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Ambiente de toque El Nacional, sábado 19 de mayo de 2001 Ahora que mama no está aquí dame un cachito pa'huelé Arsenio Rodríguez 1 Parece un hecho indiscutido ya entre melómanos apegados al lecho rocoso de la «salsa pesada», que uno de los logros mejores que ofrece la textura interpretativa del inmortal Eddie Palmieri se halla en su disco Eddie Palmieri y sus amigos en la Universidad de Puerto Rico, grabación en vivo que recoge (y mejora) precisamente el tema original de Arsenio Rodriguez cuyo estribillo usted pudo leer más arriba en plan de epígrafe. Esa frase, que obstinadamente entona el coro y que glosa en sus improvisaciones el inimitable solista boricua Ismael Quintana, le infunde a la pieza desde el comienzo una calidad que pone a prueba el temple trasgresor de cualquier esnob recientemente iniciado, de esos que descubrieron el quinto y el bongó en un video del Buena Vista Social Club y no sabrían decir cómo se llamaba Joe Cuba en la vida real. Ahora que mama (sin acento en la segunda «a», para no turbar la métrica del montuno) no está aquí, dame una pizca de discreto goce a hurtadillas del poder momentáneamente ausente o desapercibido. Dame un cachito, bróder, pa'huelé. Últimamente buena parte de los emerrevistas que conozco andan como si hubiesen «esnifado» (ahora que mama no está aquí) una generosa pulgarada de cocaína democrática, como si se hubiesen dado un pase de perico «convivencial» de alta pureza. No andan abiertamente alzados, pero al tiempo que Marco Polo está de viaje, ellos andan en un acelere propiciador del diálogo, y sin que nadie les pregunte responden afirmativamente a la pregunta de si en lo sucesivo los venezolanos podremos vivir juntos y en el mismo territorio. Enfáticos, estos emerrevistas se apresuran a añadir que «esta revolución será democrática y pluralista, o no será». Dije «buena parte de los que conozco», y no he dicho «todos los emerrevistas», porque la mayoría luce, o bien obsecuente a toda prueba con el portaviones «Maisanta» al que sienten que le deben todo, o bien, sin ser completamente sumisos, no advierten el peligro que se cierne sobre ellos, quizá porque 27 letárgicos meses de funciones burocráticas han dejado insensible su hipotálamo a las situaciones límites del tipo que, según los estresólogos, no admite sino dos respuestas: afrontarlas o huir. Descontando pues a los dóciles y a los que ilusoriamente aspiran que les den orillita en el nuevo viejo partido de cuadros bolivarianos, comienza a advertirse en el seno del emerrevismo (de suyo la parcialidad más vasta de lo que en otro contexto he llamado el chavismo enchufado) el crecimiento de una facción importante. La de los que, por llamarse de alguna manera, se hacen llamar «emerrevistas democráticos pluralistas». Característicamente, estos últimos sólo han comenzado a manifestarse después del anuncio de Chávez de que al alto mando de la revolución ingresarían «Manoepiedra» Medina, el intransigente Guillermo García Ponce, paradójico profeta solitario del partido único de los trabajadores, y no menos de 200 guerreros comanches exgolpistas en situación de retiro, quienes resienten haber sido todos desplazados en el valimiento del Jefe por los miquilenistas, los mismos que hoy nacen a los valores de la amplitud y la concertación. Pero mejor tarde que nunca, digo yo. 2 Orquestada a buen seguro por Miquilena, la operación de sondeo a que el «emerrevismo democrático y pluralista» somete en estos días a diversos sectores de la opinión nacional, comenzó en realidad mucho antes del día en que Chávez se fue a Moscú dejando encendido un televisor en el que sólo trasmiten los anuncios promocionales del programa «Asuntos pendientes»: el nuevo partido de cuadros revolucionarios y el estado de excepción. El argumento del emerrevista democrático y pluralista es, en lo esencial, el siguiente: «La vaina está jodida porque hay sectores que se niegan a admitir que los cambios surgidos de diciembre de 1998 son irreversibles y se empeñan en hacer una oposición fundamentalmente mediática, histérica en su contenido, aliada a los militares más retrógrados, y fundada en la ensoñación de ver a corto plazo un país sin Chávez y plantado de nuevo donde lo dejó tieso el 4 de Febrero. »En el otro extremo prosigue el emerrevista democrático y pluralista, la enfermedad infantil del izquierdismo de quienes en el Gobierno conciben la funcionalidad democrática como un estorbo que embaraza a los radicales talibanes y plantean la revolución ya». En este punto, que usalmente coincide con el final del segundo whisky, yo siempre pido taima: ¿Y ustedes no eran el entorno de Chávez? Lo seguimos siendo, en cierto modo, de alguna manera.... solo que una clique de adulantes lo tiene aislado y le filtra las