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Sección: Bitblioteca
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Cadáver exquisito
Infinito es el número de necios.
El aguafiestas rompe con la cultura.
Johan Huizinga, Homo Ludens
El venezolano juega. Triples, cuentas de ahorro que regalan vajillas, Kino, caballos y gallos, entre otros, constituyen el alcantarillado psicológico de sus frustraciones. El país todo ha devenido azar: desde las inexplicables tarifas de CANTV hasta la canonización de las tasas de interés ahora transformadas en números celestes. El azar y sus paradojas. Por ejemplo, famélicos ancianos reptan al centro de la ciudad implorando el pago de sus pensiones, mientras las universidades jubilan cientos de hombres menores de cincuenta años. El ejercicio institucional de la contradicción.
La última visita del caballero enfermo
De los geniales textos del italiano Giovanni Papini destaca aquel donde un hombre soñado busca desesperado a su soñador para garantizarse la permanencia en el mundo de los hombres. El personaje dice: "Yo soy solamente la figura de un sueño... Existo porque hay alguien que me sueña, y me ve actuar, y vivir, y mover, y en este momento sueña que yo cuento todo esto... cuando se despierte dejaré de existir". No menos fantasmales son las brazadas epilépticas e impotentes del MEP, PCV, Convergencia y el MAS al descubrir como se esfuman a diario del imaginario del venezolano. Pero ellos no son los únicos espectros de esta campaña electoral: Domenico Tanzi, Oswaldo Suju, Ignacio Quintana, Alfredo Ramos, Miguel Rodríguez, Alejandro Peña, Gonzalo Pérez y Radamés Muñoz, deambulan por los medios de comunicación en la búsqueda de su posible soñador. Sin embargo, ellos, a diferencia del protagonista del relato, se evaporarán enriquecidos por los tesoros que les otorgue el Consejo Nacional Electoral.
"Santo: Pecador fallecido, revisado y editado"
Si descartamos Transilvania y Macondo, es improbable encontrar una ciudad donde zombies y humanos compartan la mesa. Venezuela es una excepción notable, pero más que una actitud metafísica, el venezolano los observa con una discreta risa en los labios, porque él, como siempre, está divirtiéndose. Así tenemos un escenario lleno de santos que pocos meses antes saltaban y danzaban en el Averno de sus errores. Nuestros golpistas se equivocaron de sede al capturar un canal de televisión y no dudaron en masacrar docenas de inocentes que distraídamente caminaban por las calles de Caracas; el jinete, por su parte, gastó millones en publicidad para presentar sus logros regionales. No hay que olvidar a la Perón local y su maquillaje compulsivo y barroco del municipio, mientras el zar blanco retomó la moda de la inquisición en su propio partido.
Planteado así el asunto, se podría pensar que el homicidio de los golpistas, entre otras fuentes de violencia que garantizan, sería lo más terrible y temible. No obstante, la desidia y el dejar hacer (subsidios bancarios e indultos de polvo blanco), aunque menos directos, son igual de plurales en su cosecha de víctimas. De allí que nosotros, lectores vivos, debemos ponderar, comparar y verificar las promesas fantásticas de nuestra combinación. Mientras tanto, si unimos sus slogans podemos jugar a convertirlos a todos en un cadáver exquisito:
"Hablo claro porque ahora sí el cambio va, por eso álzate contra el miedo para devolverle la alegría a Venezuela".
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