-Manaos, a la par que la comunicación a lo largo de 1.900 kilómetros de vías fluviales internas, apoyado en la infraestructura existente y prevista (Plan Ferrocarrilero y Plan de Cabotaje), integrando así el territorio nacional horizontal y verticalmente, uniendo eficientemente las fuentes de materia prima, los centros de producción, los centros de consumo y los puertos de exportación: Puerto Cabello, puerto en la salida del Lago de Maracaibo y puerto en el Oriente del país. Regiones programaEn el ámbito espacial del Eje Orinoco-Apure (300.000 kilómetros cuadrados y 10% de la población) se concentra la mayor parte de los recursos naturales que servirán de base al desarrollo futuro del país. En los estados orientales, el tamaño de las reservas probadas de crudos es de 30.000 millones de barriles, mientras que las reservas posibles de crudos extrapesados en el banco norte del Orinoco se estiman en 270.000 millones de barriles y su destino es, por ahora, la generación termoeléctrica. En minería se tienen unos 2.300 millones de toneladas de hierro y 200 millones de toneladas de bauxita, materia prima de las industrias pesadas de Guayana. En el sector occidental del Eje se ubican minas de roca fosfórica y de carbón (58 millones de toneladas), 350 millones de barriles de crudos livianos vinculados al Proyecto Apure, a la par que 3 millones de hectáreas de vocación agrícola-vegetal y 7 millones de hectáreas aptas para el desarrollo pecuario. Los recursos pesqueros localizados entre Caicara y el Delta del Orinoco se estiman en 45 mil toneladas por año. En los extremos occidental y oriental del Eje se sitúa el grueso del potencial forestal del país, aproximadamente 25 millones de hectáreas. En el Bajo Caroní (Macagua, Guri, Caruachi y Tocoma) se continuará la dotación de infraestructura para aprovechar el excepcional yacimiento de energía renovable que constituye un 70% de la oferta eléctrica nacional. En consecuencia:
Se desarrollará el eje Guasdualito-San Cristóbal-Maracaibo a través de incentivar, de manera sustentable, las actividades económicas presentes en las localidades de la zona. Asimismo, se potenciará el desarrollo integral de la Cuenca del Lago de Maracaibo mediante un sistema único de ferrocarriles y puertos y de dragado de canales que permita aprovechar la cuenca con mayor cantidad y diversidad de recursos de la zona del Caribe. En consecuencia:
Eje OrientalUn tercer eje desconcentrador se desarrollará en el Oriente del país, el eje Ciudad Guayana, Maturín, Puerto La Cruz, Porlamar basado en turismo sustentable, pesca, petróleo, agricultura, industrias pesadas y minería. En consecuencia:
En cuanto a desconcentración territorial para el desarrollo se refiere:
Desarrollo urbanoNuestra sociedad es hoy una de las sociedades más urbanizadas del planeta (en términos porcentuales está ubicada entre las doce primeras). De acuerdo a esto, el reconocimiento del derecho a la ciudad en términos efectivos debe ser uno de los soportes de la transformación de Venezuela. Y por ciudad debe entenderse no sólo una simple agrupación de viviendas sino, sobre todo, un proyecto de vida en comunidad, con aspiraciones culturales profundas y una base productiva suficiente, establecido en un lugar conveniente, sobre un tejido espacial y arquitectónico eficiente y adecuado a las exigencias de la sociedad contemporánea. La ciudad debe ser, además, capaz de diferenciarse con valores propios que trasciendan en la historia, y al mismo tiempo ser capaz de integrarse al sistema nacional en condiciones de equidad. Todas estas cualidades deben lograrse con independencia de su tamaño pues no es su dimensión la que le da el carácter de ciudad. De tal manera que hasta el más pequeño caserío debe ser concebido y replanteado como ciudad en los términos culturales y sociales que se han descrito. La vida urbana alcanzará a todos los lugares del país contribuyendo así a facilitar la ocupación equilibrada y democrática del territorio nacional. En una nueva Venezuela no ha de haber ciudades ni pueblos de segunda categoría, ni regiones deprimidas. El nivel y tipo de urbanización que se ha dado en el país a partir del proceso democrático alcanza hoy el 84, 1 % (Censo 1990) de la población nacional. Esta urbanización muestra cómo la planificación urbana llevada a cabo no ha evitado el crecimiento absoluto y relativo de población que ocupa zonas de «asentamientos informales» o «barrios de ranchos». Esos asentamientos informales constituyen una importante y dinámica forma de ocupación del espacio