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Mi compromiso de constituyente 1. He presentado ante el CNE todos los recaudos exigidos para inscribirme como candidato nacional a la Asamblea Constituyente, postulado por las firmas de 37.133 compatriotas sin otra condición que sostener y defender los principios fundamentales de la democracia y del Estado de Derecho. 2. Este apoyo me ha permitido postularme en mi propio nombre. No represento a nadie y no soy parte de ningún grupo, partido o asociación de ninguna índole. Al lado de mi nombre no figurará ningún símbolo partidista. Si soy elegido, actuaré como me lo mande mi conciencia y mis convicciones. Como representante de la totalidad del pueblo de Venezuela, no aceptaré ordenes de nadie, actuaré libre de todo apremio, rechazaré toda coacción o amenaza, venga de donde viniere, respetaré y haré respetar las Leyes y la Constitución de la República y haré todo lo posible para que la nueva Constitución consigne en su letra y su espíritu el secular empeño de los venezolanos que desde 1811 intentan crear un Estado Constitucional democrático, justo y estable. 3. Al inscribirme como candidato a representante del pueblo a la Asamblea Constituyente, debo referirme en primer lugar a un aspecto que considero tan importante como la misma redacción de la nueva Constitución, y acerca del cual todos los que se presenten como candidatos deben establecer su posición antes de las elecciones, para que los electores sepan lo que sostiene la persona a quien favorecerán con su voto. Y este asunto es la amenaza que entraña la posibilidad, de que el Presidente Hugo Chávez, mediante el uso abusivo de su poder, en abierta violación de las reglas comiciales que el mismo propuso, logre que sus seguidores obtengan la mayoría de la Asamblea a ser elegida y que esta usurpe un poder y ejerza una autoridad que no tiene. Con ello, se daría un injustificable golpe de Estado, y se crearía un vacío legal llenado por una Asamblea tumultuaria que alegaría su legitimidad de por el hecho de tener la mayoría. Antes que todo, debemos evitar que esa mayoría se forme. Ya sabemos como piensan quienes conforman el llamado «polo patriótico». Es imperativo que el electorado sepa que piensan al respecto, los candidatos que no son parte de estos grupos. 4. En este momento de gran confusión nacional, estoy en la obligación de repetir y ratificar mi firme convicción, que espero sea respaldada por todos los venezolanos de autenticas convicciones democráticas, que la elección de esta Asamblea Constituyente, no se origina por la derogación del orden constitucional producto de un hecho de fuerza, ni su elección se equipara a ella.. El proceso para su elección no sigue a una revolución, como fue el caso de la Constituyente de 1946. Esta siendo convocado dentro de la legalidad constitucional, en virtud de un mandato del pueblo expresado en el referéndum del pasado 25 de abril, el cual fue posible por que así lo establece la Ley Orgánica del Sufragio y lo permite la Constitución, según la interpretación que de sus artículos 4 y 50 hiciera la Corte Suprema de Justicia en su sentencia del pasado 19 de enero. 5. Por ello, de acuerdo a las bases comiciales aprobadas en el referéndum, el único mandato de la Asamblea Constituyente, y su verdadero y mas amplio poder, es redactar y aprobar una Constitución que consagre el respeto del Estado por los derechos humanos y garantice el ejercicio de las libertades fundamentales de un sistema democrático de gobierno. 6. Los que voten por mi deben saber que no comparto las opiniones repetidamente expresadas por el Presidente de la República y Jefe máximo del partido del gobierno, acerca del carácter «originario» de la Asamblea Constituyente. A pesar de las claras advertencias que en sentido contrario han sido expresadas por la Corte Suprema de Justicia por el Fiscal General de la República y por todos los venezolanos de firmes y sinceras convicciones democráticas, el Presidente Chávez y sus candidatos a la Constituyente, han insistido que el carácter «originario» de la Asamblea, la autorizará para que antes de la aprobar la nueva Constitución, y antes de su ratificación por la mayoría de los electores en un referéndum consultivo, ella puede y va a intervenir en el funcionamiento de los poderes constituidos va a disolver el Congreso y la Corte Suprema de Justicia, va derogar y hacer leyes, abrir juicios a quienes ellos califiquen de «corruptos» y en suma, puede hacer todo lo que haría una Constituyente surgida de un hecho de fuerza, sin estar sujeta a ninguna ley y por la decisión de su mayoría. 7. Estos son los polos de esta elección: De un lado estamos quienes creemos en el Estado democrático de Derecho, para cuyo logro hemos estado exigiendo desde hace muchos años, los cambios de conducta política y de leyes positivas que son necesarios para hacerla una realidad. Del otro están quienes auspician un salto al vacío de la arbitrariedad de una Asamblea tumultuaria. Los candidatos de ese polo, que tiene el descaro de llamarse «patriótico» no ocultan una mentalidad totalitaria, arbitraria generadora de proyectos insensatos que de materializarse, harían abortar lo que pudo y aun puede ser una magnífica oportunidad para construir una nueva república y harían retroceder a Venezuela a los días en los cuales las hordas de Boves y Morales derrotaron a Bolívar. Pero los candidatos del otro polo, no han aclarado, todos, cual es su posición al respecto. 