informaciones... Tú sabes, él es muy sensible al halago, tú sabes como son los militares... No; no sé cómo son los militares... Bueno, no son muy dados a tolerar la disidencia, ni siquiera la discrepancia leal... Y estos adulantes que los asfixian son radicales, si te entiendo bien. Correcto. Excitan el punto «G» del radicalismo en Chávez. Voy más lejos: refuerzan su idea de que las cosas van mal porque no hay decisión en el mando político, que hay que radicalizar y polarizar para vencer la conspiración que... Perdóname, ¿no es más fácil pensar que el radical y el excluyente es Chávez y no los adulantes? Como quieras. El caso es que eso no augura nada bueno: ese rumbo es de colisión, hermano, y una ruptura violenta sería... Llegado aquí, un comentario para la fanaticada de los sábados: el emerrevista democrático suele sobreactuar cuando trata de movilizarte con la noción de que si no prevalecen los hombres de Miquilena, «el moderado», Chávez y los talibanes del MBR 200 nos despeñarán hacia el autogolpe que traería consigo el contragolpe y eso sí sería como batir un saco de metras contra el piso, la verdadera cagada del pato macho. Sobre todo si gana el contragolpe subraya el emerrevista democrático, en tono sombrío porque los gorilas no harán distinciones. Para la ultraderecha no habrá matices: todos seremos enemigos. Los civiles que saluden el golpe tanto como los que se opongan. Carlos Blanco, Miquilena, Teodoro, Manuel Caballero, la Colomina, Laureano Márquez, Jorge Olavarría, la red de veedores, Abelardo Raidi, Marianella Salazar, Arias Cárdenas, Julio Andrés Borges, Oscar Yanes, Nelson Bocaranda, Manuel Alfredo Rodríguez, José Vicente, Andrés Mata, Juan Barreto, Miguel Henrique, tú, yo... todos pal Estadio Nacional, todos partiremos en una caravana de la muerte. ¡El horror! ¿Patricia Poleo y Enrique Capriles, también? Los pondrán juntos en la misma celda. ¡Horror! No está la cosa para chistes, hermano. A Quirós Corradi no pueden desairarlo: él tiene que acompañarnos en la caravana. Estoy hablando en serio, hermano. Díme una vaina: ¿tú te estás metiendo algo? ¿? Bazuko piche, por ejemplo. ¡Ah!, no me crees. Te parece que exagero. Tu no tienes ni idea de las que pasa el pobre Luis, de las veces que ha tenido que contar hasta diez, hasta cien, para no mandar a ese megalómano al mismísimo carajo. ¿Por qué no lo ha hecho? Han sobrado ocasiones. Porque Miquilena no es un irresponsable, porque Miquilena piensa en nosotros. Porque hay que alejar a toda costa la posibilidad de un golpe. ¿En nosotros? ¿Miquilena piensa en nosotros? En todos nosotros. En lo que significaría esa catástrofe para todos nosotros. Están ustedes como los adecos y los copeyanos rumbo a diciembre del 98: confunden su catástrofe con la de «todos nosotros» y pretenden que reaccionemos por ustedes en favor de ustedes. No hay tal catástrofe a la vista, caballo: simplemente ustedes van a salir del Gobierno, tarde o temprano. Eso es todo. No es el fin del mundo, ni siquiera para Chávez: esto solo puede ponerse peor para todos, incluso para él, pero también puede durar mucho, muchísimo, mientras se pone peor. Así que tiempo va a sobrar. De paso, Miquilena no va a lucir tan mal en la oposición. Lo haría mejor que Mikel de Viana, en todo caso. Hasta sospecho que se tornaría súbitamene simpático a mucha más gente de la que pueda haber soñado. Incluso a Mikel de Viana. 3Quitándole el patetismo manipulador y las ganas de asustar, que solo buscan hacerse perdonar su sectarismo de antaño, la propuesta del sedicente emerrevismo democrático pluralista de hacerle frente con todos los hierros al designio autocrático de Chávez, es algo de lo que ningún demócrata verdadero puede desentenderse. Pero luciría más sincera y prometedora si desde ya, justo «ahora que mama no está aquí», comenzaran por dejar de decirlo en privado para hacer valer explícita y políticamente su peso específico en la Asamblea, en el Tribunal Supremo y en todos los ámbitos del Gobierno donde tienen predicamento. Que ande rodando así, como una conseja, por los mentideros, que sea solo cosa de discretísimos encuentros en privado, no ofrece ninguna garantía de que tan pronto «el imprescindible» llegue a Maiquetía no comience de nuevo la danza de las obsecuencias y el consabido ejercicio hermenéutico de Chávez explicado por Miquilena, Chávez excusado por Miquilena, Chávez alcahueteado una vez más por Miquilena. ¿No es tiempo ya de que Miquilena deje de explicar a Chávez y se represente y se explique a sí mismo? Anímese, don Luis. Háblenos. Reina todavía en el país una irrestricta libertad de expresión y hay ambiente de toque en el estadio. ¿O prefiere esperar a que el 21 sea el mismísmo Pablo Medina quien le quite la pelota y lo mande a las duchas?
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