urbano, significando más del 50% de la población de nuestras ciudades. En las ciudades de la Región Centro-Norte Costera la posibilidad de mejoramiento sustancial de esas zonas, para formar unidades urbanas integrales con todos los servicios y condiciones de vida salubres, se hace cada vez más remota. Ello debido a restricciones geográficas a la expansión de esos barrios, lo que está produciendo procesos de hacinamiento, de riesgo adquirido por las densificaciones realizadas sin garantías estructurales y por los drenajes y disposición de aguas servidas sin sistemas de redes adecuadas. Ello sin mencionar las carencias de edificaciones para el equipamiento social (educativo, de salud, de seguridad). Los gobiernos locales deberán emprender las acciones inmediatas sobre los asentamientos informales de la región norte-costera a fin de posibilitar su mejoramiento sustancial. Una política urbana que se derive del análisis y propuesta territorial nacional requiere identificar: 1) potencialidades de crecimiento urbano; 2) problemas a resolver; 3) oportunidades locales; 4) limitaciones. En ese sentido, el primer aspecto a señalar es que existen zonas urbanas con alta concentración, donde el crecimiento urbano está comprometido. Para esos centros urbanos se propone que sus administraciones locales se centren en:
Los centros urbanos a incentivar estarán condicionados por los planes y programas sectoriales y territoriales. Una vez que se hayan identificado se debe:
Las oportunidades identificadas para llevar a cabo estas políticas urbanas se encuentran en la voluntad política orientada a producir cambios en la distribución de actividades y en el patrón de ocupación territorial nacional, la disposición de la población para mejorar su hábitat y contribuir en la dotación de los servicios, en la necesidad de modificar las tendencias socioeconómicas generadas en el país a partir del Pacto de Punto Fijo, hace unos 40 años. Ambiente y sociedadEl reto del desarrollo no está relacionado con la rapidez con la cual un país crece, sino con el nivel de bienestar que ese país puede alcanzar al crecer, en términos económicos, de protección ambiental y de equidad social. Esto implica adoptar una noción de lo ambiental como una trama de relaciones entre la naturaleza y la sociedad, que incluye lo físico, lo biótico y lo sociocultural. Implica también revisar la visión de crecimiento de tal forma que la visión prevaleciente de acumulación de capital a «velocidad óptima» se convierta en una preocupación acerca de cuáles deben ser las formas de capital que hay que acumular y por cuánto tiempo. Implica asimismo revisar la noción prevaleciente de la economía, de forma que se vincule estrechamente con la ecología para que se contabilicen, como patrimonio del país, los recursos naturales y los servicios que provee la naturaleza, a fin de evitar los costos sociales del crecimiento económico. Finalmente, implica entender que la Venezuela actual que pretendemos transformar es un país eminentemente minero, petrolero en cuanto a sus fuentes de riquezas y eminentemente urbano en cuanto a su dinámica poblacional. En consecuencia:
V. Equilibrio mundial: soberanía y mundializaciónPolítica exterior: soberanía y mundializaciónLa política exterior de Venezuela supone, para el nuevo gobierno, un cambio democrático y de gran avance. Las relaciones internacionales tendrán un carácter prioritario con Colombia, la Comunidad Andina, el Brasil, Caribe y Centroamérica y los estados del Mercosur. Con la República Federativa de Guyana tendrán un carácter de cooperación y solidaridad. Con Norte América, la Unión Europea y Asia, tendrán un carácter altamente estratégico. El esfuerzo fundamental de la política exterior del nuevo gobierno es el de la adecuada inserción de Venezuela en la comunidad internacional como un actor autónomo e independiente, capaz de promover sus intereses nacionales. En el orden interno, la política exterior del nuevo gobierno supone privilegiar el proceso de integración de la política energética exterior de Venezuela, mediante la vinculación orgánica de PDVSA con todo el sistema correspondiente a la administración pública de la política exterior, es decir Ministerio de Energía y Minas y Ministerio de Industria y Comercio, procurando una política energética no contradictoria para el país. Política exterior y democraciaEl proceso constituyente que vive Venezuela incorpora un signo especial a la política exterior venezolana, cual es el del cambio, la transformación y la profundización democrática. Ello deberá ser expuesto y posicionado en los foros internacionales, acompañado de:
Política exterior de estadoPara el nuevo gobierno, lo antes expuesto supone diferenciar las políticas de Estado cuya especificidad es el afianzamiento del interés nacional en la dimensión exterior de la actuación del Estado, es decir, la identificación y promoción de los intereses nacionales de la República de Venezuela, caracterizados por la necesidad de procurar nuevos consensos liderizados por el jefe de Estado. Supone, por otra parte, políticas de gobierno que individualizan y ejecutan las acciones de ambiente contingente y temporal en las relaciones internacionales, verificando compromisos y pactos que no lesionen los intereses nacionales esenciales que fundamentan la política exterior de Estado. El proceso constituyente que vive Venezuela debe traducir en garantías y formas jurídicas expresas las bases y exigencias de la política exterior de Estado, tanto en lo que respecta a la internacionalización de los intereses nacionales esenciales, lo que corresponde al concepto estratégico del Estado, como en lo que respecta a la visión geopolítica, geoestratégica y geoeconómica de Venezuela. Para el nuevo gobierno, esa política exterior, además de profundamente democrática, debe ser realista sin desconocer los principios y debe ser posibilista atendiendo al poder y potencial de Venezuela. Para ello es fundamental articular el compromiso del Estado democrático con la coexistencia y cooperación de ese Estado con los demás miembros de la comunidad internacional. Reorganización del servicio exterior y reforma de la cancilleríaEsta política exterior supone:
Política exterior y prioridades geopolíticasLas prioridades geopolíticas de Venezuela suponen valorar, a los efectos de la política exterior venezolana, la fachada amazónica y las relaciones con Brasil y los integrantes del Pacto de Cooperación Amazónica; la fachada atlántica y las relaciones con Guyana, redimensionando los efectos estratégicos de la discusión fronteriza en relación a la salida del crudo extrapesado venezolano; la fachada Andina y las relaciones con Colombia y la Comunidad Andina; la fachada caribeña (o Caribana) y las relaciones con el Mare Nostrum y con las islas ubicadas en la rutas geopolíticas del petróleo, así como las que se mantienen para la importación de los recursos que ingresan por el Mar Caribe. Estrategias comerciales y política exteriorAdemás de las relaciones ya mencionadas debe priorizarse la estrategia de apertura comercial hacia los Estados Unidos, la Unión Europea y la exploración de nuevos mercados como China. Precisamente, en el orden de las prioridades económicas estarán las relaciones de integración subregional Caricom, Mercosur, Grupo de los Tres y las llamadas alianzas concéntricas con México, Canadá y Ecuador, procurando promover acuerdos de alcance hemisférico que permitan superar no sólo los problemas económicos, sino los de terrorismo, narcotráfico, depredación del ambiente y contrabando, ente otros. Apertura hacia la Cuenca del Pacífico y reafirmación de alianzas con los países ofertantes de petróleo. Esa apertura pluridimensional de la política exterior venezolana debe ser más audaz hacia Asia y el mundo árabe. El nuevo gobierno y el área latinoamericanaEl nuevo gobierno profundizará la relación económica y política latinoamericana y promoverá en el área de su competencia acuerdos para la integración de la Comunidad Andina y el Mercosur. Se profundizará la política de cooperación fronteriza y comercial con el gobierno del Brasil. La Cancillería favorecerá escenarios de encuentros entre países demandantes y ofertantes de energía. El nuevo gobierno desarrollará una participación activa en la Cumbre Hemisférica, el Grupo de Río, el Grupo de los Tres (Colombia, México y Venezuela), el Grupo Latinoamericano de las Naciones Unidas, en las Cumbres Iberoamericanas de jefes de estado y gobierno, en el Movimiento de los No Alineados y en la Organización Mundial de Comercio. La armonización de los valores de una sociedad internacional democrática que atienda el bien común y la justicia social internacional sumada a los condicionamientos estratégicos de los intereses nacionales esenciales de Venezuela, constituyen parte de la arquitectura de la nueva orientación Internacional de la Política Exterior del Estado venezolano; de allí que los grandes lineamientos de Política Exterior del nuevo gobierno podrían sintetizarse en:
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