8. Mi firme opinión, es que la Constitución de 1961 tiene y tendrá plena validez y vigencia, hasta tanto no sea derogada por la Constitución que debe aprobar la Constituyente, y esta sea ratificada por el pueblo en un referéndum de quórum que lo legitime. En consecuencia, quienes voten por mi, deben saber que sostendré con toda la energía que sea capaz, que la Asamblea Constituyente no tiene el carácter originario que el señor Presidente y sus satélites aseguran tendrá, pues su elección aun, con la mayoría que en ella puedan alcanzar sus candidatos, no será equiparable a un golpe de Estado ni ello le da facultades para derogar el orden constitucional de la república, antes de aprobar la Constitución para cuya redacción va a serelegida. 9. Quienes voten por mi deben saber que. yo sostengo que la Asamblea Constituyente no tendrá poder ni facultades para modificar o hacer leyes, abrir juicios populares o de ninguna índole, intervenir en forma alguna en la estructura, composición y funcionamiento de los poderes constituidos nacionales y regionales y en síntesis, no podrá hacer nada que no sea redactar y aprobar una nueva Constitución, para lo cual tiene amplias facultades, solo limitadas por el respeto debido a los Derechos Humanos y por lo establecido en las bases comiciales aprobadas en el referéndum. 10. Quienes voten por mi, deben saber que en el caso de que la mayoría que el gobierno y sus satélites aseguran lograran en la Asamblea Constituyente actúe como el señor Presidente y sus voceros han anunciado lo hará, usurpando autoridad y arrojando con ello a Venezuela al caos de la arbitrariedad y a ser gobernada por una Asamblea tumultuaria que se abroga poderes ilimitados interviene en el funcionamiento de los poderes constituidos, intimida o destituye Jueces, Gobernadores y Alcaldes, yo ejerceré, en mi condición de ciudadano y representante del pueblo, los derechos que me otorga el artículo 250 de la Constitución, el cual manda y autoriza a todo ciudadano a restablecer la vigencia de la Constitución si ella deja de observarse por acto de fuerza o es derogada por un medio distinto al que ella dispone, para el cumplimiento de lo cual en mi condición de representante del pueblo, requeriré de las Fuerzas Armadas Nacionales, el cumplimiento de su obligación constitucional que le ordena asegurar la estabilidad de las instituciones democráticas y el respeto a la Constitución y las leyes, cuyo acatamiento está para ellas por encima de cualquier otra obligación. 11. Habrá ocasión en los días que faltan para la elección de la Constituyente para dar a conocer mis puntos de vista sobre el contenido de la Constitución a ser debatida y aprobada, pero debo referirme a algunos de ellos, que son materia de debate público: * Reelección presidencial: Estoy de acuerdo con la ampliación del período presidencial a siete años, con un referéndum ratificatorio o revocatorio del mandato al final del tercer año, pero estoy en total desacuerdo con la reelección. Nuestra experiencia histórica demuestra que los ex-presidentes han sido siempre un factor de perturbación y que su repetición en la presidencia ha sido en la mayoría de los casos, catastrófica. Concluido el mandato presidencial, los presidentes deben pasar a la categoría de «muertos civiles». * Federalismo y Centralismo: Defiendo la descentralización administrativa y el derecho de los Estados a elegir a sus gobernadores y a los distritos a elegir a sus Alcaldes. No estoy de acuerdo ni siquiera en la utilización en el termino «federalismo», el cual implica la pre-existencia de entes soberanos producto de procesos históricos largos y complejos, como es el caso de España y sus regiones históricas. Este no es el caso de Venezuela, donde no hay gallegos, vascos, catalanes, castellanos, valencianos o walones y flamencos, como es el caso de Bélgica. La ficción federal implantada artificialmente en Venezuela en 1811 y luego en 1864 fue la causa de profundas crisis y violencias, cuya lección tenemos que aprender para no repetirlas. * División político territorial: La creación artificiosa de grandes entidades administrativas y políticas como las que se ensayó en el siglo pasado resultó en un fracaso. Las diez provincias históricas que nacieron en 1811 y se convirtieron para 1856 en las veinte provincias, que en 1864 recibieron la calificación artificial de «Estados» son hoy en día realidades geohistóricas cuya alteración traería más perjuicios que beneficios. Ello no quiere decir que no se puedan crear regiones para fines específicos de la defensa, la justicia, la sanidad, etc. que corresponden al gobierno central. En esta, como en otras materias, es importante tener un claro conocimiento de las experiencias históricas para no repetir los mismos errores. Caracas, el 13 de junio de 1999
De Jorge Olavarría: Decreto presidencial de convocatoria a Asamblea Constituyente |
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